NUESTRA HISTORIA
En la última década del s.XIV (1393) el Arzobispo de Sevilla Don Gonzalo de Mena y Roelas que ocupó la sede entre los años 1393 y 1401, funda una casa-hospital y hermandad para negros desvalidos. La primitiva situación del antiguo hospital y hermandad de los negros se hallaría al borde de la calzada principal de entrada de la ciudad, muy cerca de la Cruz del Campo y del lugar en
que las aguas para surtir a ésta comenzaban a discurrir sobre el acueducto, y se compondría de hospital, capilla, cementerio y huerta. En el año 1550 el jurado Gómez Ximénez y Hernán Pérez dieron a tributo perpetuo tres solares a la cofradía de Nuestra Señora de los Ángeles, que es de los hermanos morenos, por precio de 12 ducados y 6 gallinas de renta en cada un año, por escritura ante Luis de Medina, escribano público de Sevilla en 9 de noviembre de 1550 años. Vargas y Sotomayor ascendiente de los marqueses de Castellón –y a partir de él a sus sucesores, hasta 1722 que pasa al convento de San Agustín–, por escritura realizada en la misma escribanía de Luis de Medina). Desde esta fecha la Hermandad se encuentra establecida canónicamente en su capilla propia. En el año de 1615, a pesar de estar la Hermandad suspendida, con prohibición de salida procesional y de asistencia a actos públicos, los cofrades de esta hermandad deciden no quedarse atrás respecto del resto de cofradías y de estamentos de esta ciudad en los actos a celebrar en defensa de la Concepción Inmaculada de María, por lo que reunidos en cabildo se toma el siguiente acuerdo: “Fernando de Molina, Hermano Mayor de esta cofradía y Pedro Francisco Moreno, que hace el oficio de Alcalde en ella, decimos: que faltando el dinero para nuestra fiesta y no teniendo modo de haberlo, con altas voces que dimos, pregonamos que si se hallase alguno que diese sobre nuestras personas, que éramos libres, doscientos pesos de a ocho, nosotros quedaríamos por esclavos de quien los diese para nuestra fiesta. Oído esto, salieron algunos devotos y nos dieron hasta 80 pesos de limosna, y Gerónimo Rodríguez de Morales nos ha prestado 120 sobre nuestras cartas de libertad, con que ya tenemos para nuestra fiesta, que puede cuando quisiere determinarla la cofradía”. Verificándose el trato en la antigua calle de Catalanes, frente a la desembocadura que a la misma tenía la de Colcheros y junto a los muros del convento de San Francisco, en cuyo mismo lugar se colocó para recuerdo una cruz, conociéndose dicho lugar desde entonces como “La Cruz del Negro”. En memoria de este hecho Moreno y Molina son los hermanos números dos y tres perpetuos de la Hermandad, y sus nombres constan a los pies del monumento a La Inmaculada Concepción, erigido en la Plaza del Triunfo. La Hermandad estaba suspendida (desde el año 1606) con prohibición de salida penitencial y participación en cualquier tipo de actos públicos religiosos. Esta prohibición fue además corroborada por la autoridad civil, firmada la prohibición por el propio rey Felipe III en 1614; es cuando la Hermandad decide recurrir al dictamen de una autoridad que no pudiera ser superada por ninguna otra. Y esta autoridad no podía ser otra que la del Sumo Pontífice de Roma. Consiguiendo finalmente después de varios años, que por la bula “In Supremo Apostolice Dignitatis”, expedida en Roma por Urbano VIII, en 16 de marzo de 1625, fueran confirmadas las Reglas de la Hermandad por el más alto poder de la cristiandad. Siendo desde entonces, la única hermandad sevillana con reglas aprobadas por el propio Papa. En marzo del año 1635, la Hermandad compró la imagen del Cristo al pintor luxemburgués afincado en Sevilla Pablo Legot, que fue quien lo encarnó, la talla era de Andrés de Ocampo, quien la realizó en 1622. El contrato de compra-venta fue firmado, en nombre de la cofradía de nuestra Señora de los Ángeles por el Alcalde de ésta Juan de Lemos, el mayordomo Pedro de Lisboa, el Hermano Mayor Agustín de Aranz, el Diputado Mayor Francisco de Góngora, el hermano Luis Cuadrado y el escribano Francisco de Buenaventura, elevándose el pago a 1400 reales de vellón, una cantidad coincidente con el valor medio que tenía un esclavo negro en aquel tiempo. La dolorosa de la Virgen de los Ángeles, ya se encontraba en la Hermandad, por lo que desde esa fecha quedan fijadas las imágenes de los Titulares hasta nuestros días. En 13 de marzo de 1729, se recibió como hermano a Salvador Joseph de la Cruz, que se convertiría en el cofrade más destacado de toda la historia de la Hermandad. En marzo de 1731, se le nombra diputado “para recoger la alcancía” y dos meses más tarde, pasa a ocupar el puesto de Alcalde. Luego de rotar por diversos cargos de la Junta, como era costumbre, toma la mayordomía en 1740, desde entonces se le sigue reeligiendo en dicho cargo todos los años, hasta su muerte, ocurrida el 10 de febrero de 1775. En su testamento, además de perdonar a la Hermandad el alcance a su favor de 2188 reales y 14 maravedíes de vellón, la dejó heredera de todos sus bienes. Durante los más de 35 años de su mayordomía ininterrumpida, la Hermandad cobró un gran florecimiento. Tanto la Capilla, sus dependencias y altares, como los pasos y enseres para la estación de penitencia, mejoran ostensiblemente. Y sobretodo consiguió que el cardenal Solís aceptase recibirse de hermano de la cofradía y ostentar el cargo de Hermano Mayor “en primero de julio de mil setecientos y sesenta y seis años”, tal y como figura en el folio 53 del libro primero de asiento de hermanos, lo que desde entonces vienen haciendo todos los arzobispos de Sevilla, reservándosele a la Sede Hispalense a perpetuidad, el número uno del libro de asiento de hermanos. En el año 1888 se aprueba un Apéndice a las Reglas de 1554 en el que se incluye la autorización del Arzobispo para que puedan ingresar en la cofradía nuevos hermanos sean o no “de color”. Ello clausura casi cinco siglos en los que la Hermandad había estado exclusivamente reservada a los negros, a excepción de quienes ocuparan los cargos de Escribanos o Secretarios, que debieron ser blancos, y de algunos otros casos puntuales considerados siempre excepcionales. Aunque no se habían realizado nuevas Reglas, por lo que seguían vigentes las antiguas, la aprobación por el prelado del Apéndice a éstas, estableciendo la libre entrada de blancos, cerraban el modelo de hermandad étnica y pasa a ser hermandad de barrio. El Jueves Santo de 1905, después de 300 años, la Hermandad volvía a hacer estación de penitencia el día que siempre habían marcado sus Reglas: el Jueves Santo. A pesar de ser la más antigua de las cofradías del Jueves Santo, y de todas las de Sevilla, la de los Negritos hubo de situarse la primera en dicho día, ya que se consideró que había perdido sus derechos, al no hacer estación de penitencia en el día (aunque así lo fijaran sus reglas) desde hacía tres siglos. Sin duda, en el siglo XX y principios del XXI el hito más relevante acaecido para nuestra historia, ha sido la Coronación Canónica con rango Pontificio de Nuestra Señora de los Ángeles, como reconocimiento de la devoción a Nuestra Amada Titular. Nuestra Señora de los Ángeles, imagen de autoría anónima, viene recibiendo culto en su Capilla durante los últimos cuatro siglos y medio, teniéndose cronología documentada desde primera mitad del siglo XVII fundamentada en la información proporcionada por un inventario de la hermandad de 1625, incluyéndose en los mismos desde entonces y por otro lado, estudios de la imagen previos a las restauraciones que se le han realizado, identifican en su morfología recursos plásticos vigentes ya desde finales del siglo XVI. Esta antigüedad, unida a su gran devoción arraigada en las clases más humildes de la sociedad sevillana, partiendo de los propios negros, esclavos o libertos y los devotos de barrios extramuros y llegando hasta nuestros días, fueron detonantes del mencionado reconocimiento. El 11 de septiembre de 2017, se recibe carta fechada el 4 del mismo mes oficializando por escrito la decisión de autorizar la Coronación, con rango Pontificio, misiva que es leída por el Alcalde el jueves 14 en Cabildo de Oficiales. Dicha noticia se hace pública por nuestro Hermano Mayor, el Arzobispo de Sevilla, don Juan José Asenjo Pelegrina en la inauguración de la exposición del 625 aniversario, organizada en el Círculo Mercantil el 19 de enero de 2018, en el momento de su alocución, pasadas las nueve de la noche. A partir de ese día, se iniciaron los trámites oficiales en cumplimiento de nuestras Reglas y Normas Diocesanas. De este modo, el 31 de enero en Cabildo de Oficiales, se ratificó por unanimidad la tramitación del expediente de la Coronación y para ello, la necesaria convocatoria de Cabildo Extraordinario. El 17 de febrero de 2018, se celebró Cabildo Extraordinario donde los hermanos aprobaron por aclamación la tramitación del expediente de la Coronación. Se realizaron sesiones de formación y cultos preparatorios, así como de acción de gracias posteriores, con un extraordinario acompañamiento de hermanos y devotos, vividos con una gran devoción. La Coronación de Nuestra Señora de los Ángeles tuvo lugar en el Altar del Jubileo de la Catedral el 18 de mayo de 2019. Fecha ya histórica para nuestra Hermandad.