09/04/2026
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, tras haber vivido la intensidad de nuestra Semana Santa, me gustaría agradecer profundamente a todos los que habéis hecho posible que nuestras dos estaciones de penitencia de este año hayan sido un verdadero testimonio de fe y entrega. Volver a sentir la emoción de ver a nuestros Titulares en las calles, año tras año, es un regalo que solo vuestro compromiso hace realidad.
Sacar un desfile procesional adelante no es fácil; conlleva mucho trabajo y esfuerzo, además de un coste cada vez superior. Pero, como os decía, todo sale adelante gracias a hermanos y devotos, cada uno poniendo su grano de arena.
El Jueves Santo, la Cofradía de la Veracruz volvió a demostrar su devoción y su ejemplo de orden, haciendo de nuestro recorrido una auténtica manifestación de hermandad y recogimiento ante nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna y María Santísima de la Soledad. Por su parte, el Sábado Santo, acompañando a Nuestra Señora de la Soledad, vivimos una estación marcada por el respeto, el silencio y la emoción contenida, mostrando el cariño y la veneración que Montemayor siente por su Virgen.
Quiero dar las gracias a mi Junta de Gobierno y a sus familias por llevar cuatro años remando conmigo; a los hermanos, que cada vez son más y se acercan siempre que la puerta de la Ermita está abierta; a los devotos que con sus donativos nos ayudan a engalanar de flores a nuestros Titulares; a las vecinas que siempre tienen su puerta abierta; a los fieles que entregan sus plegarias y ofrendas; a quienes trabajan incansablemente en la organización, montaje y limpieza; y a todos los que, sin buscar protagonismo, nos dan su aliento.
Mi agradecimiento también a los costaleros, que sobre sus hombros llevan plegarias y son los pies de nuestros Titulares; a las bandas, que ponen música a nuestros sentimientos; a los nazarenos, que me demuestran su respeto; a los niños por ser la alegría; a los jóvenes por ser el futuro y, por último, a mi familia y amigos por apoyarme en todo momento.
Por eso, hoy os animo a que os adentréis en las entrañas de nuestra hermandad. Que no os quedéis solo en la superficie, sino que descubráis el alma que habita entre…