22/08/2018
Francisco Blanco Nájera fue un apóstol infatigable de la pluma. La fuerza de su Ideal: "Omnia et in omnibus Christus" le empujó a escribir sin descando. Todos los temas: espirituales, pedagógicos, sociales, musicales, todos los que se pudieran referir a cualquier problema del hombre o del cristiano, los tocó.
Francisco era un Apóstol luchador, fecundo. Siempre en sus labios y corazón resonaba: "HAY QUE HACER ALGO". Escribió, escribió... En alguna ocasión, aun a costa de su vida.
En sus escritos se refleja su calidad y profundidad intelectual, su caudal espiritual, su horizonte educativo-evangelizador.
Sus noches de trabajo las iluminaba María. Su "última noche" la que puso fin a sus trabajos, la que sorprendió con el tercer tomo del "Derecho Canónico" sin concluir, su última noche, quedó cerrada con la mirada que dirigió a la pequeña estatua del Corazón de Jesús.