Movimiento Apostólico "Jesucristo Sacerdote"

Movimiento Apostólico "Jesucristo Sacerdote" Vivimos el ejercicio de nuestro sacerdocio bautismal y acompañamos al sacerdocio ordenado II. Hebreos 8, 1-2
3. 1Pedro 2,5
4. 1Pedro 2,9
5. Hechos 2,44-47
2. IV. X.

LINEAMIENTOS GENERALES DEL CARISMA Y APOSTOLADO DEL MOVIMIENTO APOSTÓLICO “JESUCRISTO SACERDOTE”

I. DEL LLAMADO
Queridos hermanos en Cristo, siendo nuestro Señor un Dios de amor, nos ha regalado el don de amar a la Iglesia que fundara para continuar su misión salvífica y de la cual somos miembros desde el bautismo. Como parte de ese amor eclesial, nos ha dado la gracia de vivir con alegría el sacerdocio común al que hemos sido ungidos con el bautizo y el valorar y acompañar al sacerdocio ordenado. En ese amor nos llama a constituir grupos de oración intercesora en favor de la Iglesia, su sacerdocio y la santidad de los ministros ordenados, así como de constituir comunidades parroquiales cuyos miembros vivan con énfasis a Jesús Sacerdote en el ejercicio de su sacerdocio bautismal. Grupos de oración y comunidades como parte de un Movimiento Apostólico organizado, que acompañe espiritualmente, anímicamente y materialmente el trabajo pastoral de los sacerdotes en cada parroquia, que hermane en Cristo a los laicos que viven su sacerdocio bautismal con los ministros sacerdotes ordenados. Grupos de oración y comunidades que sean instrumentos de verdadero encuentro de los fieles parroquianos con Cristo Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote, que sean escuela de discipulado y camino de santidad. DE LA PALABRA INSPIRADORA

Para el Carisma Apostólico:

1. Éxodo 19,5-6
2. Apocalipsis 1,6

Para la Vida en Comunidad, Camino de santidad:

1. Juan 17,18-26
3. 1 Corintios 12,12-14
4. Levítico 20,7-8
5. Hebreos 2, 11-12
6. 1Pedro 1,14-16

III. DEL APOSTOLADO EN LA IGLESIA:

Nuestro amado Jesús quiso que su Iglesia fuera jerárquica y esa jerarquía la organizó con el nuevo sacerdocio que instauró en la noche de la última cena. También quiso que la Iglesia fuera su Cuerpo Místico y sin duda dentro del Cuerpo Místico el sacerdocio es la columna vertebral. Sin el sacerdocio ordenado la Iglesia no podría existir. Por ello es necesidad de la lglesia, velar por todos sus ministros ordenados, especialmente por los sacerdotes diocesanos que no viven en comunidad religiosa. Nuestros sacerdotes son hermanos valiosos para toda la Iglesia porque con su ministerio han recibido de Cristo Jesús la gracia de actuar in Persona Christi, de impartir los sacramentos salvíficos, de curar las almas de los fieles encomendados, de orientar, guiarlos y auxiliarlos, como pastores del rebaño, hasta el último día de vida en la tierra, incluso después de haber partido, de poder hacer por ellos misas con la intensión que más pronto lleguen al Cielo. Es decir han recibido de Cristo Jesús la gracia de administrar y proporcionar todos los medios de la Iglesia para la salvación. Por esto, son los sacerdotes lo más atacados por Satanás y los enemigos de la Iglesia y nuestra salvación. Son su blanco predilecto, particularmente los que se han ordenado como diocesanos; porque al no tener una vida espiritual en comunidad resultan ser los más vulnerables. A ello también influye que, con la poca ayuda organizada laical, buena parte del tiempo de su ministerio está dedicado no solo a actividades de las distintas pastorales, que son misión de la iglesia y que no pueden descuidar, sino también a actividades de orden administrativo-legal y otros quehaceres que corresponden al ejercicio parroquial y que restan parte de su vida espiritual. Por ello es necesario que nosotros los laicos, que hemos recibido también con el bautismo la unción para ejercer el sacerdocio común, no solo comprendamos que somos pueblo sacerdotal, llamados a ser ofrendas vivas en nuestro quehacer de cada día, convirtiendo nuestros quehaceres ordinarios, todos, pero especialmente los que más nos cuestan, en ofrendas y sacrificios agradables a Dios Uno y Trino, por amor a El, para su gloria y por la salvación de las almas, sino también que entendamos que es parte de nuestro sacerdocio común, acompañar al sacerdocio ordenado, elevar nuestras plegarias, hacer ayunos, vigilias y otros actos de piedad constantemente en favor de la Iglesia, el sacerdocio y su santificación, así como de ser partícipes activos del culto litúrgico, que es “fuente y cumbre de nuestra vida cristiana” (LG.11). Es decir que comprendamos que tenemos que ejercer nuestro sacerdocio común (bautismal) y que estamos llamados a acompañar a nuestros hermanos, los ministros ordenados, espiritualmente, anímicamente y materialmente en su ministerio pastoral. DEL LEMA:
Nuestro lema es:
“Cual piedras vivas, seamos parte del edificio espiritual para un sacerdocio santo”

V. DEL CARISMA (Apostólico)
Vivir la espiritualidad de Jesucristo Sacerdote, en el ejercicio de nuestro sacerdocio común (Bautismal) y en el acompañamiento al sacerdocio ordenado. VI. DEL APOSTOLADO (misionero)
Vida en Cristo, camino de santidad, difundiendo el carisma y acompañando a los sacerdotes en su ministerio pastoral en toda la Iglesia universal. VII. DE LA VISIÓN (Escatológica y Mariana)

Vemos en cada parroquia de la Iglesia Universal, un grupo de oración y una comunidad “Jesucristo Sacerdote”, que rodea y protege como muralla y escudo espiritual al sacerdocio y que le ayuda a custodiar el Tesoro de la Iglesia: la Eucaristía. Vemos a estos grupos y comunidades como parte de un ejercito liderado por nuestra Santísima Madre María para dar combate espiritual en cada parroquia, para resistir los embates del dragón, satanás hasta la segunda y gloriosa venida del Señor. Vemos a estos grupos y comunidades acompañando a nuestra Santísima Madre en su labor maternal de cuidar la Iglesia, proteger y acompañar a nuestros hermanos, los sacerdotes, sus hijos predilectos y ser guardianes del Tesoro de la Iglesia, la Eucaristía, su Hijo Jesús Sacramentado. VIII. DE LA MISIÓN (Cristológica, Eclesial y Escatológica)

Constituir en cada parroquia un grupo de oración por la Iglesia, el sacerdocio y su santificación y a partir del grupo de oración, con sus miembros perseverantes que, habiendo recibido el carisma desean un compromiso mayor, fundar una comunidad que viviendo en Cristo, enfatice el ejercicio de su sacerdocio bautismal y acompañe espiritualmente, anímicamente y materialmente a los sacerdotes ordenados en su ministerio pastoral hasta la segunda venida del Señor. IX. DE NUESTRO SER
Somos de:
1. Espiritualidad Trinitaria. Nuestra vida interior busca desarrollar y profundizar la relación con cada una de las personas divinas de La santísima Trinidad y la apertura a la inhabitación de la Santísima Trinidad.

2. Vida Cristo-céntrica:
Incorporados a Cristo por el bautismo, El será siempre el centro de referencia y el modelo a imitar en todas las áreas de nuestra vida. Todo en nuestra vida se ordena en El, por ello nuestra vida debe ser camino de santidad cristificándonos.

3. Amor Eclesial
Amando a Jesús, amamos la iglesia que El instituyó y de la cual somos miembros. En ella debemos ser piedras vivas, parte del edificio espiritual, para un sacerdocio santo”

4. Adoración eucarística
Reconocemos la Eucaristía como presencia real de nuestro Señor, como El cumple su promesa de estar con nosotros hasta el final del mundo, así como ser nuestro alimento para la vida eterna, por ello le rendimos culto de adoración

5. Devoción mariana
Reconocemos a la santísima Virgen María como nuestra amorosa Madre espiritual, Madre de toda la Iglesia, como La llena de gracia y ejemplo de virtudes, como la primera incorporada a Jesús y su Iglesia, por lo que le debemos devoción. Reconocemos también este llamado como mariano, porque la Santísima Virgen ora y vela siempre por sus hijos predilectos, los sacerdotes. Por todo ello nuestro ser debe ser profundamente mariano.

6. Servicio
Entendemos el gobierno de la Iglesia sirviendo a los demás en las distintas pastorales parroquiales por amor a Dios, para su gloria y salvación de las almas. DE LOS SENTIDOS DEL APOSTOLADO

Cristológico
Mariano
Eclesial
Escatológico

IGLESIA FIEL Y MILITANTE SALUDAMOS A TODOS LOS HERMANOS SACERDOTES Y PÁRROCOS FIELES A CRISTO,EN EL DÍA DE SU SANTO PATR...
04/08/2026

IGLESIA FIEL Y MILITANTE
SALUDAMOS A TODOS LOS HERMANOS SACERDOTES Y PÁRROCOS FIELES A CRISTO,
EN EL DÍA DE SU SANTO PATRONO
SAN JUAN MARÍA VIANNEY .
(04 DE AGOSTO)

Queridos hermanos en Cristo, hoy 04 de agosto, como iglesia celebramos con júbilo y memoria litúrgica a un gran santo, al patrono de todos los sacerdotes y párrocos, a SAN JUAN MARÍA VIANNEY , conocido por muchos como "El santo Cura de Ars". Y con dicho motivo, también se celebra el día del párroco. Saludamos por ello a todos los párrocos del mundo y en especial a todos los que han acogido nuestro apostolado.

Hermano del Cielo, Santo Cura de Ars,
ruega junto a nuestra Santísima Madre María por nosotros para que seamos perseverantes en nuestra vida de oración, sacramental y de viva caridad.
Ruega por todos los hermanos sacerdotes ordenados,
especialmente por los que son párrocos,
porque cada uno de ellos sepa y pueda siempre resistir los embates y acechanzas del maligno enemigo
y de todos los enemigos de la iglesia y nuestra salvación,
así como la mundanidad, sus seducciones
y todas las debilidades de la propia carne.
Ruega Santo Cura de Ars, porque siguiendo tu ejemplo
sean grandes padres confesores
y sepan darle severas palizas al diablo en la trinchera del confesionario.
Ruega porque todos tengan vivo anhelo de santidad.

Señor Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote ilumina a tus sacerdotes para que vean y sigan el ejemplo de SAN JUAN MARÍA VIANNEY, que tantas almas en Tu Nombre sanó, liberó y llevó a la salvación y sigue por tantas otras, intercediendo ante Ti,
nuestro Señor y Salvador.
Amén,

Publicamos un resumen de la biografía del santo.

BREVE BIOGRAFIA
Fuente: Catholic.net

Uno de los santos más populares en los últimos tiempos ha sido San Juan Vianney, llamado el santo Cura de Ars. En él se ha cumplido lo que dijo San Pablo: "Dios ha escogido lo que no vale a los ojos del mundo, para confundir a los grandes".

Era un campesino de mente rústica, nacido en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786. Durante su infancia estalló la Revolución Francesa que persiguió ferozmente a la religión católica. Así que él y su familia, para poder asistir a misa tenían que hacerlo en celebraciones hechas a escondidas, donde los agentes del gobierno no se dieran cuenta, porque había pena de muerte para los que se atrevieran a practicar en público su religión. La primera comunión la hizo Juan María a los 13 años, en una celebración nocturna, a escondidas, en un pajar, a donde los campesinos llegaban con bultos de pasto, simulando que iban a alimentar sus ganados, pero el objeto de su viaje era asistir a la Santa Misa que celebraba un sacerdote, con grave peligro de muerte, si los sorprendían las autoridades.

Juan María deseaba ser sacerdote, pero a su padre no le interesaba perder este buen obrero que le cuidaba sus ovejas y le trabajaba en el campo. Además no era fácil conseguir seminarios en esos tiempos tan difíciles. Y como estaban en guerra, Napoleón mandó reclutar todos los muchachos mayores de 17 años y llevarlos al ejército. Y uno de los reclutados fue nuestro biografiado. Se lo llevaron para el cuartel, pero por el camino, por entrar a una iglesia a rezar, se perdió del grupo. Volvió a presentarse, pero en el viaje se enfermó y lo llevaron una noche al hospital y cuando al día siguiente se repuso ya los demás se habían ido. Las autoridades le ordenaron que se fuera por su cuenta a alcanzar a los otros, pero se encontró con un hombre que le dijo. "Sígame, que yo lo llevaré a donde debe ir". Lo siguió y después de mucho caminar se dio cuenta de que el otro era un desertor que huía del ejército, y que se encontraban totalmente lejos del batallón.

Y al llegar a un pueblo, Juan María se fue a donde el alcalde a contarle su caso. La ley ordenaba pena de muerte a quien desertara del ejército. Pero el alcalde que era muy bondadoso escondió al joven en su casa, y lo puso a dormir en un pajar, y así estuvo trabajando escondido por bastante tiempo, cambiándose de nombre, y escondiéndose muy hondo entre el pasto seco, cada vez que pasaban por allí grupos del ejército. Al fin en 1810, cuando Juan llevaba 14 meses de desertor el emperador Napoleón dio un decreto perdonando la culpa a todos los que se habían fugado del ejército, y Vianney pudo volver otra vez a su hogar.

Trató de ir a estudiar al seminario pero su intelecto era romo y duro, y no lograba aprender nada. Los profesores exclamaban: "Es muy buena persona, pero no sirve para estudiante No se le queda nada". Y lo echaron.

Se fue en peregrinación de muchos días hasta la tumba de San Francisco Regis, viajando de limosna, para pedirle a ese santo su ayuda para poder estudiar. Con la peregrinación no logró volverse más inteligente, pero adquirió valor para no dejarse desanimar por las dificultades. El año siguiente, recibió el sacramento de la confirmación, que le confirió todavía mayor fuerza para la lucha; en él tomó Juan María el nombre de Bautista.

El Padre Balley había fundado por su cuenta un pequeño seminario y allí recibió a Vianney. Al principio el sacerdote se desanimaba al ver que a este pobre muchacho no se le quedaba nada de lo que él le enseñaba Pero su conducta era tan excelente, y su criterio y su buena voluntad tan admirables que el buen Padre Balley dispuso hacer lo posible y lo imposible por hacerlo llegar al sacerdocio.

Después de prepararlo por tres años, dándole clases todos los días, el Padre Balley lo presentó a exámenes en el seminario. Fracaso total. No fue capaz de responder a las preguntas que esos profesores tan sabios le iban haciendo. Resultado: negativa total a que fuera ordenado de sacerdote.

Su gran benefactor, el Padre Balley, lo siguió instruyendo y lo llevó a donde sacerdotes santos y les pidió que examinaran si este joven estaba preparado para ser un buen sacerdote. Ellos se dieron cuenta de que tenía buen criterio, que sabía resolver problemas de conciencia, y que era seguro en sus apreciaciones en lo moral, y varios de ellos se fueron a recomendarlo al Sr. Obispo. El prelado al oír todas estas cosas les preguntó: ¿El joven Vianney es de buena conducta? - Ellos le respondieron: "Es excelente persona. Es un modelo de comportamiento. Es el seminarista menos sabio, pero el más santo" "Pues si así es - añadió el prelado - que sea ordenado de sacerdote, pues aunque le falte ciencia, con tal de que tenga santidad, Dios suplirá lo demás".

Y así el 12 de agosto de 1815, fue ordenado sacerdote, este joven que parecía tener menos inteligencia de la necesaria para este oficio, y que luego llegó a ser el más famoso párroco de su siglo (4 días después de su ordenación, nació San Juan Bosco). Los primeros tres años los pasó como vice párroco del Padre Balley, su gran amigo y admirador.

Unos curitas muy sabios habían dicho por burla: "El Sr. Obispo lo ordenó de sacerdote, pero ahora se va a encartar con él, porque ¿a dónde lo va a enviar, que haga un buen papel?".

Y el 9 de febrero de 1818 fue enviado a la parroquia más pobre e infeliz. Se llamaba Ars. Tenía 370 habitantes. A misa los domingos no asistían sino un hombre y algunas mujeres. Su antecesor dejó escrito: "Las gentes de esta parroquia en lo único en que se diferencian de los ancianos, es en que ... están bautizadas". El pueblucho estaba lleno de cantinas y de bailaderos. Allí estará Juan Vianney de párroco durante 41 años, hasta su muerte, y lo transformará todo.

El nuevo Cura Párroco de Ars se propuso un método triple para cambiar a las gentes de su desarrapada parroquia. Rezar mucho. Sacrificarse lo más posible, y hablar fuerte y duro. ¿Qué en Ars casi nadie iba a la Misa? Pues él reemplazaba esa falta de asistencia, dedicando horas y más horas a la oración ante el Santísimo Sacramento en el altar. ¿Qué el pueblo estaba lleno de cantinas y bailaderos? Pues el párroco se dedicó a las más impresionantes penitencias para convertirlos. Durante años solamente se alimentará cada día con unas pocas papas cocinadas. Los lunes cocina una docena y media de papas, que le duran hasta el jueves. Y en ese día hará otro cocinado igual con lo cual se alimentará hasta el domingo. Es verdad que por las noches las cantinas y los bailaderos están repletos de gentes de su parroquia, pero también es verdad que él pasa muchas horas de cada noche rezando por ellos. ¿Y sus sermones? Ah, ahí si que enfoca toda la artillería de sus palabras contra los vicios de sus feligreses, y va demoliendo sin compasión todas las trampas con las que el diablo quiere perderlos.

Cuando el Padre Vianney empieza a volverse famoso muchas gentes se dedican a criticarlo. El Sr. Obispo envía un visitador a que oiga sus sermones, y le diga que cualidades y defectos tiene este predicador. El enviado vuelve trayendo noticias malas y buenas.

El prelado le pregunta: "¿Tienen algún defecto los sermones del Padre Vianney? - Sí, Monseñor: Tiene tres defectos. Primero, son muy largos. Segundo, son muy duros y fuertes. Tercero, siempre habla de los mismos temas: los pecados, los vicios, la muerte, el juicio, el in****no y el cielo". - ¿Y tienen también alguna cualidad estos sermones? - pregunta Monseñor-. "Si, tienen una cualidad, y es que los oyentes se conmueven, se convierten y empiezan una vida más santa de la que llevaban antes".

El Obispo satisfecho y sonriente exclamó: "Por esa última cualidad se le pueden perdonar al Párroco de Ars los otros tres defectos".

Los primeros años de su sacerdocio, duraba tres o más horas leyendo y estudiando, para preparar su sermón del domingo. Luego escribía. Durante otras tres o más horas paseaba por el campo recitándole su sermón a los árboles y al ganado, para tratar de aprenderlo. Después se arrodillaba por horas y horas ante el Santísimo Sacramento en el altar, encomendando al Señor lo que iba decir al pueblo. Y sucedió muchas veces que al empezar a predicar se le olvidaba todo lo que había preparado, pero lo que le decía al pueblo causaba impresionantes conversiones. Es que se había preparado bien antes de predicar.

Pocos santos han tenido que entablar luchas tan tremendas contra el demonio como San Juan Vianney. El diablo no podía ocultar su canalla rabia al ver cuantas almas le quitaba este curita tan sencillo. Y lo atacaba sin compasión. Lo derribaba de la cama. Y hasta trató de prenderle fuego a su habitación . Lo despertaba con ruidos espantosos. Una vez le gritó: "Faldinegro odiado. Agradézcale a esa que llaman Virgen María, y si no ya me lo habría llevado al abismo".

Un día en una misión en un pueblo, varios sacerdotes jóvenes dijeron que eso de las apariciones del demonio eran puros cuentos del Padre Vianney. El párroco los invitó a que fueran a dormir en el dormitorio donde iba a pasar la noche el famoso padrecito. Y cuando empezaron los tremendos ruidos y los espantos diabólicos, salieron todos huyendo en pijama hacia el patio y no se atrevieron a volver a entrar al dormitorio ni a volver a burlarse del santo cura. Pero él lo tomaba con toda calma y con humor y decía: "Con el patas hemos tenido ya tantos encuentros que ahora parecemos dos compinches". Pero no dejaba de quitarle almas y más almas al ma***to Satanás.

Cuando concedieron el permiso para que lo ordenaran sacerdote, escribieron: "Que sea sacerdote, pero que no lo pongan a confesar, porque no tiene ciencia para ese oficio". Pues bien: ese fue su oficio durante toda la vida, y lo hizo mejor que los que sí tenían mucha ciencia e inteligencia. Porque en esto lo que vale son las iluminaciones del Espíritu Santo, y no nuestra vana ciencia que nos infla y nos llena de tonto orgullo.

Tenía que pasar 12 horas diarias en el confesionario durante el invierno y 16 durante el verano. Para confesarse con él había que apartar turno con tres días de anticipación. Y en el confesionario conseguía conversiones impresionantes.

Desde 1830 hasta 1845 llegaron 300 personas cada día a Ars, de distintas regiones de Francia a confesarse con el humilde sacerdote Vianney. El último año de su vida los peregrinos que llegaron a Ars fueron 100 mil. Junto a la casa cural había varios hoteles donde se hospedaban los que iban a confesarse.

A las 12 de la noche se levantaba el santo sacerdote. Luego hacía sonar la campana de la torre, abría la iglesia y empezaba a confesar. A esa hora ya la fila de penitentes era de más de una cuadra de larga. Confesaba hombres hasta las seis de la mañana. Poco después de las seis empezaba a rezar los salmos de su devocionario y a prepararse a la Santa Misa. A las siete celebraba el santo oficio. En los últimos años el Obispo logró que a las ocho de la mañana se tomara una taza de leche.

De ocho a once confesaba mujeres. A las 11 daba una clase de catecismo para todas las personas que estuvieran ahí en el templo. Eran palabras muy sencillas que le hacían inmenso bien a los oyentes.

A las doce iba a tomarse un ligerísimo almuerzo. Se bañaba, se afeitaba, y se iba a visitar un instituto para jóvenes pobres que él costeaba con las limosnas que la gente había traído. Por la calle la gente lo rodeaba con gran veneración y le hacían consultas.

De una y media hasta las seis seguía confesando. Sus consejos en la confesión eran muy breves. Pero a muchos les leía los pecados en su pensamiento y les decía los pecados que se les habían quedado sin decir. Era fuerte en combatir la borrachera y otros vicios.

En el confesionario sufría mareos y a ratos le parecía que se iba a congelar de frío en el invierno y en verano sudaba copiosamente. Pero seguía confesando como si nada estuviera sufriendo. Decía: "El confesionario es el ataúd donde me han sepultado estando todavía vivo". Pero ahí era donde conseguía sus grandes triunfos en favor de las almas.

Por la noche leía un rato, y a las ocho se acostaba, para de nuevo levantarse a las doce de la noche y seguir confesando.

Cuando llegó a Ars solamente iba un hombre a misa. Cuando murió solamente había un hombre en Ars que no iba a misa. Se cerraron muchas cantinas y bailaderos.

En Ars todos se sentían santamente orgullosos de tener un párroco tan santo. Cuando él llegó a esa parroquia la gente trabajaba en domingo y cosechaba poco. Logró poco a poco que nadie trabajara en los campos los domingos y las cosechas se volvieron mucho mejores.

Siempre se creía un miserable pecador. Jamás hablaba de sus obras o éxitos obtenidos. A un hombre que lo insultó en la calle le escribió una carta humildísima pidiéndole perdón por todo, como si el hubiera sido quién hubiera ofendido al otro. El obispo le envió un distintivo elegante de canónigo y nunca se lo quiso poner. El gobierno nacional le concedió una condecoración y él no se la quiso colocar. Decía con humor: "Es el colmo: el gobierno condecorando a un cobarde que desertó del ejército". Y Dios premió su humildad con admirables milagros.

El 4 de agosto de 1859 pasó a recibir su premio en la eternidad.

Fue beatificado el 8 de enero de 1905 por el Papa San Pío X, y canonizado por S.S. Pío XI el 31 de mayo de 1925 Ver menos

FELIZ SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Esta imagen es la de Jesús más triste que he encontrado, más acorde con lo...
13/06/2026

FELIZ SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Esta imagen es la de Jesús más triste que he encontrado, más acorde con lo que hoy vivimos en su Iglesia, en esta hora de pasión, de cruz, de agonía, en la que muchos podrían pensar que Dios nos ha abandonado; pero por Jesús sabemos que no es así. Sabemos que nos mira desde lo alto y ve la desesperanza de muchos en la barca, que parece hundirse (cf. Mt 8, 23-27); esa en la que ya, para muchos, Jesús se ha hecho irreconocible, casi un fantasma en sus vidas (cf. Mt 14, 24-27), en la noche oscura de la fe, y en la que sorpresivamente, sin tocar las aguas de este mundo, vendrá con sus ángeles al rescate de la barca (cf. Mt 24, 31), del resto fiel que aún en ella, atribulado, permanece (cf. Rom 11, 5), y la llevará al puerto final: la Jerusalén Celestial (cf. Ap 21, 1-2).

Que no nos increpe nuestra poca fe, el miedo o la duda que es capaz de ahogar la fe. Tenemos el ejemplo de las vírgenes prudentes (cf. Mt 25, 1-13) y su mandato en Getsemaní: "Velad" (cf. Mc 14, 38). Por ello, nos da ánimo con Lucas 21,28:

"Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación."

El contexto es el escatológico y todo lo que advirtió está sucediendo ante nuestros ojos, pero la mayoría vive como en tiempos de Noé (cf. Mt 24, 37-39), empezando por muchos sacerdotes que ya se han olvidado de que las profecías se cumplen (cf. Jer 23, 1-2).

¡Ánimo, el Señor viene, vence y reinará por los siglos de los siglos!

Tomados de la mano de su Santísima Madre María, Madre Nuestra, escuchando solo su palabra en el contexto de Juan 10,16, esperémosle anhelantes, escudriñando los signos de los tiempos, en gracia y oración penitencial y reparadora, testimoniando la Verdad, denunciando el mal, abrazando la cruz que ello conlleva, animando, despertando y levantando a los que sucumben, para cruzar este último mar de tribulación, perseguidos pero animosos, hasta nuestra gloriosa tierra prometida, en la que ya tenemos morada. Que nadie se deje arrebatar la corona de la gloria eterna (cf. Ap 3, 11) que el Padre nos ha reservado desde que nos trajo al mundo.

¡FELIZ PENTECOSTÉS 2026 HERMANOS!FELIZ CUMPLEAÑOS DE NTRA. SANTA MADRE IGLESIADon de Dios para vivir, caminar, adorar, s...
24/05/2026

¡FELIZ PENTECOSTÉS 2026 HERMANOS!
FELIZ CUMPLEAÑOS DE NTRA. SANTA MADRE IGLESIA

Don de Dios para vivir, caminar, adorar, servir y morir por, con y en la Verdad con firmeza y valentía, para auxiliarnos en la tribulación y santificarnos en nuestro peregrinar a la Jerusalén Celestial.

REFLEXIÓN
I: LA NECESIDAD DEL ESPÍRITU: DEL TEMOR A LA VERDAD PLENA

1. EL UMBRAL DE LA PROMESA:
LA INSUFICIENCIA DE LAS FUERZAS HUMANAS

Antes de Pentecostés, los apóstoles personificaban la fragilidad de la condición humana. Habían escuchado al Maestro, presenciado milagros y caminado junto a la Verdad encarnada; sin embargo, tras la crucifixión, el miedo los confinó tras puertas cerradas. Esta parálisis inicial demuestra una realidad teológica fundamental: la mente y las fuerzas humanas, por sí solas, son insuficientes para comprender y sostener el Misterio de la Salvación.

Jesús ya lo había advertido durante la Última Cena. Sabía que la comunidad de creyentes no podría dar un solo paso firme sin una asistencia divina y permanente:

"Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad completa." (Juan 16, 12-13)El Señor revela aquí que la Verdad no es una simple doctrina intelectual que se memoriza, sino un camino dinámico y progresivo que solo se puede recorrer bajo la guía del Paráclito.

2. EL ESPÍRITU DE LA VERDAD COMO EL "OTRO CONSOLADOR"

La partida física de Jesús dejó un vacío aparente que la razón humana interpretaba como orfandad. No obstante, la Ascensión era el paso necesario para el nacimiento de la Iglesia en su dimensión mística. El Espíritu Santo viene a ser el "Otro Consolador" (Parákletos), aquel que se coloca al lado del creyente para defenderlo, recordarle las palabras de Cristo y darle la fuerza interior para resistir al espíritu del mundo.

Así lo dejó sellado el Maestro:

"Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros." (Juan 14, 16-17). Este "estar en vosotros" marca la gran diferencia de Pentecostés. El Espíritu ya no es una fuerza externa que inspira profetas de forma temporal; ahora habita en las almas de manera permanente, convirtiendo a los fieles en templos vivos y al Cuerpo Místico en un organismo sobrenatural e indestructible.

3. LA MADURACIÓN DE LA FE Y EL FINAL DE LA ORFANDAD ESPIRITUAL

El nacimiento de la Iglesia litúrgica que hoy celebramos es, en esencia, la maduración de la fe de los discípulos. Al recibir el aliento divino, el temor se disuelve y da paso a una parresía (valentía celestial). El Espíritu de la Verdad infunde en el Cuerpo Místico la capacidad de recordar y discernir. No enseña una doctrina nueva, sino que abre el entendimiento para captar el significado profundo de la Cruz y la Resurrección.

Como nos recuerda el evangelista:

"Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho." (Juan 14, 26)
Dotada de esta memoria divina, la Iglesia primitiva comprendió que ya no caminaba en la orfandad. La Verdad ya no era un recuerdo del pasado guardado en Galilea, sino una Presencia viva e interior que los capacitaba para empezar a caminar solos en el mundo, pero plenamente unidos a Dios.

II: LAS CUATRO DIMENSIONES DE LA VERDAD EN EL CUERPO MÍSTICO

El derramamiento de Pentecostés no es un acontecimiento estático, sino una fuerza viva que dinamiza al cristiano en cuatro dimensiones concéntricas y progresivas. El Espíritu de la Verdad toma posesión de la persona para transformarla en un testigo íntegro, capaz de reflejar a Cristo desde su andar cotidiano hasta el testimonio supremo de su sangre.

1. CAMINAR EN LA VERDAD: LA BRÚJULA DEL INTELECTO Y LA DOCTRINA

Caminar en la Verdad significa avanzar por el mundo con la mirada fija en la Revelación, sin dejarse desviar por las corrientes ideológicas o las modas de cada época. En el Cuerpo Místico, el Espíritu Santo actúa como el guardián de la ortodoxia y el discernimiento. Él es quien otorga a la Iglesia la infalibilidad en la fe y la capacidad de leer los signos de los tiempos sin adulterar el Evangelio. Para el creyente, caminar en la Verdad implica someter la propia razón a la Sabiduría divina, asegurando que cada paso intelectual y doctrinal esté alineado con el diseño de Dios.

2. VIVIR EN LA VERDAD: LA COHERENCIA MÍSTICA DEL ALMA

Si el caminar define la dirección, el vivir define el estado interior. Vivir en la Verdad es la destrucción de la hipocresía y de la doble vida; es la transparencia absoluta ante los ojos de Dios. El Espíritu Santo purifica el corazón del hombre para que sus pensamientos, deseos y palabras coincidan con lo que profesa. Es la gracia santificante que habita en el alma, permitiendo que la Verdad no sea solo un concepto que se defiende con argumentos, sino una Realidad viva que se saborea y se manifiesta en la rectitud de la conducta diaria.

3. ADORAR EN ESPÍRITU Y EN VERDAD: EL CULTO MÍSTICO Y LA INTIMIDAD DIVINA

La Verdad no es solo una doctrina que se camina ni una regla con la que se vive; es una Persona Divina que se adora. El Espíritu Santo derramado en Pentecostés despoja a la Iglesia del culto puramente externo, legalista o localizado en un templo de piedra. Adorar en espíritu y en verdad significa que el santuario del creyente es ahora su propio corazón habitado por la Gracia. Es el Paráclito quien ora en nosotros con gemidos inefables, elevando nuestra alabanza y uniendo el sacrificio litúrgico de la Iglesia al único y eterno sacrificio de Cristo. Esta adoración en el Espíritu es el combustible secreto que sostiene todas las demás dimensiones: nadie puede servir ni morir por la Verdad si primero no se ha postrado ante Ella en la intimidad de la contemplación.

4. SERVIR A LA VERDAD: LA CARIDAD SOBRENATURAL EN LA ACCIÓN

El Cuerpo Místico no se repliega sobre sí mismo; su naturaleza es esencialmente misionera y servidora. Sin embargo, el servicio cristiano se diferencia de la mera filantropía humana en que su motor y su fin es la Verdad. Servir a la Verdad es anunciar a Cristo a través de las obras de misericordia, el magisterio y el apostolado. El Espíritu Santo distribuye sus carismas en la Iglesia para que cada miembro actúe como un canal del amor divino, sanando los corazones heridos y alumbrando las conciencias con la Luz del Evangelio, convirtiendo el servicio en una liturgia viva.

5. MORIR POR LA VERDAD: EL MISTERIO DEL MARTIRIO Y LA VICTORIA

Esta es la dimensión cumbre de la fidelidad cristiana. Morir por la Verdad no es un acto de desesperación ni de heroísmo humano, sino el fruto maduro de la fortaleza del Espíritu Santo. El mártir es aquel que ha sido tan profundamente configurado con Cristo que prefiere la destrucción de su cuerpo físico antes que la traición a la Verdad divina. En el momento de la prueba, el Espíritu de la Verdad vence el instinto natural del miedo y de conservación, transformando el sufrimiento en un sacrificio de alabanza y el instante de la muerte en el umbral definitivo de la victoria.

III: EL DESTINO FINAL: LA VIDA ETERNA DE GLORIA
1. LA META ESCATOLÓGICA: EL PENTECOSTÉS ETERNO

El caminar, vivir, servir y morir por la Verdad no son fines en sí mismos, sino las etapas de un desposorio místico que encuentra su consumación definitiva más allá del tiempo. El don del Espíritu Santo en Pentecostés es descrito por la teología paulina como las arras o la garantía de nuestra herencia eterna. El fuego que descendió en el aposento alto es el mismo fuego que purifica, diviniza y prepara a las almas para contemplar a Dios cara a cara. Pentecostés, por lo tanto, no concluye en la historia; es la irrupción de la eternidad en el tiempo, un anticipo de la liturgia celestial donde el Cuerpo Místico ya no caminará en la penumbra de la fe, sino en la claridad absoluta de la Gloria.

2. LA UNIÓN MÍSTICA DEFINITIVA EN EL SENO DE LA TRINIDAD

Si en la tierra el Espíritu de la Verdad nos une a Cristo de manera sacramental y misteriosa, en la Vida Eterna esa unión se vuelve perfecta y plena. Los santos y los mártires, habiendo sido fieles hasta la muerte, son plenamente introducidos en la comunión trinitaria. San Agustín explicaba que, así como el Espíritu Santo es el lazo de amor eterno entre el Padre y el Hijo, en el Cielo ese mismo Espíritu será el lazo que unirá para siempre a los redimidos con su Creador. Ya no habrá espacio para el error, la duda o la tentación, porque el alma estará completamente sumergida en el océano de la Verdad Absoluta.

3. LA CONSUMACIÓN DE LA IGLESIA: EL TRIUNFO DE LA VERDAD

La Iglesia peregrina, que hoy celebra su nacimiento entre persecuciones y combates espirituales, se transformará finalmente en la Iglesia Triunfante. La muerte aparente de sus miembros se revelará como la verdadera siembra de la inmortalidad. Al final de los tiempos, cuando el Cuerpo Místico alcance su plenitud y Cristo entregue el Reino a su Padre, se manifestará la recompensa de haber vivido bajo la moción del Paráclito. La Vida Eterna de Gloria es la victoria definitiva de la Verdad sobre la mentira, de la Gracia sobre el pecado, y la participación eterna de la creación en la belleza imperecedera de Dios.

CONCLUSIÓN: EL PARTO MÍSTICO Y EL TRIUNFO FINAL

El Pentecostés que hoy la Iglesia celebra solemnemente no es el recuerdo de un evento estático del pasado, sino la fuerza viva que sostiene al Cuerpo Místico en su hora más crucial. Hoy, la Esposa de Cristo experimenta con dolor la última prueba de la Iglesia, tal como lo advierte el Catecismo en su numeral 675. Nos encontramos inmersos en los días de la Gran Apostasía anticipada en la Segunda Carta a los Tesalonicenses (2 Tes 2, 3), donde el misterio de la iniquidad intenta eclipsar el resplandor de la fe.

En este tiempo de purificación, la Iglesia no es derrotada; al contrario, vive plenamente su misterio nupcial al entrar en la Pasión del Cuerpo Místico. Al igual que el Maestro, el remanente fiel es llamado a abrazar la Cruz de la Verdad. Es en este madero de aparente fracaso humano donde el Espíritu Santo opera el milagro definitivo: la muerte es engullida por la victoria.

Esta hora de oscuridad y persecución es, en realidad, los dolores de un parto místico. De las entrañas sufrientes de la Madre Iglesia, fecundada por el Espíritu de la Verdad, están naciendo los últimos hijos de la Jerusalén Celestial. Al amparo del Paráclito, el Cuerpo Místico acepta el sagrado desafío de su existencia terrenal: caminar, vivir, adorar, servir y morir por la Verdad en el Calvario de la historia, sabiendo con fe inquebrantable que la Cruz es el único camino que abre las puertas a la eternidad, donde la Madre Iglesia Victoriosa resplandecerá para siempre en la Vida eterna de Gloria.

SIGUE VELOZ LA GUILLOTINA DE LA IMPOSTURA SINODAL "MISERICORDIANDO" Sigue veloz la guillotina de la Impostura Sinodal, m...
09/04/2026

SIGUE VELOZ LA GUILLOTINA DE LA IMPOSTURA SINODAL "MISERICORDIANDO"
Sigue veloz la guillotina de la Impostura Sinodal, misericordiando, incluso a los que erróneamente reconocen al impostor como legítimo Papa, pero se resisten y se han resistido al magisterio bergogliano.
Con una ingenuidad conmovedora, el Padre Carlos Spahn, ha comunicado que apelará la desición tomada por el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada. Cree que el sistema judicial de la "Sinodalidad" hace justicia.
Ningun remedo de tribunal eclesial, que haga las veces de lo que fue el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, otrora máxima autoridad judicial de la Santa Sede, cambiará nada; el libreto está escrito.
El Dicasterio hizo su trabajo sucio y le pasó la bandeja al lobo Prevost, quien, con la indolencia de un emperador romano que desprecia a los que aún conservan algo de doctrina, simplemente bajó el pulgar al verdugo. Es la ejecución "quirúrgica" de verdugos de hacha de la Impostura advertida en el 675 del Catecismo.
Oremos por el padre Carlos Spahn, para que comprenda el mandato del Señor de Apoc.18,4. y que el resto fiel tiene, a la hora de la Cruz, solo a Ntra. Santísima Madre María como único signo de unidad ante la cruz. (Así fue hace 20 siglos y así es hoy); para que comprenda que estamos ante dos iglesias, la Catolica y la Sinodal y tiene que decidirse qué camino escoge con su familia espiritual.
La primera, Cuerpo Místico de Cristo, que vive en la Verdad y abraza la cruz de la Verdad, por tanto no puede convivir con la mentira, que tuvo su Katejon que cumplió 2 Tes. 2,6-7; que cayó como se decretó en Isaías 22,25, que ahora pasa su ultima prueba (cat. 665-677) y como dijimos, que ahora solo tiene a Ntra. Madre María como único signo de unidad de su resto fiel.
La segunda, la iglesia Sinodal, con el esperpéntico "magisterio" herético del antipapa Bergoglio y su antipapa sucesor Prevost, en absoluto adulterio con el mundo, como la Impostura religiosa advertida en el 675, que ha dado cumplimiento a la Gran Apostasia de 2Tes.2,3 y que terminará dándole el amén al anticristo político (la bestia del mar de Apoc. 13)
Ya los de la FSSPX han comprendido la nulidad de la excomunión con que son amenazados si ordenan obispos. Siempre pidamos no solo luz para entender la Verdad en este periodo de confusión, sino además fuerza para caminar en ella y valentía para defenderla, hasta abrazar la cruz por ella.
He aqui la nota de AciPrensa
ARQUIDIÓCESIS MEXICANA ANUNCIA LA DISOLUCIÓN DE FAMILIA RELIGIOSA FUNDADA POR EL SACERDOTE ARGENTINO P. CARLOS SPAHN
Aciprensa
Por David Ramos
7 de abril de 2026, 06:00 p. m.
La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, en el estado mexicano de Chiapas, anunció la disolución de la Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (FRICyDIM), fundada en México por el sacerdote argentino Carlos Spahn.
En un comunicado, la arquidiócesis señaló que desde este 7 de abril la asociación fundada por el P. Spahn, junto con todas sus ramas derivadas, “deja de existir oficialmente como persona jurídica dentro de la Iglesia Católica... y todos sus integrantes quedan dispensados de los votos realizados en el seno de dicha comunidad”.
La FRICyDIM respondió con un comunicado en el que dice que la disolución no puede ser definitiva hasta que la Santa Sede emita una sentencia final por medio del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
La disolución se anunció tras una reunión en marzo entre el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Mons. José Francisco González González, y “miembros de la Asociación y su asesor legal”, en la que “se estableció un proceso de disolución ordenada” después de un "periodo de estudio, reflexión y revisión”.
Posteriormente, el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada del Vaticano notificó a Mons. González González la supresión canónica de la FRICyDIM.
La arquidiócesis mexicana invitó a quienes quieran seguir en la vida consagrada a discernir su vocación con el acompañamiento del Vicario para la Vida Consagrada de esta arquidiócesis.
LA HISTORIA DE LA FRICyDIM
La FRICyDIM fue erigida como Asociación Pública de Fieles de Derecho Diocesano en 2012 por el entonces Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Mons. Rogelio Cabrera López, hoy Arzobispo de Monterrey.
De acuerdo a su sitio web, está conformada por una rama de religiosos, los Apóstoles del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia; una de religiosas, Discípulas del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia; y los laicos, la Tercera Orden del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia.
Según cifras de la organización, suman cerca de 50 religiosos contemplativos entre la rama masculina y femenina, dos sacerdotes y 800 laicos de la Tercera Orden. El grupo asegura tener presencia en más de 60 países.
Su sede, el Centro de Espiritualidad de la FRICyDIM, se encuentra a unos 20 kilómetros al oeste de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.
Presenta su carisma como “estar al completo servicio del Triunfo del Inmaculado Corazón de María y, consecuentemente de la Divina Misericordia, preparando y disponiendo los corazones para el advenimiento de Cristo”.
“Nuestra espiritualidad nace del Inmaculado Corazón de María”, añade en su sitio web, señalando que “desde el Corazón de Jesucristo, impregnado de Misericordia, referimos todo al Padre en el Espíritu Santo y, sin ser materialmente monacal, intentamos sin embargo impregnarnos del espíritu del mismo, intentando así respirar con los dos pulmones de la Iglesia”.
LA RESPUESTA DE LA FRICyDIM
La FRICyDIM respondió al comunicado de la arquidiócesis asegurando que “esta súbita determinación contradice de manera flagrante el compromiso solemne que el mismo Señor Arzobispo asumió en la Nunciatura Apostólica, el 13 de marzo de 2026, en presencia de un representante de la Nunciatura Apostólica, de ‘retomar y rediscernir todo’ el proceso”.
La familia religiosa dijo que “la legitimidad del decreto original de supresión (emitido en sede vacante el 14 de abril de 2025) como del posterior decreto de ratificación del Dicasterio (14 de noviembre de 2025) se encuentra sub iudice, es decir, sometida a juicio ante el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, en sede de recurso contencioso-administrativo presentado el 12 de enero de 2026”.
“En dicho recurso se ha afirmado la suspensión ipso iure y también se ha solicitado formalmente la suspensión cautelar de todos los efectos del decreto de supresión”, continúa.
Para la FRICyDIM, “en estricto apego al derecho de la Iglesia, la cuestión sobre la existencia jurídica de la Asociación no puede considerarse resuelta de manera definitiva, ni de hecho ni de derecho, hasta que el Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, máxima autoridad judicial de la Santa Sede, emita una sentencia final sobre la legitimidad de todo el procedimiento y de la decisión misma”.
“No obstante lo anterior, aun conscientes de los gravísimos daños que se nos están causando, como ulterior signo de obediencia filial a la Autoridad eclesiástica, manifestamos que acataremos las disposiciones disciplinarias contenidas en los recientes comunicados, en la dolorosa pero confiada espera de la resolución final que la Santa Madre Iglesia, a través de su Tribunal Supremo, dicte sobre nuestra causa”, expresó la familia religiosa.
“Lo anterior se entiende sin perjuicio de todos y cada uno de los derechos que, tanto a la Asociación como persona jurídica, como a cada uno de sus miembros en cuanto fieles, nos asisten, y que nos reservamos el derecho de continuar defendiendo por todas las vías legítimas que el ordenamiento canónico nos concede”, añadió.
Al concluir su comunicado, la fundación del P. Spahn exhorta “a todos a vivir este momento de prueba con serenidad, fortaleza en la fe y oración constante, confiando en que la verdad y la justicia prevalecerán para la mayor gloria de Dios”.

Dirección

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Siles
23380

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