14/06/2026
XI Domingo del Tiempo Ordinario
Este domingo el Evangelio nos muestra el corazón de Jesús. Al ver a la multitud, no permanece indiferente. Se compadece de aquellas personas que están cansadas, desorientadas y necesitadas de esperanza. Jesús mira a cada persona con amor y se preocupa por sus necesidades espirituales y humanas.
También hoy nuestro mundo necesita hombres y mujeres dispuestos a llevar la luz del Evangelio allí donde hay soledad, sufrimiento o incertidumbre. Por eso Jesús nos invita a pedir al Señor que envíe trabajadores a su mies. No se trata solo de sacerdotes o religiosos; cada bautizado está llamado a ser testigo de Cristo en su familia, en su trabajo y en su vida cotidiana.
El Señor envía a sus discípulos con una misión muy clara: anunciar que el Reino de Dios está cerca y compartir gratuitamente los dones recibidos. Su mensaje sigue siendo actual: «Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis».
Que esta semana nos preguntemos cómo podemos ser instrumentos de la misericordia de Dios para quienes nos rodean. Una palabra de consuelo, un gesto de ayuda, una visita o una oración pueden convertirse en semillas del Reino.
Os esperamos este domingo para celebrar juntos la Eucaristía y dejarnos renovar por la llamada que Jesús dirige también hoy a cada uno de nosotros.
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.» (Mt 9,37)