16/06/2021
Probablemente alguna vez has querido huir de tu problema, escapar de tu situación porque como seremos humanos estamos dotados para buscar satisfacción y seguridad; y cuando nos encontramos bajo presión y dificultades; uno de nuestros instintos de supervivencia es ir hacia nuestro “escondite”. El lugar, las personas, donde nos sentimos seguros, el lugar donde nuestros miedos se hacen menos visibles y no tenemos que enfrentar ninguna situación que adversa.
¿ Cuál es tu escondite en tiempos de angustia, o desesperación? ¿Tu escondite te lleva a enfrentar o huir?
Quizás hoy tu escondite sea la aprobación de la gente, la soledad, tu trabajo, una vida exitosa, tus estudios, amigos, las redes, excusas, el orgullo.
Ese lugar donde te refugias quizás te pueda calmar momentáneamente y hacerte olvidar por un momento de tus problemas.
Porque nuestro corazón siempre buscará ser saciado con algo, lo suficiente para calmar; por tanto tenemos que ser sabios al buscar donde nos refugiamos.
Un ejemplo es David quien encontró un lugar en el que sabia que era un buen escondite, un lugar donde hallaría protección ante sus enemigos y seguridad.
El decía: «Tú, que salvas con tu mano a los que buscan escapar de sus adversarios, dame una muestra de tu gran amor. Cuídame como a la niña de tus ojos; escóndeme, bajo la sombra de tus alas,» ⚡️Salmos 17:7-8
Su lugar era Dios, su presencia. Cuando nos escondemos en Dios ante los problemas podemos estar a salvo, el escondite más seguro está bajo sus alas.
Donde vemos desde su perspectiva, donde encontramos propósito, paz, consuelo, ayuda, y protección permanente.
¡Hoy Jesús quiere ser nuestro escondite, nuestro hogar seguro; y nos llama a estar parados en él, en nuestros días buenos y malos!
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