Shema Israel

Shema Israel Dios nos ama Iglesia Catolica

La alegría cristiana es un dolor superado, el descubrimiento de un Dios tan hermoso como un esposo para toda la vida que...
04/09/2026

La alegría cristiana es un dolor superado, el descubrimiento de un Dios tan hermoso como un esposo para toda la vida que puede convertirse en una celebración nupcial extraordinaria.

La novedad del Reino es imponente, dinámica, deslumbrante. Cómo podemos imaginar superponerla a viejos hábitos religiosos? Cómo podemos imaginar colocar vino joven aún fermentando en barricas viejas? Sin embargo, con demasiada frecuencia lo hacemos: repletos de una religiosidad plagada de hábitos y clichés, preferimos aferrarnos a nuestras propias posturas en lugar de abrirnos a la verdadera novedad del Evangelio. Sabemos bien en qué consiste la fe cristiana y toleramos con impaciencia las novedades o la exigencia de profundizar en nuestra formación. En resumen: acaso no sabemos lo suficiente? No somos lo suficientemente devotos? Qué más hay que saber? Y al hacerlo, nos perdemos la frescura del Evangelio, el poder embriagador que proviene de frecuentar al Maestro, siempre capaz de derribar nuestras supuestas certezas. El esposo está con nosotros, hermanos y hermanas! Abandonemos las viejas prácticas religiosas que solo satisfacen nuestro ego espiritual y dejemos que la alegría de su presencia llene nuestros días! Habrá momentos en que estaremos sin el esposo, momentos de aridez espiritual, pero mientras el esposo esté con nosotros, regocijémonos en el Espíritu!.

ReflexiónDecir que se tiene fe cuando todo marcha sobre ruedas, cuando la economía florece, cuando la salud no se quebra...
10/08/2026

Reflexión
Decir que se tiene fe cuando todo marcha sobre ruedas, cuando la economía florece, cuando la salud no se quebranta, cuando el mundo abre sus flores para nosotros, ciertamente es fácil.
Sin embargo, la verdadera fe se prueba desafiando el mar, confiando ciegamente en el poder, el amor y la misericordia de Dios. La verdadera fe es la que nos hace permanecer de pie en medio del mar cuando las olas y el viento se embravecen; cuando se pierde la salud, los negocios se tambalean, la fama y el honor se deterioran y se pone en juego todo lo que tenemos.
El evangelio de hoy nos hace ver lo que significa creer que Jesús es verdaderamente, como lo reconocerán al final los demás, «el Hijo de Dios». Pedro desafía el mar y el viento, se dispone a hacer lo que parecería imposible para un hombre, pero confiado en la palabra de Jesús que le ha dicho «ven», se lanza a la aventura de la fe. La prueba es fuerte y la fe se debilita, sin embargo, Jesús está cerca de él y jamás permitirá que su intento fracase.
En medio de nuestras pruebas, de nuestros hundimientos y naufragios, Jesús está ahí, para darnos una mano y llevarnos de nuevo al puerto. Jesús nos llama a hacer lo que parece ser imposible para el hombre: ser santos. Baja de la barca de tu seguridad y camina hoy hacia Él.
(Evangelización Activa)

Oración
Señor Jesús, cuando las aguas se agiten y lleguen las tormentas en mi vida y tenga miedo, ayúdame a mantener los ojos puestos en Ti. Hoy quiero confiar en tu presencia y dar el paso que me estás pidiendo. Amén.

Acción
Cuando aparezca el miedo, haré la oración de Pedro: ¡Señor, sálvame! . No dejar que el miedo decida por mí; sino que dejaré que la confianza en Cristo dé el siguiente paso.

«𝑴𝒆𝒏𝒔𝒂𝒋𝒆 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑷𝒂𝒍𝒂𝒃𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑫𝒊𝒐𝒔»

Todo es gracia.En la humildad y la sencillez Dios realiza sus obras y brota la verd..Humildad, sencillez y alabanza: El ...
09/08/2026

Todo es gracia.En la humildad y la sencillez Dios realiza sus obras y brota la verd..
Humildad, sencillez y alabanza: El lema fundamental que rige a las comunidades neocatecumenales (inspirado en la Sagrada Familia de Nazaret) es precisamente: «Hay que hacer comunidades cristianas que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo». Esta fórmula fue acuñada originalmente por Kiko Argüello en las barracas de Palomeras, un entorno de pobreza extrema donde Carmen se unió a la misión.

"Todo es gracia": En los textos recopilados de Carmen Hernández (como en el libro Corazón Indiviso), ella enfatiza constantemente el concepto del "don" y de la "gratuidad". Sostenía firmemente que la fe, la misión y la vocación no nacen del esfuerzo moralista del hombre, sino que son todo gracia y obra de Dios.

La verdadera alianza y la obra de Dios: Carmen centró su teología en el redescubrimiento de la gracia transformadora de la Palabra de Dios y el misterio pascual. Para ella, las obras de Dios brotan precisamente cuando el ser humano se reconoce pobre y despojado de sus propias fuerzas.

09/08/2026

Domingo XVIII T. Ordinario - Ciclo A. «Comieron todos y se saciaron» Compasión, compartir, Eucaristía. Este es el camino que Jesús nos indica en este Evangelio. Un camino que nos conduce a afrontar con fraternidad las necesidades de este mundo, pero que nos conduce más allá de este mundo, porque parte de Dios Padre y vuelve a Él. Que la Virgen María, Madre de la divina Providencia, nos acompañe en este camino (Papa Francisco, Ángelus 3 de agosto de 2014).

Evangelio según san Mateo 14, 13-21:

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.
Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor.

31/07/2026

SANTO EVANGELIO DE HOY VIERNES 31 DE JULIO DE 2026

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 13, 54-58

En aquel tiempo, Jesús fue a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente, admirada, decía:
«¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y no viven entre nosotros todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?».

Y se escandalizaban a causa de Él.
Pero Jesús les dijo:
«Un profeta solo es despreciado en su patria y en su casa».

Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús

REFLEXIÓN:
El Evangelio nos recuerda que la familiaridad puede impedirnos reconocer la grandeza de Dios. Los habitantes de Nazaret conocían a Jesús desde niño, pero no fueron capaces de abrir su corazón para creer en Él. Sus prejuicios y su falta de fe les impidieron recibir las bendiciones que el Señor quería regalarles.

También nosotros podemos acostumbrarnos tanto a Dios, a su Palabra y a las personas que Él pone en nuestro camino, que dejamos de valorar su presencia. La fe nos invita a mirar más allá de las apariencias y a descubrir la acción de Dios en lo sencillo y cotidiano.

Pidamos al Señor un corazón humilde, capaz de creer, confiar y acoger su voluntad, para que su gracia obre abundantes frutos en nuestra vida.

Oremos:

Señor Jesús, aumenta mi fe para reconocerte en cada momento de mi vida. Líbrame de los prejuicios, del orgullo y de la indiferencia.

Que nunca cierre mi corazón a tu presencia y que, con humildad, pueda seguirte y dar testimonio de tu amor.

Amén.

Pedimos ver para creer. En realidad, sucede lo contrario: quien cree, ve. Quien cree, recibe nuevos ojos para ver lo que...
20/07/2026

Pedimos ver para creer. En realidad, sucede lo contrario: quien cree, ve. Quien cree, recibe nuevos ojos para ver lo que humanamente permanece oculto. Quien confía en Dios recibe una luz que ilumina toda oscuridad.

Necesitas una señal? De verdad? Una señal del amor de Dios revelado en Jesús? Una señal de que el Maestro habita en tu vida, si lo recibes y la llenas de esperanza? Otra señal? Siempre pedimos señales, entonces como ahora. Cómo podemos saber con certeza que Dios existe? Y que nos ama? Y que es bueno? Así que, pongamos algunas condiciones: Dios, si existes, concédenos que… E imagino a Dios con una libreta, anotando desesperadamente todas nuestras peticiones. Peticiones buenas y legítimas, a menudo, como el fin de las guerras o la sanación de una joven madre. Pero no: tal vez la petición de ganar la lotería o un cambio de vida. Jesús es severo no se nos dará ninguna señal, solo la de Jonás. Jonás es un profeta que, con reticencia, pidió a los ciudadanos de Nínive que se convirtieran. Y ellos, escuchen, escuchen! Lo hicieron; desde el rey hasta el último esclavo, se arrepintieron y pidieron perdón. La señal que se nos da es la de la predicación, la de la Palabra, la de la profecía, nada más. La gran señal, para nosotros los discípulos, es la muerte y resurrección de Jesucristo. Dejemos, pues, de perseguir señales prodigiosas, de buscar el milagro más extraño, la manifestación más insólita: ¡no son las señales las que convierten! Ante la resurrección de Lázaro, alguien se tomó la molestia de correr a Jerusalén para denunciar a Jesús.

Aunque estemos acostados en el lecho de nuestros pecados y de nuestro cuerpo, si nos toca Jesús, al instante quedaremos ...
06/07/2026

Aunque estemos acostados en el lecho de nuestros pecados y de nuestro cuerpo, si nos toca Jesús, al instante quedaremos curados» (San Jerónimo)

El Evangelio de la liturgia de hoy nos relata dos milagros que parece que están entrelazados entre sí. Mientras que Jesús va a casa de Jairo, uno de los responsables de la sinagoga, porque su hija pequeña está gravemente enferma, por el camino una mujer con hemorroísa le toca la túnica y Él se detiene para sanarla. Mientras tanto, anuncian que la hija de Jairo ha mu**to, pero Jesús no se detiene, llega a la casa, va a la habitación de la pequeña, la toma de la mano y la levanta, devolviéndola a la vida (Mc 5,21-43). Dos milagros, uno de curación y otro de resurrección.

Estas dos curaciones se relatan en un único episodio. Ambas suceden a través del contacto físico. De hecho, la mujer toca la túnica de Jesús y Jesús toma de la mano a la pequeña. ¿Por qué motivo es importante “tocar”? porque estas dos mujeres – una porque tiene pérdidas de sangre y la otra porque está mu**ta – se consideran impuras y por lo tanto con ellas no puede haber contacto físico. Y, en cambio, Jesús se deja tocar y no teme tocar. Jesús se deja tocar y no tiene miedo de tocar. Antes incluso de la curación física, Él desafía una concepción religiosa equivocada, según la cual Dios separa a los puros por un lado y a los impuros por otro. En cambio, Dios no hace esta separación, porque todos somos sus hijos, y la impureza no deriva de alimentos, enfermedades y ni siquiera de la muerte, sino que la impureza viene de un corazón impuro.

Aprendamos esto: frente a los sufrimientos del cuerpo y del espíritu, frente a las heridas del alma, frente a las situaciones que nos abaten e incluso frente al pecado, Dios no nos mantiene a distancia, Dios no se avergüenza de nosotros, Dios no nos juzga; al contrario, Él se acerca para dejarse tocar y para tocarnos y siempre nos levanta de la muerte. Siempre nos toma de la mano para decirnos: ¡Hija, hijo, levántate! (cf. Mc 5,41), ¡Camina, ve hacia delante! “Señor, soy un pecador” – “¡Sigue adelante, yo me hice pecado por ti, para salvarte!” – Pero tú, Señor, no eres un pecador” – “No, pero yo sufrí todas las consecuencias del pecado para salvarte”. ¡Es hermoso esto!

Fijemos en el corazón esta imagen que Jesús nos entrega: Dios es el que te toma de la mano y te levanta, el que se deja tocar por tu dolor y te toca para curarte y darte de nuevo la vida. Él no discrimina a nadie porque ama a todos.

Y entonces podemos preguntarnos: ¿Nosotros creemos que Dios es así? ¿Nos dejamos tocar por el Señor, por su Palabra, por su amor? ¿Entramos en relación con los hermanos ofreciéndoles una mano para levantarse o nos mantenemos a distancia y etiquetamos a las personas en base a nuestros gustos y a nuestras preferencias? Nosotros etiquetamos a las personas.

Os hago una pregunta: Dios, el Señor Jesús, ¿etiqueta a las personas? Que cada uno responda. ¿Dios etiqueta a las personas? Y yo, ¿vivo constantemente etiquetando a las personas?

Hermanos y hermanas, miremos al corazón de Dios, para que la Iglesia y la sociedad no excluyan, no excluyan a nadie, para que no traten a nadie como “impuro”, para que cada uno, con su propia historia, sea acogido y amado sin etiquetas, sin prejuicios, para que sea amado sin adjetivos.

Recemos a la Virgen Santa: que Ella que es Madre de la ternura interceda por nosotros y por el mundo entero.

(Papa Francisco-2024)

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso»«Jesús nos hace conocer al Padre. Y ¿a...
06/07/2026

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso»
«Jesús nos hace conocer al Padre. Y ¿a quién revela esto? Sólo quienes tienen el corazón como los pequeños son capaces de recibir esta revelación» (Papa Francisco)

Hoy, Jesús nos muestra dos realidades que le definen: que Él es quien conoce al Padre con toda la profundidad y que Él es «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).
También podemos descubrir ahí dos actitudes necesarias para poder entender y vivir lo que Jesús nos ofrece: la sencillez y el deseo de acercarnos a Él.

A los sabios y entendidos frecuentemente les es difícil entrar en el misterio del Reino, porque no están abiertos a la novedad de la revelación divina; Dios no deja de manifestarse, pero ellos creen que ya lo saben todo y, por tanto, Dios ya no les puede sorprender.

Los sencillos, en cambio, como los niños en sus mejores momentos, son receptivos, son como una esponja que absorbe el agua, tienen capacidad de sorpresa y de admiración. También hay excepciones, e incluso, hay expertos en ciencias humanas que pueden ser humildes por lo que al conocimiento de Dios se refiere.

En el Padre, Jesús encuentra su reposo, y su paz puede ser refugio para todos aquellos que han sido maleados por la vida: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28).
Jesús es humilde, y la humildad es hermana de la sencillez.

Cuando aprendemos a ser felices a través de la sencillez, entonces muchas complicaciones se deshacen, muchas necesidades desaparecen, y al fin podemos reposar.
Jesús nos invita a seguirlo; no nos engaña: estar con Él es llevar su yugo, asumir la exigencia del amor. No se nos ahorrará el sufrimiento, pero su carga es ligera, porque nuestro sufrimiento no nos vendrá a causa de nuestro egoísmo, sino que sufriremos sólo lo que nos sea necesario y basta, por amor y con la ayuda del Espíritu.

Además, no olvidemos, «las tribulaciones que se sufren por Dios quedan suavizadas por la esperanza» (San Efrén).

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