12/08/2024
Lavangelio de hoy es hasta gracioso.
El Cristo, mi querido Jesús, se permite un punto de chuñería. Estoy seguro que en las distancias cortas atenía mucha gracia y sería bastante divertido.
Eso de echa el anzuelo y en la barriga del pescao tencontrarás un anillo... que diga una moneda de plata. Y va el tío, saca el pescao, y ¿qué crees que tenía en la barriga...?
Mencanta, me parece super gracioso, como cuando le cambia el nombre a Simón, a partir de ahora te llamas Piedra... ¿Por qué, Señor? a mi me gusta Simón, y así es como me llama tol mundo... Ya, pero no, es que eres la primera piedra de una coita que me sestá ocurriendo, que a ver cómo me las arreglo para que los que van a aprovechar mi nombre para inventarse una pedasso de movida no lo consigan, y lo que quiero hacer a partir de tu cabeza dura sea esp, amor, amor, y luego más amor. Pero no sé, me malicio lo peor, date cuenta que es con seres humanos con lo que contamos... no sé no sé, Piedra... Simón, Señor, prefiero Simón, lo que sea... Piedra :o))
Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
«¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?».
Contestó:
«Sí».
Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle:
«¿Qué te parece, Simón?
Los reyes del mundo,
¿a quién le cobran impuestos y tasas,
a sus hijos o a los extraños?».
Contestó:
«A los extraños».
Jesús le dijo:
«Entonces, los hijos están exentos.
Sin embargo,
para no darles mal ejemplo,
ve al mar, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata.
Cógela y págales por mí y por ti».