26/08/2026
🖤🤍GRACIAS, D. ANTONIO.
SIERVO BUENO Y FIEL
😔Hoy nos toca despedir a quien durante ocho años ha sido mucho más que nuestro párroco. Y quizá por eso cuesta tanto encontrar las palabras.
Cuando llegó, los comienzos no fueron fáciles. Pero, con el paso del tiempo, con paciencia, entrega y, sobre todo, con mucho cariño, fue haciendo camino con nosotros. Nos fue conociendo, escuchando, acompañando y queriendo. Y casi sin darnos cuenta, terminó formando parte de nuestras vidas y de nuestras familias.
Ha visto crecer a nuestros niños de catequesis, acompañándolos en sus primeros pasos en la fe. Ha compartido ilusiones, dudas y esperanzas con nuestros jóvenes. Ha estado junto a nuestros matrimonios y familias, celebrando sus alegrías y sosteniéndolos cuando llegaban los momentos difíciles.
Y cuántas veces ha cruzado las puertas de una casa para visitar a un enfermo, llevar la Comunión, rezar junto a una cama o simplemente regalar una palabra de consuelo. Ha acompañado el dolor de muchas familias y también ha celebrado con nosotros los momentos más importantes de nuestra vida.
Y cómo olvidar sus homilías, tan humanas y cercanas, pero al mismo tiempo llenas de profundidad. Homilías que no se quedaban solamente en las palabras, sino que nos invitaban a mirar nuestra vida desde el Evangelio; a tener más fe, a no perder nunca la esperanza, a ser mejores personas y a vivir nuestra condición de cristianos con responsabilidad y compromiso.
En muchas de ellas encontramos una palabra que necesitábamos escuchar, una reflexión que nos hizo pensar, un consuelo que llegó en el momento oportuno o una llamada a recuperar aquello que quizá estábamos dejando de lado.
Sus palabras nos han hablado de fe, de esperanza, de caridad, de perdón, de familia, de dignidad, de respeto y de humanidad. Y también de esa Iglesia que no debe estar lejos de las personas, sino caminar con ellas, especialmente con quienes más necesitan una mano tendida.
Ha bautizado a nuestros pequeños, ha celebrado nuestras Primeras Comuniones, ha bendecido matrimonios, ha compartido nuestras fiestas y también nuestras lágrimas. Ha estado presente en tantos momentos que, cuando echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que estos ocho años están llenos de recuerdos en los que aparece usted.
Y eso es lo que hoy nos emociona.
Porque no se marcha solamente un sacerdote. Se marcha alguien que ha dejado huella en nuestra comunidad. Alguien que ha reído con nosotros, que ha rezado por nosotros, que nos ha escuchado y que ha caminado a nuestro lado durante ocho años.
Nos deja una parroquia viva, con niños, jóvenes, familias, matrimonios, mayores y enfermos; una comunidad que sigue teniendo ganas de celebrar, de ayudar, de encontrarse y de vivir la fe.
Y quizá ese sea uno de los regalos más grandes que puede dejar un párroco: una comunidad que continúa caminando porque durante estos años ayudó a que aprendiéramos a caminar juntos.
Ahora el Señor le llama a una nueva misión, muy cerquita, en la Parroquia de San Nicolás. Y aunque nos consuela saber que seguirá cerca, hoy se nos encoge un poquito el corazón.
Porque las despedidas siempre duelen cuando detrás hay cariño.
Solo podemos decirle:
Gracias.
Gracias por estos ocho años.
Gracias por su paciencia.
Gracias por cada visita.
Gracias por cada oración.
Gracias por cada homilía que nos hizo pensar y sentir.
Gracias por cada palabra de ánimo.
Gracias por cada abrazo.
Gracias por estar cuando más lo necesitábamos.
Gracias por todo lo que ha sembrado, incluso por aquello que quizá nunca llegó a saber que sembró.
Nos quedamos con todo lo vivido, con tantos recuerdos y con la certeza de que ocho años no se borran con una despedida.
Allá donde vaya, lleve consigo nuestro cariño y nuestras oraciones.
Y cuando mire atrás, recuerde que aquí deja una comunidad que le quiere, que le agradece y que siempre tendrá las puertas abiertas para usted.
Que el Señor le bendiga en esta nueva etapa, que le conceda fuerza y sabiduría para seguir sirviendo, y que la Virgen le acompañe siempre.
Gracias por tanto, D. Antonio.
Gracias por haber caminado con nosotros.
Y, sobre todo, gracias por haber dejado un poquito de usted en cada uno de nosotros. ❤️
😀Esta siempre será su casa. 🙏