12/04/2026
FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO
En el día de hoy, los hermanos de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz, Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, María Santísima de la Paz, Santa María Magdalena y San Pedro Apóstol, hemos celebrado, con la mayor solemnidad y recogimiento, nuestra Función Principal de Instituto, culmen de nuestros cultos, en la que hemos realizado pública y solemne protestación de nuestra fe, renovando con firmeza nuestro compromiso cristiano y nuestra entrega a la Santa Iglesia.
La Sagrada Cátedra ha estado presidida por el Rvdo. Padre D. Ángel Pérez del Yelmo, quien, en una profunda y sentida homilía, nos ha exhortado a contemplar a Cristo Resucitado como Aquel que se hace presente en medio de nuestras “puertas cerradas” —nuestros miedos, dolores y debilidades— no para juzgar, sino para colmarnos de su paz y de su vida. A la luz del testimonio del apóstol Santo Tomás, nos ha recordado que incluso en la duda se abre camino la fe, y que el Señor, en su infinita misericordia, transforma nuestras heridas en fuente de amor. Igualmente, nos ha invitado a reconocer su presencia viva en lo cotidiano y a abrir nuestro corazón con generosidad, siguiendo el ejemplo luminoso de María Santísima de la Paz, para convertirnos en auténticos testigos y portadores de la paz que brota de la Resurrección.
La parte musical ha corrido a cargo de la Coral Polifónica de Nuestra Señora de la Caridad, cuyos sublimes y armoniosos cantos han contribuido a realzar la grandeza de la Sagrada Eucaristía, elevando nuestras oraciones y disponiendo nuestros corazones al encuentro con el Señor.
Han tenido a bien acompañarnos en tan señalada celebración las Hermandades de nuestra parroquia: Esperanza, Santo Entierro, Silencio, Sed y Carmen de Bajo de Guía, a quienes expresamos nuestro más sincero agradecimiento por su presencia fraterna, signo visible de comunión y hermandad en la fe.
Concluimos elevando nuestra más profunda acción de gracias a todos los hermanos que han participado con fe y devoción en los días de Triduo y, de manera especial, en esta Función Principal de Instituto. Que el Señor Resucitado, por la intercesión de su Bendita Madre de la Paz, nos conceda perseverar siempre en la fe que hoy hemos proclamado, siendo testigos vivos de su amor en el mundo.