06/09/2026
POESÍAS EN HONOR A LA VIRGEN DE LOS SANTOS
Anónimo (1924). “Alabanzas a María Cabeza de los Santos. Patrona de Pozuelo de Calatrava”. Ciudad Real. Imp. del Hospicio Provincial. 1924. (2ª Parte)
Esta composición vuelve a aparecer publicada en el programa conmemorativo de la venida de la Virgen a Pozuelo en octubre de 2017.
Dado que el contenido de las alabanzas propiamente dichas no varía en ninguna de los tres documentos conservados, reproducimos a continuación las originales de 1924, donde tras alabanzas se incluye la oración a la Virgen de los Dolores.
Dice así:
ALABANZAS A MARÍA CABEZA DE LOS SANTOS
Patrona de Pozuelo de Calatrava
Ciudad Real. Imp. Del Hospicio Provincial. 1924
VIVA JESUS: VIVA MARÍA
Alabanzas a María Santísima
Sacra y celestial María,
Nuestra Madre y abogada,
Reina augusta de la gloria
Y Emperatriz soberna.
Fuente de misericordia,
Colmo de pureza y gracia
Archivo de las virtudes
Y de excelencias sagradas.
De los tristes sois consuelo,
De los pobres esperanza,
De los perdidos camino
Y de los cielos luz clara.
Remedio de los enfermos,
Aliento de quien desmaya,
Asilo de quien os busca,
Refugio de quien os llama.
Madre de los que os invocan,
Puerto de los que naufragan,
Gloria de los que os desean,
Recreo e los que os aman,
Prisión de los corazones,
Cautiverio de las almas,
Objeto de los amores
Entre las gentes cristianas.
Sois de los ángeles Reina,
Gozo de los patriarcas,
Anuncio de los profetas
De las vírgenes capitana,
De los apóstoles honra,
De los mártires constancia,
De los penitentes guía,
De los confesores guarda.
De los cielos sois la puerta
Y llave de oro esmaltada.
De Jericó sois la rosa
Y de Cadés sois la palma,
Sois del Líbano alto cedro,
Sois mirra de gran fragancia,
Sois centro de la bondad,
Sois plátano de las aguas
Sois Filomena del cielo.
Sois ave Félix sacra,
Sois la cándida paloma,
Sois la tórtola más casta,
Sois virginal Paraíso,
Jardín de divinas plantas,
Prado de flores diversas,
Pozo, que aguas vivas manas.
Ameno y concluso huerto,
Hermosa fuente sellada,
Amparo en nuestras desgracias,
Columna de las virtudes
Y de la sapiencia casa.
Sois vos la incombusta zarza,
De la Proposición mesa,
Del divino Maná arca,
De Gedeón vellocino,
De Jacob mística escala,
De Salomón sacro templo,
De Ezequiel puerta cerrada.
Sois tierra de promisión
Donde la leche y miel mana.
Altar de fragante incienso
Donde tu amor se consagra.
Sois el árbol de la vida,
Que todos los males sana.
Sois de Estrella de Oriente,
Y sois de José la vara.
Antorcha resplandeciente,
Luna bella no manchada
Aurora del Sol Divino,
Lucero de la mañana,
Sacro y animado cielo,
Rico y adornado alcázar,
Carroza del Rey Eterno
Por su mano fabricada.
Sois oficina de Dios,
Donde la Redención fragua;
Y de sus grandes tesoros.
La que dispensa las gracias
Sois de Dios hermoso trono,
Donde su grandeza exalta.
Sois tálamo de pureza,
Y brillantez soberana,
Donde el Esposo Divino,
Herido de amor descansa.
Sois singular he***na
De las más bellas hazañas.
Camino real de cielo,
Del paraíso la entrada,
Bandera de nuestra fe,
Depósito de la gracia,
Comendadora del mundo,
De todos los bienes causa,
Colegio de toda ciencia,
De las perfecciones mapa,
Puerto que Dios nos conduce
Pasaporte de las almas
Para los hombres se labra.
Ciudad donde Dios habita,
Cielo donde Dios se ensalza,
Trono donde Dios se sienta,
Nave donde Dios se embarca,
Libro de sabiduría,
Campo en que el tesoro se halla,
Cátedra que da moral
De la mejor enseñanza.
Co**ha de la perla divina,
Lámpara que no se apaga,
Candelero de la Iglesia,
Guía de los que se salvan,
Confirmación de los Justos,
Domicilio de la gracia,
Templo y sagrario de Dios,
Fuente de la vida incauta,
Honra del género humano
Salud y vida del alma,
Receptáculo del Verbo,
Nube toda iluminada,
Esfera del sol divino,
De la iglesia luminaria,
Redención del cautiverio,
Vida que a la muerte mata,
Vid del racimo celeste,
Aurora de mi esperanza
Erario de mi rescate,
Fiadora de mis causas,
Libertad de mi opresión,
Destrucción de la heredada
Culpa que inficionó al mundo,
Norte en las fuertes borrascas,
Norma de la santidad,
De la virginidad pauta,
De la fortaleza torre,
De la paciencia muralla,
Abismo de la humildad,
Piélago inmenso de gracia,
Custodia del Verbo Eterno,
Su digno albergue y morada.
Archivo de sus secretos,
Compendio de sus hazañas,
Sois aurora de la paz,
Sois más casta que Susana,
Sois más fuerte que Judit,
Sois más que Teodora sabia;
Más hermosa que Raquel,
Más fecunda que su hermana.
Más que Abigail prudente,
Más agradable que Sara,
Más cariñosa que Rut
Y más que Ester agraciada.
Más dulce sois que la miel
Y más que la nieve blanca
Más estimable que el oro,
Más preciosa que la plata,
Más que las piedras preciosas;
El Rubí, Diamante, Nácar,
Carbunelo, Jaspe y Zafiro,
Perla, Topacio, Esmeralda;
Más que el bálsamo suave:
Y tu divina fragancia.
Excede a las clavellinas,
Lirios, nardos, albahacas,
Azucenas y jazmines,
Rosas blancas y encarnadas:
Y entre todas las mujeres,
Que son y serán criadas,
No habrá como tu segunda,
Aunque otros mil mundos haya.
Como azucena entre espinas,
Bien puedes ser comparada,
Porque no hay belleza en ellas,
No hay hermosura ni gracia,
No hay perfección, ni excelencia
A que no lleves la palma.
Por lo hermosa, por lo dulce,
Por lo prudente y lo sabia,
Por lo clemente y benigna,
Por lo bella y agraciada,
Por lo noche, por lo ilustre,
Por lo limpia, por lo casta,
Por lo pura, por lo amable,
Por lo afable, por o intacta;
Por lo humilde, por lo atenta,
Por lo excelente y lo magna,
Por lo apacible y piadosa,
Por lo perfecta y lo santa,
Por ser de Dios tan querida,
En quien sus ojos agradan;
Por ser hija de dios padre,
Y por la dignidad alta
De ser madre de Dios hijo,
En quien se goza y regala,
Y del Espíritu Santo
Esposa privilegiada;
Exenta de toda culpa,
Y ajena de toda mancha:
Y por las demás grandezas
De que os hallais adornada,
Que sólo quien os la dio
Es quien puede numerarlas,
Os doy muchos parabienes,
Bendiciones y alabanzas.
Gózome de tus grandezas,
Complázcome de tus gracias,
Y considerando en ellas,
El corazón me arretaban,
Me recrean mis sentidos,
Mis potencias me regalas.
Mis afectos se enardecen,
Se regocijan mis ansias.
Solo el amarte es mi gloria,
El servirte mi esperanza;
Pensar en ti, mi consuelo;
Llamarte, mi confianza.
Mi felicidad, buscarte;
El hallarte, mi ganancia;
Mi libertad, ser tu esclavo:
Y mi bienaventuranza,
El dar mi vida por ti,
Que es el modo de lograrla.
Solo dios te es superior,
Y ninguno otro te iguala.
Obra la más prodigiosa,
De su diestra soberana,
En quien más luce y campea
Su omnipotencia sagrada.
El sol viste tu hermosura,
La luna calza tus plantas;
Las refulgentes estrellas
Te hacen hermosa guirnalda.
A la sombra de tu amparo
Se acogen los que te laman.
Pues eres vida y dulzura
De nuestra firme esperanza,
No desprecies nuestros ruegos,
Que como madre a ti claman.
Pues nuestras necesidades,
Solo en ti remedio hallan,
Vuelve a nosotros, piadosa,
Los dos soles de tu cara,
Para que a sus resplandores,
Se iluminen nuestras almas:
Y después de se destierro
Muéstranos, Madre Sagrada,
A Jesus, fruto bendito
De tus piadosas Entrañas.
¡Oh Clemente! ¡Oh Piadosa!...
Ruega por nos, Virgen Santa,
Para que seamos dignos
De las promesas sagradas,
Que prometió vuestro Hijo
En la bienaventuranza;
Para allí, eternamente,
En acordes consonancias
Y sonoras melodías,
Cantemos tus alabanzas,
Glorificando al Señor,
Que os crió pura y sin mancha.
ORACIÓN A María Santísima de los Dolores Implorando su amparo.
¡Oh tristísima y dolorosísima Madre de misericordia! ¡Oh única esperanza de los pecadores! ¡Oh eficaz atractivo de nuestras voluntades! ¡Oh Señora frigidísima! Con todo el afecto de nuestros corazones te pedimos que en el trance y agonía de la muerte, cuando ya viciados los sentidos; ya turbadas las potencias; ya quebrados los ojos; ya perdida el habla; ya levantado el pecho; ya postradas las fuerzas, y cubierto el rostro con el sudor de la muerte, estemos luchando con el terrible final parasismo, cercados de enemigos que procuran nuestra condenación, y estarán esperando que salgan nuestras almas, para acusarlas de todas sus culpas ante el tremendo Tribunal de Dios: Allí, Madre Amorosísima, Protectora y Abogada nuestra; allí, única esperanza de nuestros desmayados corazones; allí, poderosísima Reina; allí, vigilantísima Pastora; allí, afligidísima María. ¡Oh qué dulce nombre! Allí ampáranos, allí defiéndenos, allí asístenos, como pastor a sus ovejas, como madre a sus hijos, como Reina piadosa a sus vasallos.
Aquel es el punto del cual depende la salvación o condenación eterna; aquél es el horizonte que divide el tiempo de la eternidad; aquél es el instante, en que se pronuncia la final sentencia que ha de durar para siempre. No nos dejes, Madre clementísima, en aquel peligro; no nos olvides en aquel horrible trance. Acuérdate, amabilísima Señora, que si vuestro Hijo santísimo te eligió al pie de la cruz, para que fueses nuestra Madre, por este título amoroso, socórrenos y ampáranos, como a tus hijos en aquella hora. ¡Oh segurísimo, sagrado y refugio nuestro! Por si entonces no tenemos fuerzas ni reflexión para llamarte, desde ahora, como si ya estuviésemos en la última afonía, te llamamos; desde ahora te invocamos; desde ahora nos acogemos a tu poderosísima intercesión; a la sombra de tu amado nos ponemos, para librarnos de los rigores merecidos del Sol de Justicia, Cristo; y desde ahora, como si ya agonizásemos, invocamos tu dulcísimo nombre, y esto que ahora decimos, lo guardamos para aquella hora. María, misericordia; María, piedad; María, clemencia; María, María Santísima de los Dolores, querida de mi alma, consuelo de mi corazón, en tus manos santísimas encomiendo mi espíritu, para que por ellas pase al Tribunal de Dios, donde intercedas por esta alma pecadora; en ti pongo m esperanza, en ti confío. Ea, ya, ya voy a espirar; misericordia, Madre de mi corazón; misericordia Madre angustiadísima, en mi última angustia; misericordia en mis últimas congojas, dolores y aflicciones; ya me acojo a las vuestras para espirar: en ellas doy el último aliento: tu mérito me valga: los infinitos de tu Hijo crucificado me favorezcan: Jesus me ampare: María Santísima Dolorosa con esposo San José me asistan: misericordia Jesus, María y José.
AMEN.
Madre llena de dolor,
Haced que cuando espiremos,
Nuestras almas entreguemos
En las manos del Señor.