es buena talla, de pie, de 165cms. de altura, con el niño sentado en la mano izquierda, la cabeza a la altura de la boca de la Virgen, brazos entreabiertos y rostro oriental hacia la mano derecha de la madre, que sostiene una rosa. Policromía verde muy clara en el manto y rosáceo claro en la túnica, ambos con cenefa y estofados de brocados y oro, tonos discretos y bien ejecutados; toca blanca, tam
bién estofada que le cae por la espalda. Esta imagen vino de Valencia, como según la leyenda había venido la primitiva. Nuestro "relaciones públicas" en Valencia, Eugenio Peñalver, introdujo a la Comisión que se formó para el caso, en el taller del escultor Mollar. Dicha Comisión estaba integrada por D. Casto Sánchez Donaires, sacerdote hijo del pueblo, que era párroco; D. Antoliano Castellanos España, médico; Salomón Zarco Contreras, que era el Alcalde y Clodulfo García, el Sacristán, éste dio la altura de cómo era la primitiva imagen y D. Antoliano el diseño del vestido, colores, etc. La triada y venida de la Virgen tiene su origen en la siguiente leyenda:
"Ocurrió que portando una imagen de la Virgen, una carreta de bueyes que se dirigía a Toledo procedente de Valencia, paró a descansar en su largo camino, pernoctando sus conductores a la orilla de la laguna de Manjavacas. A la mañana siguiente, ya repuestas las fuerzas que roba el camino y estando todo dispuesto para cubrir una nueva etapa, la carreta no podía moverse de su sitio. Los carreteros apaleaban, sin piedad a los animales en un intento fallido de hacerles dar un paso. Todo inútil, porque ni estos ni otros bueyes que uncieron, por considerar que estarían cansados los primeros, pudieron mover ni un palmo al carruaje: sólo les fue posible, cuando hubieron bajado la Imagen de la Santísima Virgen. El hecho motivó que aquellas sencillas gentes, carreteros y del lugar dejaron allí la imagen, pensando que sería su voluntad, quedarse en los contornos de esta laguna. Pronto se le dedicó un templo y su devoción arraigó rápidamente entre los aldeanos. Sin embargo, una epidemia les hizo abandonar Manjavacas, dirigiéndose unos a Mota del Cuervo y otros a Pedro Muñoz y planteándose el dilema de con quienes iría la Virgen. Surgieron fuertes discusiones y al fin, decidieron fuera trasladada al pueblo más cercano al paraje, determinando las oportunas mediciones que, si bien por muy pocas varas, correspondía el gran honor a Mota. En principio se le dedicó una fiesta religiosa en el mes de abril, celebrándose en el mismo lugar del suceso, pero después la Virgen, en veloz carrera, era trasladada al pueblo, según unos porque, a pesar de la medición, los de Pedro Muñoz no estuvieron muy conformes conque la Virgen fuera a Mota, por cuanto los moteños se vieron obligados a trasladarla a toda velocidad, ante aquellos que pretendían impedirlo; otros mantienen la teoría de que los de Pedro Muñoz se hicieron con la Imagen, que no obstante, les fue imposible trasladar, porque como ocurriera con los bueyes, parecía clavárseles los pies en el suelo, quedando imposibilitados para dar un paso, y por el contrario los de Mota sintieron como una fuerza interior que les obligaba más y más hasta llegar al pueblo."