13/09/2026
Un día muy especial en nuestra Comunidad Cristiana Escolapia de Pamplona-Iruña
El pasado 12 de septiembre vivimos una jornada llena de encuentros y celebración. La Asamblea de la Fraternidad de Lurberri coincidió con el encuentro de monitoras y monitores del Movimiento Calasanz en Irañeta: una buena oportunidad para compartir vida y misión.
Durante la tarde pudimos escuchar y compartir algunas de las experiencias que han marcado este verano: las experiencias SAL en Celaya (México) y Anzaldo (Bolivia), el Camí de Calasanz, los campos de voluntariado, los jóvenes que están viviendo un año como caminantes de Emaús y el Fórum de Jóvenes y Escuelas Pías. Vivencias que nos hablan de compromiso, crecimiento y encuentro con Dios en medio de la realidad.
También fue especialmente significativo escuchar el testimonio de los cinco jóvenes que dieron un paso importante al incorporarse a la Fraternidad de Lurberri: Laura, Carlota, Leyre, Esti y Mikel. Sus palabras, sus motivaciones y el diálogo compartido fueron un momento de verdadero kairós para renovar nuestras opciones en la comunidad y la vocación a la que hemos sido llamados.
En la eucaristía celebramos, además, la renovación de la encomienda del Ministerio de Educación Cristiana de Jon y Maite, y la encomienda de Esther al Ministerio de Transformación Social.
Y finalizamos la eucaristía con la oración de envío a los monitores/as del Movimiento Calasanz y voluntarios/as de Itaka Escolapios.
Fue, en definitiva, un día lleno de rostros, historias, sueños y pasos que siguen construyendo vocación y comunidad.
Como escuchábamos en la lectura de la carta a los Romanos:
“Si vivimos, vivimos para el Señor”.
Una frase que enmarcó toda la jornada y que expresa el sentido de tanta vida compartida: una vida que nace de poner a Jesús en el centro y que nos impulsa a seguir caminando juntos.