Mezquita Ihsan Palma de Mallorca

Mezquita Ihsan Palma de Mallorca ISLAM

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos....
11/09/2026

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; y para quien Allah decrete el desvío, nadie podrá guiarlo, y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

Sabed que una de las mayores bendiciones que Allah concede a Su siervo es otorgarle una descendencia piadosa, con la que sus ojos se llenen de alegría en esta vida y cuyo beneficio continúe alcanzándole después de su muerte.

Ciertamente, los hijos son una gran responsabilidad y un enorme depósito (Amana) que recae sobre los padres y las madres, y Allah les pedirá cuentas de esta responsabilidad el Día del Levantamiento. Dice Allah, Altísimo: “¡Vosotros que creéis! Guardaos a vosotros mismos y a vuestra gente de un fuego cuyo combustible serán los hombres y las piedras” (66;6). Y dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Todos vosotros sois responsables, y todos vosotros seréis preguntados por aquello que está bajo vuestra responsabilidad”.

El padre es responsable de su familia, y la madre es responsable de la casa de su esposo y de sus hijos, y ambos serán responsables ante Allah de aquellos que están bajo su cuidado.

Y una de las mayores bendiciones es la rectitud de los hijos, mientras que una de las mayores desgracias es su corrupción y su desviación. ¡Cuántos padres han sentido alegría al ver la rectitud de sus hijos, y cuántos otros han tenido que sufrir amargos pesares debido a su negligencia y descuido!

¡Siervos de Allah! entre los mayores derechos que los hijos tienen sobre sus padres está educarlos en la creencia correcta e inculcar en sus corazones la veneración de Allah, Su amor y la conciencia de que Él los observa. Así era la guía de los profetas (la paz sea con ellos) que Allah ha mencionado en Su Libro. Dice Allah: “Y esto fue un legado que Ibrahim dejó a sus hijos. Y lo mismo hizo Yaqub (cuando dijo):¡Hijos míos! Allah os ha elegido la práctica de Adoración, no muráis pues sin ser musulmanes” (2;132). Y dice Allah acerca de Luqmán cuando aconsejaba a su hijo: “¡Hijo mío! No asocies nada ni nadie con Allah, pues hacerlo es una enorme injusticia.” (31;13).

Por ello, lo primero que debe inculcarse en el corazón de los hijos es Attawhid (el monoteísmo de Allah) Su veneración, creer en Él, el temor reverencial hacia Él y la esperanza en Él. Dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Todo recién nacido nace conforme a la fitra, después, sus padres lo hacen judío, cristiano o zoroastriano”. Por tanto, es obligación de los padres preservar esta disposición natural y educar a sus hijos en el islam y en la guía.

El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “Ordenad a vuestros hijos hacer el salat cuando tengan siete años y repréndanlos si no rezan cuando tengan diez años”. Por ello, enseñarles el salat, el Corán, las virtudes morales y los modales islámicos se encuentra entre las obligaciones más importantes.

La mayor herencia que los padres dejan a sus hijos no son las riquezas, ni las propiedades, sino la fe, el temor de Allah y la firmeza en la religión de Allah. Quien deja a su hijo como herencia la religión y un buen carácter le ha hecho el mayor de los favores.

Temed, pues, a Allah como verdaderamente se debe temer, y sabed que, entre las obligaciones más importantes de los padres, después de la educación y la orientación, está el buen seguimiento y la supervisión de los hijos. Los hijos viven en una época en la que se han multiplicado las tentaciones y se han diversificado los medios de influencia y de captación. Y es una forma de negligencia censurable que los padres dejen a sus hijos sin seguimiento ni orientación, o que descuiden quiénes son sus amigos, los ambientes en los que se desenvuelven y aquello que consultan o consumen a través de las redes sociales.

Es cierto que muchas ideas desviadas y malos comportamientos se introducen en los jóvenes a través de estas vías., y permanecen ocultos en sus corazones y ellos no hablan de ellos, hasta que terminan arraigándose y resulta difícil arrancarlos. Por ello, es obligación de los padres saber con quién se relacionan sus hijos, quién ejerce influencia sobre ellos y orientarlos hacia el bien y la rectitud.

Dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “El ejemplo del buen compañero y del mal compañero es como el del vendedor de almizcle y el herrero que sopla el fuelle”.

El buen compañero ayuda a obedecer a Allah y a mantenerse firme en el camino recto. De él no encontrarás sino el bien, y si no obtienes ningún beneficio de él, al menos no dejarás de obtener una buena reputación. En cuanto al mal compañero, corrompe la religión, el carácter y la conducta, y por su compañía puedes adquirir una mala reputación entre la gente. Dice Allah: “Ese día los amigos íntimos serán enemigos unos de otros, pero no así los que tengan temor (de Allah).” (43;67).

Esforzaos, pues, en escoger buenas compañías para vuestros hijos y en vincularlos con las mezquitas, los círculos de estudio del Corán y las reuniones de conocimiento y de bien.

¡Siervos de Allah! entre las mayores causas de la rectitud de los hijos está suplicar a Allah por ellos pidiendo guía, éxito y firmeza. Los profetas (la paz sea con ellos) se preocupaban por suplicar por sus descendientes. Dice Allah acerca de Ibrahim (la paz sea con él): “¡Señor mío! Hazme establecer la oración a mí y a alguien de mi descendencia. ¡Señor nuestro! Acepta mi súplica.” (14;40). Y dice, Glorificado sea, al describir a Sus siervos creyentes: “Y los que dicen: ¡Señor nuestro! Concédenos en nuestras esposas descendencia y frescura de ojos y haznos un modelo para los que tienen temor (de Allah).” (25;74).

Que los padres, por tanto, abunden en pedir a Allah por sus hijos en los momentos en que las súplicas son aceptadas, y que pidan a Allah para ellos rectitud, firmeza y protección frente a las tentaciones.

Dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Cuando el ser humano muere, sus obras cesan excepto por tres…”. Y mencionó entre ellas: “…o un hijo piadoso que suplica por él”. Es una enorme bendición que una persona deje, después de su muerte, un hijo piadoso que levante sus manos y suplique a Allah por él, pidiendo misericordia y perdón.

Mediante la cooperación en la educación de los hijos y en su protección, las familias se rectifican, las sociedades se mantienen a salvo y disminuyen las causas del crimen, la desviación y la corrupción.

Y el primer camino para una buena educación es una esposa piadosa que eduque en las virtudes y haga de la educación un objetivo que se busca alcanzar. Después viene la elección de buenas compañías para tu hijo, pues gran parte de la desviación se produce precisamente a través de los compañeros de estudio cuando el hijo no sabe elegir correctamente.

¡Allahumma! Corrige a nuestros hijos e hijas.

¡Allahumma! Haz que sean motivo de alegría para nuestros ojos en esta vida y en la Otra.

¡Allahumma! Protégelos de las tentaciones, tanto de las que se manifiestan como de las que permanecen ocultas. Adórnalos con la fe, el temor de Allah, la castidad y la rectitud.

¡Allahumma! Concede a los padres y a las madres el éxito para educar correctamente a sus hijos y cumplir con sus derechos.

¡Allahumma! Colma de Gracia a Muhammad, Tu siervo y Mensajero, a toda su familia, a todos sus compañeros, en el nombre de todo lo que Tu conocimiento abarca, Tu Pluma escribió y Tu Libro contó.

¡Allahumma! Acércanos a todo lo que nuestro Profeta, Muhammad Te pidió que le acercases, Aléjanos de todo lo que Te pidió que le alejases, danos todo el bien que Te pidió nuestro Profeta Muhammad y danos refugio en Ti de todo aquello que pidió refugio en Ti, nuestro Profeta Muhammad.

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos....
04/09/2026

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; y para quien Allah decrete el desvío, nadie podrá guiarlo, y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

Sabed que vuestro Señor, no os creó en vano ni por diversión. Dice: “¿Acaso pensasteis que os habíamos creado únicamente como diversión y que no habríais de volver a Nosotros?” (23;115). Es decir: ¿Creéis que habéis sido creados sin razón, sin que se os ordene ni se os prohíba nada, y que no seréis recompensados por vuestras obras, si fueron buenas, con el bien, y si fueron malas, con el mal?

Allah no nos creó para eso. Nos creó para un propósito grandioso y para una gran prueba, en la que unos triunfarán y otros fracasarán. Ese será el día en que: “los hombres estarán como polillas dispersas. Y las montañas como lana cardada. Entonces, aquel cuyas acciones tengan peso en la Balanza, estará en una vida satisfactoria. Pero aquel cuyas acciones sean ligeras en la Balanza tendrá por madre a un abismo. ¿Y qué te hará entender lo que eso es? Es un fuego abrasador” (101;4).

Allah, no creó a las criaturas porque las necesitara, ni porque quisiera obtener de ellas algún beneficio o perjuicio. Quien siga la guía lo hará en beneficio propio, y quien se extravíe lo hará en perjuicio de sí mismo. Y Él, nos ha informado de que únicamente Él es el Autosuficiente y que toda la creación necesita de Su sustento, de Su misericordia y de Sus dones, y de que creó a los seres humanos y a los genios para que Lo adoraran y reconocieran Su Unicidad, dice: “Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren. No quiero de ellos provisión ni quiero que Me alimenten. Allah es Quien provee, el Dueño del poder, el Fuerte.” (51;56).

Así pues, sabed que Él nos creó, nos sustentó, nos educó y nos guio al Islam. Ha colmado nuestras vidas de dones manifiestos y ocultos, por ello debemos preservar Sus favores, someternos a Él mediante la obediencia, purificar nuestras almas de toda forma de asociación (shirk), cumplir Sus órdenes y apartarnos de lo que nos ha prohibido. Debemos apresurarnos a obedecerle en lo que nos ha prescrito, especialmente cumpliendo las oraciones obligatorias en sus tiempos establecidos, pues ellas constituyen la cabeza del asunto. Cuando la salat es recta, también lo es la religión de la persona, pero cuando se corrompe o se retrasa fuera de su tiempo, la persona se encamina a la perdición, ya que un mal conduce a otro.

Cumplid, pues, con lo que Allah os ha impuesto como obligación y pedíos cuentas a vosotros mismos en esta vida, pues habréis de rendir cuentas en la Otra… “Con la excepción de los que creen, llevan a cabo las acciones rectas, recuerdan mucho a Allah y se defienden cuando han sido vejados. Y ya sabrán los que fueron injustos a qué lugar definitivo habrán de volver” (26;227).

Y sabed también que lo lícito es evidente y lo ilícito también lo es. El mejor de vosotros es quien protege su religión, trabaja tanto para la Otra Vida como para esta y actúa con prudencia. Debéis cuidar los dones de vuestro Señor cumpliendo Sus obligaciones y absteniéndoos de las desobediencias.

Y sabed que el mayor don con la que Allah nos ha favorecido no es la riqueza, como creen algunas personas, sino el Islam, la seguridad y la fe. La riqueza puede concederse tanto al virtuoso como al perverso, al creyente como al incrédulo. Que nadie piense que los bienes que posee una persona son prueba de que goza del favor y la complacencia de su Señor. Pueden ser una prueba, un examen o un plazo concedido antes del castigo, y todo ser humano será preguntado acerca de su riqueza, en qué la gastó, acerca de su vida, en qué la empleó, y acerca de su tiempo, cómo lo aprovechó. Bienaventurado quien trabaja para la Otra Vida y se contenta, en esta, con aquello que ha obtenido mediante el esfuerzo de su propio trabajo.
Y sabed que la vida de este mundo no es más que un disfrute pasajero, mientras que la Otra Vida es la morada permanente. Preparaos, pues, para encontraros con vuestro Señor el día de la gran comparecencia, “Estableced el salat y entregad el zakat; y todo el bien que adelantéis en beneficio de vuestras almas, lo encontraréis junto a Allah; es verdad que Allah ve lo que hacéis” (2;110).

Sabed que vuestro Señor ha establecido unos límites, no los traspaséis. Os ha prohibido ciertas cosas, no las violéis. Y sabed que las prohibiciones de Allah son sagradas, y quien las quebranta se expone a la guerra de Allah, y nadie combate contra su Señor sin terminar derrotado y destruido. Alejaos, pues, de lo prohibido y obedeced la orden de vuestro Señor, que dice: “Y lo que os da el Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba dejadlo. Y temed a Allah, es cierto que Allah es Fuerte castigando” (59;7). Y dice también: “Estos son los límites de Allah, no los traspaséis. Quien traspase los límites de Allah... Esos son los injustos.” (2;229). Y dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) en el Sermón de Despedida: “Ciertamente, vuestra sangre, vuestros bienes y vuestro honor son inviolables entre vosotros”.

¡Siervos de Allah! Alejaos de las desobediencias y guardaos de las faltas, y sabed que el Shaytán es vuestro enemigo, es el susurrador que se oculta y que llama a quienes le obedecen, su partido, para hacerlos entrar en el Fuego del In****no, dice Allah: “Realmente el Shaytán es enemigo vuestro, tomadlo como tal. Él sólo llama a los de su partido a que sean los compañeros del Sair.” (35;6).

Sabed también que el Shaytán no tiene argumento alguno y que, el Día del Levantamiento, renegará de quienes lo siguieron. Dice Allah: “Cuando los que fueron seguidos se desentiendan de los que les siguieron, y vean el castigo y se rompan los lazos entre ellos...” (2;166).

Y Sabed igualmente que, cuando todos sus seguidores hayan sido reunidos en el In****no, se levantará para el Shaytán un púlpito de fuego, y luego Iblís subirá a él y pronunciará un elocuente discurso, confesando que quienes lo siguieron estaban en el error y no en la verdad. Entonces dirá lo que Allah nos ha transmitido: “Allah os hizo la promesa verdadera mientras que yo os prometí y no cumplí con vosotros. No tenía sobre vosotros ninguna autoridad excepto que os llamé y me respondisteis; así pues, no me culpéis a mí sino a vosotros mismos. Yo no os puedo salvar ni vosotros me podéis salvar a mí. He renegado de que antes me asociarais (con Allah). Ciertamente los injustos tendrán un castigo doloroso.” (14;22).

Buscad, pues, refugio en Allah contra el Shaytán, y oponeos a vuestra propia alma, pues el alma incita al mal, salvo aquella de la que mi Señor tenga misericordia.

Permaneced unidos a la comunidad (yama´a), pues la mano de Allah está con el grupo, y quien se aparta de él se aparta hacia el Fuego. Sabed que la mejor de las palabras es la Palabra de Allah y la mejor guía es la guía de Su Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él). Seguid, pues, aquello que él os ordenó, y aferraos a su ejemplo (las bendiciones y la paz de Allah sean con él).

¡Allahumma! Colma de Gracia a Muhammad, Tu siervo y Mensajero, a toda su familia, a todos sus compañeros, en el nombre de todo lo que Tu conocimiento abarca, Tu Pluma escribió y Tu Libro contó.

¡Allahumma! Acércanos a todo lo que nuestro Profeta, Muhammad Te pidió que le acercases, Aléjanos de todo lo que Te pidió que le alejases, danos todo el bien que Te pidió nuestro Profeta Muhammad y danos refugio en Ti de todo aquello que pidió refugio en Ti, nuestro Profeta Muhammad.

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos....
28/08/2026

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; y para quien Allah decrete el desvío, nadie podrá guiarlo, y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

Existe una virtud cuyo rango Allah ha engrandecido, cuyo recuerdo ha elevado y que ha convertido en una de las características distintivas de los mensajeros y en uno de los signos de los piadosos. Gracias a ella se preservan los derechos, se cumplen las obligaciones y, bajo su amparo, quedan protegidas la sangre, los bienes y el honor de las personas. Cuando esta cualidad se hace realidad, prosperan las sociedades, la religión se mantiene firme sobre sólidos cimientos y las comunidades florecen. Quien la posee obtiene la complacencia de su Señor y es recordado entre la gente por su buena conducta y su noble legado. Ninguna nación, Estado o comunidad puede prescindir de esta virtud, por medio de ella se ennoblecen los corazones, se protege la vida y se construye el futuro de los pueblos.

Se trata de la amana (la fidelidad, la confianza y el cumplimiento de los depósitos), sobre la que Allah ordenó diciendo: “Allah os ordena devolver los depósitos a sus dueños y que cuando juzguéis entre los hombres lo hagáis con justicia.” (4;58). Y dice: “si a alguien le es confiado un depósito, que lo devuelva” (2;283). Asimismo, prohibió su contrario, la traición, dice: “¡Vosotros que creéis! No traicionéis a Allah y a Su Mensajero ni traicionéis lo que se os ha confiado” (8;27).

La fidelidad a los depósitos constituye una de las ramas más importantes de la fe. El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “El creyente es aquel en quien las personas confían respecto a sus vidas y sus bienes.” Y quien guarda fielmente lo que se le ha confiado, lo devuelve a su dueño y no lo descuida, entrará en el Paraíso con la garantía del Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “Garantizadme seis cosas por vuestra parte y yo os garantizaré el Paraís”, entre ellas mencionó: “Cumplid con el depósito cuando se os confíe.”
La fidelidad a los depósitos es también una de las más nobles cualidades proféticas. Todos los profetas la poseyeron y fueron conocidos por ella. Cuando el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) recibió la primera revelación y sintió temor por lo que le estaba ocurriendo, Jadiya (que Allah esté complacido con ella) lo tranquilizó diciendo: “¡Por Allah!, tú cumples fielmente con los depósitos, mantienes los lazos de parentesco y siempre dices la verdad.”

No hubo un solo profeta que no dijera a su pueblo mientras los llamaba al camino de Allah: “Yo soy para vosotros un mensajero fiel. Así pues, temed a Allah y obedecedme.” (26;107). Musa (la paz sea con él) fue descrito con esta virtud en el relato de las dos jóvenes de Madián, cuando una de ellas dijo: “¡Padre! Tómalo como asalariado pues nadie mejor que él, fuerte y digno de confianza” (28;26).

Hud (la paz sea con él) dijo a su pueblo: “Os hago llegar los mensajes de mi Señor y soy un consejero digno de confianza para vosotros.” (7;68). Y cuando el rey comprobó la integridad y la capacidad de Yusuf (la paz sea con él) le dijo: “En verdad, hoy gozas de posición ante nosotros y estás seguro” (12;54).

La fidelidad a los depósitos fue también una de las recomendaciones del Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) a su comunidad, en la jutba de Despedida dijo: “Quien tenga en su poder un depósito confiado por otro, que lo devuelva a quien se lo confió.” Además, constituye una de las causas por las que Allah responde a las súplicas y alivia las dificultades. Y prueba de ello es la historia de los tres hombres que buscaron refugio en una cueva, y una enorme roca cerró la entrada y cada uno de ellos suplicó a Allah mencionando una obra sincera que había realizado. Uno de ellos dijo: “¡Oh Allah! Contraté a unos trabajadores y pagué a todos su salario, excepto a uno que se marchó dejando sin recoger lo que le correspondía. Invertí aquel salario hasta que produjo abundantes riquezas. Tiempo después regresó y me dijo: ¡Siervo de Allah! Entrégame mi salario. Le respondí: Todo cuanto ves procede de tu salario. Entonces tomó todo (camellos, vacas, ovejas…) y no dejó absolutamente nada. ¡Oh Allah! Si hice esto buscando únicamente Tu complacencia, líbranos de la situación en la que nos encontramos. Entonces la roca se desplazó y pudieron salir caminando.”

Y debido a la gravedad que supone descuidar la fidelidad a los depósitos, el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) solía buscar refugio en Allah contra su opuesto: la traición. Entre sus súplicas decía: “Y me refugio en Ti de la traición, pues es el peor de los compañeros ocultos.”
El abandono de la amana es también uno de los signos de la cercanía de la Hora. Cuando se preguntó al Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) acerca del Día del Juicio, respondió: “Cuando la fidelidad a los depósitos sea abandonada, espera entonces la llegada de la Hora.” Su pérdida es igualmente uno de los signos de la corrupción de los tiempos, tal como dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Vendrán sobre la gente años engañosos, se creerá al mentiroso, se desmentirá al veraz, se confiará en el traidor y se desconfiará del hombre digno de confianza.”

¡Qué hermoso es hablar de la honradez y de la fidelidad! ¡Qué nobles son las palabras cuando advierten contra el fraude y la traición! Pero aún más hermoso y admirable es contemplar la fidelidad hecha realidad en hombres íntegros y la honradez convertida en acciones.

Hablar de la amana no es solamente hablar de moralidad ni únicamente de organizar correctamente los asuntos de esta vida, hablar de la fidelidad, el amana, es hablar de la propia fe, pues no hay fe verdadera en quien carece de fidelidad. Y entre los signos de la corrupción anunciados por el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) están el abandono de la amana, que el traidor sea considerado digno de ella y que el hombre honrado sea tratado como si fuera un traidor.

Abu Bakr As-Siddiq (que Allah esté complacido con él) era comerciante antes de ser califa. Cuando fue nombrado califa, salió como de costumbre hacia el mercado llevando sobre los hombros un gran fardo de telas. En el camino se encontró con Umar, quien le preguntó: “¿Adónde vas, oh sucesor del Mensajero de Allah? Respondió: Al mercado. Umar le dijo: ¿Al mercado, cuando ahora eres responsable de los asuntos de todos los musulmanes? Abu Bakr respondió: ¿Y de qué alimentaré a mi familia? Entonces Umar le propuso: Ven con nosotros para que establezcamos para ti una asignación del Tesoro Público.” Después de consultar con los demás compañeros, acordaron fijarle un estipendio que le permitiera dedicarse plenamente a los asuntos de la gente.

Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) continuó percibiendo únicamente aquella asignación, tomando de ella solo lo que necesitaba, sin excesos. Durante todo el tiempo de su califato gastó un total de ocho mil dírhams. Cuando sintió cercana su muerte dijo: “Cuando muera, tomad de mis bienes ocho mil dírhams y devolvedlos al Tesoro Público.” Tras su fallecimiento, el dinero fue entregado a Umar. Al verlo, Umar lloró y dijo: “¡Que Allah tenga misericordia de Abu Bakr! Ha puesto una carga muy pesada sobre quienes vengan después de él.”

Asimismo, Umar nombró a un hombre llamado Mu'ayqib responsable del Tesoro Público de los musulmanes. Un día, mientras barría el sitio, encontró un dírham y se lo entregó a uno de los hijos de Umar. Más tarde regresó a su casa, pero poco después llegó un mensajero de Umar llamándolo. Cuando compareció ante él, vio el dírham en la mano de Umar. Umar le dijo: “¡Ay de ti, Mu'ayqib! ¿Pretendías que la Umma de Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) litigara conmigo el Día de la Resurrección por causa de este solo dírham?”.

La fidelidad constituye una señal de la verdadera fe y una prueba de estar libre de hipocresía, el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “Los signos del hipócrita son tres: cuando habla, miente, cuando promete, no cumple y cuando se le confía un depósito, traiciona.” En cuanto a la traición, es una de las causas por las que una persona pierde el amor de Allah, dice Allah: “Es cierto que Allah no ama a los traidores” (8;58).

Y precisamente porque Allah no ama al traidor, lo abandona a las consecuencias de su propia perfidia en esta vida, hasta que sea desenmascarado públicamente el Día del Levantamiento, dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Todo traidor tendrá el Día del Levantamiento un estandarte levantado junto a él, y se dirá: Esta es la traición de fulano, hijo de fulano.”

Temed, pues, a Allah y cumplid siempre con los depósitos que se os confíen. No os dejéis engañar por quienes los menosprecian o han perdido el sentido de la fidelidad en sus corazones. Vuestro guía (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “Devuelve el depósito a quien te lo confió y no traiciones a quien te haya traicionado.”
Cuánta necesidad tenemos de recordar y hacer recordar la importancia de la amana, y examinarnos detenidamente por cualquier negligencia en ella y educar a nuestros hijos y a nuestros jóvenes para que comprendan la grandeza de la amana, pues gracias a ella se preserva la religión, y Allah elogia a quienes la observan fielmente, tal como dice al describir a Sus siervos creyentes que alcanzarán el éxito: “Y aquéllos que con lo que se les confía y de sus compromisos son cumplidores” (23;8).

¡Allahumma! Haznos de los que poseen una fe sincera y son fieles a los depósitos que se les confían. Buscamos refugio en Ti de la hipocresía y de la traición.

¡Allahumma! Colma de Gracia a Muhammad, Tu siervo y Mensajero, a toda su familia, a todos sus compañeros, en el nombre de todo lo que Tu conocimiento abarca, Tu Pluma escribió y Tu Libro contó.

¡Allahumma! Acércanos a todo lo que nuestro Profeta, Muhammad Te pidió que le acercases, Aléjanos de todo lo que Te pidió que le alejases, danos todo el bien que Te pidió nuestro Profeta Muhammad y danos refugio en Ti de todo aquello que pidió refugio en Ti, nuestro Profeta Muhammad.

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos....
21/08/2026

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; y para quien Allah decrete el desvío, nadie podrá guiarlo, y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

Es una certeza indudable que la salvación de los siervos y su triunfo en el Día del Levantamiento dependen de lo que hayan hecho en esta vida esforzándose por seguir la guía. Dice Allah: “A los que luchan por Nosotros, les guiaremos a Nuestro camino, es cierto que Allah está con los que hacen el bien.” (29;69). Por ello, su Señor les anuncia el resultado con estas palabras: “Toda alma probará la muerte. Y el Día del Levantamiento se os pagará cumplidamente la retribución que os corresponda. Quien sea alejado del Fuego e introducido en el Jardín, habrá triunfado. La vida de este mundo no es sino el disfrute engañoso de lo que se acaba.” (3;185).

Entre los favores de Allah a Sus siervos está el haberlos guiado hacia aquello que les permite alcanzar una vida buena y el éxito después de la muerte. También es bien sabido que el Corán no ha dejado sin explicar ningún aspecto relacionado con el camino que conduce a Allah, o bien Allah ordenó a Su Mensajero (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) que lo explicara.

Así, Allah, dirigió a Su Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) para corregir la comprensión de quienes afirmaban haber alcanzado la fe o presumían de su Islam ante él. Dice Allah: “Di: ¿Es que pretendéis enseñarle a Allah cómo debéis adorarlo, cuando Allah sabe lo que hay en los cielos y en la tierra y cuando Allah es Conocedor de cada cosa? Te echan en cara haber entrado en el Islam. Di: No me echéis en cara vuestro Islam, sino que por el contrario es Allah Quien os ha favorecido a vosotros al haberos guiado a la creencia, si sois sinceros. Es verdad que Allah conoce lo desconocido de los cielos y la tierra. Y Allah ve lo que hacéis.” (49;16).

La actitud de aquellos beduinos demuestra falta de respeto, ignorancia acerca de la majestad de Allah y desconocimiento de Su perfección y de Su conocimiento. Es Allah, Altísimo, quien favorece a Sus siervos concediéndoles la creación, el sustento y la guía hacia el Islam y la fe, además de colmarlos con Sus bendiciones manifiestas y ocultas. Sin duda, el hecho de que Allah guíe a las personas hacia el Islam y la fe constituye uno de los mayores dones que les concede.

Ciertamente, todo cuanto permanece oculto para las criaturas jamás permanece oculto para Allah, dice Allah: “Allah es Conocedor de cada cosa.” (2;282). Él conoce lo que encierran los corazones, todo el bien y el mal que emanan del ser humano y los secretos más recónditos de todos los asuntos. Dice: “Es verdad que Allah conoce lo desconocido de los cielos y la tierra. Y Allah ve lo que hacéis.” (49;18).

Asimismo, Él registra todas las obras de Sus siervos, les dará cuenta de ellas y los recompensará conforme a lo que exigen Su inmensa misericordia, Su perfecta sabiduría y Su absoluta justicia. Y la conclusión que se desprende de todo ello es que las palabras de Allah y Su orientación no estaban dirigidas exclusivamente a aquellos beduinos de la tribu de Bani Asad en tiempos del Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él), sino que constituyen un remedio permanente para una actitud que se repite en toda época y lugar.

Los creyentes comprenden verdaderamente el favor que Allah les ha concedido al permitirles obedecerLe siguiendo Su guía, y por ello se alegran con una alegría legítima, en este sentido dijo el Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Aquel a quien le alegran sus buenas obras y le entristecen sus malas obras, ese es un creyente.”
Sin embargo, existe un problema, debido a la debilidad propia del ser humano, el creyente puede llegar a olvidar, en medio de la alegría por el favor y la misericordia de Allah, quién es realmente Quien le concedió ese éxito, y terminar creyendo que la capacidad para realizar actos de obediencia y buenas obras proviene únicamente de su propio esfuerzo y mérito. Por ello Allah, advierte: “Después hemos dado en herencia el Libro a aquéllos de Nuestros siervos que hemos elegido. Y entre ellos, unos serán injustos consigo mismos, otros se mantendrán en el término medio y otros, con permiso de Allah, se pondrán por delante en acciones de bien. Ese es el gran favor.” (35;32).

Solo Allah, concede la guía a quien Él quiere entre Sus siervos, favoreciéndolo al abrir su pecho para la rectitud. Por ello, el creyente sincero que persevera en los actos de obediencia debe tener siempre presente el favor de Allah sobre él, para que no se infiltren en su corazón la negligencia y la vanidad, males que ciegan la percepción espiritual y pueden llevarlo a parecerse a quien dijo: “Lo que se me ha dado es gracias a un conocimiento que tengo.” (28;78). Y quien se siente orgulloso de sus propias obras termina perdiéndolas y corrompiéndolas. Por ello, el creyente debe recordar siempre las palabras de Allah: “sino que por el contrario es Allah Quien os ha favorecido a vosotros al haberos guiado a la creencia, si sois sinceros.” (49;17).

Ha aparecido para nosotros la luna nueva del mes de Rabii al-Awal, y este mes recuerda a la comunidad musulmana el nacimiento del Sello de los Profetas y Mensajeros (las bendiciones y la paz de Allah sean con él), que era el nacimiento de la mejor comunidad suscitada para la humanidad, aquella que ordena el bien y prohíbe el mal, que Allah escogió para que diera testimonio ante toda la humanidad: “De este modo hemos hecho de vosotros una comunidad de en medio para que dierais testimonio de los hombres y para que el Mensajero lo diera de vosotros. Y la dirección a la que te volvías, la establecimos para saber quién seguiría al Mensajero y quién se volvería atrás. Esto sólo es difícil para aquéllos a los que Allah no ha guiado. No es propio de Allah haceros perder vuestra creencia, es cierto que Allah es Piadoso y Compasivo con los hombres.” (2;143).

Y quien estudia la biografía del Enviado como misericordia para los mundos percibe claramente que estuvo rodeado del cuidado y la protección de Allah, quien lo preparó para la misión del último Mensaje desde su nacimiento, durante su infancia, juventud, madurez y hasta el momento de su envío como Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él).

El amor por nuestro Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) es una obligación, porque fue enviado por su Señor para guiar a la creación hacia Él, dice Allah: “¡Oh Profeta! Es verdad que te hemos enviado como testigo, anunciador de buenas nuevas y advertidor. Y para llamar a Allah con Su permiso y como una lámpara luminosa.” (33;45). Y puesto que Allah lo envió como guía, portador de buenas nuevas y advertidor, ello exige creer en Allah y en Su Mensajero, obedecer a Allah y obedecer a Su Mensajero. Dice Allah: “Es cierto que te hemos enviado como testigo, anunciador de buenas nuevas y advertidor. Para que creáis en Allah y en Su mensajero y lo asistáis, lo honréis y Lo glorifiquéis mañana y tarde” (48;8).

Es cierto que la obediencia al Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) es la prueba de la sinceridad del amor hacia él y la señal de que quien lo ama se beneficia realmente de ese amor. Todo amor que no mueve la voluntad del corazón ni impulsa a realizar aquello que Allah y Su Mensajero aman, ni a apartarse de las palabras, acciones y conductas que Allah y Su Mensajero detestan, es un amor falso y engañoso.

¡Creyentes! Todo amor que reside en el corazón debe manifestar sus efectos en las acciones. Quien ama al Mensajero de Allah (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) lo recuerda con frecuencia, recuerda su vida y su ejemplo, invoca bendiciones sobre él, anhela contemplarlo, reunirse con él en el Paraíso, llegar a su estanque y beber de él. Honra su religión y su Sunna, procura seguir su camino tanto en privado como en público, toma su ejemplo en todas sus palabras y acciones, se educa conforme a sus modales e imita su carácter, en amplitud de corazón, suavidad en el trato, generosidad, absteniéndose de causar daño, mostrando un rostro afable y un espíritu magnánimo, siendo paciente, indulgente, sensible y noble, cercano a la rectitud y alejado del pecado, afectuoso con sus hermanos, justo con ellos, sin buscar sus defectos ni censurar a los inocentes.

En cambio, quien afirma amar al amado Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) pero no adopta su carácter ni sigue su guía, quien abandona el salat del viernes y el salat en congregación, descuida las oraciones obligatorias, actúa con injusticia, engaña y oprime; se comporta con ignorancia, necedad y agresividad, se excede y prefiere la vida de este mundo, recuerda poco a Allah y pide escasamente Su perdón, permanece en la negligencia, desobedece a sus padres y rompe los lazos de parentesco, no socorre a ningún creyente en sus necesidades ni se esfuerza por la causa de Allah con su persona o con sus bienes… ese no ha conocido verdaderamente el amor por el Bienamado ni ha saboreado su dulzura.

Pido a Allah que engrandezca en nuestros corazones el amor por Su Mensajero, que haga del amor al Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) la serenidad de nuestros corazones y la apertura de nuestros pechos, y que ese amor sea para nosotros una ayuda para obedecer a Allah, y para fortalecer nuestra relación con Él. Ciertamente, Él, es el Protector de ello y tiene poder sobre todas las cosas.

¡Allahumma! Colma de Gracia a Muhammad, Tu siervo y Mensajero, a toda su familia, a todos sus compañeros, en el nombre de todo lo que Tu conocimiento abarca, Tu Pluma escribió y Tu Libro contó.

¡Allahumma! Acércanos a todo lo que nuestro Profeta, Muhammad Te pidió que le acercases, Aléjanos de todo lo que Te pidió que le alejases, danos todo el bien que Te pidió nuestro Profeta Muhammad y danos refugio en Ti de todo aquello que pidió refugio en Ti, nuestro Profeta Muhammad.

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