Plataforma San Blas. Sumando sueños

Plataforma San Blas. Sumando sueños PLATAFORMA SAN BLAS. SUMANDO SUEÑOS

Nace esta nueva plataforma para sumarse al propósito de rescatar del olvido ese bello paraje, incluido en el legado de D.

Miguel Fustegueras Alvarez a la ciudad de Ponferrada, como continuación a la iniciativa de la página “Salvemos el castillo de San Blas y su entorno, como apoyo adicional y para dar más fuerza a esa aspiración. Es nuestra intención juntar los sueños y la ilusión de los muchos que conocemos el encanto de ese espacio único y de todos aquellos que quieran unirse a la causa, con la idea de conseguir el

mayor apoyo posible para servir de plataforma de presentación y diálogo, y para elevar nuestras propuestas a los responsables y gobernantes con mayor capacidad de gestión, actuando siempre desde el respeto. Para ello, empezamos con la creación de esta página desde la que intentaremos captar el mayor número de apoyos, amigos y personas sensibles con el ilusionante proyecto de salvar el castillo de San Blas y su entorno. Salvarlo y conservarlo, cuidarlo, valorar su condición de lugar único y enormemente especial. Actualmente la finca de San Blas es de propiedad privada, administrada por la denominada “Residencia de Ancianos Nuestra Señora de La Encina, Fundación Fustegueras”, fundación benéfica de carácter particular, creada en 1976 para administrar y gestionar la herencia de D. Miguel Eugenio Fustegueras Alvarez, último descendiente de la familia Valdés, fallecido en abril de 1.961, que dejó en su testamento instrucciones de vender todo sus bienes y patrimonio a excepción de su casa paterna de Ponferrada y la finca de San Blas, y fundar un asilo de ancianos con el capital obtenido conservando la finca de San Blas “para que con su huerta, jardín y tierras se siembre lo necesario para el consumo del asilo hasta donde alcance”. El mandato de construir la Residencia de Ancianos se inició en diciembre 1994 en que se puso la primera piedra y concluyó en diciembre de 1996. Hoy en día, la Residencia es una realidad, con una capacidad para 80 usuarios. Sin embargo, la finca de San Blas sobre la que se asienta el castillete, con ya más de un siglo de antigüedad, no ha tenido la misma suerte, no se le ha dado ningún uso y el paso del tiempo y su abandono amenazan con que se eche a perder ese mágico espacio. Aún así, el Castillo de San Blas (así es como siempre se conoció y como figura en las postales existentes de aquella época) y su entorno, resisten a las adversidades y a la crueldad del vandalismo, conservando todo su encanto y belleza. Capricho y lugar de recreo de otro tiempo, con sus tres torres de estilo neogótico, relacionado con las estéticas medievales y con el movimiento romántico, junto con su emplazamiento privilegiado, rodeado de frondosa vegetación, a orillas del río Boeza y al borde del camino de Santiago, hacen del lugar un espacio idílico, que merece ser rescatado del olvido. Durante más de 50 años, desde el fallecimiento de su propietario, la finca, aún siendo privada, siempre ha sido accesible, y de ella y de su encanto somos muchos los que hemos disfrutado a juzgar por todas las muestras de apoyo y los comentarios de la gente. Cuentan nuestros mayores que a Miguel Fustegueras se le veía pasear por la carretera de Molinaseca, entre su casa de Ponferrada y la finca de San Blas, en una de cuyas torres, tenía su lugar de descanso, lectura y escritura. Por eso, no dudamos de que sentiría profunda tristeza si viera el destino que ha sufrido y que estaría a favor nuestro en la idea de recuperar el castillo de San Blas y su entorno para disfrute público de los ciudadanos de Ponferrada y sus visitantes. Ese mismo abandono ha servido también para que los desaprensivos hayan dejado sus huellas en forma de maltrato, basura, cristales rotos, puertas forzadas, basura y pintadas en los muros. Todos esos daños unidos a la falta de respeto hacia sus legítimos propietarios, los comentarios contra la Iglesia y sus representantes, han tenido como respuesta la construcción de una valla a todas luces antinatural e inapropiada. Lejos de darnos por vencidos, queremos ver el lado positivo, entendiendo que han querido protegerlo frente a las agresiones, que se ha tanteado suficientemente el terreno, y que nos tiene que servir para tomar esa pausa obligada y necesaria para recapacitar e insuflar aire nuevo a las intenciones de salvarlo y conservarlo. Somos conscientes de las dificultades que este proyecto supone, primero porque se trata de una propiedad ‘privada’ y después, porque se requiere ayuda, gestión y financiación para los gastos que conllevaría la recuperación de ese espacio y su entorno natural. Debe ser un proyecto que sea del agrado de todos y por supuesto también de la propia Fundación Fustegueras, que sepan que no por ello va a dejar de ser de su propiedad, que no va a suponer una expropiación ni una agresión, sino todo lo contrario, se pretende sacarlo del abandono mediante su limpieza, acondicionamiento, conservación y puesta en valor, para el disfrute público. La finca de San Blas sobre la que se asienta el castillo tiene una superficie registrada según Catastro de 31.982 metros cuadrados, superficie más que suficiente, si hubiera voluntad de salvarlo, como para destinar la zona del castillete y su entorno a espacio de disfrute público y el resto, la zona más próxima a la Residencia de Ancianos, a lo dispuesto en su testamento, “huerta, jardín y tierras donde sembrar para el consumo del asilo”. Por todo ello, queremos ser la plataforma que sirva de puente, diálogo y entendimiento entre todas las partes que puedan tener implicación, trabajar despacio, sin prisas, sin vehemencias, sin ofender a nadie, para ir ganando adeptos y conseguir los apoyos necesarios para rescatarlo del abandono. Nuestro objetivo es muy claro, salvar, no desvirtuar. Y todo ello, desde el máximo respeto por las instituciones. Si queremos que nos escuchen y nos respeten debemos trabajar desde el respeto. Iniciar de nuevo los contactos y dialogar con todas las partes que puedan tener algún tipo de implicación en la finca de San Blas para recuperar su castillo y su entorno, que en cierto modo, a pesar de su abandono, ya era de todos. Ese respeto pedimos también en la aportación de ideas, información y comentarios de todos aquellos que queráis sumaros a este sueño colectivo de rescatar, proteger, cuidar, respetar y disfrutar de ese espacio de indudable belleza, historia y patrimonio de la ciudad de Ponferrada. Con vuestro apoyo y entre todos, juntando sueños, sumando ánimos, incluyendo a San Blas y al espíritu de Miguel Fustegueras, aspiramos a poder, algún dia, sustituir los carteles de ‘Prohibido el paso’ por otros que digan “San Blas. Disfrútelo y respételo.”

14.02.2026.Es hora de reaccionar.El castillo de San Blas una ruina más, si nadie lo remedia. Sin mantenimiento, sin cuid...
15/02/2026

14.02.2026.
Es hora de reaccionar.
El castillo de San Blas una ruina más, si nadie lo remedia.

Sin mantenimiento, sin cuidado, sin darle utilidad, abandonado a su suerte. A los efectos del vandalismo y la desidia de sus administradores se suma el implacable paso del tiempo, comienzan a desmoronarse piezas de su cubierta.

Ha pasado demasiado tiempo, y el tiempo no perdona. Señores miembros del patronato de la Fundación Fustegueras, aquí no vamos a quedar nadie, ustedes pueden, y deben. Leánse sus estatutos, cumplan con sus obligaciones como patronos, escuchen al pueblo.

VACAS DESBROZADORASLa última ocurrencia de algún responsable de la Fundación Fustegueras para el “cuidado” de la finca d...
03/06/2025

VACAS DESBROZADORAS

La última ocurrencia de algún responsable de la Fundación Fustegueras para el “cuidado” de la finca de San Blas ha sido meter un rebaño de vacas que hagan la labor de desbroce de la vegetación, y de paso dejar bien sembrado de boñigas el terreno.

Antes de eso se han ocupado también de “reparar” y prolongar la valla de cierre ilegal de la finca, que había sido reventada y arrancada en varios tramos. Ahora ya no se reemplazan los tramos de valla arrancados sino que se sustituyen por mallazo de ferralla, que hace la misma función y resulta más económico.

¡Que no! Que la finca de San Blas forma parte del legado de Miguel Fustegueras a la ciudad de Ponferrada y sus gentes. Y que Miguel dejó escrita muy clara su voluntad de que la finca no fuera vendida únicamente por la posibilidad de construir en ella un Asilo de Ancianos si no se permitiese en su casa de Ponferrada, y que se conservara para que con sus huertas, jardín y tierras, se sembrara en ellas lo necesario para el consumo del asilo. Nada de eso se ha respetado, pero hay mucho más.

En primer lugar, las obligaciones y responsabilidades recogidas en los propios estatutos de la Fundación Fustegueras son las de administrar los bienes y derechos que integran el patrimonio de la Fundación, manteniendo plenamente el rendimiento y utilidad de los mismos y las de mantener en buen estado de conservación y producción sus bienes y valores cumpliendo en sus actuaciones con lo determinado en las disposiciones legales vigentes. Díganme ustedes ¿Cuál es el rendimiento y la utilidad que se le da a la finca de San Blas? ¿Cuál es el estado de conservación de la finca de San Blas y su castillo? ¿Cuál es el cumplimiento de las disposiciones legales vigentes?

Para quien todavía no lo sepa, esa ya famosa valla es completamente ilegal, fue construida sin licencia municipal, infringiendo todas las condiciones urbanísticas del Ayuntamiento de Ponferrada y de la Sección de Carreteras de la JCyL. Fue denunciada por esta Plataforma ante el Ayuntamiento de Ponferrada y en su momento se le abrió un expediente sancionador por infracción urbanística (Expte 2017/55), que posteriormente “desapareció”. De esto va a hacer ya casi 9 años y nadie ha tomado cartas en el asunto desde entonces.

No vamos a dar nombres por respeto que no se merecen, pero que sepan que sabemos muy bien quiénes son los responsables y de quién parten las geniales decisiones. Y no vamos tampoco a dejar de denunciar lo que consideramos dejadez de funciones, desidia y negligencia de los administradores de la Fundación Fustegueras, y aquí se incluyen todos sus miembros, tanto los párrocos de Ponferrada, como personas a su servicio, como nuestro Ayuntamiento con su alcalde a la cabeza, miembro de la Fundación y máxima autoridad municipal.

Tan responsables son unos por construir una valla ilegal e insistir en la propiedad privada de la finca, como los otros por consentirlo y no aplicar la ley, como a cualquier ciudadano. Tan responsables son unos como otros de la inacción, de eludir sus responsabilidades, de no cumplir con sus obligaciones estatutarias, de hacer oídos sordos a los movimientos sociales del pueblo, de no sacar tiempo para reunirse, dialogar, tratar el asunto y alcanzar un entendimiento en beneficio de la ciudad y de la sociedad ponferradina.

Mientras tanto, solamente recordar que la finca de San Blas y su castillo no son una propiedad privada como tal, ni de la Fundación Fustegueras ni de nadie, que les dé derecho a hacer lo que les parezca con ella, sino un bien a administrar y dar utilidad para el bien común de toda la sociedad para la que fue donada: la de Ponferrada y sus gentes.

Y por mucho que se empeñen, nadie tiene autoridad para impedir entrar en ella, porque no es propiedad de nadie.

EL CASTILLO DE SAN BLAS, UN SUEÑO DORMIDOPublicado en noviembre de 2019, “El castillo de San Blas. Un sueño dormido”, fu...
24/05/2025

EL CASTILLO DE SAN BLAS, UN SUEÑO DORMIDO

Publicado en noviembre de 2019, “El castillo de San Blas. Un sueño dormido”, fue un libro concebido para dar a conocer nuestra actividad y toda la verdad sobre la historia y los misterios que envuelven el Castillo de San Blas

Su origen, sus propietarios, la familia Valdés, la donación por su último descendiente a Ponferrada de todo el patrimonio familiar amasado durante siglos, el conflicto por la herencia ponferradina de los millones, la Fundación Fustegueras, la finca de San Blas y su castillo; y nuestra denuncia y reivindicación para que sea reconocido su valor como patrimonio histórico y cultural de Ponferrada, se rehabilite, se cuide, se proteja y se le de aprovechamiento público.

El libro salió a la venta en edición limitada, solamente para cubrir los gastos de su edición, y actualmente se encuentra agotado. Ante las peticiones recibidas de nuevos ejemplares, hemos decidido la publicación de lo que sería una segunda edición digital para compartirlo de forma gratuita con todo el mundo que tenga interés (se han eliminado las páginas en blanco).

Para ello, os dejamos dos enlaces.
El primero es un enlace a una plataforma online (FlipHTML5), donde podéis ver el libro en formato e-book

https://online.fliphtml5.com/wasoc/kbkq/

El segundo es un enlace a Google Drive, donde os compartimos el libro en formato pdf, que permite su lectura y su descarga.

https://drive.google.com/file/d/1AgHC2vAQwWy7IEMUiU_ggGiFgcmISWaL/view?usp=sharing

LA FUNDACIÓN FUSTEGUERAS NO ES LA IGLESIA..había que escribirlo para que se entienda...El hecho de que la Fundación Fund...
03/04/2025

LA FUNDACIÓN FUSTEGUERAS NO ES LA IGLESIA
..había que escribirlo para que se entienda...

El hecho de que la Fundación Fundación Fustegueras esté integrada en su mayoría por párrocos, el tratamiento que se ha dado a la finca de San Blas como una propiedad privada, desatendida, maltratada y abandonada a su suerte, desoyendo al pueblo y los movimientos sociales que demandan su cuidado y entrega al disfrute público, y la creencia popular equivocada, o cuando menos imprecisa, sobre la voluntad testamentaria de Miguel Fustegueras, han hecho que la imagen pública de la Fundación Fustegueras, encargada de administrar los bienes de la herencia Valdés, sea la que es.

Es frecuente escuchar comentarios de rechazo y desprecio hacia la Fundación, y hacia los curas, porque Miguel Fustegueras donó todo su patrimonio a la ciudad de Ponferrada y sus gentes, y esa voluntad no ha sido ni está siendo respetada, !con la iglesia hemos topado!“.

Para hacernos una idea y poder opinar con conocimiento de causa, es preciso conocer un poquito la enmarañada historia de la herencia Valdés.

El último descendiente de la familia, Miguel Fustegueras Alvarez, falleció el 19 de abril de 1961, habiendo otorgado testamento con anterioridad, con claras instrucciones sobre el destino de la fortuna amasada por sus antepasados durante los últimos dos siglos.

Y efectivamente, su voluntad escrita fue donar todo su patrimonio a la ciudad de Ponferrada. Sí, pero con condiciones, entre ellas las siguientes:
1ª) Que se creara una fundación formada por todos los párrocos de la ciudad, el párroco del pueblo de Campo y el alcalde de la ciudad, para hacer cumplir su voluntad y administrar su herencia.
2ª) Que se vendieran todos sus bienes, a excepción de su casa familiar de la calle Diego Antonio González -hoy calle Paraisín- y la finca de San Blas para que, con el capital que se obtuviera de las ventas, se fundara un Asilo de Ancianos regentado por monjas para los naturales del partido de Ponferrada.
3ª) Que el Asilo de Ancianos se fundara en su casa de la calle Diego Antonio González, y si no se permitiese la existencia de dicho asilo en el interior de la población se fundara en la finca de San Blas, y que la finca de San Blas se conservara para que con sus huertas, jardín y tierras, se siembre en ellas lo necesario para el consumo del asilo, hasta donde alcance.

Pero la herencia era muy golosa y una vez fallecido aparece un segundo testamento, amañado para hacer el reparto de sus bienes de forma diferente, la mitad a una obra pía (institución piadosa), y la otra mitad repartida entre sus administradores, sus sirvientas, médicos y abogados.

El Ayuntamiento de Ponferrada, enterado de la existencia del primer testamento, y consciente de la importancia del legado, inicia las actuaciones judiciales y las gestiones para anular el segundo testamento, lo que dio lugar a un largo litigio de casi 15 años, y al estancamiento de la herencia durante todo ese tiempo, hasta conocerse la sentencia, de 27 de diciembre de 1975, declarando como único testamento válido el primero.

Hubo que esperar 18 años, hasta 1979, para que la Fundación Fustegueras obtuviera su clasificación como de beneficencia particular y pudiera ponerse a trabajar en la subasta de bienes y la búsqueda de una finca idónea para la construcción de la Residencia, 18 años en los que la finca de San Blas y su castillo, sin dueño, estuvo abandonada y accesible a las gentes del pueblo. Y luego, otros 19 años, para ver cumplida la voluntad principal del testamento, la construcción de la Residencia de Ancianos de Campo y el comienzo de su actividad en 1998.

El inmenso patrimonio inventariado de la herencia incluía, en el Bierzo cerca de 450 fincas rústicas repartidas por hasta 26 localidades, y otras 50 fincas urbanas en Ponferrada, además de varios pisos y casas en Madrid. Valorado todo ello en 1977 en unos 600 millones de pesetas de la época.

Durante todos esos años de litigios, espera, incertidumbre y pasividad, la herencia Valdés, sin propietario ni administradores, fue maltratada y saqueada. Sirvientes, un párroco de confianza, oportunistas, ladrones, engaños y una fortuna de por medio. Esquilmaciones de patrimonio, dinero, muebles, joyas, ayuntamientos que expropiaron bienes por cuatro perras gordas, vecinos que absorbieron o movieron lindes de terreno. A la relación de los bienes que finalmente recibió el patronato, habría que añadir la historia de los bienes que no recibió.

El propio Ayuntamiento de Ponferrada sucumbió a la tentación de utilizar las propiedades de “Valdés”, apropiándose de los terrenos más valiosos, entre ellos buena parte del Polígono de las Huertas (unos 100.000 m2), la zona de las piscinas municipales y el campus universitario (42.000 m2), o los solares donde hoy se ubican el matadero municipal y el colegio San Antonio, así como la recalificación del 96% del terreno urbano del que disponía el patronato, para uso como zonas verdes o de equipamiento, provocando la lógica desconfianza de los párrocos que veían cómo el Ayuntamiento se aprovechaba gratuitamente de unos bienes que estaban destinados a ser vendidos para obtener el dinero necesario para la construcción de un Asilo de ancianos.

Finalmente, después de muchos avatares, se logra dar cumplimiento a la voluntad principal del testamento, la fundación de una Residencia de Ancianos, en Campo, inaugurada en 1998.

Pero es evidente que la voluntad testamentaria no ha sido respetada rigurosamente, primero porque la Residencia no ha sido construida ni en su casa de Ponferrada (cerrada y sin uso), ni en la finca de San Blas, como se recogía en su testamento, sino en una finca anexa a San Blas, denominada “Marquesa”. Y segundo, porque a la Finca de San Blas no se le ha dado el uso pretendido por el testador de “para que con sus huertas, jardín y tierras, se siembre en ellas lo necesario para el consumo del asilo”, ni se cumplen tampoco las obligaciones estatutarias de los patronos de “administrar los bienes, mantener plenamente su rendimiento y utilidad, y mantener en buen estado de conservación y producción los bienes y valores de la Fundación”.

Una vez en funcionamiento la Residencia, se comprueba que los ingresos que generan los residentes, y algunos fondos de reserva, son suficientes para el mantenimiento de la actividad, por lo que, desde principio de siglo, se paraliza la venta de fincas, y los trabajos de la Fundación en ese sentido se limitan a llevar el control de todas las inventariadas, vigilar su estado de conservación y evitar intrusiones o apropiaciones indebidas. Algunas han sido cedidas para otros usos, o arrendadas para su aprovechamiento agrícola, ganadero o forestal, con rentas simbólicas, por lo reducido de sus cuantías. Emblemáticas fincas de la Fundación en Ponferrada son todavía en Puente Boeza su campo de fútbol; en San Lorenzo las zonas verdes, parque y prado de las fiestas; o los terrenos cedidos para uso de aparcamiento junto el antiguo cementerio del Carmen, incluidos desde hace años en el desarrollo de un plan de urbanización de la zona que no termina de llegar.

Desde el fallecimiento de Miguel Fustegueras hasta conseguir primero la formación y legalización de la Fundación, y después la construcción de la Residencia de Ancianos, los alcaldes de Ponferrada tuvieron que emplearse a fondo para hacer cumplir la voluntad del testamento, inventariado de los bienes, trámites, negociaciones, nombramiento de administradores judiciales, innumerables trabajos jurídicos, inmobiliarios, notariales y registrales.

El primero al que le tocó lidiar con el embrollo de la herencia Valdés, fue D. Luis García Ojeda, alcalde de 1962 a 1974. Posteriormente, en 1976, siendo alcalde D. Juan Fernández Buelta, se dio fin al interminable pleito, se aprobaron los estatutos de la fundación y se hizo el inventario de bienes de la herencia. Los cargos del patronato se repartían así: Presidente, el Alcalde, Juan Fernández Buelta; Administrador, el rector de la Encina, Miguel Rodríguez de Miguel; Secretario el párroco de San Antonio, Francisco Beltrán Beltrán, y vocales, todos los demás.

En 1977, le sucede en el cargo de presidente, el alcalde José Morán Rodríquez, bajo cuyo mandato y para paliar el déficit acumulado durante todos esos años (contribuciones pendientes, impuestos municipales y fiscales, sueldos, abogados), se tomó la desafortunada decisión de la tala y venta de la mayor parte de la arboleda de la finca de San Blas.

El siguiente alcalde y presidente fue D. Celso López Gavela, de 1979 a 1995, quien consiguió el reconocimiento de la fundación como entidad benéfica de carácter particular, para poder desarrollar su actividad. En opinión de Francisco Beltrán, secretario de la fundación de 1976 a 1992, “Celso López Gavela se volcó en el tema del Patronato, desde las gestiones para su calificación hasta las realizadas en las ventas de los inmuebles de Madrid o la recalificación de terrenos en la revisión del PGOU, con una nueva distribución del suelo más justa, permitiendo a la Fundación una negociación con varias fincas de Ponferrada y ver con más optimismo el futuro. Al revisarse el Plan, se salvó Valdés”.

Como veis, el alcalde jugaba un papel fundamental, era a su vez alcalde y presidente de la fundación durante su mandato, y así fue durante los primeros 20 años de su existencia (Juan Férnández Buelta, José Morán Rodríguez, Celso López Gavela), hasta la llegada al poder de D. Ismael Alvarez Rodríguez, en junio de 1995, en que se cambia de criterio y el presidente pasa a ser un párroco. El primero es D. Julio Bueno Pérez, de la parroquia Jesús Redentor de la Placa, relevado en 1998 por D. Jose Antonio Arias Redondo, párroco de San Ignacio, quien incompresiblemente se mantuvo aferrado al cargo de presidente durante más de 20 años, hasta su jubilación como párroco octogenario en 2021 y, por tanto, la pérdida de su condición de miembro del patronato.

Jose Antonio Arias Redondo será recordado, además de por su buena gestión de la Residencia de Ancianos de Campo -con unas instalaciones envidiables y los precios más económicos de la Comunidad-, por ser quien más ha contribuido a esa mala imagen pública de la fundación, por su actitud autoritaria e intransigente, defensor a ultranza de la propiedad privada de la finca de San Blas y su castillo. Contra él se estrellaban todas las demandas sociales, los ofrecimientos desinteresados de asociaciones como Promonumenta para la limpieza de la finca de San Blas, y todos los intentos de acercamiento y diálogo, municipales o particulares.

En agosto de 2012, bajo el mandato de D. Carlos López Riesco, tras las obras de remodelación de la Avenida de Valdés, el Ayuntamiento de Ponferrada rinde homenaje, más que merecido, a D. Miguel Fustegueras, con la colocación de una estatua, en la misma calle, frente al Edificio Minero.

En 2014, siendo alcalde D. Samuel Folgueral Arias, surge el movimiento social denominado “Salvemos el Castillo de San Blas y su entorno”, y se hace en el castillo de San Blas la presentación de la novela negra “El hombre de la máscara de espejos”, uno de cuyos episodios está inspirado en el lugar. El acto estuvo apoyado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Ponferrada, con la presencia de sus autores, prensa y medios de comunicación, y con el anuncio del inicio de conversaciones con la Fundación para tratar de que, sin perder sus derechos sobre el castillo, cediese su explotación a la administración local, conseguir su puesta en valor y aprovechamiento para la realización de actividades culturales o de diversa índole. Todo ello no fue del agrado del presidente de la Fundación, que lo vio como una intromisión en propiedad privada.

Fue en el verano de 2016, cuando la Fundación Fustegueras presenta en el Ayuntamiento de Ponferrada una Declaración Responsable de Obra Menor para la ejecución de un cierre en la finca de San Blas, de 120 metros, con malla de simple torsión (en realidad fueron 200 metros ejecutados con malla electrosoldada sobre murete de hormigón). En pocos días, de forma sibilina y sorpresiva, sin esperar por la licencia municipal, se construye la polémica valla, provocando en aquel momento sorpresa, indignación y alarma social entre los muchos conocedores del valor del lugar y partidarios de la recuperación del Castillo de San Blas para el disfrute público, con repercusión en la prensa y en las redes sociales, al comprobarse lo inapropiado del cierre construido, completamente disonante con el entorno rústico en el que se ubica, cerrando además un camino vecinal existente que cruzaba bajo el puente sobre el río Boeza.

El despropósito de lo ejecutado dio lugar a la creación de nuestra Asociación, la Plataforma San Blas - Sumando sueños, como apoyo al movimiento social anterior, y para dar más fuerza al viejo sueño de la rehabilitación del castillo de San Blas y su entorno para el disfrute público.

Investigando sobre la decisión de la construcción de la valla, resulta que la mayoría de los párrocos miembros de la Fundación no tenían conocimiento de tal acción. Incluso la entonces alcaldesa Dª Gloria Fernández Merayo, y por tanto, miembro también de la Fundación, por no saber no sabía ni que existía el Castillo de San Blas. Todo apuntaba a una rabieta de su entonces presidente, mal aconsejado por alguno, en respuesta al movimiento social “Salvemos el castillo de San Blas y su entorno”, imponiendo su autoridad para proteger la “propiedad privada” de la finca.

Finalmente, se emite el esperado informe de los Servicios Técnicos Municipales declarando la imposibilidad de acceder a lo solicitado: Se incumplen las condiciones de cierre impuestas por el Ayuntamiento en cuanto a materiales y posición, (art. 7.1.8 apdos. 3 y 4 de la Normas Urbanísticas), las condiciones de la Confederación Hidrográfica, y las de la Sección de Explotación y Conservación de Carreteras de la Junta de Castilla y León.

El Concejal Delegado de Régimen Interior dicta un Decreto resolviendo denegar lo solicitado y, en contestación a nuestra denuncia de ilegalidad, se nos comunica que, con fecha de 21 de junio de 2017, ha sido incoado expediente sancionador por infracción urbanística (Expediente 2017/55).

La Administración nos daba la razón pero no se tomaba medida alguna. Ante nuestra insistencia, se nos revela que el expediente fue requerido desde la Alcaldía a la Sección de Infracciones Urbanísticas, y nunca más se supo. Y aquí no ha pasado nada.

Ya bajo el mandato de D. Olegario Ramón Fernández, con una pandemia de por medio, y con un nuevo presidente de la fundación, D. Herminio González Martínez, párroco de San Antonio, de carácter más receptivo y abierto al diálogo, se abre una nueva etapa y se anuncia lo que parece un principio de entendimiento entre Fundación Fustegueras y Ayuntamiento, con la cesión del jardín de la casa de los Valdés para la celebración de los conciertos de música de cámara Corteza de Encina - 2020, y las conversaciones entre ambas partes para dar un uso cultural a la casona de los Valdés, al servicio de la ciudad.

Las negociaciones se enfrían y tras la publicación en prensa, en diciembre de 2021, de las intenciones de esta Plataforma de convocar un “abrazo multitudinario al castillo” en señal de protesta y reivindicación, se nos pide paciencia para dejar que la Fundación hiciera trabajos de tala de vegetación y limpieza en el entorno del castillo. Ciertamente, durante el otoño de 2022 se acometió una importante tala de árboles, chopos en su mayoría, especies invasoras y vegetación incontrolada en la zona que envolvía y ocultaba su castillo, ganándole a la finca una superficie de unos 4.000 m2. Posteriormente, en la primavera de 2023, se eliminó una antigua caseta de bombeo que afeaba el entorno del castillo y se hizo una limpieza basta del terreno y su allanamiento, dejando al descubierto el antiguo estanque y algunos muretes ocultos, pero causando también algunos destrozos, como el relleno y anulación del cauce que desviaba el agua del Boeza para fertilizar la finca y dar servicio a su estanque y su molino, o las rodadas de la maquinaria utilizada.

Y ese ha sido todo el cuidado que se le ha dado a la finca en los últimos años. Al no haber una continuidad ni un plan de mantenimiento, pasado un año el terreno vuelve a estar selvático e impracticable, con el mismo abandono de siempre. Únicamente se ocupan de reparar la valla heredada de su anterior presidente, reventada y arrancada cada dos por tres, la que muchos ven como una agresión al pueblo, por su ilegalidad consentida y el empeño de mantener la finca como una propiedad privada.

Actualmente, el Patronato de la Fundación Fustegueras está compuesto por 12 miembros, de los cuales 11 son los párrocos de las distintas parroquias de Ponferrada y la de Campo, y el otro es el alcalde de Ponferrada. La designación o nombramiento de los patronos está ligada al desempeño del cargo de párroco, o de alcalde, y lo son quiénes en cada momento desempeñan dichos cargos, de tal forma que por el mero hecho de ser párroco, o en su caso alcalde, les cae el cargo de patrono.

Los trabajos de administración, gerencia y mantenimiento son encomendados a personal contratado: un gerente de la Residencia de Ancianos, un encargado de mantenimiento y un veterano ingeniero agrícola, desde los comienzos de la fundación, que se ocupa del asesoramiento y administración de las fincas de la herencia, y de dar cumplimiento bajo su criterio a las órdenes de su presidente.

En el patronato hay tres cargos de mayor responsabilidad, el presidente, quién ostenta la representación de la fundación, el secretario y el tesorero, ocupados respectivamente en la actualidad por D. Herminio González Martínez, párroco de San Antonio, D. Francisco Fernández Franco, de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús del barrio de la Estación, y D. Jose Antonio Madero Rodríquez, de la parroquia Santiago Apóstol de Flores del Sil. El resto, en su mayoría de edad avanzada, ni saben del castillo de San Blas, ni conocen los estatutos de la fundación ni las obligaciones inherentes a su cargo de patrono, son meros vocales figurantes que a la hora de votar apoyan las decisiones de su presidente, algo así como la disciplina de partido en la política.

Como en toda organización mucho depende de las cualidades y el talante de las personas que la componen y la dirigen. En realidad, los patronos, administradores de esta fundación, son párrocos en su mayoría, como pudieran ser de cualquier otro oficio o colectivo, lo que hay detrás son personas con nombres y apellidos. Sin olvidarnos de la figura del alcalde de Ponferrada, que ha jugado un papel importante a lo largo de esta historia.

Lo que está claro es que la Fundación Fustegueras no es la Iglesia ni es una fundación eclesiástica. Es una fundación clasificada como de beneficencia particular que, por definición, tiene su patrimonio afectado a la consecución de fines benéficos de interés general, y el interés general mucho tiene que ver con el bien común de toda la sociedad para la que fue creada.

Tan responsables de la desidia, el abandono y el maltrato a la Finca de San Blas, son los Párrocos como lo es el Alcalde de Ponferrada. Tan responsables son unos por construir una valla ilegal e insistir en la propiedad privada de la finca, como el otro por consentirlo y no aplicar la ley, como a cualquier ciudadano.

Tan responsables son unos como otro de no cumplir con sus obligaciones estatutarias de “mantener en buen estado de conservación, rendimiento, utilidad y producción, los bienes y valores de la Fundación”. De no tomarse en serio sus obligaciones, de hacer oídos sordos a los movimientos sociales del pueblo, de no sacar tiempo para reunirse, dialogar, tratar el asunto y alcanzar un entendimiento en beneficio de la ciudad.

Unos por otros la casa sin barrer.

Es el alcalde, la máxima autoridad municipal, y de él depende más que de nadie, la iniciativa de proponer un buen proyecto de rehabilitación del castillo San Blas y de recuperación medioambiental de la finca, porque el Ayuntamiento sí que puede disponer de recursos humanos y técnicos, acceder a ayudas y subvenciones. Sin ir más lejos, seguro que los del Anillo Verde podrían hacer un trabajo bonito y estarían encantados de que se les permitiera intervenir en la finca de San Blas. No así la Fundación Fustegueras, que no dispone de recursos, ni personal cualificado, y que centra sus prioridades en la buena gestión y el servicio que ofrecen a los residentes de la Residencia de Ancianos.

Lamentablemente, hasta la fecha, el actual alcalde, Sr. Marco Morala, y su equipo de gobierno, no han demostrado el más mínimo interés en el asunto.

Y ahora sí, que cada cual saque sus propias conclusiones.

La primavera se asoma por la finca de San Blas12.03.2025Poesía natural
12/03/2025

La primavera se asoma
por la finca de San Blas

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COMUNICADO DE ASOCIACIÓN DE ASOCIACIONESComo sabéis, el objetivo principal de nuestra asociación es la recuperación, cui...
08/03/2025

COMUNICADO DE ASOCIACIÓN DE ASOCIACIONES

Como sabéis, el objetivo principal de nuestra asociación es la recuperación, cuidado y protección de la finca de San Blas y su castillo para sacarlos del abandono y entregarlos al disfrute público. Su último propietario, Miguelito Fustegueras, gran benefactor de Ponferrada con la donación de todo su patrimonio a la ciudad, tenía su casa familiar en pleno Casco Antiguo de Ponferrada.

La ‘PLATAFORMA SAN BLAS sumando sueños’, y la ‘ASOCIACIÓN DE VECINOS DEL CASCO ANTIGUO de Ponferrada’, han decidido asociarse para trabajar juntos, colaborar y ayudarnos mutuamente en nuestros intereses y objetivos comunes, potenciar la cultura y la memoria histórica de nuestra comunidad, y elevar nuestras reivindicaciones, propuestas y protestas ante las administraciones, políticos y demás responsables.

04/03/2025
¿Sabíais que desde el fallecimiento del último propietario, D. Miguel Fustegueras Alvarez -VALDÉS-, en 1961, hubo un lar...
28/02/2025

¿Sabíais que desde el fallecimiento del último propietario, D. Miguel Fustegueras Alvarez -VALDÉS-, en 1961, hubo un largo litigio por la herencia de la mayor fortuna del Bierzo de la época y hasta que se consiguió la constitución y clasificación de la Fundación Fustegueras como entidad de beneficencia particular administradora de la herencia, en 1979, pasaron 18 años durante los que la finca de San Blas y su castillo, sin administradores ni propietarios, permaneció ‘abierta’ y accesible a todo el mundo que quisiera aventurarse a conocerla y disfrutarla?

¿Sabíais que esta valla fue construida en pocos días, de forma sibilina y sorpresiva, en agosto de 2016, por una pataleta del entonces presidente de la Fundación Fustegueras, como respuesta al movimiento social “Salvemos el Castillo de San Blas y su entorno” iniciado en febrero de 2014? La mayoría de los miembros del Patronato de la Fundación no fueron informados de tal decisión, contratada y pagada por la Fundación, entre ellos la entonces alcaldesa de la ciudad, Dª Gloria Merayo, que ni siquiera sabía de la existencia del castillo.

¿Sabíais que la valla fue ejecutada sin licencia municipal, mediante una declaración responsable de Obra Menor, posteriormente denegada en febrero de 2017, por incumplir completamente las condiciones urbanísticas del Ayuntamiento y de la Sección de Carreteras de la JCyL, en cuanto a materiales y posición?

¿Sabíais que la construcción de esta valla ilegal fue denunciada por esta Plataforma ante el Ayuntamiento de Ponferrada y que, tras los correspondientes informes técnicos, se abrió un expediente sancionador a la Fundación Fustegueras por infracción urbanística (Expte 2017/55)?
¿Sabíais que ante nuestra insistencia en la denuncia, el expediente fue requerido por la Alcaldía a la Sección de Infracciones Urbanísticas, desapareció y nunca más se supo?

¿Sabíais que lo que pretendía la valla era proteger la “propiedad privada” de la finca de San Blas para impedir el acceso a su castillo, y de paso frenar las aspiraciones de los movimientos sociales en defensa de su rehabilitación y entrega al disfrute público?

El resultado ha sido bien distinto al que se pretendía. A día de hoy la valla presenta el estado deplorable que se aprecia en las fotografías (tramos reventados y desmontados). Cualquiera puede acceder a la finca sin ningún problema, bien para disfrutar del encanto de su castillo y su mirador sobre el Boeza, o bien para destrozar y ensuciar, porque a la incongruencia de construir una valla de sólo 200 metros incumpliendo todas las normas, dejando accesible todo el resto de su perímetro, se suma que la finca carece de vigilancia, y que no hay autoridad para impedir entrar en ella.

Por voluntad testamentaria la finca es, y será siempre, un patrimonio a administrar por la Fundación Fustegueras, A ADMINISTRAR, no una propiedad privada como tal, porque la finca no es de nadie en particular. Es patrimonio de la Fundación como también es patrimonio de Ponferrada, y patrimonio cultural, y como tal, es un legado común en cuya protección, valoración y activación debería participar el conjunto de la sociedad, o al menos ser tenida en cuenta. La propiedad privada debe ser vista como algo que se les ha dado para administrar, no es suya ni de nadie. Y no es un derecho a hacer con ella lo que les parezca, sino una responsabilidad, que incluye un uso ético y justo para el bienestar de la comunidad.

Los propios estatutos de la Fundación establecen las obligaciones del Patronato (Artículo 21): “…administrar los bienes y derechos que integran el patrimonio de la Fundación, manteniendo plenamente el rendimiento y utilidad de los mismos”, así como las obligaciones y responsabilidades de los patronos (Artículo 22): entre otras, "mantener en buen estado de conservación y producción los bienes y valores de la Fundación y cumplir en sus actuaciones con lo determinado en las disposiciones legales vigentes”.

Si hacer oídos sordos al pueblo y a los movimientos sociales de apoyo a la rehabilitación y aprovechamiento del castillo y su entorno… es la norma,
si mantener en buen estado de conservación la finca y darle rendimiento y utilidad es no hacer nada,
si construir una valla ilegal es cumplir con lo determinado en las disposiciones legales vigentes,
si lo que hacen los patronos es cumplir con sus obligaciones,
si no es desidia, y hasta negligencia,
que baje Dios y lo vea.

La Fundación no dispone de medios humanos ni técnicos ni criterios de actuación para el mantenimiento de la finca. Tenemos claro, clarísimo, que la iniciativa tiene que partir de nuestro Ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza como máxima autoridad municipal y patrono miembro la Fundación, con un buen proyecto de recuperación medioambiental de la finca, y su aprovechamiento con fines culturales, turísticos, de ocio, descanso.

Solo falta que aparezca ese alcalde que tenga la sensibilidad para apreciar su valor, histórico, estético, natural, a orillas del Boeza, a un paseo de la ciudad, y que tenga interés en alcanzar un entendimiento con la Fundación, en estudiarlo, en bien de la ciudad, de la ciudadanía, peregrinos y visitantes. Integrarlo y mantenerlo como patrimonio de Ponferrada para el disfrute público y la oferta turística.

Por ahora los intereses son otros.

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