06/09/2026
REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DE HOY DOMINGO
Mt 18, 15-20. ¿Corrección fraterna o fraterna corrección?
La vida es cuestión de cómo te la tomes. Puedes pasar por ella y evitar mil historias o puedes afrontarla y sacarle el máximo partido.
Dua lipa le canta a su novio que: Training seasons is over, que el tiempo de entrenarse se ha acabado. Nosotros en cambio seguimos en un constante entrenamiento porque no queremos o no podemos afrontar los ejercicios que tanto bien nos harían.
Muchas veces más que ganas de corrección fraterna, nos conformamos con una fraterna corrección en la que ni fu ni fa. Porque lo difícil no es hacer una corrección fraterna, lo difícil es recibirla. Nos cuesta demasiado abrirnos a que nos digan nuestros errores, y eso es algo que trabajar y que necesitariamente nos hace estar siempre en un infantilismo peligroso.
De algún modo, estamos convencidos que habrá rebajas al final, que todos somos el ladrón bueno que se salva a ultima hora. Pero más allá de que todos tenemos la oportunidad de cambiar hasta el último minuto. Lo cierto es que Dios no puede perdonar a quien no pide perdón, a quien no reconoce el fallo, a quien no se arrepiente.
Y es entonces donde surge la crisis de muchas personas que viven la confesión con un sentimiento de vacío o pérdida de tiempo. Nada más y nada menos que la certeza de lo necesaria que es abrazar la corrección fraterna. O como diría Dua lipa, de un abrazo fuerte casi como si me ataran en un rodeo, no para apresar, sino para hacerme saber que soy importante.
Carlos Carrasco Schlatter, prb