08/06/2026
Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados, y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Allah guíe nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; y para quien Allah decrete el desvío, nadie podrá guiarlo, y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.
Los ritos concluyen, los ritos de peregrinación terminan y las puertas del bien se cierran, pero el recuerdo de Allah permanece como el rito eterno que nunca se interrumpe.
Los ritos terminan, las temporadas de bien pasan. Han transcurrido días grandiosos, épocas benditas y actos de adoración magníficos que ya quedaron atrás. Pero el recuerdo de Allah sigue siendo el rito imperecedero que jamás se interrumpe. Incluso en el Paraíso, los creyentes serán inspirados a recordar a Allah, a glorificarLo y a proclamar Su grandeza, del mismo modo que nosotros somos inspirados a respirar. El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “Se les inspirará tasbih (glorificar a Allah) y takbir (proclamar la grandeza de Allah) del mismo modo que se les inspira la respiración”.
Porque en el Paraíso no hay obras ni obligaciones, allí solo hay dicha, deleite y todo cuanto el alma desea. Sin embargo, el recuerdo de Allah será algo natural e inspirado, como la respiración misma.
Por ello, el recuerdo de Allah es el rito eterno, el que permanece para siempre y nunca se interrumpe. Incluso en el Paraíso, el creyente recordará y glorificará a Allah en todo momento.
Dice Allah: “Y cuando hayáis cumplido vuestros ritos, invocad a Allah como recordáis a vuestros padres o con un recuerdo aún más fuerte.” (2;200). Y dice: “Pero una vez concluida la oración, id y repartíos por la tierra y buscad el favor de Allah. Y recordad mucho a Allah para que podáis tener éxito.” (62;10).
El salat termina, la oración del viernes concluye y este gran acto de adoración llega a su fin, pero el recuerdo de Allah no desaparece, permanece vivo y eterno. De hecho, todos los actos de adoración fueron prescritos para establecer el recuerdo de Allah. La asistencia a la oración y al sermón del viernes fue legislada precisamente para ello. Dice Allah: “¡Vosotros que creéis! Cuando se llame a la oración del Viernes, acudid con prontitud al recuerdo de Allah y dejad toda compraventa; eso es mejor para vosotros si sabéis.” (62;9).
Asimismo, la oración fue prescrita para recordar a Allah: “y establece la oración para recordarme.” (20;14). Y dijo El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): ““Los Mufarridun (los que tienen un único propósito) se han adelantado. Preguntaron: ¿Quiénes son los Mufarridun ¡oh Mensajero de Allah? dijo: son aquellos y aquellas que recuerdan mucho a Allah”. Son aquellos que se distinguen de los demás por la abundancia de su recuerdo de Allah y por su cercanía a Él.
Una de las señales del amor a Allah es recordarLo con frecuencia. Allah dice: “Pero el recuerdo de Allah es mayor” (29;45).
Recordar abundantemente a Allah conlleva recompensas inmensas. Es un rito eterno que jamás se extingue. Por ello, el musulmán aprovecha su tiempo recordando constantemente a Allah, en todo momento y circunstancia.
Y por eso, quien no recuerda mucho a Allah, y en algunos versículos el recuerdo de Allah incluye también el salat, pues esta contiene abundante recuerdo de Él, si se deja absorber por el dinero, la familia y los hijos hasta olvidar el recuerdo de Allah, se convierte en uno de los perdedores.
En cambio, los triunfadores son aquellos de quienes Allah dice: “Y recordad mucho a Allah para que podáis tener éxito.” (62;10). Por tanto, quien descuide el recuerdo de Allah será, Allah nos libre, de los perdedores.
Por ello, Allah nos advirtió contra la negligencia respecto a Su recuerdo, incluso cuando esta se deba a los hijos, la familia o los parientes. Dice el Allah: “¡Vosotros que creéis! Que ni vuestras riquezas ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Allah. Y quien lo haga... Esos son los perdedores.” (63;9).
Así pues, los ritos y los ritos de peregrinación concluyen, pero el recuerdo de Allah permanece como un rito eterno e inseparable. Incrementemos, por tanto, nuestro recuerdo de Allah. Porque es mediante el recuerdo de Allah que los corazones encuentran tranquilidad. Dice el Allah: “¿Pues no es acaso con el recuerdo de Allah con lo que se tranquilizan los corazones?” (13;28).
Dijo Ibnu Taymia: “En este mundo existe un paraíso, quien no entre en él, no entrará en el Paraíso de la Otra Vida. Le preguntaron: ¿Cuál es ese paraíso? Respondió: El amor a Allah y Su recuerdo”.
Aprovechemos nuestro tiempo recordando mucho a Allah, perseverando en las obligaciones que Él nos ha prescrito, pues contienen Su recuerdo, y apresurándonos a realizar buenas obras y actos de obediencia.
¡Hermanos! Nos acercamos a las vacaciones de verano. Nuestros hijos e hijas, son una responsabilidad que Allah ha puesto en nuestras manos. Debemos inculcarles el mejor de los recuerdos, y el mejor recuerdo es la recitación del Corán.
Nos preocupamos por nuestros hijos e hijas, porque el tiempo libre puede ser destructivo. El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: Hay dos dones que muchas personas desperdician:(Estos son) la salud y el tiempo libre”.
Nuestros hijos e hijas son una responsabilidad. Lo mejor que puede aprender un musulmán es la lectura del Corán y la memorización del Libro de Allah. El Profeta (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) dijo: “El mejor de vosotros es quien aprende el Corán y lo enseña”.
Pido a Allah, por Su generosidad, que nos ayude a todos a recordarLo, agradecerLe y adorarLo de la mejor manera.
¡Allahumma! Ayúdanos a recordarTe, a agradecerTe y a adorarTe correctamente.
¡Allahumma! Colma de Gracia a Muhammad, Tu siervo y Mensajero, a toda su familia, a todos sus compañeros, en el nombre de todo lo que Tu conocimiento abarca, Tu Pluma escribió y Tu Libro contó.
¡Allahumma! Acércanos a todo lo que nuestro Profeta, Muhammad Te pidió que le acercases, Aléjanos de todo lo que Te pidió que le alejases, danos todo el bien que Te pidió nuestro Profeta Muhammad y danos refugio en Ti de todo aquello que pidió refugio en Ti, nuestro Profeta Muhammad.