Hermandad de los Estudiantes de Madrid

Hermandad de los Estudiantes de Madrid Facebook oficial de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Fe y del Perdón, María Stma. Inmaculada, M

Este sitio Facebook es una manera más de comunicarnos con nuestros Hermanos y quienes de una manera u otra quieran estar en contacto con la Hermandad y su actualidad. No queremos constituir un foro de opinión o discusión pública puesto que ya los hay en Internet. En este sentido, pedimos que todos los comentarios que se hagan sean con el mayor de los respetos hacia nuestros Titulares, la Hermandad

, sus miembros y en definitiva todas las personas que se relacionan con ella. Debemos entender que el sitio es una proyección de la Hermandad al exterior y pedimos que nuestra imagen, valores y principios sean respetados.

Mañana, solemnidad del CORPUS CHRISTI, se ha anunciado como un gesto significativo dentro del Año de la fe, la adoración...
01/06/2013

Mañana, solemnidad del CORPUS CHRISTI, se ha anunciado como un gesto significativo dentro del Año de la fe, la adoración eucarística, durante una hora, en unión con el Santo Padre desde la Basílica de san Pedro de Roma y con los obispos desde todas las catedrales del mundo.
Tendrá lugar, mañana, 2 de junio, de las 17 a las 18 y su lema es “Un solo señor, una sola fe”, elegido para atestiguar el sentido de profunda unidad que lo caracterizará.

16/05/2013

Mayo, Mes de María

Poco sabemos sobre su infancia de la Virgen María, pero se supone que vivió en casa de sus padres, y llegada la edad en que las jóvenes habían alcanzado la edad del matrimonio, la cual era cuando cumplían doce años y seis meses, se celebraban los esponsales, momento a partir del cual la novia pertenecía legalmente al novio, aunque no vivía con él hasta un año después, que era cuando se celebraban las bodas. María fue prometida a José.
En ese momento, María recibe la visita del Ángel Gabriel que le anuncia que ha sido elegida por Dios para concebir y dar a luz un hijo, a quien pondría por nombre Jesús. Que será grande y que el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, que reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y que su reino no tendrá fin.
Pongámonos en la situación de María en ese momento. No era nada fácil su situación. En menos de un mes se iba a casar con José. Lo más probable, es que fuera denunciada y repudiada, al enterarse que está embarazada, quedando marcada para el resto de su vida.
Pero María se olvida de ella misma, de su presente, de su futuro, del que va a ser de mí, del que van a pensar, del cómo vamos a salir de esta, y se pone a disposición de Dios, “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. No hay frase más contundente y de mayor entrega. Es un absoluto: “Señor, haz conmigo lo que quieras”.
Dios aprieta, y a veces mucho, pero no ahoga. Dios puso los medios para que José no dudase de María, enviándole un Angel. José obedece la voluntad de Dios y celebra el matrimonio con María. Ambos huyen a Belén donde da a luz en una gruta. Durante la vida apostólica de Jesús, María pasa casi completamente inadvertida. Ve como su hijo sufría el peor de los tormentos, por nuestros pecados. Y todo lo hizo por amor a Dios.
Sepamos llevar cada dificultad que se nos presenta con el mismo amor y la misma entrega que la Virgen, e intercedamos ante ella, como Madre de Dios que es y Madre nuestra, para que veamos en cada acontecer la voluntad de Dios y sepamos entregarnos como ella se entregó a su voluntad divina.

12/04/2013

Estimados Hermanos

Desde el Grupo de Caridad de la Hermandad de Los Estudiantes hemos organizado una nueva CAMPAÑA DE DONACIÓN DE SANGRE. En este caso vamos a ser nosotros los que vayamos a la sede del Centro de Trasfusión de la Cruz Roja. Este centro esta en la calle Juan Montalvo, 3 cerca del Hospital de la Cruz Roja. El metro más cercano es Guzmán el Bueno.

Estaremos el sábado 27 de abril de 11 a 13h (aunque el centro permanece abierto todos los días de 9 a 20.30h y los sábados de 9 a 14h). La idea es donar sangre y, posteriormente, irnos por allí cerca a tomar el aperitivo y compartir las experiencias de esta Semana Santa pasada por agua.

Hay que recordar que la sangre que se dona es imprescindible para muchas de las intervenciones quirúrgicas que se realizan todos los días en nuestra comunidad. Es importante saber que, aunque “las ciencias avanzan que es una barbaridad”, aun no hemos conseguido un sustitutivo a la sangre que convenza a todos los expertos. Os animamos a que participéis de esta actividad de caridad.

Para hacernos una idea del número de donantes nos ayudaría que nos comunicarais si vais a poder venir en el email [email protected]

Un fuerte abrazo en Cristo.

Grupo de caridad

24 de marzo (suspendida por inclemencias meteorológicas)
25/03/2013

24 de marzo (suspendida por inclemencias meteorológicas)

25/03/2013

Agua y cofrade, mala tarde. Y así ha sido. Que no hemos salido.

La Hermandad de los Estudiantes no ha podido salir a causa del tiempo y la posibilidad de que lloviera durante el recorrido.

A las cuatro menos cuarto llovía aliviadito. Y desde nuestra cuenta de twitter anunciábamos que era lo esperado y que la previsión decía que pararía de llover a eso de las cinco.

A esa hora lucía un espléndido sol en la plaza del Conde de Barajas, lugar de acceso a la Basílica en los Domingos de Ramos. Todo parecía ir según lo previsto.

Mucha gente en la Basílica. Túnicas, capirotes, damas de mantilla, ciriales, monaguillos, costaleros… Todos en su sitio cambiándose y ayudando al Hermano. A las seis menos cuarto, misa y a eso de y media empezaba a formarse la cofradía.

Pero (ma***to pero) desde el interior del Paso, al acabar de revirar para dejar el Cristo encarado a la salida, mientras ap***s has metido el costal en la trabajadera para hacer la cuna, se oye a alguien desde fuera susurrar: “está lloviendo” y a los pocos segundos se manda salir del Paso.

Y sabes que algo no va bien. Y aunque la Cruz de Guía se sitúa en el dintel y detrás el Senatus (vaya un portante bueno que llevábamos este año) y el Diputado Mayor de Gobierno sigue diciendo nombres… sabes que algo no va como tendría que ir. Las cuadrillas deberían estar dentro y se les ha mandado salir.

Poco a poco se va corriendo la voz, fuera está lloviendo. Incredulidad de casi todos, porque habíamos consultado muchas páginas del tiempo y casi todas decían lo mismo, que a esa hora no llovía. Curiosamente sólo una lo ha clavado (por si vale para otra vez), “eltiempo.es”

“Es una nube”, dicen unos. “Está cayendo fuerte” dicen otros. La gente aguanta, nos aseguran desde fuera los pocos teléfonos móviles que se conectan con el interior.

No pasa nada, pensamos. Nos retrasamos un rato y ya está. El Hermano Mayor pide paciencia y el Capataz, oh Capataz mi Capataz, se acerca a decirnos que tranquilos y que tengamos fe. Nos habla de las diferentes posibilidades. Naranjín, grande como siempre, le pide al Capataz que transmita a la Junta que se tome la decisión que se tome, estamos con ella.

La espera no es que sea angustiosa, porque no es para eso, pero sí tenemos nuestra preocupación, hacemos nuestras cábalas, comentamos unos con los otros. Pero no se puede hacer nada mejor, cuando estás delante del Señor, que hincar rodillas al suelo y rezar. Y así lo hace la Cuadrilla del Señor. Fiscalín, el hijo del Fiscal, manda el rezo y la emoción por la responsabilidad del encargo hace que pierda un poquito de voz en algún momento. Pero toda una cuadrilla responde desde el fondo de la Basílica. No se pide por salir, si no para que los que tienen que tomar la decisión, tomen la mejor decisión. La cuadrilla del Palio responde también con sus oraciones. En otro momento dado la Basílica entera reza.

De todas las decisiones que tiene que tomar un Cabildo y una Junta de Hermandad, ha tocado hoy la más difícil de todas. Entre otras cosas porque la de hoy es la peor de las situaciones: llueve no llueve, sale el sol, se nubla, vuelve a llover cuando no está previsto… Es preferible que caigan chuzos de punta durante horas y saber que la cosa es imposible. Y ya está. Pero la inseguridad, es lo peor.

La cuadrilla del Cristo, nuevamente, reza. De rodillas. Somos uno.

Al poco de terminar, la realidad. Realidad hecha palabras de un Hermano Mayor que casi pidiendo perdón comunica la decisión de no salir. Las previsiones no aseguran nada y las consecuencias de que nos pille la lluvia durante el recorrido podrían ser graves.

Do todas las realidades que puede vivir un cofrade, esta es la más dura y la que, seguramente, se encaja peor y con mayor resignación. Pero es la confianza ciega en que se hace lo mejor para la Hermandad lo único que en ese momento puede aliviar el espíritu.

No corresponde aquí si no apoyar la decisión tomada. El patrimonio que tenemos hay que cuidarlo como oro en paño. Porque se tenga mucho (que no es el caso) o se tenga poco es responsabilidad de todos cuidarlo. Unos tomando las decisiones, como las de hoy. Otros acatando y apoyando las decisiones tomadas.

A ninguno le habrá gustado no salir, está claro. Pero todos somos conscientes de que se arriesga mucho. A toro pasado es fácil hablar y efectivamente no ha caído una sola gota en Madrid desde las ocho de la tarde. Pero (ma***to pero) también estamos seguros de que a ninguno nos hubiera gustado estar en la piel de los que han tenido que solventar tan difícil papeleta.

No podemos dejar de dar las gracias a los que han decidido. Nuestra oración ha estado con ellos durante todo el tiempo que han estado reunidos. Estamos seguros de que se ha hecho lo mejor para la Hermandad.

Es realmente difícil explicar lo que se siente cuando el Hermano Mayor anuncia por el micrófono que se ha decidido suspender la Estación de Penitencia. Como en otras muchas cosas, sabemos que desde fuera es difícil entender el mundo de las cofradías y la intensidad de cómo se vive todo.

Hoy he visto a tíos como castillos llorar como niños, a nazarenos con los ojos llenos de lágrimas, a damas de mantilla descorazonadas por no salir. He visto, lector, niños acurrucados en el regazo de los padres buscando consuelo y he visto a esos mismos padres intentar reconfortar al hijo como nunca mientras intentaban no romper a llorar. Para nadie había alivio en esos primeros momentos.

Y si no estabas dentro, lector, es probable que no lo entiendas. Y te lo digo, porque yo también estuve muchos años fuera y no lo entendía. Y de esas lecciones que te da la vida, hubo una primera vez, lejos de Madrid, allí donde nunca cae el agua, que llovió y yo no pude salir. Y lloré. Y lo entendí. Y alguien me abrazó, la Galdona, y no se me olvida aquello.

Recibida la noticia, se anuncia un solemne Via Crucis dentro de la Basílica. Para ello, se colocará el Paso de Cristo en el altar y la Virgen cerca de la entrada. Enfrentados. Y en el pasillo, los ciriales.

Antes de que esto ocurra, habremos de sacar al dintel a nuestros titulares. El pueblo de Madrid no merece menos.

Gracias a todos los que han venido a vernos. Gracias infinitas a los que han aguantado la lluvia. A los que han pasado hora y horas (desde las cinco había gente) esperando. Esa emoción transmitida a los de dentro con un aplauso, un “¡Viva!” o un “¡Guapa!” ha sido reconfortante. Gracias. Gracias. Gracias.

Solemne Via Crucis. Imágenes que pocas veces podremos volver a contemplar, como la de los titulares en el pasillo de la Basílica, el incienso inundándolo todo, la luz justa para dar intimidad al acto, las velas encendidas, el silencio, la oración…

Paso y Palio a sus respectivos sitios. Y palabras finales, cariñosas, sentidas del Cardenal Rouco. Cofradía disuelta.

Al poco rato, se han abierto las puertas de la Basílica para que quien quisiera entrar a contemplar a los titulares pudiera hacerlo. Es un honor que tanta gente haya estado esperando para entrar. Gracias. Gracias. Gracias. Sinceras. Sentidas. Porque han sido muchas las personas que ya dentro del templo nos han dado palabras de ánimo.

Tercer tiempo, que ha empezado antes de tiempo. Reencuentro con muchos familiares que nos han abrazado como todos los años, diciéndonos tanto con tan poco. Un Lizan, que ya no es el Lizan, abarrotado. Y aunque al principio se nota cierta tristeza, la vianda y la bebida animan el alma y de lo malo y la amargura se saca enseñanza y fortaleza de espíritu. Al final risas y anécdotas que sirven para aliviar el pesar.

Sin embargo, quedan p***s que tardarán unos días en irse. Porque son un poquito más intensas. Pero sobre todo tres: el hermano que por primera vez hacía Estación de Penitencia y no pudo salir; el pueblo de Madrid que acudió a vernos y poco pudo ver; y los niños, siempre los niños, que vinieron con tanta ilusión y tuvieron que marchar sin comprender.

También quedan momentos intensos de cuadrilla. El rezo conjunto antes de las peores noticias. El consuelo de un costalero a otro porque el primero lloraba. El abrazo silencioso de un Capataz, grande Viseras, con sus hombres. La voz quebrada de ese mismo Capataz dando las gracias por el trabajo de Cuaresma.

Gracias a Madrid y a sus gentes por su cariño. No solo hoy, si no también en tantos ensayos de jueves y viernes.

Gracias a todas nuestras familias que durante una Cuaresma inolvidable han aguantado ausencias y han soportado tantas mentiras piadosas. Porque en el fondo saben que llegamos a casa machacados. Felices, pero machacados.

Gracias a los mensajes de cariño que hemos recibido de otras Hermandades de Madrid. Esperamos de corazón que podáis hacer vuestras Estaciones de Penitencia sin contratiempos. Rezaremos por ello.

Gracias a los Hermanos de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Fe y del Perdón, María Santísima Inmaculada, Madre de la Iglesia y Arcángel San Miguel, vulgo Los Estudiantes, de Madrid. Que hoy, más que nunca, han demostrado que allí, en medio de todos, estaba Él y estaba Ella.

Y sí, lector, así son las cosas cofrades: intensas, íntimas, llenas de sentido. Y el que no lo pueda entender, que se acerque a nosotros dentro de unos días y sepa lo que hacemos en la Hermandad durante todo el año. Porque, con la tranquilidad que da el paso de las horas, podemos decir que esto no pasa de ser una anécdota dentro de un trabajo que nos lleva todo el año. Si tienes ganas de entenderlo de verdad, ven y acércate. Te quedarás.

Próxima Estación de Penitencia, domingo 13 de abril de 2014, Domingo de Ramos.

Mañana, un día menos.

Ahí queó.

23/03/2013

Una luz tenue ilumina el rostro de María Inmaculada en su palio. La Basílica está llena de familias de costaleros y de hermanos que saben de lo íntimo que es el retranqueo.

Dos ciriales, el Rector y las cuadrillas que trasladan el Cristo de la Fe y el Perdón hasta su paso. Solemnidad absoluta en un acto tan nuestro y tan cofrade. Rezo. Recogimiento.

Pocas palabras resumen el día de hoy. Quizás podríamos aderezarlo con un poquito de lluvia en los primeros compases del día. Temperatura agradable. Y pocas cosas más.

El Vía Crucis Diocesano y el tiempo han impedido que este año se haya podido celebrar el nuestro por las calles aledañas a la Basílica. Pero eso no ha impedido que los fieles se hayan acercado al que se ha celebrado en el templo.

Los costales no salen a la calle. Hoy ha sido el retranqueo. Momento en el que se sube al Cristo a su paso y se prueba diferentes movimientos para saber que todo está en orden. En el traslado, impresiona tener la imagen del Señor tan cerca. Cara a cara puedes encontrarte al Crucificado. Impresiona el gesto recién exhalado el último aliento, recién escapado el espíritu. No eres nada, Él lo es todo.

El palio también hace sus pruebas. Todo parece estar en orden. Priostía revisa y los pasos quedan listos para el Domingo de Ramos.

Sala Capitular. Papeletas de sitio, últimas instrucciones. Nombramiento de rookies y rookesas; de primer y de segundo año. Momentos de cuadrilla que hacen más cuadrilla aún. Nos acompañan las mujeres. Esas que nos soportan y aguantan todo. Queremos que compartan nuestra alegría y hacerlas partícipes de esos momentos que son tan entrañables para nosotros.

Viseras, grande Viseras, lee aquello que nos ha mandado María. Testimonio sincero de quien, viéndonos, ha sentido un poquito más de luz en su vida y ha recuperado cosas perdidas. Gracias María, porque tus palabras sirven de aliento a una cuadrilla que, hoy más que nunca, sabe que lo que hace traspasa corazones anónimos.

Y otro año más, estas pobres letras que durante la Cuaresma se han ido reuniendo en este mismo sitio, se han hecho papel. Y este escribano se azora por las palabras exageradas de agradecimiento. Sobre todo las de presentación que ha escrito David y que tan poco merezco.

Pero que nadie se olvide: es toda una cuadrilla (y cuando digo cuadrilla, me refiero a los de dentro, a los de fuera y a las de casa) la que hace posible que haya momentos cofrades y sentimientos tan intensos como para que puedan ser contados. El mérito es de todos. Yo solo doy fe de lo que pasa y yo no hago si no reflejar una realidad que jueves tras jueves ha ido tomando forma de Cuaresma de Estudiantes, que dura desde principios de enero hasta esta misma noche. Que los tiempos estudiantiles son siempre un poquito más largos.

Tercer tiempo. Hemos llenado el Lizan, que ya no es el Lizan. Hoy viernes no era tan íntimo como nuestros benditos jueves de locura. Pero estaban las familias y eso no tiene precio. ¡Qué a gusto estamos con los nuestros!

El trabajo está hecho. Y se nota en los comentarios, en las esperanzas a algo menos de 48 horas para la salida. En las risas y en esos momentos que tienes con uno y con otro. Mañana quedaremos para las flores y para merendar.

Y solo queda esperar
Y el Domingo a cumplir
Rezar con el cuello
Gritando en silencio a Madrid
que hay un solo Dios verdadero
y que somos sus pies
mientras Él duerme en el madero.

22/03/2013

Acaba el Jueves de Pasión y hoy el costalero se ha quedado en casa con la familia. Hoy no hubo ensayo. Nunca lo hay el jueves antes de la Estación de Penitencia.

Desde por la mañana sabes que por la tarde no te hará falta la ropa.. Que no llegas a casa corriendo coges los archiperres y te vas lanzando un beso furtivo a quien se queda al cargo de la casa. Durante todo el día piensas en qué vas a hacer hoy que no tienes ensayo. Y el final haces lo de todos los días. Unos dar una vuelta. Otros aprovechar para compartir la tarde con la familia. Dar de cenar al crío. Ver el tiempo, siempre el tiempo.

Y es que hoy es un día de preocupaciones porque llevamos ya unos cuantos mirando la previsión; y no está claro. Que parece que la Semana Santa empieza con lluvia, pero nuestro Domingo de Ramos está en el aire. Y miras casi cada hora para ver si hay novedades. Que si el anticiclón no es muy fuerte, que si la borrasca se desplaza hacia el sur, que si los modelos… El caso es que uno ya no sabe a qué atenerse y las horas pares estás optimista y las impares solo piensas en un paraguas. “Ea, que sea lo que Dios quiera”

Para el que no lo vive es difícil de entender. Como todo, en esta bendita locura, hay que vivirlo para entenderlo de verdad. Porque por mucho que te lo cuenten, no hay forma de trasladar un sentimiento tan intenso y profundo. A veces ni nuestras propias familias lo entienden. Lo comparten porque te hace feliz, porque es algo tan tuyo, que son felices viéndote disfrutar de esa manera. ¡Cuanta bondad la de las familias en Cuaresma y en Semana Santa! Mira que nos aguantan… Gracias siempre, una y mil veces.

Recién estrenado el Viernes de Dolores, te quedas solo en el salón. La ropa está lista, la camiseta de la Hermandad preparada. Has visto que la alpargata se ha roto por un lateral y te debates entre darle una puntada de hilo negro o dejarla así, no sea que apriete en la salida. Grandes disquisiciones de costalero… “¿El costal? Sí, el costal está limpio y planchado.” Todo está listo con el mimo de las grandes ocasiones.

Esta noche hay un Hermano Mayor suspirando por una Estación de Penitencia regalada al pueblo de Madrid, pensando en cuántos serán al final los nazarenos que salgan. Porque cuantos más seamos, más testimonio daremos a nuestra querida ciudad.

Qué bonita Madrid los jueves y los viernes de Cuaresma. Qué bien nos ha tratado. Hasta para ponernos dificultades ha sido amable. ¿Lluvia?, poquita. ¿Milaneses?, pocos y pobres de espíritu, que escuchan un Padre Nuestro y se agachan la testuz avergonzados de lo que hacen. ¿Frío?, el justo. ¡Qué ciudad guapa eres, Madrid!

Esta noche hay dos capataces (¡oh, Capataz mi Capataz!) revisando relevos, repasando chicotás. Cuadrando ese rompecabezas que es una cuadrilla: “Este aquí, que esta calle le va mejor”, “En esta subida estos los costeros, que la cosa pinta dura” “Y en esta revirá, ¿a quién pongo yo en la cuarta en esta revirá?”

Esta noche hay cientos de hermanos que regalarían el viernes y el sábado para estar ya en la Misa de Palmas. Y cerrar los ojos y ver (no puede ser de otra manera) la entrada triunfal en Jerusalén a lomos de una borrica ¡Hosanna en las alturas!

Y hay dos cuadrillas que están pensando en qué hacer viernes y sábado. Repasar la ropa otra vez. La medalla ¿dónde está la medalla?, que no sé dónde la dejé el otro día después del triduo. “¿Lloverá, no lloverá?” Y otra vez ese “Ea, que sea lo que Dios quiera” engañándote cuando piensas que te quiten “lo bailao” con los ensayos… pero no. Quieres salir el Domingo de Ramos y sentir la emoción del Paso con el Cristo de la Fe y el Perdón o el Palio de María Inmaculada por las calles de la ciudad más bonita del Mundo un Domingo de Ramos.

Y mientras piensas esto vuelves a la soledad de tu salón. Pones alguna de esas marchas que llevas en el móvil para matar el gusanillo en verano. Por ejemplo “Alma de Trinidad”, en esa parte final en la que te vienes arriba recordando el concierto del Inmemorial. Pero acaba. Es tarde. Deberías ir a dormir. Pero vuelves a mirar el tiempo. Y te vuelves a dar cuenta de la tontería: la misma lluvia y el mismo sol que hace media hora. Suspiras.

Al menos esta tarde te vas a calzar el costal. Y puede que si te lo mandan, tengas el inmenso privilegio de trasladar a tu Cristo al Paso. Y si te lo mandan, te meterás debajo para respirar la madera vieja y la alegría renovada. Que me manden. Que me manden. ¡Capataces, alzad la voz y el ma****lo y mandar venga de frente, que hay cuadrillas y sobre todo, hombres!

Y este año no. Pero el año pasado hubo un niño ofrecido al Cristo de la Fe y el Perdón. Y el año que viene habrá. Seguro. Porque muchos de los que vamos ahí abajo pediremos más niños para nuestra Hermandad. Queremos una Hermandad llena de críos pidiendo vez para entrar en la trabajadera, en el relevo de un padre con los ojos llenos de emoción. Por irse y por relevar. Hacerle la ropa al hijo… ¿habrá algo más rancio y cofrade entre un padre y un hijo? ¡¡¡Ay Viseras el día que me iguales a Eduardo, y al Naranjín chico, y al Valero pequeño…!!! Ese día Viseras, ese día, se me caen los espartos como en Ronda de Capuchinos.

Y otra vez el silencio de salón. Echas la vista atrás a la Cuaresma. Y dices “Bueno”. Y miras para el domingo, y dices: “Ea, que sea lo que Dios quiera”.

17/03/2013

¿TE GUSTARÍA SER NAZARENO DE LOS ESTUDIANTES?

La Hermandad de los Estudiantes de Madrid quiere invitar a todos sus amigos y seguidores a participar en el cortejo de nazarenos en la Estación de Penitencia, que tendrá lugar el próximo Domingo de Ramos 24 de marzo a las 19:00 horas partiendo desde la Basílica de San Miguel.

¿QUÉ SE NECESITA?
- Inscribirse y recoger la túnica y la papeleta de sitio.

TÚNICAS:
- Alquiler para ese día 20 € (incluido el cinturón de esparto) La túnica entregada debe ser acondicionada (lavada y planchada) por cada uno para el día de la Estación de Penitencia.
- Adquisición en propiedad, 120€ (incluido cinturón de esparto)
- Capirote de cartón 20 € (a adquirir en cualquier caso)

PAPELETAS DE SITIO:
- 15 € (Para todos los participantes).

¿DÓNDE PUEDE HACERSE?
- Casa de Hermandad, planta baja, calle Puñonrostro, 6
- Hasta el 22 de marzo inclusive
- De lunes a viernes, de 20 a 21, 30 horas, sábados de 11 a 13,30 horas
- Casa de Hermandad 91 542 27 85

Os esperamos.

15/03/2013

Último ensayo. Se nos escapa la Cuaresma entre las manos. Unas manos que ya pueden contar lo que queda para el Domingo de Ramos. Nueve. Unas manos que nos ha dicho el capataz que las ofrezcamos para el rezo. Manos curtidas por la tela de la ropa recién hecha al compañero y por la madera pulida por el tiempo de tantas Cuaresmas.

Esas manos que al llegar a casa arropan al crío o a las niñas, no sea que se enfríen. O que acarician a la esposa a la que, otro jueves más, volveremos a mentir diciendo que no nos duele nada y que todo bien. O que rezan una contra la otra en un deseo de que pase una mala racha, o se cure la enfermedad de esa persona cercana, o pidiendo que el Señor colme de dicha la casa de David y Leonor, o de Eduardo y Arancha.

Son manos que desde el mismo miércoles de Ceniza nos recuerdan lo callado de nuestra oración: “Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha”. Y en silencio, durante todos estos jueves, hemos rezado a nuestra manera, y hemos pedido a nuestra manera. Y hemos sido Iglesia a nuestra manera. Porque como decía aquél, “nosotros también somos Iglesia”

El Papa Francisco escribía en el mes de febrero: “No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos...Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y decirles que Jesús vive, y que Jesús vive para él, para ella, y decírselo con alegría... aunque uno a veces parezca un poco loco”

Y añadía: “La Semana Santa se nos presenta como una nueva oportunidad para desinstalar un modelo cerrado de experiencia evangelizadora que se reduce a “más de lo mismo” para instalar la Iglesia que es de “puertas abiertas” no porque sólo las abre para recibir sino que las tiene abiertas para salir y celebrar, ayudando a aquellos que no se acercan.”

¡Qué hermosas palabras! Para eso nos hemos estado preparando durante todos estos jueves. Para sacar la Iglesia a la calle y mostrar a todos que hay una verdad y que Jesús está ahí para acoger entre sus brazos.

Y es que, como costalero del Señor, te das cuenta de que no es que seas importante, es que haces algo importante. Porque si uno se pone a pensar, echa la vista atrás y lo que recuerda de un Domingo de Ramos, además de sus intenciones, son las caras de emoción y alegría. Esas caras, que hoy recordaba nuestro Hermano Mayor, de emoción contenida por sentir, más que ver, al Señor en el madero. Porque cuando el Cristo de la Fe y el Perdón pasa por Madrid, Madrid lo siente.

Han sido muchos jueves, ensayos duros. Ya lo avisó Viseras, ¡oh capataz mi capataz!, y lo ha cumplido, vaya si lo ha cumplido. Ensayos de cuellos calentitos, de piernas doloridas y espaldas cargadas. Pero ensayos de almas llenas de alegría y hombres por derecho que han dicho que “hay cuadrilla”.

Y dime si no es verdad, costalero, que en todos estos jueves has vuelto hecho un tío a casa, y aunque mientas una y otra vez, y aunque a la mañana siguiente tengas que disimular las agujetas con tu jefe o alguien te pregunte por esta bendita locura… siempre tienes ganas de que llegue el jueves siguiente para ponerte el costal y meterte la trabajadera al cuello para volver a destrozarte el cuerpo para llenarte el alma.

Noche fría. Muchas ganas. Cambios en los puestos. Pruebas de por si acaso pasa esto o pasa lo otro. Rezamos abrazados. Todos juntos. Costaleros, equipos de capataces y nuestros queridos mirones. Porque todos somos cuadrilla. Los que dentro y los de fuera. Porque si no viene Elena, o Begoña o Javi, o Corti o Confección… el ensayo no es igual. Gracias. Gracias por estar fuera y acompañar. Los ensayos han sido mejores porque habéis venido y nos habéis acompañado hasta el último día. ¡Sois cuadrilla!

Antes de salir, rezo solemne por los costaleros. Sobre todo los ausentes. Pachechi el año pasado estaba en el dintel de la Basílica viendo el último ensayo. Y Bubu, a quien muchos no conocimos pero respetamos por lo que de él cuentan. Fernando le echa mucho de menos. Con eso basta para saber que algo tenía.

Venga esa parihuela arriba y a andar. Toca hacer una mínima parte del recorrido que no hemos tocado todavía. Y Viseras, grande Viseras, que desde el primer ensayo sabe lo que hay, quiere sentirse orgulloso de su gente y ver cómo vamos por el “tsunami”, el giro que va desde el Lizan, que ya no es el Lizan, hasta San Justo. Porque para esta cuadrilla, nada se hace perfecto porque nada es demasiado bueno para Él. Siempre se puede hacer mejor.

Gran momento el de la parihuela parada en la puerta de la Basílica de San Miguel. De esos silencios que emocionan y se hacen eternos en el disfrute. Recogimiento costalero y pellizquito. Ese momento que la cuadrilla se funde con la calle y todo se vuelve de otra manera.

Juan, el Hermano Mayor llama. Y nos recuerda a todos que somos los encargados de mostrar a Madrid al Señor. Somos sus pies. Merece la pena. Buena Estación de Penitencia. Parihuela a casa y vamos a la Basílica. Que allí nos espera el Paso.

Otro año más. Meterse en el Paso con el costal puesto es respirar madera de Domingo de Ramos, incienso de un abril pasado y cuadrilla hecha esfuerzo en la calle Unión. Nuestra calle.

Debajo del Paso hay sensaciones y sentimientos. Y cada Domingo de Ramos que pasa hay más. Porque allí, en la madera y en los respiraderos, año tras año, se quedan grabadas las intenciones y los esfuerzos, las emociones y los dientes apretados, la lágrima que nadie te ve y el brazo del hermano que te fija. Ahí abajo, hay mil historias y otras tantas intenciones. Que casi no conoces, pero que haces tuyas una por una.

Llamador, inmenso que recorre todo el Paso a cada golpe y que se te cuela en el alma. Sonidos que te dan idea de la seriedad del momento: Basílica, Paso, cuadrilla y los Titulares en su capilla. Inmensidad, madera, hermano y Cristo con su Bendita Madre. “¿Pa qué más?”

Y primera arriá. Y ¡Ay amigo! Ya estamos aquí. Esto sí que sí. Ahora te acabas de coronar como costalero. Da igual si eres nuevo o no. Todos los años es la misma emoción, más si cabe, de sentirte costalero de los Estudiantes de Madrid. Un privilegio.

Eres creyente
Eres de San Miguel
Eres Estudiante
Cristo de la Fe y el Perdón.
¿Qué más quieres, costalero?

Tres golpes de llamador resuenan en la Basílica de San Miguel. Son los de un Palio que también ensaya. Nuestros hermanos de María Santísima Inmaculada, Madre de la Iglesia, dan los últimos golpes de llamador a su Cuaresma. ¡Bien por Manolo y su gente valiente! Buenas revirás, que yo las he visto. Paso valiente y bambalinas danzando traviesas por San Miguel. ¡Qué buena cuadrilla lleva la Señora!

El paso, gracioso.
Donaire en los varales.
Una marcha que suena
Y el brillo del Palio
Que juega en los cristales.

Todo se acaba. Y con un “Señores hasta el Viernes de Dolores” terminan los ensayos por este año. El trabajo ya está hecho. Hay seriedad y ganas. Lo que allá por enero queríamos, lo hemos conseguido. Ahora solo queda que el tiempo acompañe y que podamos salir para llegar a “aquellos que no se acercan”.

Y el tiempo pasa. Pero el corazón se queda lleno de emoción cuando miras al Cristo y le das las gracias por permitirte salir un año más. Sabiendo que no eres digno de tal dicha, das las gracias por muchas cosas, pero siempre por estar ahí delante de Él, a los pies de Él. Gracias Señor de los Estudiantes.

Tercer tiempo. Muy animado. Muy concurrido. Estamos todos. Nadie quiere perdérselo. Palabras de los nuevos, como es tradicional y reunión del Comité de Nombramientos para decidir quién se lleva el “rookie del año”. En una semana la proclamación.

Gracias a Arancha, Leonor y Nuria por endulzarnos éste último tercer tiempo. Lo de hoy ha llegado a ser realmente escandaloso en calidad y cantidad. Todo extraordinario. Puro amor hecho dulce.

Y hasta aquí los ensayos del Paso de Cristo de los Estudiantes de Madrid. Todos el esfuerzo realizado. Toda nuestra oración e intenciones. Cada vez que hemos pedido por nuestras niñas Márquez y Cotelo. Todos los cuellos rojos. Todas las piernas rotas de cargar. Todos nuestros deseos de que vengan los niños pronto. Las intenciones de cada uno en cada jueves. Todo eso, ha merecido la pena y lo hemos disfrutado como solo una cuadrilla como esta es capaz de hacer. Todos y cada uno de nosotros, ha intentado hacerlo lo mejor posible. La humildad que nos pidió Cesar (¡que buena voz, hijo!) el primer día, la hemos llevado como estandarte cada semana.

Y al final, miras y ves cuadrilla. Los de dentro y los de fuera. Familia alrededor de algo grande. Porque “donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”

Ahí queó.

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