13/04/2024
Hace 10 años.
Hoy, con el pelo más escaso y el cuerpo más chuchurrío pero con el el alma más repleta, mi devoción y entrega a la Semana Santa de nuestro pueblo sigue creciendo porque fuera de ella, con tanto ruido, estamos desubicados y dentro encontramos nuestro lugar en este mundo. Ella nos ayuda a acercarnos más a Dios, a los hombres y a nosotros mismos.
¡Viva la Semana Santa de Puente Genil! ¡Viva el Terrible!
Queremos que sepas que todo sigue igual. Que aquello que hace nuestra Semana Santa distinta, no ha cambiado. Porque tú nos demostraste, con tu forma de hacerlo, que lo mejor de ella, está encerrado en las cosas pequeñas, y que hay que mirarlas con los ojos del corazón, como hacen los niños, para hacer que construyan, todo nuestro mundo:
Nos dejaste claro que no es la uvita, es aquello por lo que brindamos;
no es la vela encendida, es cumplir con tu promesa;
no es la campanita, es el anuncio de una nueva alegría compartida;
no es el río, es el rumor de sus aguas de siglos;
no es la mañana del Viernes Santo, es el caminar del Terrible;
no es la coreá, es rezar todos juntos cantando;
no son Sus ojos (señalando al Humilde), son Su piedad, Su Perdón;
no es el abrazo, es sellar el cariño con quien lo merece;
no es la noche del Viernes Santo, es la más envaucadora de todas las noches;
no es el costal, es el orgullo de pasearte;
no es la celada, son los pensamientos que hay detrás;
no es el cuartel, es el templo de la amistad;
no es el pasodoble, es un estallido en tu pecho;
no es el Jueves Santo, es la brisa que acaricia su tarde;
no es el desfile de los romanos, es su compromiso con la tradición;
no es el puente, es la unión entre el cielo y la tierra;
no son las reverencias, es llevarle a su amo, toas las cargas;
no es el rostrillo, son los suspiros;
no es la trabajadera, ni el varal; son los esfuerzos compartidos;
no es la marcha, son las notas que acompañan su camino;
no es la túnica, es nuestra enseña, nuestra carta de presentación;
no es el Miércoles Santo, es el abrazo entre la salida y los Vivas, es el guiño entre la Concepción y el Hospital;
no es el coro, son los héroes que nos enseñan a cantar rezando;
no es la luna, es el sol en la noche;
no es el hogar, es el baluarte de la familia;
no es el manto, son las primorosas manos que lo bordan;
no es la cuartelera, es decirle a Jesús y a María que los quieres, que los sientes;
no es el recuerdo, es la impronta que deja lo vivido, en el corazón;
no es la familia, es el lazo que nos ata a la memoria, siguiendo eslabón tras eslabón;
no es el hermano, es saber que te tengo y me tienes.
Así es. Todas estas cosas nos enseñaste...