Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras"

Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras" Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras", Organización religiosa, Plaza del Conde de Miranda, 3, Madrid.

Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen a los Cielos. Misa solemne a las 19:00h.
14/08/2026

Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen a los Cielos. Misa solemne a las 19:00h.

(2ªparte) EL IDEAL MONÁSTICO DE SANTA TERESA DE JESÚS EN LAS FUNDACIONES DE DOÑA BEATRIZ RAMÍREZ DE MENDOZA (1554-1626),...
25/06/2026

(2ªparte) EL IDEAL MONÁSTICO DE SANTA TERESA DE JESÚS EN LAS FUNDACIONES DE DOÑA BEATRIZ RAMÍREZ DE MENDOZA (1554-1626), CONDESA DE CASTELLAR.
𝐕𝐢𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐁𝐞𝐧𝐢́𝐭𝐞𝐳 𝐁𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨.
𝐴𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝑜𝑛𝑔𝑟𝑒𝑠𝑜 𝐼𝑛𝑡𝑒𝑟𝑢𝑛𝑖𝑣𝑒𝑟𝑠𝑖𝑡𝑎𝑟𝑖𝑜 "𝑆𝐴𝑁𝑇𝐴 𝑇𝐸𝑅𝐸𝑆𝐴 𝐷𝐸 𝐽𝐸𝑆𝑈́𝑆, 𝑀𝐴𝐸𝑆𝑇𝑅𝐴 𝐷𝐸 𝑉𝐼𝐷𝐴"; 𝐴́𝑣𝑖𝑙𝑎, 1-3 𝑑𝑒 𝑎𝑔𝑜𝑠𝑡𝑜 2015

𝟑. 𝐄𝐋 𝐏. 𝐉𝐄𝐑𝐎́𝐍𝐈𝐌𝐎 𝐆𝐑𝐀𝐂𝐈𝐀́𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐌𝐀𝐃𝐑𝐄 𝐃𝐄 𝐃𝐈𝐎𝐒, 𝐈𝐌𝐏𝐔𝐋𝐒𝐎𝐑 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐄𝐅𝐎𝐑𝐌𝐀 𝐓𝐄𝐑𝐄𝐒𝐈𝐀𝐍𝐀 𝐘 𝐒𝐔 𝐂𝐎𝐋𝐀𝐁𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐂𝐎𝐍 𝐃ª 𝐁𝐄𝐀𝐓𝐑𝐈𝐙 𝐑𝐀𝐌𝐈́𝐑𝐄𝐙 𝐃𝐄 𝐌𝐄𝐍𝐃𝐎𝐙𝐀

Vamos a hacer un breve esbozo de la vida de este gran religioso carmelita, el 𝐏. 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬, que destacó por sus escritos, su ciencia y vida azarosa. Y dicho en palabras de santa Teresa, fue «ℎ𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑑𝑒 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑙𝑒𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑦 𝑒𝑛𝑡𝑒𝑛𝑑𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑦 𝑚𝑜𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎, 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑎𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑔𝑟𝑎𝑛𝑑𝑒𝑠 𝑣𝑖𝑟𝑡𝑢𝑑𝑒𝑠 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑠𝑢 𝑣𝑖𝑑𝑎».

𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧, 𝐞𝐥 𝐥𝐮𝐜𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚
𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐃𝐚𝐧𝐭𝐢𝐬𝐜𝐨 nació en Valladolid, el 6 de junio de 1545. Estudió en su ciudad natal, Toledo y Alcalá de Henares, donde sobresalió en las materias de griego y teología, siendo ordenado diácono (23-09-1569) y, unos meses más tarde, presbítero. Un joven sacerdote de 24 años, que ejercía ya el oficio de púlpito y confesionario. En Alcalá, continúa sus estudios de doctorado, pero, antes de finalizarlos, en abril de 1572, entra en el convento de Pastrana, en la nueva orden de los carmelitas descalzos. Su nombre religioso, Gracián de la Madre de Dios, lo toma del colegio alcalaíno donde estudiaba, dedicado a la Virgen: Colegio de la Madre de Dios. Gracián había tratado a Teresa de Jesús por carta, y conocía bien su proyecto de reforma de la vida monástica. Una vez dentro de la Orden, la Madre Teresa de Jesús puso bajo su obediencia a las carmelitas de Pastrana, este fue el primer signo del mucho aprecio con que fue distinguido por parte de la Santa.

Dado su talento y capacidad organizativa y de trabajo, es nombrado pronto visitador de calzados y descalzos. Y, unos años más tarde, es elegido provincial de Andalucía. Es en esta etapa, cuando conoce personalmente a 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, fue en Beas de Segura (Jaén), un encuentro que marcará la vida de ambos y los unirá en la tarea fundadora y reformadora emprendida por la abulense. La Santa le prometió obediencia y así, aunque ella quería fundar en Madrid, puso rumbo hacía Sevilla por consejo del P. Gracián.

La vida del P. Gracián, una vez fallecida la madre Teresa, también conoció las sombras. Tras un proceso difamatorio, es expulsado de su propia orden en 1592, decreto firmado por el P. Doria.
Gracián, entonces, marcha a Roma en busca de auxilio, en el viaje de Gaeta a Roma es apresado por piratas turcos que lo llevan a Túnez, donde padece dos largos años de cautiverio. En 1595, es rescatado y de vuelta a Roma, Clemente VIII, apiadado de él, le manda vestir el hábito del Carmen Calzado.

Hacía 1600, regresa a España, como una etapa de su viaje a Marruecos, adonde el papa le había enviado para predicar el jubileo. Estaba en Madrid en 1601, cuando fallece su madre, Ana Dantisco. En estas fechas, conoce a la 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫, ya viuda, dedicada a la educación de sus hijos, a la administración de sus bienes y obras de caridad y, sobre todo, a una profunda vida espiritual, razón por la cual, por su palacio pasaban los más destacados predicadores y confesores de la ciudad. Debió tratar al P. Gracián de forma epistolar, a partir de 1598-99, siendo en 1600, cuando tuvo lugar el encuentro personal; para esas fechas el antiguo carmelita descalzo había vivido las glorias y miserias de su carrera eclesiástica.

Sus encuentros con Gracián son habituales y surge entre ellos una gran amistad, tanto a nivel religioso, como personal. En los escritos de doña Beatriz hay testimonios de este intercambio espiritual. A través de Gracián, conocerá a mercedarios y trinitarios, que buscaban la reforma en sus propias órdenes, y encontraron, en la condesa apoyo espiritual y material para llevar a cabo sus proyectos. En 1601, el P. Gracián estaba en Madrid en el convento de los carmelitas calzados y permaneció hasta octubre, predicando en varios conventos de religiosas: bernardas, dominicas, del Sacramento, del Corpus Christi, agustinas y comendadoras de Santiago.

𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐲 𝐝𝐨𝐧̃𝐚 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚
La amistad y colaboración entre estos dos personajes, doña Beatriz Ramírez de Mendoza y el P. Gracián, podemos seguirla a través de los escritos de este, donde, tanto en sus cartas, como en su obra más famosa, "𝐋𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐞𝐠𝐫𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐀𝐧𝐚𝐬𝐭𝐚𝐬𝐢𝐨", la condesa es citada en repetidas ocasiones. Es evidente que doña Beatriz también se relacionó con sus padres y hermanos. Este es el caso de la hermana de Gracián, 𝐬𝐨𝐫 𝐀𝐝𝐫𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐄𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨 (1544-1631), monja desde 1574 en la Concepción Jerónima, cuyo patronato ejercía la condesa de Castellar. También tuvo cercanía con los hermanos que prestaban servicio en la Secretaria Real, Antonio y Tomás. Será Tomás el que mantenga una importante relación con la condesa, al ser el albacea de Jerónimo, a la muerte de este en 1614. La condesa se convierte en la depositaria y la salvaguarda de los documentos y memoria de Gracián, y es la que ayudó a la publicación de sus obras. Como ocurrió en la primera edición, en Madrid, en 1616, y que fueron dedicadas a «𝑆𝑜𝑟 𝐽𝑢𝑎𝑛𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝑜𝑟𝑝𝑢𝑠 𝐶ℎ𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖, 𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎𝑑𝑜𝑟𝑎 𝑦 𝑝𝑟𝑖𝑜𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑚𝑜𝑛𝑎𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝐶𝑜𝑟𝑝𝑢𝑠 𝐶ℎ𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑 𝑑𝑒 𝐷𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑧𝑎𝑠 𝐽𝑒𝑟𝑜́𝑛𝑖𝑚𝑎𝑠». Dos ideas destacan en esta dedicatoria, la primera, el estar dirigida a la hija de la condesa, que era priora del mismo monasterio donde había profesado su madre y la segunda subraya que esta casa está adherida a la recolección o descalcez. También hay otra dedicación implícita en la decoración de la portada: la adoración Eucarística, de la parte superior, advocación del monasterio y, en la inferior, el escudo con las cinco Llagas, claro homenaje al nombre de religión de la condesa de Castellar, sor Beatriz de las Llagas.

En cuanto a su amistad con el Padre Gracián, era ya plena en 1601, si tenemos en cuenta el testamento que redactó antes de partir a su misión en Marruecos. El documento enumera cómo se han de repartir sus libros y propiedades, todas ellas de carácter religioso. Entre los beneficiarios, está la condesa de Castellar: «los ornamentos para decir misa que le fueron regalados por la Duquesa de Sessa, y que dejó en poder de la condesa de Castellar, se entreguen al convento de frailes o monjas que la dicha señora acordase».

Se acuerda también, en este documento, de la hija carmelita de doña Beatriz, sor 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐀𝐧𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐚𝐜𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨, a quien deja «la imagen de Nuestra Señora del Pópulo que le dio doña Ana de Castro, monja de Santa Cruz, en Valladolid».

Doña Beatriz tuvo en cuenta las recomendaciones de Teresa de Jesús para pensar que, el nuevo convento debería tener pocas monjas, dado que, en la Concepción Jerónima, cuyo patronazgo tenía, llegaron a ser más de ochenta. Hay un paralelismo con el convento de la Encarnación —y sus ciento cincuenta monjas—, como monasterios masificados y los nuevos aires de los reformados, y su reducido número de religiosas como en la primera fundación de la Santa. La reforma teresiana implicó muchos cambios a favor de las clausuras femeninas, con respecto a una vida espiritual más intensa y plena. Y, esta cuestión del número de monjas seria, a partir de entonces, una adecuación más y el fin de los grandes monasterios medievales y sus numerosas monjas profesas. La adhesión de doña Beatriz a la descalcez y su proyecto fundacional, no gozó del beneplácito de la Orden Jerónima, que no la admitió ante el temor de que la Orden se dividiera en dos: observantes y reformados, como había ocurrido ya, para esas fechas, en las demás órdenes religiosas.

Gracián redactó la escritura fundacional y la presentó al cardenal-arzobispo de Toledo, a finales de 1603. También, por esas fechas, en carta conservada en las carmelitas de Consuegra, el P. Gracián da consejos y advertencias a doña Beatriz Ramírez de Mendoza acerca de sus planes fundacionales:

[…] estando por este tiempo en la misma ciudad de Toledo —donde había ido a concertar la compra de una casa que habían dejado vacía los Carmelitas Descalzos para fundar allí las Bernardas Descalzas— solicité con el Arzobispo y con los de su Consejo la licencia para fundar la Condesa de Castelar su monasterio de Corpus Christi de Madrid, con lo que se dio principio a la reformación de Jerónimas Descalzas, que antes habíamos tratado los dos para introducir en aquella Orden el modo de la madre Teresa.

Advierte Gracián a doña Beatriz de los contratiempos y oposición que va a encontrar si funda nueva religión con hábito de jerónimas, regla de san Agustín y constituciones de Carmelitas Descalzas, distinta por tanto a todas las que había hasta ese momento, y, en consecuencia, necesitaría la aprobación del Papa.

𝐋𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐭𝐞𝐱𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐏𝐞𝐫𝐞𝐠𝐫𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐀𝐧𝐚𝐬𝐭𝐚𝐬𝐢𝐨.
Este libro, La peregrinación de Anastasio, es considerado la autobiografía del P. Gracián de la Madre de Dios, donde, en forma de diálogo, describe su azarosa vida, tanto los trabajos y tribulaciones, como las mercedes que de Dios recibió.
A través de esta narración, la figura de la condesa de Castellar aparece en varias ocasiones y nos facilita el conocimiento de la relación entre ambos y la ayuda que el padre carmelita la prestó, en forma de consejos y asesoramiento, en aras de las fundaciones emprendidas por aquella. Gracián, después de haber sido liberado y estando en Roma, ocupado en fundar el primer convento de Carmelitas Descalzas, cita por primera vez a doña Beatriz: «𝐸𝑠𝑐𝑟𝑖𝑏𝑖́ 𝑎 𝑙𝑎 𝐶𝑜𝑛𝑑𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑠𝑡𝑒𝑙𝑙𝑎𝑟, 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑢𝑙𝑡𝑜́ 𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒́ 𝑏𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑜𝑏𝑟𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑟𝑖́𝑎 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑖𝑛𝑒𝑟𝑜𝑠, 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎𝑠𝑒 𝑒𝑙 𝑚𝑜𝑛𝑎𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑆𝑎𝑛 𝐽𝑜𝑠𝑒́ 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑟𝑚𝑒𝑙𝑖𝑡𝑎𝑠 𝐷𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑧𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝐴𝑙𝑐𝑎𝑙𝑎́». Consejos y parecer que da a doña Beatriz Ramírez de Mendoza acerca de sus planes fundacionales tratados, también, de forma epistolar.

En una segunda mención, escribe lo siguiente:
"𝐷𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜, 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑦𝑜 𝑖𝑏𝑎 𝑎 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑖𝑠𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝐴́𝑓𝑟𝑖𝑐𝑎, 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑒𝑛 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑 𝑝𝑟𝑜𝑐𝑢𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑐𝑎𝑟𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑅𝑒𝑦, 𝑠𝑒 𝑜𝑓𝑟𝑒𝑐𝑖𝑜́ 𝑎 𝑣𝑒𝑛𝑖𝑟 ℎ𝑎𝑏𝑙𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑎 𝐶𝑜𝑛𝑑𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑠𝑡𝑒𝑙𝑙𝑎𝑟 𝑢𝑛 𝑠𝑎𝑐𝑟𝑖𝑠𝑡𝑎́𝑛 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑜𝑛𝑣𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑀𝑒𝑟𝑐𝑒𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑, 𝑙𝑙𝑎𝑚𝑎𝑑𝑜 𝑓𝑟𝑎𝑦 𝐽𝑢𝑎𝑛, 𝑦 𝑙𝑒 𝑝𝑖𝑑𝑖𝑜́ 𝑙𝑒 𝑓𝑎𝑣𝑜𝑟𝑒𝑐𝑖𝑒𝑠𝑒 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖́𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑒𝑛𝑧𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑂𝑟𝑑𝑒𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑀𝑒𝑟𝑐𝑒𝑑. 𝐿𝑙𝑎𝑚𝑜́𝑚𝑒 𝑙𝑎 𝐶𝑜𝑛𝑑𝑒𝑠𝑎, 𝑦 𝑐𝑜𝑛𝑐𝑒𝑟𝑡𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 ℎ𝑖𝑐𝑖𝑒𝑠𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑓𝑖𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑑𝑒 𝑠𝑢 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝐺𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑙 𝑦 𝑠𝑒 𝑙𝑒 𝑝𝑖𝑑𝑖𝑒𝑠𝑒 𝑙𝑖𝑐𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎𝑟 𝑐𝑎𝑠𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑀𝑒𝑟𝑐𝑒𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝐷𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑧𝑜𝑠; 𝑦 𝑎𝑙𝑙𝑖́ 𝑠𝑒 𝑙𝑒 𝑜𝑓𝑟𝑒𝑐𝑖𝑜́ 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎𝑟𝑙𝑒 𝑑𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑑𝑜𝑠 𝑝𝑢𝑒𝑏𝑙𝑜𝑠 𝑠𝑢𝑦𝑜𝑠. 𝑌𝑜 𝑙𝑒𝑖́ 𝑠𝑢 𝑅𝑒𝑔𝑙𝑎 –𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑆𝑎𝑛 𝐴𝑔𝑢𝑠𝑡𝑖́𝑛– 𝑦 𝑠𝑢𝑠 𝐶𝑜𝑛𝑠𝑡𝑖𝑡𝑢𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠; 𝑦 𝑗𝑢𝑛𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑙𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝐶𝑎𝑟𝑚𝑒𝑙𝑖𝑡𝑎𝑠, 𝐴𝑔𝑢𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜𝑠 𝑦 𝑇𝑟𝑖𝑛𝑖𝑡𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝐷𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑧𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒𝑠 ℎ𝑎𝑐𝑖́𝑎𝑛 𝑚𝑎́𝑠 𝑎𝑙 𝑐𝑎𝑠𝑜, 𝑠𝑒 𝑜𝑟𝑑𝑒𝑛𝑎𝑟𝑜𝑛 𝐶𝑜𝑛𝑠𝑡𝑖𝑡𝑢𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑟𝑒𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎𝑑𝑎𝑠, 𝑦 𝑎𝑠𝑖́ 𝑡𝑢𝑣𝑜 𝑝𝑟𝑖𝑛𝑐𝑖𝑝𝑖𝑜 𝑙𝑎 𝑅𝑒𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑀𝑒𝑟𝑐𝑒𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝐷𝑒𝑠𝑐𝑎𝑙𝑧𝑜𝑠."

En las dos citas, el asunto tratado, son los proyectos fundacionales de la condesa y las gestiones que, para estas metas, realizaba el P. Gracián. (𝒄𝒐𝒏𝒕𝒊𝒏𝒖𝒂𝒓𝒂́)

• 𝑆𝑎𝑛𝑡𝑎 𝑇𝑒𝑟𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝐽𝑒𝑠𝑢́𝑠. 𝐵𝑒𝑛𝑖𝑡𝑜 𝑀𝑒𝑟𝑐𝑎𝑑𝑒́ (𝑀𝑢𝑠𝑒𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑃𝑟𝑎𝑑𝑜), 1868.
• 𝑃𝑜𝑟𝑡𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑝𝑖𝑙𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝑜𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑃𝑎𝑑𝑟𝑒 𝐺𝑟𝑎𝑐𝑖𝑎́𝑛 𝑠𝑢𝑓𝑟𝑎𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝐿𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑑𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑠𝑡𝑒𝑙𝑙𝑎𝑟.

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16/06/2026

Compartimos las preciosas fotografías que amablemente nos han enviado Milagros Vegue y Beatriz Salvador de la Octava de nuestro Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras" celebrada el pasado sábado 13 de junio.

Agradecemos muy especialmente a la Hermandad Jesús El Pobre y del Dulce Nombre su incondicional e inestimable ayuda, colaboración y organización del cortejo.

También agradecemos la presencia de las vecinas cofradías de Hermandad Gran Poder y Macarena, Hermandad del Buen Suceso, Hermandad de los Estudiantes, el Grupo de los Sagrados Corazones y Congregación de San Isidro.

Y también a los 4 sacerdotes y nuestro capellán Don Pedro que nos acompañaron en toda la celebración, al grupo de acólitos San Jerónimo y a todos los fieles que asisten a misa en el monasterio por su interés y disponibilidad en esta fiesta que con tanto cariño preparamos en honor del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Alabado sea Jesús Sacramentado!

14/06/2026

La procesión de la Octava del Corpus Christi en directo en Telemadrid (y 2)

14/06/2026

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14/06/2026

Extraordinario vídeo de la procesión de la Octava del Corpus Christi de nuestro monasterio, realizado una vez más con gran belleza visual por José Simón, a quien agradecemos desde aquí su interés, dedicación y talento. ¡Gracias!

Procesión Eucaristica del Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "L...

04/06/2026
Con motivo de centenario hoy se ha inaugurado esta interesante muestra en el bajo coro con varios e importantes objetos ...
28/05/2026

Con motivo de centenario hoy se ha inaugurado esta interesante muestra en el bajo coro con varios e importantes objetos relacionados con nuestra fundadora Doña Beatriz Ramírez de Mendoza y que no se habían expuesto hasta ahora por estar custodiados en la clausura. Se puede visitar hasta diciembre durante el horario de apertura de la iglesia hasta la misa de las 19:00h.

EL IDEAL MONÁSTICO DE SANTA TERESA DE JESÚS EN LAS FUNDACIONES DE DOÑA BEATRIZ RAMÍREZ DE MENDOZA (1554-1626), CONDESA D...
22/05/2026

EL IDEAL MONÁSTICO DE SANTA TERESA DE JESÚS EN LAS FUNDACIONES DE DOÑA BEATRIZ RAMÍREZ DE MENDOZA (1554-1626), CONDESA DE CASTELLAR.
𝐕𝐢𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐁𝐞𝐧𝐢́𝐭𝐞𝐳 𝐁𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨.

𝐴𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝑜𝑛𝑔𝑟𝑒𝑠𝑜 𝐼𝑛𝑡𝑒𝑟𝑢𝑛𝑖𝑣𝑒𝑟𝑠𝑖𝑡𝑎𝑟𝑖𝑜 "𝑆𝐴𝑁𝑇𝐴 𝑇𝐸𝑅𝐸𝑆𝐴 𝐷𝐸 𝐽𝐸𝑆𝑈́𝑆, 𝑀𝐴𝐸𝑆𝑇𝑅𝐴 𝐷𝐸 𝑉𝐼𝐷𝐴"; 𝐴́𝑣𝑖𝑙𝑎, 1-3 𝑑𝑒 𝑎𝑔𝑜𝑠𝑡𝑜 2015

𝟏. 𝐄𝐋 𝐈𝐃𝐄𝐀𝐋 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐄𝐌𝐏𝐋𝐀𝐓𝐈𝐕𝐎 𝐄𝐍 𝐓𝐄𝐑𝐄𝐒𝐀 𝐃𝐄 𝐉𝐄𝐒𝐔́𝐒.
𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 escribió una extensa obra, donde queda reflejada su experiencia contemplativa personal, sus fundaciones y las recomendaciones para que los conventos fundados a partir de su reforma fueran casas donde su ideal monástico se hiciera plena realidad. Es bien conocido como esta ideología se fraguó en su celda del monasterio de la Encarnación (Ávila), donde un grupo de monjas se reunían con la Santa, en coloquios espirituales; allí, se aspiraba a una vida de soledad y silencio «𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑟𝑚𝑖𝑡𝑎𝑛̃𝑎𝑠» en añoranza de los primitivos padres del desierto, y en aquel momento opuesto al bullicio de visitas y gentes que frecuentaban el monasterio de la Encarnación.

Para llevar a cabo este objetivo, entre sus indicaciones vamos a señalar:

• En cuanto a su número, la comunidad no debe estar formada por más de trece monjas. En tal sentido, 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 hablaba: «𝑑𝑒 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑜𝑛 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑗𝑢𝑛𝑡𝑎𝑠».

•Las candidatas deben ser personas de oración, pretender la perfección evangélica y el desprecio del mundo. Es necesario que tengan salud y entendimiento, y una edad mínima de 17 años.

• No es necesaria dote. Una importante novedad con respecto a la tradición monástica femenina. El trabajo manual es la fuente de los ingresos de la comunidad, sin que éste sea tan absorbente o complejo que aparte a la religiosa de su retiro. Los oficios y tareas las hacen todas las monjas desde la priora a la última novicia.

• La vida comunitaria tiene como centro la oración. La pobreza absoluta, ninguna monja tenga nada propio. Máxima soledad individual para propiciar el recogimiento, la lectura espiritual y la oración personal.

• En comunidad hay igualdad entre las hermanas, sin distinción de estratos sociales, en todos los aspectos de la vida común: «𝑙𝑎 𝑡𝑎𝑏𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑏𝑎𝑟𝑟𝑒𝑟… 𝑐𝑜𝑚𝑖𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑑𝑟𝑒 𝑝𝑟𝑖𝑜𝑟𝑎».

En cuanto a las constituciones, se hicieron varias redacciones desde la primera para San José de Ávila, hasta el texto definitivo de Alcalá; se observaron conjuntamente la regla y las constituciones. El texto se fijó en 1581, en Alcalá, y fue revisado y redactado por el gran colaborador de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, el maestro 𝐟𝐫𝐚𝐲 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧, siguiendo el pensamiento, espíritu y directrices de la Santa para sus carmelos. El documento se dividió en veinte capítulos, donde se recogen las ideas que ya se vivían en los conventos fundados en los últimos veinte años:

• Mantener estricta clausura, según se recoge en las constituciones y estar cada religiosa en la soledad de su celda.
• No comer carne sin necesidad y ayunar durante ocho meses.
• Excluir la sala de labor en común.
• Hacer la recreación todas las monjas juntas.

𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 se ocupó de los confesores que prefería fueran «letrados», en este sentido ella siempre buscó los más insignes teólogos, los dominicos de Santo Tomás (Ávila) o eminentes padres jesuitas que actuaron de confesores y consejeros. Y así se lo encomendó al 𝐏. 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 para que hiciese lo que pudiese a fin de conservar la santa libertad para que sus monjas «pudiesen buscar los siervos de Dios que las guiasen a la mayor perfección, siendo el propio 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 quien contribuyó a este empeño: «𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑒𝑙 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑔𝑜𝑏𝑒𝑟𝑛𝑒́, 𝑦𝑜 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝑖𝑏𝑎 𝑎 𝑏𝑢𝑠𝑐𝑎𝑟 𝑃𝑎𝑑𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐶𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑖́𝑎 𝑦 𝑟𝑒𝑙𝑖𝑔𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑜𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑂𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑐𝑙𝑒́𝑟𝑖𝑔𝑜𝑠 𝑠𝑖𝑒𝑟𝑣𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐷𝑖𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑖𝑟𝑖𝑡𝑢𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑟𝑒𝑑𝑖𝑐𝑎𝑠𝑒𝑛 𝑦 𝑐𝑜𝑛𝑓𝑒𝑠𝑎𝑠𝑒𝑛».

𝟐. 𝐏𝐄𝐑𝐅𝐈𝐋 𝐃𝐄 𝐃𝐎𝐒 𝐅𝐔𝐍𝐃𝐀𝐃𝐎𝐑𝐀𝐒: 𝐓𝐄𝐑𝐄𝐒𝐀 𝐃𝐄 𝐉𝐄𝐒𝐔́𝐒 𝐘 𝐁𝐄𝐀𝐓𝐑𝐈𝐙 𝐑𝐀𝐌𝐈́𝐑𝐄𝐙 𝐃𝐄 𝐌𝐄𝐍𝐃𝐎𝐙𝐀.

𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐞𝐩𝐞𝐝𝐚 𝐲 𝐀𝐡𝐮𝐦𝐚𝐝𝐚 (1515-1582) ingresó, por decisión paterna, en plena adolescencia, en el convento de agustinas de Santa María de Gracia de Ávila para ser educada junto con otras jóvenes de su edad y condición social, y, años después, esta vez con la oposición de su padre, entra en el monasterio de la Encarnación, el 2 de noviembre de 1535.

Así pues, 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 llevaba ya veintiún años como monja carmelita en la Encarnación, cuando un 6 de marzo de 1554 nace en Madrid, 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚. 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 contaba en esta fecha, con largos años de vida contemplativa, experiencias místicas y madurez espiritual, base de lo que serán después sus años fundacionales.

Las doctrinas y enseñanzas de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 llegan a doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 a través de un intermediario, un personaje singular y carismático, 𝐟𝐫𝐚𝐲 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬, amigo y confesor de la Santa, que, con su carisma, diplomacia y elocuencia, se convirtió en un promotor de la reforma teresiana por toda España.

Hay importantes diferencias, en cuanto a su origen, entre doña 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐞𝐩𝐞𝐝𝐚 y doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚; el pertenecer por nacimiento a una familia noble, marcó desde un principio la vida de doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳. Tanto por el ambiente familiar, como por su carácter, todo nos manifiesta su tendencia a la vida religiosa. Estamos en los primeros años del reinado de 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐈𝐈, la familia de doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳, dado su linaje, prestaba servicio directo al rey, razón por la cual su infancia y juventud se formaron en un ambiente cortesano, aunque hay que tener en cuenta el carácter de la corte de los Austrias, rígido y austero y, profundamente, religioso. Como tal, además de las amistades de palacio, doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 frecuentó desde muy joven el monasterio de las Descalzas Reales, donde ingresaban reinas viudas, infantas y señoras nobles. Parece ser que doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 tuvo intención de ingresar en este célebre cenobio, aunque su madre, 𝐀𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚, y aya del futuro 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐈𝐈𝐈, no era partidaria de esta vocación. Y así, por razones de intereses familiares, contrae matrimonio en 1585 con el 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫, del que nacen seis hijos durante los diez años que estuvo casada, quedando prematuramente viuda en 1595.

Doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 oiría hablar mucho de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, la monja andariega. Cuando 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 pasaba por Madrid, en sus viajes fundacionales, se alojaba en casa de doña 𝐀𝐧𝐚 𝐃𝐚𝐧𝐭𝐢𝐬𝐜𝐨, madre de los 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐧𝐞𝐬, dama conocida y seguramente con lazos de amistad con los 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚, pues ambas familias prestaban servicio en Palacio.

Es fácil imaginar que doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 tenía noticias de las numerosas fundaciones de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐀́𝐯𝐢𝐥𝐚. Los años que 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 estaba ocupada en sus tareas fundacionales corresponden a los años de juventud de doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳, cuando vivió en palacio y antes de su matrimonio (1585).

No tenemos noticia de que 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 conociera personalmente a 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, pero sin duda, para la joven y piadosa noble, la monja abulense constituía un ejemplo a emular, y a la cual admiraría profundamente. Sí es cierto que, como ya hemos comentado, 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 pernoctó en varias ocasiones en la villa de Madrid, y se alojaba en casa de los 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐧𝐞𝐬, de los cuales, 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 y sus hermanos 𝐀𝐧𝐭𝐨𝐧𝐢𝐨 y 𝐓𝐨𝐦𝐚́𝐬 son los más relacionados con la 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫.

𝐓𝐨𝐦𝐚́𝐬 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐃𝐚𝐧𝐭𝐢𝐬𝐜𝐨 conoció a la madre 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 de vista, en trato y comunicación en la villa de Madrid y en Ávila y así consta en los documentos del proceso. Más adelante veremos su relación con la 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫.

Por su parte, al quedarse viuda en 1595, la 𝐈𝐕 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫 siente de nuevo su inquietud vocacional y renace el antiguo deseo de la vida religiosa. (𝒄𝒐𝒏𝒕𝒊𝒏𝒖𝒂𝒓𝒂́).

Iniciamos con esta publicación una serie de artículos sobre las más notables obras de arte que atesora nuestro monasteri...
13/05/2026

Iniciamos con esta publicación una serie de artículos sobre las más notables obras de arte que atesora nuestro monasterio.

𝐑𝐞𝐭𝐚𝐛𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐂𝐚𝐫𝐛𝐨𝐧𝐞𝐫𝐚
𝐴𝑛𝑜́𝑛𝑖𝑚𝑜, 𝑠. 𝑋𝑉𝐼𝐼
Esta pintura de una Virgen Inmaculada es la que da fama al Monasterio. El retablo de estilo rococó fue confeccionado en el s. XVII y presenta en el ático una talla de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐨𝐬𝐞́ de bella factura. En las hornacinas laterales aparecen ahora, después de mucho tiempo custodiadas en la clausura, una imagen de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐨𝐚𝐪𝐮𝐢́𝐧 y otra de 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐀𝐧𝐚, padres de la Virgen.

𝑯𝒂𝒍𝒍𝒂𝒛𝒈𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒍𝒊𝒆𝒏𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝒚 𝒔𝒖 𝒅𝒆𝒏𝒐𝒎𝒊𝒏𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒄𝒐𝒎𝒐 “𝑳𝒂 𝑪𝒂𝒓𝒃𝒐𝒏𝒆𝒓𝒂”.
Por tradición se sabe que por la empinada calle de Puñonrostro, que desemboca en la hoy plaza del Conde de Miranda, unos muchachos jugaban cierta tarde, arrastrando, con gran algazara, un lienzo pintado que uno de ellos había sacado de los oscuros sótanos de la carbonería de su padre. Seguramente que los tales mozalbetes ni se habían fijado en la pintura que cubría una de las caras del recio lienzo. Más acertó a pasar por aquellos lugares un religioso franciscano, a la sazón muy popular en Madrid, el padre franciscano 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐂𝐚𝐧𝐚𝐥𝐞𝐣𝐚𝐬, del no muy lejano convento de San Gil, a cuya fundación cooperó por cierto la condesa de Castellar; se fijó en el cuadro, y cuál no sería su sorpresa al descubrir pintada la imagen de Nuestra Señora. Enterado de la procedencia de tal lienzo, y exaltada su religiosidad a la vista de la profanación, lo recogió con gran respeto, y excitando a venerarla a los mismos niños y a cuantas personas por el lugar transitaban, fue conducida procesionalmente la imagen al próximo convento, a la sazón en obras. Aquella Virgen fue desde el primer momento 𝐥𝐚 “𝐂𝐚𝐫𝐛𝐨𝐧𝐞𝐫𝐚”, y carboneras fueron las monjas y el convento y la plaza en que se levanta, quiénes lo aceptaron con agrado y extendieron su devoción por todo Madrid.

El hallazgo del lienzo con la imagen de la Virgen debió ocurrir por 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟔𝟒𝟕, pues el primer centenario se celebró el 11 de ese mes de 1747, trasladándose el cuadro desde su altar al mayor del propio templo.

Numerosísimos madrileños desfilaron por el rincón de la romántica plazuela, adornada con los ricos reposteros que los nobles, cuyas viviendas la formaban, colgaron de sus salientes balcones. El Ayuntamiento de Madrid cooperó a las fiestas colocando cien faroles, que iluminaban grandemente la ya entonces llamada plaza del Conde de Miranda.

𝑪𝒐𝒏𝒈𝒓𝒆𝒈𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒂 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒆𝒍 𝒂𝒎𝒑𝒂𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝑪𝒂𝒓𝒃𝒐𝒏𝒆𝒓𝒂.
EI extraño descubrimiento de este lienzo dio motivo a una cofradía, en cuyas listas se apuntaron desde la familia Real y las más salientes personalidades de la Corte hasta los más modestos menestrales, amén de todos los comerciantes de la calle Mayor, que tenían a gala pertenecer a la dicha congregación.

No es de extrañar el esplendor y riqueza por entonces de aquel convento. Todos los utensilios y adornos del altar eran de plata y oro. De plata ma**za eran las lámparas y las numerosas arañas que del techo pendían en las grandes solemnidades, siendo camareras adornistas de la congregación las damas más linajudas de Madrid, que acudían a cooperar al mayor esplendor de la misma.

𝐃𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐨𝐬 𝐦𝐢𝐥𝐚𝐠𝐫𝐨𝐬 registrados en diversas ocasiones enfervorizaron más el entusiasmo por la Carbonera, y en clausura existen en el convento del Corpus Christi varios cuadros votivos representando la intervención de “la Carbonera” al invocarla en momentos de singular zozobra, salvando de la muerte a diversas personas. Ya es una carroza, por cuya portezuela asoma un personaje, la que atropella a un joven; éste invoca la Carbonera y sale ileso del trance entre el asombro de todos. Así nos lo dice una leyenda escrita al pie del lienzo, que reproduce la propia plazuela del Conde de Miranda, añadiendo que el suceso se registró el 9 de junio de 1691, llamándose el afortunado joven Juan de Luces. Ya es otro mancebo sorprendido en el campo y arrollado por otro carruaje con igual feliz resultado merced a la propia invocación.

La mencionada congregación se extinguió el año de 1808. Los franceses se apoderaron no sólo de los fondos de los congregantes, si no también de la mayoría de los objetos preciosos que en la iglesia existían, arrancando las perlas y el oro que enriquecían un magnífico terno hoy desaparecido.

𝐃𝐨𝐧̃𝐚 𝐂𝐚𝐭𝐚𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐇𝐚𝐫𝐨 𝐲 𝐆𝐮𝐳𝐦𝐚́𝐧, que fue 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐥𝐛𝐚, 𝐌𝐚𝐫𝐪𝐮𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐩𝐢𝐨, en su testamento de 18 de septiembre de 1733, declaró tener hecha donación a Nuestra Señora de la Carbonera del sitio que llamaban La Isla, en el camino de El Pardo, que rentaba 1.100 reales al año.

Antes de formalizarse esta donación ya se habían celebrado en varios años, y por cuenta de la duquesa, tres fiestas: una «el 𝟕 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐲𝐨, a título de la colocación de Nuestra Señora de la Carbonera»; otra, el 𝟏𝟓 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐨𝐬𝐭𝐨, a la Asunción, y la otra, el 𝟖 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐭𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 a la Natividad, pagando 800 reales cada fiesta, dándose además, por la duquesa seis arrobas de aceite al año para la lámpara de dicha imagen.

Así lo dejó encargado dicha señora a su nieto 𝐃. 𝐅𝐞𝐫𝐧𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐥𝐯𝐚, 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐀𝐥𝐛𝐚; pero como el sitio de la Isla estaba dentro del marco y cordón de El Pardo, el Rey quiso comprarlo tanto el dicho sitio como el Soto de las Bayuecas, para realizar dicha venta se trató primero con la comunidad para que lo cediese y renunciara a nombre de la imagen de Nuestra Señora de la Carbonera todo el derecho que en dominio, usufructo y propiedad le pertenecía del expresado sitio, obligándose el Duque de Alba por sí, sus herederos y sucesores en toda forma a continuar y pagar los 900 reales de las tres funciones y las seis arrobas de aceite en cada año perpetuamente.

𝐹𝑢𝑒𝑛𝑡𝑒: 𝑃𝑒́𝑟𝑒𝑧 𝑀𝑖́𝑛𝑔𝑢𝑒𝑧, 𝐹𝑖𝑑𝑒𝑙. "𝐿𝑎 𝐶𝑜𝑛𝑑𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑠𝑡𝑒𝑙𝑙𝑎𝑟, 𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎𝑑𝑜𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝑜𝑛𝑣𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝐶𝑎𝑟𝑏𝑜𝑛𝑒𝑟𝑎𝑠". 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑, 1932.

Dirección

Plaza Del Conde De Miranda, 3
Madrid
28005

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