SMOTH - MIT Gran Encomienda de las Islas Canarias

SMOTH - MIT Gran Encomienda de las Islas Canarias Cuenta oficial de la Encomienda de la Orden para las Islas Canarias

GRAN COMENDADOR DE LAS ISLAS CA

Queridos Hermanos y amigos del Temple, os presentamos el facebook del Maestrazgo Internacional de la SMOTH.MIT (SUPREMUS MILITARIS ORDO TEMPLI HIEROSOLYMITANI - MAESTRAZGO INTERNACIONAL TEMPLARIO). Desde esta encomienda de la orden en las Islas Canarias, es para nosotros un honor informaros de las labores y actividades que vamos realizando tanto en favor de la Iglesia como de los más necesitados.

Querido Hermano Templario, considera este abismo: entregar el aliento final sería apenas un suspiro, un tránsito leve, s...
09/06/2026

Querido Hermano Templario, considera este abismo: entregar el aliento final sería apenas un suspiro, un tránsito leve, si no fuera por el tribunal insondable que aguarda tras el velo. Te espera un juicio de un rigor abrasador, ante el cual se estremecen los cimientos del mundo, pues el Juez no es otro que la Sabiduría misma. Él ha sido el testigo mudo de cada fibra de tu existencia: conoce el eco de tus palabras, el rastro de tus obras, el murmullo inconfesable de tus pensamientos y el deseo más oscuro que ocultas en el sepulcro de tu pecho.
Puedes, si quieres, cegar al confesor, engañar a tus padres y traicionar la confianza de tus pares, pero ante los ojos de Jesucristo, el Dios y Señor soberano de tu alma, no existe disfraz, ni sombra, ni refugio; allí estarás desnudo, quieras o no, ante la mirada que todo lo penetra.

Pondera con sangre fría, Hermano, que ese Juez es la Rectitud absoluta. No hay halagos que ablanden Su juicio, ni promesas que lo corrompan, ni lágrimas de último minuto que tuerzan Su voluntad. Cuando el tiempo de la misericordia se agote, el acero de Su justicia será inflexible.

Él es la Santidad pura; aborrece el pecado con un odio que consume y posee el poder infinito para ejecutar la sentencia. El examen será atroz y exhaustivo: se desmenuzará cada una de tus ociosidades, cada vanidad que hoy desprecias como nimia será puesta en la balanza de la Divina Justicia. Se pesará la negrura de tus actos, la escasez de tu bien, la suciedad de tus imperfecciones, e incluso el bien que, pudiendo hacerlo, dejaste morir en el olvido. Se te reclamará hasta la última chispa de gracia que despreciaste y cada beneficio que recibiste sin ofrecer una plegaria de gratitud. De todo, Hermano mío, se te pedirá una cuenta estrecha y sangrante.

Por último, reflexiona en el terror de la sentencia: una vez dictada, será irrevocable. Grábatelo a fuego en el alma: Jesucristo no hará más que sellar el destino que tú mismo estás redactando con los pasos de tu vida y que ratificarás con el sello de tu muerte. Todo está en tus manos, el peso de tu eternidad depende de tu voluntad. Si anhelas escuchar una palabra de clemencia, si deseas ser hallado digno en esa balanza temible, ¿a qué esperas para postrarte ante los Preceptos Divinos? ¿A qué esperas para ser, de una vez por todas, el hijo de Dios que juraste ser? El tiempo se consume, la sentencia se acerca y el estandarte de tu compromiso clama por tu entrega. Sé aquello que has jurado, aquello que el Señor reclama: sé, con cada fibra de tu ser, un verdadero Templario. ¿A qué esperas?
FTAT.NNDNN 🌹♥️🌹

Querido Hermano Templario, considera contemplar esta verdad con el fuego sagrado ardiendo en tu pecho: la paz espiritual...
08/06/2026

Querido Hermano Templario, considera contemplar esta verdad con el fuego sagrado ardiendo en tu pecho: la paz espiritual no es una mera calma, es el estallido sublime de la caridad, esa llama devoradora que convierte todas las virtudes en un solo grito de entrega. La Paz es el fruto glorioso, el trofeo sangrante de una caridad que trasciende la carne, porque amar a Dios sobre todo es aniquilar el yo, es reducir a cenizas el egoísmo que nos fragmenta, para que nuestra alma sea por fin un espejo límpido donde solo brille Su rostro. Cuando el amor a Dios se vuelve tu único aliento, la discordia se desploma, los apetitos salvajes se arrodillan ante la voluntad divina y el alma encuentra su centro, su único y verdadero reposo.

Al ver el sello divino impreso en cada criatura, tus ojos dejarán de buscar faltas y empezarán a adorar el misterio que todo lo habita; ya no habrá lugar para el desprecio, solo para una compasión feroz que aborrece el pecado porque desfigura la belleza que amas. Permite que la caridad, esa Reina Celestial, desate su cortejo en ti: deja que la humildad arranque de raíz la soberbia, ese cáncer que infecta tu paz y te hace ver enemigos donde solo hay hermanos; deja que la paciencia sea tu coraza, que te permita abrazar las miserias ajenas con la alegría de quien reconoce la mano de Dios incluso en la herida.

Que tu conformidad con Su voluntad sea un baluarte inexpugnable, un muro de acero donde las tempestades del mundo se estrellen y se deshagan, porque sabrás que cada tribulación es un beso de fuego enviado por el Padre para templar tu espíritu. Hermano Templario, clama ante Jesús, Rey humilde y pacífico; arráncale el secreto de esa paz que es un sagrario invencible, porque tú, precisamente tú, eres el templo donde Dios ha decidido reinar.
FTAT.NNDNN 🌹❤🌹

Querido Hermano Templario, considera detenerte un instante y permite que el fuego de estas palabras desgarre el silencio...
08/06/2026

Querido Hermano Templario, considera detenerte un instante y permite que el fuego de estas palabras desgarre el silencio de tu alma y despierte la brasa de tu fe ante la promesa solemne de nuestro amado Señor: "Vosotros lloraréis y os afligiréis, y el mundo se alegrará; mas vuestra tristeza se convertirá en un gozo tal, que nadie os lo podrá quitar." ¡Siente la fuerza volcánica de estas palabras! En ellas no solo hay consuelo, hay un desafío que define la sangre de quienes hemos jurado defender la Cruz.

Vivimos en una antítesis absoluta frente a la ligereza de un mundo que se embriaga en una alegría vacía y cobarde. Si eres un auténtico Soldado de Jesús, tu corazón no puede estar en paz mientras el pecado devora la tierra. Debes sentir cómo el llanto te quema las entrañas al contemplar el exilio, al ver cómo las sombras se ciernen sobre los débiles y al notar el peso insoportable de nuestras propias flaquezas. Nuestro dolor no es derrota, es la prueba irrefutable de que nuestra patria no es este suelo, sino el Reino de Dios. ¿Cómo no estremecerse al ver tantas almas hundirse en el abismo? Esa angustia, Hermano, es el sello de nuestra lealtad.

Pero, escucha bien, porque aquí reside el misterio que hace temblar las puertas del in****no: tu llanto es la semilla de una gloria indestructible. No hablamos de una paz tibia, sino de un gozo que sobrepasa todo entendimiento, una fuerza que te hará cantar en medio de la tempestad, como aquel Apóstol que, encadenado, sobreabundaba de alegría.

Este gozo no es un regalo para los acomodados; es el trofeo ganado por quienes han tenido el valor de sufrir por amor. Es un fuego divino que se enciende en la llaga abierta y que, cuando Dios lo disponga, se transformará en una luz tan pura y absoluta que ninguna criatura, ningún demonio ni ninguna tribulación podrá arrebatarte jamás.
Mira con desprecio la felicidad que ofrece el mundo; es un cristal roto, un v***r que se disipa ante la menor brisa de infortunio. La fortuna, la salud, los afectos terrenales... todo se marchita si no está anclado en la roca inamovible de la voluntad divina. Aquel que busca su gozo en las cosas de abajo, terminará mendigando migajas de consuelo. Pero tú, Templario, has sido llamado a beber de la fuente inagotable. Tu alegría no depende del tiempo, porque descansa en la eternidad. Tu cimiento es Dios mismo, y ante Su presencia, cualquier dolor de este mundo no es más que el breve suspiro que precede al amanecer eterno.

¡Levanta la mirada y sé valiente! No te permitas el lujo de la tibieza. Que nuestra fe no sea una opinión, sino un faro que queme nuestra propia oscuridad. Elevemos nuestras súplicas no como mendigos, sino como guerreros que interceden por el mundo entero, cargando con el dolor ajeno para convertirlo en esperanza.

Que cada latido de tu pecho sea un eco de la victoria prometida. Mantente firme, mantente alerta, y que tu corazón sea un baluarte inexpugnable donde habite la certeza de que, tras el llanto de este exilio, nos espera una gloria que no tiene fin.
FTAT NNDNN 🌹❤️🌹

Querido Hermano Templario, considera con temblor que un Templario debe ser santo o fundirse en el intento, para no arras...
07/06/2026

Querido Hermano Templario, considera con temblor que un Templario debe ser santo o fundirse en el intento, para no arrastrar su nombre por el fango, para cumplir con obligaciones que queman el alma y para vivir con fuego su profesión. El pueblo cristiano, clama el Príncipe de los Apóstoles, es un pueblo santo, ¡rescatado por Jesucristo y purificado con el precio indómito de su propia sangre! Para que seamos santos nos ha arrancado Dios del mundo, llamándonos al combate bajo la bandera de su divino Hijo. El Apóstol lo grita con estas palabras:

"Bendito sea Dios, que nos ha colmado en Jesucristo de todas las bendiciones, escogiéndonos en Él antes de la creación del mundo por el amor que nos tiene y para que seamos a sus ojos santos e irreprensibles".

Para que seamos santos nos ha elegido el Altísimo, segregándonos de la masa de los infieles; por eso el Apóstol, al escribir a los primeros cristianos, no los llama de otra forma sino santos.

Hermano Templario, en la hora de tu investidura se grabó en tu alma un carácter de santidad que jamás, ni en esta vida ni en la otra, podrá borrarse. Fuiste consagrado entre el humo del incienso, el filo del acero y los ritos sagrados de nuestra orden y de la iglesia. La ley divina prescribe con fuerza de trueno que sea santo todo aquel que se consagra al Señor.
Nuestra consagración no es un juego: es la entrega total al servicio de Dios, convirtiéndonos en templos vivos donde reside su gloria. Si eres Templario, ¡entiéndelo ya!, ya no te perteneces, eres de Dios. Por la investidura has pasado a ser su posesión absoluta y su herencia sagrada. Como sagrario del Espíritu Santo, eres un templo donde no se puede tolerar nada profano. ¿Qué locura o qué maldición será entonces mancillarte con impurezas abominables?

Hermano, la investidura ha esculpido en lo más profundo de tu ser la imagen viva de la Santísima Trinidad, en cuyo nombre fuiste revestido. Has quedado marcado a fuego como propiedad divina con su sello inquebrantable, que es el Espíritu Santo, el cual inundó tu alma con su terrible y hermosa santidad. San Pablo lo llama el sello de la divinidad. Por lo tanto, si osas llamarte Templario, tienes el deber absoluto de ser santo.

Hermano Templario, examina con sangre en los ojos si tus obras corresponden a tu nombre, y si sostienes el peso de las promesas que hiciste de rodillas el día de tu juramento. De no ser así, recuerda con pavor que juraste ante el Santísimo. Ese juramento clama al cielo por su cumplimiento. Si fallas, no le fallas a una hermandad de hombres, le fallas al Dios Vivo. Y caer en desgracia con Dios arrastra consecuencias devastadoras en esta vida y el llanto eterno en la otra.

Recuerda, Hermano, que los obreros del Evangelio que llegaron a última hora a la viña recibieron la misma recompensa que los que sudaron desde el amanecer. ¿Por qué milagro? Porque en el suspiro de tiempo que les quedaba, trabajaron con una diligencia furiosa y un fervor ardiente. ¡He aquí la clave! Está en tus manos, y en las mías, recuperar con una entrega absoluta y un fuego renovado todo lo que nuestras culpas y cobardías nos han arrebatado ante el trono de Dios. Es hora de redimir, con lágrimas y coraje, tantos días vacíos en los que nada hemos merecido ante el Creador.
FTAT.NNDNN 🌹❤🌹

Querido Hermano Templario, considera la grandeza absoluta de tu ser: posees un alma espiritual e inmortal, esculpida a i...
04/06/2026

Querido Hermano Templario, considera la grandeza absoluta de tu ser: posees un alma espiritual e inmortal, esculpida a imagen y semejanza de Dios. Un alma que vibra, que entiende, que ama con una sed infinita que solo Dios puede saciar. Tu alma, Hermano, es un suspiro directo del corazón de Dios; por eso, únicamente en el seno ardiente de su amor hallarás descanso, vida y felicidad verdadera.

Entrégale a tu alma cuanto codicies en esta tierra... Pon a sus pies todos los reinos del mundo, sus pompas, sus riquezas y sus glorias más deslumbrantes... Si no le entregas, por encima de todo, a Dios mismo, nada de esto le bastará. Tu alma gemirá inquieta, desasosegada y profundamente infeliz.
«Nos has hecho, Señor, para Ti», clamaba con el alma herida de amor el gran San Agustín, «y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti».

Fuera de Dios, todo cansa, todo fatiga, todo se vuelve un tormento insoportable. No existe descanso terrenal que no termine por agotar, porque vive huérfano del verdadero reposo. No hay más que un solo Dios, una sola alma, una eternidad, una vida y una muerte de la que pende, por entero, nuestra felicidad eterna. ¡Solo Dios basta! ¡Dios solo basta! ¡Solamente Dios basta! Quien a Dios tiene, lo tiene todo; y quien a Dios no tiene, aunque posea el universo entero, lo ha perdido todo, porque solo Dios basta.

Mide bien, Hermano, el valor infinito de tu alma, y dale el honor y la honra que merece su linaje divino. Has sido comprado a un precio de sangre, no con el oro vil ni la plata perecedera de este mundo, sino con la preciosa Sangre del Cordero sin mancha. ¿Vas a vender tu alma inmortal al mundo o a Satanás por un miserable plato de lentejas, por un puñado de cebada, por un mendrugo de pan o por un interés pasajero que el viento se lleva? ¡Por pura vanidad! Contempla el altar de la Cruz: tu alma le ha costado a Dios el precio infinito de su propia Sangre. Si tanto vale, Templario, ¡no la entregues a tan vil precio!

Templario, nuestra alma le pertenece a Jesús por derecho natural, le pertenece por derecho de conquista, le pertenece por derecho de compra y, sobre todo, le pertenece por nuestra libérrima elección, sellada con nuestro juramento y compromiso sagrado. ¡Sea, pues, nuestra alma de Jesús para siempre y en todas las cosas! En la vida, en la muerte y por los siglos de los siglos... Puesto que solo Dios basta.
FTAT.NNDNN 🌹♥️🌹

Querido Hermano Templario, ¡despierta! Considera con temblor que Dios es fiel, y solo porque es fiel podemos sostenernos...
04/06/2026

Querido Hermano Templario, ¡despierta! Considera con temblor que Dios es fiel, y solo porque es fiel podemos sostenernos en su gracia. Pero pretender usar esa misma gracia como un escudo para seguir revolcándote en el pecado es una abominación que se divide en tres actos de absoluta soberbia:

​1° Es la osadía de querer que Dios sea fiel a quien le escupe en el rostro y le desprecia.
2° Es el acto vil de combatirle con el más sagrado y amable de sus atributos: su infinita misericordia.
3° Es la aberración de querer que su fidelidad eterna se convierta en cómplice y protectora de tus miserias.

​Entiéndelo bien: resistir hoy a su gracia no es debilidad, es desprecio absoluto. ¡Y ay de vosotros los que me despreciáis, dice el Señor de los Ejércitos, porque seréis aplastados y despreciados!

​Mira dentro de tu alma. Al postergar tu conversión, lo que realmente estás clamando es que no quieres entregarte a Él hasta que el mundo te deseche por viejo y acabado, o hasta que te hayas hastiado de tus propios vicios. ¿Acaso crees que honras a Dios ofreciéndole las sobras podridas del mundo y un corazón completamente corrompido? Teme, Hermano, teme con santa reverencia. Por el honor de su gracia, Él castigará el desprecio con el que hoy le tratas. Te rechazará con furor, clamando como lo hizo ante los judíos: "¡Retiraos de mí, no os conozco, estoy maldiciendamente harto de vuestros sacrificios vacíos!".

​Es una perversión inaudita combatir a Dios usando sus propias armas, sirviéndote de su paciencia para seguir clavándole espinas. ¿Por qué no te conviertes hoy? ¡Porque te has vuelto cómodo y arrogante, confiando en que su misericordia siempre estará ahí para limpiarte los pies! Este es un abuso intolerable de la bondad divina. Nos hemos vuelto peores, más cínicos, precisamente porque sabemos que Dios es sumamente bueno.

​Retrasar tu entrega es querer arrastrar al Altísimo al fango, convirtiéndolo en el patrocinador de tus caídas; y lo sería si, ante tu rebeldía contumaz, su gracia te siguiera lloviendo del cielo como si nada importara.

​¡Basta ya! Saca de estas terribles y sangrientas verdades la fuerza para no jugar un segundo más con la paciencia de Dios. Grábate esto a fuego en la mente: el in****no está pavimentado y atestado de almas que alimentaron los mismos falsos propósitos de conversión futura que hoy guardas en tu pecho.

​No clames "mañana, mañana", porque el mañana es una ilusión del demonio. ¡Es ahora mismo! Levántate ya, como el hijo pródigo, rompe tus cadenas y corre a arrojarte, quebrado y arrepentido, a los pies de tu Padre Celestial. Recuerda quién eres, recuerda tu juramento en la oscuridad y bajo la luz: tú eres, en verdad, un Caballero Templario, un Hijo del Dios Vivo.
​FTAT NNDNN 🌹❤🌹

Querido Hermano Templario, considera y escucha con las entrañas del alma. Graba a fuego vivo, con el cincel del dolor y ...
02/06/2026

Querido Hermano Templario, considera y escucha con las entrañas del alma. Graba a fuego vivo, con el cincel del dolor y la fe, en lo más recóndito y sangrante de tu ser, esta verdad absoluta y demoledora: ¡TODO PASA Y NADA SE QUEDA! ¡Oh, qué abismo de misterio y qué pavorosa hondura encierran estas palabras, Hermano de armas! Si lográramos fundirlas en el hierro de tu corazón, ni el más brutal latigazo del destino, ni el mismísimo averno desatado en la tierra, podrían jamás arrancarte del pecho sagrado de Dios.

En mitad del rugido ensordecedor de este siglo ma***to, bajo la tormenta de traiciones que desgarran la carne y el espíritu, ¡qué bálsamo de fuego y gloria es para el alma guerrera que cree, que espera y que ama, el poder rugir con santa calma: "¡TODO PASA!"! Sí, se desmoronan las mentiras altivas y las amarguras que intentan asfixiarnos; se ev***ran los placeres que emborrachan los sentidos y los honores vacíos del mundo; se disuelve en la nada aquello que hoy te hace llorar o sonreír. La belleza que encandila, la gloria que ciega, la existencia misma con su desfile de miserias y grandezas... ¡todo es arrastrado por un torbellino implacable! Un eco eterno clama en la noche: "¡Pasa..., todo pasa! Y tú, Hermano mío, te desvaneces con ello." Eres un soplo en la tormenta, un peregrino encadenado a la proa de la nave del tiempo. Te has subido a un madero que naufraga voluntariamente hacia el océano infinito de la eternidad. ¡Y por más que sangren tus manos, por más que luches y dejes la vida en la arena, no puedes detener el avance feroz de este navío! ¡No hay marcha atrás, no hay retorno a la orilla del ayer!

Todo se extingue, Hermano, y tú te diluyes con las sombras, porque no eres más que un mendigo, un extranjero de paso por este suelo ma***to. ¿Por qué, entonces, encadenas tu corazón con garras de desesperación a la ceniza y al polvo que el viento ya se está llevando?

Ven conmigo, Hermano mío. ¡Basta ya! Deja atrás el fango y el ruido del mundo, esa hoguera de vanidades que te devora vivo, y penetra conmigo en el silencio sepulcral de la contemplación. Siéntate a mi lado, apoya tu alma herida, y clava la mirada en el curso violento del río de la vida. Medita en el abismo... ¿Lo sientes en el pecho? ¿Ves la brutal claridad de la verdad? ¡Todo se desmorona!

Estas aguas son el torrente de nuestra propia sangre y de los siglos, que corren a veces quietas, pero siempre implacables, hacia el océano de Dios. ¡Mira el naufragio de la humanidad que arrastra la corriente! Coronas aplastadas, espadas rotas, cetros convertidos en astillas, altares profanados, títulos escupidos por el tiempo, riquezas hechas humo y la misma carne hermosa pudriéndose en el olvido... todo gira en un torbellino de horror y ceniza, despojado de su orgullo, quebrado, mu**to... ¡muriendo en el abismo de la eternidad! ¿Dónde está ahora el valor de aquello que te encadenaba el alma?

Por la Santa Cruz, Hermano Templario, ¡arranca, desgarra sin piedad de tu pecho ese amor ciego y ma***to por lo efímero! Y con la furia inquebrantable de tu juramento de sangre, aférrate como un verdadero Caballero de Cristo a la roca de Dios Nuestro Señor. ¡Porque el mundo cae, el cielo se nubla, pero Él, y solo Él, NUNCA, JAMÁS SE MUDA!
FTAT.NNDNN 🌹♥️🌹

Querido Hermano Templario, considera detener tu andar, silencia el mundo y estremece tu alma ante la inconmensurable inm...
02/06/2026

Querido Hermano Templario, considera detener tu andar, silencia el mundo y estremece tu alma ante la inconmensurable inmensidad del Amor Divino que nos devora y nos sostiene. No hablemos de la gracia como un frío concepto teológico; ¡no! Siente la gracia como el aliento ardiente de Dios mismo soplando fuego en nuestras vidas. Cada amanecer que rompe la oscuridad, cada latido que golpea tu pecho, cada lágrima y sonrisa compartida es un milagro, un regalo incesante y apasionado que el Creador derrama sobre nosotros. Somos mendigos colmados de un océano de beneficios, pequeños milagros cotidianos que a menudo, en nuestra ceguera, osamos dar por sentados. Son hilos invisibles de puro amor que nos sostienen al borde del abismo en cada instante.

Pero hay un misterio aún más sublime, un fuego que nos desgarra de lo terrenal para elevarnos a lo infinito: la gracia sobrenatural. Este es un don sagrado que Dios te concede, no por tus méritos ni por tus batallas, sino por la locura de Su infinita bondad, para arrastrarte por el sangriento y glorioso camino de tu santificación. Es la chispa divina que enciende en el alma el anhelo desesperado de trascender.

Dentro de este torrente sobrenatural, tu espada y tu fe deben discernir dos fuerzas vitales. Primero, la gracia auxiliante, que es la mano poderosa de Dios extendida en mitad de la tormenta, un auxilio constante que te levanta y te guía. Te empuja a la acción, sacude tu letargo y dispone tu alma para la santidad. ¡Mira a tu alrededor y contempla la inmensidad de sus manifestaciones! Se nos entrega en gracias exteriores: el ejemplo luminoso de los mártires y justos que viven con virtud, las conversaciones que encienden el espíritu, las lecturas que queman el entendimiento y la palabra predicada que ruge en lo más profundo de tu ser. Son mil caminos de guerra espiritual que Dios utiliza para despertarnos, para movernos a la conversión absoluta y a la virtud heroica.

Y luego, las gracias interiores: esos sutiles susurros que hacen temblar el alma, esos impulsos inesperados que desgarran el corazón de dolor o de gozo, los temores santos que nos apartan del abismo del mal, las inspiraciones divinas que nos guían en la noche oscura, y esos movimientos repentinos de un amor abrasador hacia Dios. Todos estos auxilios, que nos agitan y nos impulsan sobrenaturalmente hacia el bien, son los caritativos y urgentes llamamientos del Señor.
¡Cuánta ternura y cuánta gravedad encierran! Son invitaciones personales a fundirte con la divinidad, y tu respuesta, Hermano, es una cuestión de vida o muerte eterna. Porque la trágica realidad es que la perdición de miles comienza precisamente ahí: por no haber correspondido con fidelidad de guerrero a estas dulces y sagradas llamadas. En contraste, una respuesta rendida, sincera y devota es la que prepara y nutre el alma para recibir la gracia santificante, ese estado de unión profunda y nupcial con lo divino.

Visualiza entonces la gracia santificante como el abrazo eterno y celoso de Dios. Es un don altísimo, una joya inestimable que Él infunde en las entrañas de tu alma. Con ella, te despoja de tu miseria y te eleva a un estado sobrenatural, a un grado divino que pulveriza toda perfección humana. ¡Nos hace participantes de la naturaleza misma de Dios de un modo asombroso, endiosando el alma, transformándola por completo! Te convierte en imagen viva del Altísimo, en su delicia, en su esposa, en su hijo y en su amigo queridísimo. ¡Imagina el peso de esa intimidad! El Espíritu Santo mismo hace morada en ti con una presencia viva y devoradora, enriqueciéndote con sus dones, armándote con todas las virtudes sobrenaturales y coronándote con el resplandor de la santidad. La gracia, Hermano Templario, no es un simple adorno en tu armadura; es la semilla viva de la gloria, tu derecho de sangre a la vida eterna.

Por tanto, Hermano Templario, graba esto a fuego en tu corazón: para alcanzar esta gracia transformadora, tu alma debe postrarse y cultivar cuatro disposiciones fundamentales. La primera, una fe inquebrantable, una certeza ciega en Aquel que se te entrega. La segunda, un santo temor de Dios; no el miedo cobarde del esclavo, sino la reverencia sagrada del caballero que prefiere morir antes que herir el amor de su Señor. La tercera, una esperanza inquebrantable en su misericordia, sabiendo que su amor es un fuego que todo lo perdona y todo lo restaura. Y la cuarta, un verdadero y desgarrador dolor por tus pecados, un arrepentimiento sincero que brote del alma y te impulse a la enmienda total.

Pero no basta con recibirla; es imperativo que busques aumentarla con un hambre insaciable. Esto solo se logra a través de la penitencia, la humildad absoluta del corazón que reconoce su nada, y una vida santa, vivida con un propósito feroz y una devoción inquebrantable. Sirve y ama a Dios con todo el fervor, la furia y la diligencia de tu espíritu, buscando una pureza implacable de intención y de conciencia. Huye con horror del pecado y de cada ocasión que te tiente a caer. Que tu voluntad sea tan férrea y templada como el acero: ¡prefiere perderlo todo, absolutamente todo, la honra, los bienes y la misma existencia, antes de perder este don divino! Este tesoro inestimable debe valer para nosotros más que la vida misma.

Que la gracia del Señor de los Ejércitos te acompañe siempre en tu sagrada senda.
FTAT.NNDNN 🌹❤🌹

Querido Hermano Templario, considera contemplar con estremecimiento el Evangelio, donde Jesucristo te revela la estrateg...
31/05/2026

Querido Hermano Templario, considera contemplar con estremecimiento el Evangelio, donde Jesucristo te revela la estrategia sagrada para despedazar, sin un solo atisbo de temor o debilidad, las embestidas del demonio. Estás llamado a resistir con la furia y el valor indomable que corren por tus venas de Templario, aplastando al enemigo hasta dejarlo vencido, humillado y de rodillas. Jesús se adentra en la inmensidad del desierto, conducido por el divino Espíritu, entregándose a una oración incandescente y a una mortificación implacable. Es ahí, en el fuego del ayuno y el alma de rodillas, donde se forjan las armas capaces de pulverizar cualquier asalto del in****no.

Fija tu mirada, Hermano Templario, en el campo de batalla y aprende del divino Maestro cómo batirte en duelo contra el maligno. Si el enemigo osa tentarte con la gula, o te susurra que uses atajos ilícitos para saciar tu necesidad o librarte del dolor, levanta de inmediato el escudo invencible de la confianza en Dios y ruge con fuerza: "No vive el hombre de solo pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."

Cuando el traidor intente arrastrarte al abismo prometiéndote la falsa seguridad de un perdón fácil, convenciéndote de que te levantarás rápido y ganarás algo con tu caída, respóndele con el acero de las palabras de Jesucristo: "No tentarás al Señor tu Dios." Lanzarse al pecado esperando la misericordia es una soberbia intolerable, es una burla directa a la divina Majestad.

Y si el demonio, en su desesperación, intenta arrastrarte a escupir contra la honra de Dios mediante la blasfemia, la infidelidad o cualquier herida a las virtudes teologales, aunque te ofrezca los reinos del mundo a tus pies, desata tu santo celo y una viva indignación para gritarle en el rostro: "A tu Señor adorarás y a Él solo servirás."

Mira el glorioso final de la batalla: tras la victoria, los ángeles bajan del cielo para servir amorosamente a Cristo. No creas, Hermano Templario, que tu recompensa aguarda solo en la eternidad. Si te mantienes firme, con la espada en alto en esta guerra implacable contra el mal y contra los enemigos jurados de Dios, el Señor derramará sobre tu alma un anticipo de su gloria en esta misma vida.
FTAT NNDNN 🌹❤🌹

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