27/05/2026
LA HERMANDAD DEL ROCIO DE SANLÚCAR VISITA NUESTRA CAPILLA A SU VUELTA DEL CAMINO DEL ROCIO.
Hay momentos que no se miden en el tiempo, sino en la intensidad de los latidos. Hoy, las puertas de nuestra Capilla Oratorio se abrieron de par en par para recibir el momento más esperado y emocionante de este bendito camino de retorno, la visita de nuestros hermanos de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar de Barrameda.
El polvo del camino transformado en oración, mientras el sol de la tarde caía sobre nuestro barrio, cuando el sonido inconfundible de los tamboriles anunció que el Simpecado ya estaba aquí. Traían los rostros cansados, curtidos por el viento marismeño y las arenas del Coto, pero en sus ojos brillaba esa luz especial que solo tienen los que han contemplado cara a cara a la Blanca Paloma.
El silencio se hizo sobrecogedor cuando el Simpecado se detuvo ante nuestras puertas. Al entrar en nuestra Capilla-Oratorio, el cansancio acumulado de tantos días de camino pareció desvanecerse en un instante. A las plantas del Santísimo Cristo de la Sed y bajo la mirada protectora de María Santísima de la Salud, las voces rotas de los romeros se unieron para rezar la Salve. Eran rezos nacidos del alma, lágrimas de emoción contenida y un agradecimiento inmenso por haber vuelto a casa.
Dos hermandades unidas por el mismo latido, porque ver el Simpecado en el interior de nuestra capilla, compartiendo el mismo espacio con nuestros Sagrados Titulares, ha sido un hito que quedará grabado para siempre en la memoria de nuestra corporación. En ese abrazo fraterno, entre el Rocío y la Sed, comprendimos que el camino no termina en la aldea de Almonte, sino que continúa aquí, en el día a día de nuestras hermandades y en el auxilio a los que más lo necesitan.
Desde la Hermandad de la Sed, no tenemos palabras suficientes para agradecer este regalo en forma de visita. Gracias a la Junta de Gobierno de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar por su cariño y a cada uno de los peregrinos que derramaron su fe en nuestra casa.
Nosotros os ofrecimos agua fresca para saciar la sed del cuerpo, pero fuisteis vosotros los que inundasteis nuestro espíritu con el auténtico Rocío del Cielo.
¡Sanlúcar ya está en casa, y nuestra Capilla siempre será vuestro refugio!
¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO!