19/10/2022
Hay pocas cosas peores que perder a un hijo pequeño.
Cuando un niño enferma de gravedad, sus padres se sienten impotentes y se desesperan. Tienen el deber de proteger a esa criatura indefensa y gustosamente se cambiarían por ella, pero no pueden. Si son creyentes, suplican un milagro y creen firmemente que Dios tiene que escucharles porque no hay nada más injusto que el sufrimiento de un niño. Si la respuesta no llega, y el niño muere, su mundo se desmorona.
Esa fue exactamente la experiencia de Jairo. Su hijita estaba muy enferma y él acudió a Jesús en busca de ayuda. Pero la pequeña murió.
Si no sabes cómo acaba esta historia, puedes leerlo en Mateo 9:18-25, o en Marcos 5:35-43.
Por desgracia, no todas las historias de niños enfermos tienen un final feliz. Cada 5 segundos muere en el mundo un niño menor de 15 años. La mayoría de esas muertes se podrían evitar mejorando las condiciones de alimentación, higiene y sanidad, pero hay enfermedades infantiles para las que no existe una solución medica conocida. En cualquier caso, todos los años miles de familias ruegan por un milagro y acaban viendo morir a sus pequeños.
Jesús podía haber llegado a tiempo a casa de Jairo. O podía haber sanado a la niña a distancia. Pero quizás la dejó morir para transmitir un mensaje a las familias de todos los niñitos que enfermarían y morirían después de ella.
1. A Jesús le importa. Jesús escuchó a Jairo y escucha todas las oraciones de las familias que sufren por sus pequeños.
2. El niño que muere está durmiendo. Ya no le duele nada. Ya no tiene miedo. Y la próxima cosa que escuche será la voz de Jesús diciendo “Levántate”.
3. Jesús está en la casa de la familia que ha perdido un niño. Jesús comparte su duelo y les asegura que la muerte es temporal. Ese niño que murió enfermo va a resucitar y vivirá sano y feliz, para siempre.
Jesús tiene poder sobre la muerte. No solo puede crear una persona nueva del barro, también puede recrear a todos los niños inocentes que han mu**to por culpa del pecado. La hija de Jairo solo fue la primera.