03/09/2026
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📖 CONSUELO Y ALEGRÍA
📅 Jueves
📜 «Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos. Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor. 4:8–10).
Lee 2 Corintios 7. ¿Cuáles fueron los sentimientos de Pablo al enterarse de que los corintios se habían arrepentido?
2 Corintios 7:1-16
1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
2 Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado.
3 No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir y para vivir juntamente.
4 Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.
5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.
6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;
7 y no solo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.
8 Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó.
9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.
12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.
13 Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros.
14 Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros, no he sido avergonzado, sino que así como en todo os hemos hablado con verdad, también nuestro gloriarnos con Tito resultó verdad.
15 Y su cariño para con vosotros es aun más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.
16 Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros.
¡Cuánto amor fluye de las palabras «están en nuestro corazón» (2 Cor. 7:3; ver también 2 Cor. 6:11)! En su profundo deseo de que su amor fuera correspondido, Pablo también dice: «Hágannos lugar en su corazón» (2 Cor. 7:2). Aunque la expresión «en su corazón» no aparece en el texto en griego, numerosas versiones de la Biblia en español la añaden, lo cual es correcto porque el contexto lo respalda.
De hecho, los corintios abrieron sus corazones a Pablo y a sus compañeros de trabajo. Por eso el versículo 4 es un estallido de alegría. Las palabras de Pablo expresan cuán positivos eran sus sentimientos en ese momento: «Mucha confianza les tengo, mucha gloria de ustedes. Estoy lleno de consuelo, abundo en gozo en todas nuestras tribulaciones» (2 Cor. 7:4). Pablo está lleno de consuelo y alegría. ¡Cuánto consuelo y alegría pueden traer nuestras iglesias a los corazones de sus ministros al comprometerse fielmente con Cristo!
En 2 Corintios 7:5-16, Pablo expone más detalladamente el motivo de su consuelo y alegría. Estos dos conceptos dominan el pasaje. El verbo parámale («consolar») o el sustantivo paralasis («consuelo») aparecen juntos siete veces en 2 Corintios 7. Esta sección de la carta termina como comenzó; es decir, con mucho consuelo de parte de Dios (2 Cor. 1:3-7). El consuelo de Pablo en 2 Corintios 7 proviene del alivio que experimentó porque su severa carta produjo el efecto que él pretendía.
Aunque este alivio es el resultado del informe positivo de Tito, Dios es, en última instancia, el agente del consuelo que Pablo experimentó (2 Cor. 7:6). Dios es, en efecto, el «Dios de todo consuelo. Él nos consuela en toda tribulación» (2 Cor. 1:3-4).
Curiosamente, aunque Pablo está «lleno de consuelo», dice que abunda en gozo (2 Cor. 7:4, 7, 13). Aunque su dolorosa carta había causado mucha tristeza, era una tristeza acorde con la voluntad de Dios, con la intención de que se produjera el arrepentimiento (vers. 9-11). Los corintios experimentaron profunda tristeza (vers. 11), pero esta fue un dolor que produjo «un arrepentimiento saludable» para salvación (vers. 10). ¿Qué podría traer más alegría al corazón de un auténtico ministro de Dios?
¿Has experimentado alguna vez una tristeza como esa? ¿Cómo supiste que ese dolor estaba en armonía con la voluntad de Dios y tenía el propósito divino de conducirte al arrepentimiento?