11/09/2026
Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; y para quien Allah decrete el desvío, nadie podrá guiarlo, y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.
Sabed que una de las mayores bendiciones que Allah concede a Su siervo es otorgarle una descendencia piadosa, con la que sus ojos se llenen de alegría en esta vida y cuyo beneficio continúe alcanzándole después de su muerte.
Ciertamente, los hijos son una gran responsabilidad y un enorme depósito (Amana) que recae sobre los padres y las madres, y Allah les pedirá cuentas de esta responsabilidad el Día del Levantamiento. Dice Allah, Altísimo: “¡Vosotros que creéis! Guardaos a vosotros mismos y a vuestra gente de un fuego cuyo combustible serán los hombres y las piedras” (66;6). Y dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Todos vosotros sois responsables, y todos vosotros seréis preguntados por aquello que está bajo vuestra responsabilidad”.
El padre es responsable de su familia, y la madre es responsable de la casa de su esposo y de sus hijos, y ambos serán responsables ante Allah de aquellos que están bajo su cuidado.
Y una de las mayores bendiciones es la rectitud de los hijos, mientras que una de las mayores desgracias es su corrupción y su desviación. ¡Cuántos padres han sentido alegría al ver la rectitud de sus hijos, y cuántos otros han tenido que sufrir amargos pesares debido a su negligencia y descuido!
¡Siervos de Allah! entre los mayores derechos que los hijos tienen sobre sus padres está educarlos en la creencia correcta e inculcar en sus corazones la veneración de Allah, Su amor y la conciencia de que Él los observa. Así era la guía de los profetas (la paz sea con ellos) que Allah ha mencionado en Su Libro. Dice Allah: “Y esto fue un legado que Ibrahim dejó a sus hijos. Y lo mismo hizo Yaqub (cuando dijo):¡Hijos míos! Allah os ha elegido la práctica de Adoración, no muráis pues sin ser musulmanes” (2;132). Y dice Allah acerca de Luqmán cuando aconsejaba a su hijo: “¡Hijo mío! No asocies nada ni nadie con Allah, pues hacerlo es una enorme injusticia.” (31;13).
Por ello, lo primero que debe inculcarse en el corazón de los hijos es Attawhid (el monoteísmo de Allah) Su veneración, creer en Él, el temor reverencial hacia Él y la esperanza en Él. Dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Todo recién nacido nace conforme a la fitra, después, sus padres lo hacen judío, cristiano o zoroastriano”. Por tanto, es obligación de los padres preservar esta disposición natural y educar a sus hijos en el islam y en la guía.
El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “Ordenad a vuestros hijos hacer el salat cuando tengan siete años y repréndanlos si no rezan cuando tengan diez años”. Por ello, enseñarles el salat, el Corán, las virtudes morales y los modales islámicos se encuentra entre las obligaciones más importantes.
La mayor herencia que los padres dejan a sus hijos no son las riquezas, ni las propiedades, sino la fe, el temor de Allah y la firmeza en la religión de Allah. Quien deja a su hijo como herencia la religión y un buen carácter le ha hecho el mayor de los favores.
Temed, pues, a Allah como verdaderamente se debe temer, y sabed que, entre las obligaciones más importantes de los padres, después de la educación y la orientación, está el buen seguimiento y la supervisión de los hijos. Los hijos viven en una época en la que se han multiplicado las tentaciones y se han diversificado los medios de influencia y de captación. Y es una forma de negligencia censurable que los padres dejen a sus hijos sin seguimiento ni orientación, o que descuiden quiénes son sus amigos, los ambientes en los que se desenvuelven y aquello que consultan o consumen a través de las redes sociales.
Es cierto que muchas ideas desviadas y malos comportamientos se introducen en los jóvenes a través de estas vías., y permanecen ocultos en sus corazones y ellos no hablan de ellos, hasta que terminan arraigándose y resulta difícil arrancarlos. Por ello, es obligación de los padres saber con quién se relacionan sus hijos, quién ejerce influencia sobre ellos y orientarlos hacia el bien y la rectitud.
Dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “El ejemplo del buen compañero y del mal compañero es como el del vendedor de almizcle y el herrero que sopla el fuelle”.
El buen compañero ayuda a obedecer a Allah y a mantenerse firme en el camino recto. De él no encontrarás sino el bien, y si no obtienes ningún beneficio de él, al menos no dejarás de obtener una buena reputación. En cuanto al mal compañero, corrompe la religión, el carácter y la conducta, y por su compañía puedes adquirir una mala reputación entre la gente. Dice Allah: “Ese día los amigos íntimos serán enemigos unos de otros, pero no así los que tengan temor (de Allah).” (43;67).
Esforzaos, pues, en escoger buenas compañías para vuestros hijos y en vincularlos con las mezquitas, los círculos de estudio del Corán y las reuniones de conocimiento y de bien.
¡Siervos de Allah! entre las mayores causas de la rectitud de los hijos está suplicar a Allah por ellos pidiendo guía, éxito y firmeza. Los profetas (la paz sea con ellos) se preocupaban por suplicar por sus descendientes. Dice Allah acerca de Ibrahim (la paz sea con él): “¡Señor mío! Hazme establecer la oración a mí y a alguien de mi descendencia. ¡Señor nuestro! Acepta mi súplica.” (14;40). Y dice, Glorificado sea, al describir a Sus siervos creyentes: “Y los que dicen: ¡Señor nuestro! Concédenos en nuestras esposas descendencia y frescura de ojos y haznos un modelo para los que tienen temor (de Allah).” (25;74).
Que los padres, por tanto, abunden en pedir a Allah por sus hijos en los momentos en que las súplicas son aceptadas, y que pidan a Allah para ellos rectitud, firmeza y protección frente a las tentaciones.
Dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Cuando el ser humano muere, sus obras cesan excepto por tres…”. Y mencionó entre ellas: “…o un hijo piadoso que suplica por él”. Es una enorme bendición que una persona deje, después de su muerte, un hijo piadoso que levante sus manos y suplique a Allah por él, pidiendo misericordia y perdón.
Mediante la cooperación en la educación de los hijos y en su protección, las familias se rectifican, las sociedades se mantienen a salvo y disminuyen las causas del crimen, la desviación y la corrupción.
Y el primer camino para una buena educación es una esposa piadosa que eduque en las virtudes y haga de la educación un objetivo que se busca alcanzar. Después viene la elección de buenas compañías para tu hijo, pues gran parte de la desviación se produce precisamente a través de los compañeros de estudio cuando el hijo no sabe elegir correctamente.
¡Allahumma! Corrige a nuestros hijos e hijas.
¡Allahumma! Haz que sean motivo de alegría para nuestros ojos en esta vida y en la Otra.
¡Allahumma! Protégelos de las tentaciones, tanto de las que se manifiestan como de las que permanecen ocultas. Adórnalos con la fe, el temor de Allah, la castidad y la rectitud.
¡Allahumma! Concede a los padres y a las madres el éxito para educar correctamente a sus hijos y cumplir con sus derechos.
¡Allahumma! Colma de Gracia a Muhammad, Tu siervo y Mensajero, a toda su familia, a todos sus compañeros, en el nombre de todo lo que Tu conocimiento abarca, Tu Pluma escribió y Tu Libro contó.
¡Allahumma! Acércanos a todo lo que nuestro Profeta, Muhammad Te pidió que le acercases, Aléjanos de todo lo que Te pidió que le alejases, danos todo el bien que Te pidió nuestro Profeta Muhammad y danos refugio en Ti de todo aquello que pidió refugio en Ti, nuestro Profeta Muhammad.