14/07/2020
El reverendo señor don José Ramón García Gallardo, de la Hermandad de San Pío X, oficial de la Orden de la Legitimidad Proscrita y consiliario de las Juventudes Tradicionalistas, ha sido destinado por sus superiores al Distrito de Francia.
Don José Ramón es un sacerdote excepcional que rompe todos los corsés de cierto clero estabulado, razón por la que quizá le condenan a la trashumancia. Que a él, de progenie soriana, no deja de resultar de algún modo congenial. Deja su patria con harto dolor, no menor que el de la «maior et sanior pars» de la feligresía de la Hermandad en España. Nos queda el consuelo de que el Superior General lo destina para que atienda de modo especial a S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón y sin perjuicio de las actividades apostólicas que venía desarrollando con la Comunión Tradicionalista tanto en la actual España como en los antiguos Reinos de Ultramar. Así pues, seguiremos viéndole, si Dios quiere con frecuencia, aunque no disfrutemos de su presencia regular.
El domingo 5 celebró una Santa Misa en la Capilla Santiago Apóstol, en las que las margaritas Elena Escolano y Marisa Martínez Esparza, con su competencia musical, volcaron el cariño de todos. El martes 7, con tal motivo, la Comunión Tradicionalista le dio una cena en agradecimiento por sus servicios de todos estos años. El Jefe Delegado, profesor José Miguel Gambra, y el presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, profesor Miguel Ayuso, fueron los encargados de ofrecerle el homenaje, que reunió sólo —por razones ligadas a la situación anómala que vivimos— a cuadros de la Comunión. Pese a lo cual desbordamos las treinta plazas a las que por prudencia habíamos limitado la convocatoria. Don José Ramón, antes de entonar el Oriamendi, dirigió a los asistentes unas palabras que no olvidarán fácilmente. Y que, de momento, quedarán —como las demás— no sólo en la memoria de los presentes sino en la de la Comunión Tradicionalista.