Parroquia Santa María de Blimea

Parroquia Santa María de Blimea La Parroquia de Santa María de Blimea forma parte de la Unidad Pastoral del Alto San Martín, y ded PARROQUIA SANTA MARIA DE BLIMEA

Párroco: D.

Segundo Gutiérrez Figar

Despacho Parroquial:
Martes, de 17 a 18 horas
Viernes, de 12 a 14 horas
Teléfonos: 985 670 063 – 684 608 765

Horarios de Misas:
Martes y jueves: a las 19,00 horas
Sábados y vísperas de festivos: a las 19,00 horas
Domingos: a las 13,00 horas

Capilla de San Mamés: a las 11 horas
(segundo y cuarto sábado de mes)

02/01/2022
02/01/2022

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26/12/2021

LA BRISA NAVIDEÑA

Carta semanal del Arzobispo de Oviedo
26 de Diciembre de 2021

No todo sopla a favor, y hay vientos pertinaces que se empeñan en avivar los rescoldos de algunos incendios que nos asolan con susto y disgusto. Pero, a pesar de los pesares, hay un aire distinto en esta época del año que nada ni nadie es capaz de censurar. Es cierto que los avatares de la vida a veces nos imponen escenarios duros y complejos, que desbaratan las agendas, se llevan al traste los quereres que soñamos eternos, perdemos personas y haciendas. Basta asomarse al reguero de esta todavía inacabada pandemia, o contemplar las secuelas de la lava destructora en la preciosa isla de La Palma tras lo que han sufrido semanas atrás.

Y, sin embargo, a pesar de los reveses con los que las circunstancias nos oscurecen o nos acorralan, este tiempo de vivencia de la Navidad es capaz de encender una luz diferente, esa que se hace cálida en nuestras intemperies tiritonas, la que se hace luminosa en nuestras penumbras y oscuridades. Por eso el adviento cristiano tiene esa maravillosa fortaleza, humilde y discreta a la vez, que consigue devolvernos la esperanza mientras nos sostiene en el empeño de seguir escribiendo la historia para la que nacimos. Una historia que tiene renglones torcidos, en la que no faltan algunos borrones, pero en la que lo más importante y hermoso se sobrepone a cuanto nos deja perplejos y nos impone sus contradicciones. Siempre hay una palabra final, después de todas nuestras penúltimas pronunciadas, en la que es posible escuchar el canto de la esperanza.

Tiempo de espera ha sido esta andadura que nos mete de bruces en la navidad cristiana, momento de esperanza marcando los pasos de la alegría que no defrauda. Son las calendas en las que, con sabor a turrón y mazapán, con las castañas asadas y nuestra sidra dulce, ensayamos los villancicos propios de esta época mágica en la que el niño que llevamos dentro parece revivir ante la conmemoración del Niño Dios que nos nació como chiquillo. Es lo que representa esa preciosa tradición de sabor franciscano, con la construcción de nuestros nacimientos y belenes, desde aquella nochebuena de 1223 en la que San Francisco de Asís quiso escenificar en un Belén viviente lo que luego se ha ido adentrando en nuestros hogares e iglesias, en nuestras calles y plazas haciendo de mil modos un nacimiento. Desde nuestra más tierna infancia lo hemos visto en nuestros hogares, como una hermosa tradición que nos heredaban nuestros mayores, poniendo un paisaje a lo que aconteció hace dos mil años, y que vuelve a suceder si le dejamos a Dios entrar en nuestros cruces de camino, en nuestras cuitas, en nuestros círculos familiares y de amigos, en lo que nos permite soñar a velas desplegadas dibujando nuestra mejor sonrisa o en lo que nos arruga poniendo en vilo la confianza con el llanto de nuestras lágrimas. En todo ese vaivén que es justamente el de la vida, ahí se señala el significado del Belén como acontecimiento de un Dios que siempre nos acompaña.

Sí, la vida es como un ensayo general de ese Belén viviente que es nuestra existencia. Ahí Dios se hizo hueco, y se sigue haciendo todavía, como cuando vino a morar humanamente naciendo de la Virgen María. En la Señora se hizo sitio para poder anidar en mi vida si recordando lo que sucedió entonces, dejo que vuelva a suceder nuevamente en el presente de mis días.

Es un motivo de recuerdo y gratitud, que colman con santa alegría nuestra esperanza. Deseo de corazón que todos tengáis una santa y feliz Navidad, porque Dios nació y renace cuando abrimos las puertas de par en par a Él y a todos a los que Él ama. Con mi bendición, mis augurios más gozosos para el año venidero.

Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

19/12/2021

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19/12/2021

ASTURIAS EN ROMA

Carta semanal del Arzobispo de Oviedo
19 de Diciembre de 2021

La visita ad limina que cada cinco años aproximadamente realizamos todos los obispos del mundo yendo a Roma, supone un acercamiento de nuestras diócesis a la Santa Sede a través de los organismos que ayudan al Papa para anunciar el Evangelio en esta coyuntura histórica en la que la Iglesia vive su misión ante los hombres contemporáneos. Así vamos pasando por los distintos Dicasterios que tienen que ver con la vida cotidiana en nuestras diócesis. Por allí van saliendo las luces y las sombras que concretan los desafíos con los que nos encontramos en este momento de la historia a la hora de evangelizar nuestro mundo comunicando una buena noticia. Dificultades y posibilidades van apareciendo, son parecidas en sus retos y también en sus recursos y soluciones.

La familia y la vida, la educación, la misión evangelizadora, los pobres y todas las heridas que genera nuestro mundo opulento e insolidario, el clero y los seminaristas con la falta de vocaciones, la vida consagrada en todos sus rostros, los medios de comunicación, la cultura. Toda una serie de departamentos que coinciden más o menos con lo que en cada diócesis tenemos para ir avanzando en esta coyuntura de la historia en la que como cristianos poder anunciar el mensaje de esperanza que nos dejó Jesús como la más bella herencia y la encomienda misionera de su propio encargo.

Pero hay un momento culminante cuando este puñado de obispos de las veinticuatro diócesis del noroeste de España, desde Navarra a Galicia, pasando por Asturias, Aragón, La Rioja y un trozo de Castilla, nos encontramos con el Santo Padre. Es el encuentro más esperado. Y nos dedicó nada menos que dos horas y media, hablando con una enorme franqueza, confianza, poniendo sobre el tapete las cosas que realmente nos preocupan en nuestra vida pastoral como obispos.

Fue hermoso cuando le di los saludos del arzobispo emérito, D. Gabino. Al preguntarme por sus apellidos, rápidamente lo identificó y me dijo que se acordaba de cuando había sido Presidente de la Conferencia Episcopal Española. ¿Cómo está? ¿Cuántos años tiene? ¿Sigue fumando tanto? Era curioso el detalle de preguntarme por su salud, pensando que una persona mayor tras haber fumado mucho podría estar delicado. Y con afecto me dijo que le llevara su bendición. También cuando le referí que en Asturias estuvo él en sus años mozos de joven jesuita. Y me contó alguna anécdota simpática sobre nuestra gastronomía, que pudo degustar en casa de unos parientes lejanos emparentados con su familia.

Entre tantas cosas comentadas, le dije cómo nuestra vieja Europa de raíces cristianas tal vez mal regadas, en la medida que pierde su identidad se hace insolidaria, y se sume en una tristeza que suscita nuestra preocupación, cuando vemos a demasiada gente tocada y hundida por todo lo que está pasando. Pero cómo el pueblo de Dios sencillo, sabe a quien pertenece su alma, y tiene motivos para la esperanza en medio de un mundo desesperado. Esta es la buena noticia que podemos anunciar los cristianos. Es el tema de la alegría que en esta tercera semana de adviento se nos propone desde la palabra de Dios. Una alegría que no es triunfalista, como subrayaba el Santo Padre en su respuesta a mi pregunta.

Ahí tenemos todo un programa también nosotros, siendo urgidos a convertirnos en servidores de esa alegría cristiana, la que se deriva de la escucha de Dios cuando nos habla o cuando nos calla. Pero a su entraña le llegan todos nuestros gemidos, como también le alcanzan los anhelos de nuestro propio corazón, mendigo de esa esperanza y esa alegría. Así ha sido esta visita a Roma, llevando a Asturias en el corazón y la mirada, poniendo ante el Papa, sucesor de Pedro, nuestra tierra, nuestra gente, nuestra Iglesia diocesana. Un regalo para mí y para todos. Dios sea bendito.

Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

19/12/2021

Dirección

Paseo Santa María, S/n
Sotrondio
33960

Horario de Apertura

Lunes 09:00 - 18:00
Martes 09:00 - 19:30
Miércoles 09:00 - 19:30
Jueves 09:00 - 19:30
Viernes 09:00 - 19:30
Sábado 09:00 - 19:30
Domingo 09:00 - 14:00

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