27/05/2026
LA ESCALERA DEL BESAMANOS
Aquellos que pasen estos días por el santuario se encontrarán con la clásica escalera del besamanos, singular elemento de la arquitectura efímera cofrade y pieza esencial en el montaje de este singular acto de veneración mariana.
Esta escalera forma ya parte de la estética y del ceremonial de unos días especiales, evocando tradición, cercanía y devoción en torno a la Santísima Virgen.
La idea de celebrar el besamanos de la Virgen cada 31 de mayo partió de Pepe Matamoros, alma mater de la celebración del Mes de María tal como lo conocemos hoy, a finales de los años 70.
Aunque hay noticias de la celebración de algún besamanos anterior, el acto tal y como ha llegado hasta nuestros días podría cumplir este año su cincuentenario, pues entre las distintas postales recordatorias que se hacían cada año aparece una con la fecha de 1976. Tan solo unos años más tarde, como atestiguan las fotos, aparece la tradicional escalera.
En aquellos primeros años, el montaje se realizaba con tablones de madera traídos desde la bodega de Juan Caro, en la calle Pedro Vera Basurto, que se cubrían con telas y alfombras para dar la sensación de formar escalones, a los que se añadió un rollo de papel aterciopelado imitando una alfombra pasillera. Aquella sencilla estructura acabaría convirtiéndose en uno de los elementos más característicos y reconocibles de esta entrañable celebración.
A principios de los ochenta Joaquín y Pepe Matamoros contactaron con un carpintero local para que les hiciera una escalera de madera imitando a la del besamanos de la Macarena, cuyo prioste quiso en su día evocar un salón del trono francés mediante la incorporación de elementos simbólicos como la escalera, el sillón, el cojín o el cetro. La ardua labor de pintar los escalones imitando mármol corrió a cargo de Paco Campos, dedicando a la tarea bastantes tardes de ese mes de mayo. La escalera se completaría con la alfombra que ha llegado hasta nuestros días.
La sorpresa que dieron aquel 31 de mayo fue mayúscula, dejando boquiabiertos a los devotos de la Virgen, poco acostumbrados hasta entonces a este tipo de montajes cultuales, cargados de grandiosidad y espectacularidad.
A lo largo de estos casi 50 años, el montaje de la escalera se ha convertido en un elemento prácticamente inseparable del besamanos. Su impronta ha sido tan significativa que incluso llegó a instalarse en Sanlúcar con motivo del besamanos extraordinario celebrado por la coronación litúrgica de la Virgen de la Victoria, titular de la Hermandad de la Borriquita.
A partir del próximo sábado, parecerá como si la Virgen hubiera descendido de su trono por esa emblemática escalera para acercarse a su pueblo y recibir la veneración de sus devotos, en uno de los días grandes de la devoción palomarista.
innovaciones como la escalera, el sillón, el cojín o el cetro, con los que se pretendían recrear un Salón de Trono francés,
bellas arquitecturas efímeras para los cultos de mi Virgen que crearon escuela y que hoy son vilmente copiados o reinterpretados por muchas Hermandades