16/05/2026
Con los Ojos en la Promesa, No en la Tormenta
Mateo 14:29-30
"Y Él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!"
Es fácil juzgar a Pedro. Tendemos a recordar su historia como el momento en que dudó y se hundió. Sin embargo, a veces olvidamos lo más asombroso, Pedro caminó sobre el agua Por unos instantes, desafió las leyes de la física y de la lógica humana. ¿Por qué lo logró? Porque sus ojos estaban completamente fijos en Jesús.
El problema no comenzó cuando el viento sopló, el viento ya estaba rugiendo fuertemente desde antes de que él bajara de la barca. El problema comenzó cuando Pedro cambió su enfoque. Quitó los ojos del Autor de los milagros y los puso en la magnitud de la tormenta.
En nuestra vida diaria pasa exactamente lo mismo. Dios nos da una promesa, nos llama a dar un paso de fe (empezar ese proyecto, sanar una relación, confiar en su provisión), y nos lanzamos con entusiasmo. Pero a mitad de camino, los vientos de los problemas, las malas noticias o la ansiedad empiezan a soplar con fuerza. Si miramos la tormenta, nos hundimos en el temor. Si miramos a Jesús, caminamos sobre lo imposible.
Lo hermoso de esta historia es que, aun cuando Pedro falló y empezó a hundirse, Jesús no lo dejó ahogarse. Al instante, extendió su mano y lo rescató. Tu Salvador es el mismo hoy. No importa si sientes que te estás hundiendo, Su mano sigue extendida hacia ti.
Oración
Señor Jesús, hoy reconozco que muchas veces he permitido que los problemas de la vida me quiten la paz y me llenen de temor. Perdóname por mirar más a la tormenta que a Tu poder. Hoy decido volver mis ojos a Ti. Dame la fe para caminar sobre las dificultades, sabiendo que Tú estás en control y que nunca soltarás mi mano.
En el nombre de Jesús Amén.🙏🏻