06/03/2024
Si abres la Biblia por el profeta Ezequiel, capítulo 33, esto es lo que leerás:
El SEÑOR me dirigió la palabra: «Hijo de hombre, habla con tu pueblo y dile: "Cuando yo envío la guerra a algún país, y la gente de ese país escoge a un hombre y lo pone por centinela, si éste ve acercarse al ejército enemigo, toca la trompeta para advertir al pueblo. Entonces, si alguien escucha la trompeta pero no se da por advertido, y llega la espada y lo mata, él mismo será el culpable de su propia muerte. Como escuchó el sonido de la trompeta pero no le hizo caso, será responsable de su propia muerte, pues si hubiera estado atento se habría salvado.
» " Ahora bien, si el centinela ve que se acerca el enemigo y no toca la trompeta para prevenir al pueblo, y viene la espada y mata a alguien, esa persona perecerá por su maldad, pero al centinela yo le pediré cuentas de esa muerte."
» A ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela del pueblo de Israel. Por lo tanto, oirás la palabra de mi boca, y advertirás de mi parte al pueblo. Cuando yo le diga al malvado:
"¡Vas a morir!" , si tú no le adviertes que cambie su mala conducta, el malvado morirá por su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su sangre. En cambio, si le adviertes al malvado que cambie su mala conducta, y no lo hace, él morirá por su pecado pero tú habrás salvado tu vida.»
Yo, que te he entregado este folleto, no soy profeta, pero me veo en el deber de advertirte de algo. No algo que yo me invento o que he soñado, sino lo que he leído en la Biblia, igual que puedes leerlo tú. Dios, habiendo enviado a su Hijo único al mundo para morir en la cruz por tus pecados y los míos, anunció por medio de los apóstoles lo siguiente: “Que Dios ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” *. Y yo, como un mero centinela, te advierto: Dios va a juzgar a todos, y no te va a encontrar inocente a no ser que te arrepientas y te presentes con el único abogado que Él ha designado: Su Hijo Jesucristo.
Porque, como dijo él hace siglos también a través del profeta Ezequiel: “Tan cierto como que vivo -afirma el Señor Omnipotente- que no me alegro con la muerte del malvado, sino con que se convierta de su mala conducta y viva” .
* Hechos de los Apóstoles 17.30-31