07/09/2026
TOMA DE POSESIÓN DE NUESTRO NUEVO PÁRROCO.
La parroquia de Nuestra Señora de la O vivió ayer, domingo 6 de septiembre, una jornada de especial relevancia y profundo significado con la toma de posesión de Don Federico Jiménez de Cisneros Ortiz como nuevo párroco de nuestra comunidad.
La celebración de la Santa Misa dominical, en cuyo transcurso tuvo lugar el solemne rito de toma de posesión, estuvo presidida por Don Rafael Muñoz, Vicario Episcopal de la Vicaría Sevilla 2, y concelebrada por el nuevo párroco junto a Don José Miguel Bermudo, Vicario electo de la misma zona; Don Juan José González González, Arcipreste de Triana-Los Remedios y párroco de San Gonzalo de Sevilla; Don Pedro Manuel Ojeda Ríos, Rector de la Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración; Don Luis María Jiménez de Cisneros Ortiz, párroco de Santa María de las Nieves de Alanís y de San Sebastián y San Diego de San Nicolás del Puerto; Don José Antonio Jiménez Hidalgo, párroco de Jesús de Nazaret y Nuestra Señora de Consolación de Sevilla y antiguo párroco de La O; Don Gregorio Sillero, párroco de San Joaquín; y Don Javier de Lara, auxiliados en el altar por Don Jesús García, diácono permanente.
La presencia de todos ellos quiso ser expresión del acompañamiento fraterno a Don Federico en el inicio de esta nueva encomienda pastoral y constituyó, sin duda, un hermoso testimonio de comunión sacerdotal en torno al nuevo párroco de Nuestra Señora de la O.
Uno de los momentos de mayor hondura y emoción de la celebración fue, sin duda, el propio rito de toma de posesión, revestido de una singular belleza y de un profundo contenido simbólico. A través de sus diferentes momentos, Don Federico fue tomando posesión de aquellos lugares de especial significación dentro del templo, haciendo visible, por medio de los signos litúrgicos, la misión que desde ese instante le es confiada: anunciar el Evangelio, custodiar la fe, acompañar a los fieles y servir con entrega generosa a esta comunidad cristiana.
El templo ofrecía un aspecto verdaderamente extraordinario, abarrotado de fieles que quisieron arropar a Don Federico en los primeros pasos de esta nueva etapa de su ministerio sacerdotal. La multitudinaria asistencia fue el mejor reflejo del afecto y la estima que la feligresía siente hacia quien está llamado a ser, desde ahora, su pastor, así como de la trascendencia que este acontecimiento tiene para la vida de nuestra parroquia.
Especialmente entrañable fue la presencia de la familia de Don Federico, encabezada por sus padres, que quiso acompañarlo de manera numerosa en una jornada tan señalada. Su cercanía y emoción contribuyeron a conferir a la celebración un carácter aún más familiar y entrañable, haciendo partícipe a toda nuestra comunidad de la alegría que supone este nuevo destino pastoral.
Del mismo modo, distintas representaciones de las hermandades de la feligresía quisieron hacerse presentes y sumarse a esta jornada, poniendo de manifiesto la profunda vinculación existente entre la vida parroquial y las corporaciones que, desde la fe y la devoción, forman parte de esta comunidad cristiana.
Finalizada la celebración, la acogida prosiguió en la casa de hermandad, donde tuvo lugar un aperitivo de bienvenida. En un ambiente más cercano y distendido, tuvimos la oportunidad de compartir unos momentos con Don Federico, conocerlo personalmente y hacerle llegar nuestro afecto, nuestra disponibilidad y nuestros mejores deseos para la importante misión pastoral que comienza entre nosotros.
Desde la Hermandad de La O queremos expresarle nuestra más afectuosa bienvenida y poner bajo la amorosa protección de nuestros Sagrados Titulares este nuevo camino que hoy se abre ante él.
Que Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la O acompañen siempre su ministerio sacerdotal, iluminen sus decisiones, fortalezcan su entrega y guíen sus pasos al frente de nuestra parroquia.
Que en esta casa, que ya es también la suya, encuentre siempre una comunidad dispuesta a caminar a su lado, a acogerlo con cariño y a colaborar con generosidad en la misión evangelizadora que le ha sido encomendada.
¡Bienvenido a su casa, Don Federico!