13/06/2026
En este domingo, Dios nos invita a mirar al mundo como lo mira él, con los ojos y el corazón llenos de amor. En el Evangelio hemos leído que Jesús “sintió lastima de la gente” y como remedio envío a sus apóstoles. Podemos decir que la misión apostólica brota de la mirada compasiva de Jesús. Aquí está, pues, la razón de ser de la Iglesia: llevar al mundo comprensión, misericordia y amor. ¡Qué bien supo comprender todo esto la Madre Teresa de Calcuta y otros santos! La mirada compasiva de Jesús nos ha de mover a salir al mundo, a ponernos de parte de los desfavorecidos, de los últimos, de todos aquellos que necesitan nuestra ternura y compasión, que seguramente están bien cerca de nosotros, en nuestra misma familia, en nuestra comunidad cristiana o religiosa, en nuestro barrio o lugar de trabajo. Todos están faltos de la mirada de Dios y del corazón de Dios. ¿Querré yo prestar a Dios mis ojos y mi corazón?