07/08/2026
Alguna vez has estado cerca de una persona que te dejó mejor de lo que te encontró?.
No necesariamente deba ser... porque te dio un consejo brillante o porque resolvió tus problemas.
Simplemente había algo... Su paz, sus palabras o su manera de tratar a los demás fuéra lo que te animó y te hizo sentir valorado y amado.
Cuando miramos la historia de la mujer que tocó el manto de Jesús... siempre hay esos detalles que llaman la atención.
La Biblia dice: "Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?" (Marcos 5:30, RVR1960).
Me parece fascinante que la virtud estuviera asociada al poder que fluyó de Jesús para traer sanidad y restauración.
Eso me recuerda que la virtud no es algo pasivo....nó es simplemente comportarse bien o tratar de ser una mejor persona.
La virtud tiene el poder de tocar vidas. ¿No es esto poderoso?
De hecho, mientras más caminamos con Dios, más evidente debería ser su obra en nosotros.
palabras pueden traer esperanza.
paciencia puede transmitir paz. bondad puede aliviar una carga. fe puede animar a alguien que está a punto de rendirse.
Y no porque seamos especiales, sino porque Cristo está obrando en nosotros nunca subestimes lo que Dios puede hacer a través de una vida rendida a Él.
Quizás no seamos conscientes del impacto que estámos teniendo en otras personas.
Pero cada vez que permitimos que el carácter de Jesús se refleje en nuestra vida, algo de su amor y de su gracia alcanza a quienes nos rodean.