07/06/2026
Altar efímero erigido para ensalzar la Solemnidad del Corpus Christi.
En esta ocasión, y de manera extraordinaria, nuestro tradicional altar se encuentra presidido por la imagen del Santísimo Cristo de Humildad y Paciencia con motivo del XXV aniversario de bendición. La venerada imagen se presenta a sus fieles enmarcada en un nuevo dosel de inspiración eucarística, concebido para realzar el profundo significado de esta celebración.
El altar se dispone en dos planos:
En el primero, correspondiente al ámbito terrenal, se representan los símbolos eucarísticos como base y principio de todo, Alfa y Omega, al ser el puente que une a Cristo con la humanidad. También observamos elementos vegetales y exornos florales, los cuales a la vez que engrandecen la figura de Cristo, simbolizan la naturaleza de la vida terrena.
La segunda altura se dispone en torno al Señor de Humildad y Paciencia, quien, pese a aparecer despojado y ultrajado, se presenta rodeado de majestad. En este nivel se alza el pabellón, concebido con una doble finalidad.
Por una parte, acoge la figura de Jesús Sacramentado en toda su gloria. Entre cortinajes de estilo palaciego, que se abren evocando las puertas del Cielo, preside el Señor de Humildad, mostrando su naturaleza humana, paciente y humilde, como testimonio de su entrega y sacrificio por la redención del mundo. A ambos lados aparece enmarcado por un manto real, alegoría de la realeza divina de Cristo y de su soberanía sobre toda la creación. Sobre el pelo de armiño, dos cornucopias cuyos espejos se orientan hacia el suelo, simbolizando el reflejo de la luz de Cristo en la humanidad.
Por otra, la imponente estructura del pabellón, el enriquecimiento de sus formas y la creciente suntuosidad de sus líneas conforme la mirada asciende, cumplen una función ascensional: conducir visualmente a quien lo contemple, desde la realidad terrena hacia la celestial, poniendo de manifiesto la diferencia entre ambas dimensiones y culminando esta última con un lienzo portado por ángeles, con los símbolos eucarísticos, reflejo de lo divino sobre todas las cosas.
Invitamos a todo el pueblo de Martos a detenerse ante Él.
¡Alabado sea Jesús Sacramentado!