Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras"

Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras" Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras", Organización religiosa, Plaza del Conde de Miranda, 3, Madrid.

Compartimos las preciosas fotografías que amablemente nos han enviado Milagros Vegue y Beatriz Salvador de la Octava de ...
16/06/2026

Compartimos las preciosas fotografías que amablemente nos han enviado Milagros Vegue y Beatriz Salvador de la Octava de nuestro Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "Carboneras" celebrada el pasado sábado 13 de junio.

Agradecemos muy especialmente a la Hermandad Jesús El Pobre y del Dulce Nombre su incondicional e inestimable ayuda, colaboración y organización del cortejo.

También agradecemos la presencia de las vecinas cofradías de Hermandad Gran Poder y Macarena, Hermandad del Buen Suceso, Hermandad de los Estudiantes, el Grupo de los Sagrados Corazones y Congregación de San Isidro.

Y también a los 4 sacerdotes y nuestro capellán Don Pedro que nos acompañaron en toda la celebración, al grupo de acólitos San Jerónimo y a todos los fieles que asisten a misa en el monasterio por su interés y disponibilidad en esta fiesta que con tanto cariño preparamos en honor del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Alabado sea Jesús Sacramentado!

14/06/2026

La procesión de la Octava del Corpus Christi en directo en Telemadrid (y 2)

14/06/2026

La procesión de la Octava del Corpus Christi en directo en Telemadrid (1)

Extraordinario vídeo de la procesión de la Octava del Corpus Christi de nuestro monasterio, realizado una vez más con gr...
14/06/2026

Extraordinario vídeo de la procesión de la Octava del Corpus Christi de nuestro monasterio, realizado una vez más con gran belleza visual por José Simón, a quien agradecemos desde aquí su interés, dedicación y talento. ¡Gracias!

Procesión Eucaristica del Monasterio Jerónimo del Corpus Christi "L...

04/06/2026
Con motivo de centenario hoy se ha inaugurado esta interesante muestra en el bajo coro con varios e importantes objetos ...
28/05/2026

Con motivo de centenario hoy se ha inaugurado esta interesante muestra en el bajo coro con varios e importantes objetos relacionados con nuestra fundadora Doña Beatriz Ramírez de Mendoza y que no se habían expuesto hasta ahora por estar custodiados en la clausura. Se puede visitar hasta diciembre durante el horario de apertura de la iglesia hasta la misa de las 19:00h.

EL IDEAL MONÁSTICO DE SANTA TERESA DE JESÚS EN LAS FUNDACIONES DE DOÑA BEATRIZ RAMÍREZ DE MENDOZA (1554-1626), CONDESA D...
22/05/2026

EL IDEAL MONÁSTICO DE SANTA TERESA DE JESÚS EN LAS FUNDACIONES DE DOÑA BEATRIZ RAMÍREZ DE MENDOZA (1554-1626), CONDESA DE CASTELLAR.
𝐕𝐢𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐁𝐞𝐧𝐢́𝐭𝐞𝐳 𝐁𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨.

𝐴𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝑜𝑛𝑔𝑟𝑒𝑠𝑜 𝐼𝑛𝑡𝑒𝑟𝑢𝑛𝑖𝑣𝑒𝑟𝑠𝑖𝑡𝑎𝑟𝑖𝑜 "𝑆𝐴𝑁𝑇𝐴 𝑇𝐸𝑅𝐸𝑆𝐴 𝐷𝐸 𝐽𝐸𝑆𝑈́𝑆, 𝑀𝐴𝐸𝑆𝑇𝑅𝐴 𝐷𝐸 𝑉𝐼𝐷𝐴"; 𝐴́𝑣𝑖𝑙𝑎, 1-3 𝑑𝑒 𝑎𝑔𝑜𝑠𝑡𝑜 2015

𝟏. 𝐄𝐋 𝐈𝐃𝐄𝐀𝐋 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐄𝐌𝐏𝐋𝐀𝐓𝐈𝐕𝐎 𝐄𝐍 𝐓𝐄𝐑𝐄𝐒𝐀 𝐃𝐄 𝐉𝐄𝐒𝐔́𝐒.
𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 escribió una extensa obra, donde queda reflejada su experiencia contemplativa personal, sus fundaciones y las recomendaciones para que los conventos fundados a partir de su reforma fueran casas donde su ideal monástico se hiciera plena realidad. Es bien conocido como esta ideología se fraguó en su celda del monasterio de la Encarnación (Ávila), donde un grupo de monjas se reunían con la Santa, en coloquios espirituales; allí, se aspiraba a una vida de soledad y silencio «𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑟𝑚𝑖𝑡𝑎𝑛̃𝑎𝑠» en añoranza de los primitivos padres del desierto, y en aquel momento opuesto al bullicio de visitas y gentes que frecuentaban el monasterio de la Encarnación.

Para llevar a cabo este objetivo, entre sus indicaciones vamos a señalar:

• En cuanto a su número, la comunidad no debe estar formada por más de trece monjas. En tal sentido, 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 hablaba: «𝑑𝑒 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑜𝑛 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑗𝑢𝑛𝑡𝑎𝑠».

•Las candidatas deben ser personas de oración, pretender la perfección evangélica y el desprecio del mundo. Es necesario que tengan salud y entendimiento, y una edad mínima de 17 años.

• No es necesaria dote. Una importante novedad con respecto a la tradición monástica femenina. El trabajo manual es la fuente de los ingresos de la comunidad, sin que éste sea tan absorbente o complejo que aparte a la religiosa de su retiro. Los oficios y tareas las hacen todas las monjas desde la priora a la última novicia.

• La vida comunitaria tiene como centro la oración. La pobreza absoluta, ninguna monja tenga nada propio. Máxima soledad individual para propiciar el recogimiento, la lectura espiritual y la oración personal.

• En comunidad hay igualdad entre las hermanas, sin distinción de estratos sociales, en todos los aspectos de la vida común: «𝑙𝑎 𝑡𝑎𝑏𝑙𝑎 𝑑𝑒 𝑏𝑎𝑟𝑟𝑒𝑟… 𝑐𝑜𝑚𝑖𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑚𝑎𝑑𝑟𝑒 𝑝𝑟𝑖𝑜𝑟𝑎».

En cuanto a las constituciones, se hicieron varias redacciones desde la primera para San José de Ávila, hasta el texto definitivo de Alcalá; se observaron conjuntamente la regla y las constituciones. El texto se fijó en 1581, en Alcalá, y fue revisado y redactado por el gran colaborador de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, el maestro 𝐟𝐫𝐚𝐲 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧, siguiendo el pensamiento, espíritu y directrices de la Santa para sus carmelos. El documento se dividió en veinte capítulos, donde se recogen las ideas que ya se vivían en los conventos fundados en los últimos veinte años:

• Mantener estricta clausura, según se recoge en las constituciones y estar cada religiosa en la soledad de su celda.
• No comer carne sin necesidad y ayunar durante ocho meses.
• Excluir la sala de labor en común.
• Hacer la recreación todas las monjas juntas.

𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 se ocupó de los confesores que prefería fueran «letrados», en este sentido ella siempre buscó los más insignes teólogos, los dominicos de Santo Tomás (Ávila) o eminentes padres jesuitas que actuaron de confesores y consejeros. Y así se lo encomendó al 𝐏. 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 para que hiciese lo que pudiese a fin de conservar la santa libertad para que sus monjas «pudiesen buscar los siervos de Dios que las guiasen a la mayor perfección, siendo el propio 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 quien contribuyó a este empeño: «𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑒𝑙 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑔𝑜𝑏𝑒𝑟𝑛𝑒́, 𝑦𝑜 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝑖𝑏𝑎 𝑎 𝑏𝑢𝑠𝑐𝑎𝑟 𝑃𝑎𝑑𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐶𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑖́𝑎 𝑦 𝑟𝑒𝑙𝑖𝑔𝑖𝑜𝑠𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑜𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑂𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑐𝑙𝑒́𝑟𝑖𝑔𝑜𝑠 𝑠𝑖𝑒𝑟𝑣𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐷𝑖𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑠𝑝𝑖𝑟𝑖𝑡𝑢𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑟𝑒𝑑𝑖𝑐𝑎𝑠𝑒𝑛 𝑦 𝑐𝑜𝑛𝑓𝑒𝑠𝑎𝑠𝑒𝑛».

𝟐. 𝐏𝐄𝐑𝐅𝐈𝐋 𝐃𝐄 𝐃𝐎𝐒 𝐅𝐔𝐍𝐃𝐀𝐃𝐎𝐑𝐀𝐒: 𝐓𝐄𝐑𝐄𝐒𝐀 𝐃𝐄 𝐉𝐄𝐒𝐔́𝐒 𝐘 𝐁𝐄𝐀𝐓𝐑𝐈𝐙 𝐑𝐀𝐌𝐈́𝐑𝐄𝐙 𝐃𝐄 𝐌𝐄𝐍𝐃𝐎𝐙𝐀.

𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐞𝐩𝐞𝐝𝐚 𝐲 𝐀𝐡𝐮𝐦𝐚𝐝𝐚 (1515-1582) ingresó, por decisión paterna, en plena adolescencia, en el convento de agustinas de Santa María de Gracia de Ávila para ser educada junto con otras jóvenes de su edad y condición social, y, años después, esta vez con la oposición de su padre, entra en el monasterio de la Encarnación, el 2 de noviembre de 1535.

Así pues, 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 llevaba ya veintiún años como monja carmelita en la Encarnación, cuando un 6 de marzo de 1554 nace en Madrid, 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚. 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 contaba en esta fecha, con largos años de vida contemplativa, experiencias místicas y madurez espiritual, base de lo que serán después sus años fundacionales.

Las doctrinas y enseñanzas de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 llegan a doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 a través de un intermediario, un personaje singular y carismático, 𝐟𝐫𝐚𝐲 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬, amigo y confesor de la Santa, que, con su carisma, diplomacia y elocuencia, se convirtió en un promotor de la reforma teresiana por toda España.

Hay importantes diferencias, en cuanto a su origen, entre doña 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐞𝐩𝐞𝐝𝐚 y doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚; el pertenecer por nacimiento a una familia noble, marcó desde un principio la vida de doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳. Tanto por el ambiente familiar, como por su carácter, todo nos manifiesta su tendencia a la vida religiosa. Estamos en los primeros años del reinado de 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐈𝐈, la familia de doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳, dado su linaje, prestaba servicio directo al rey, razón por la cual su infancia y juventud se formaron en un ambiente cortesano, aunque hay que tener en cuenta el carácter de la corte de los Austrias, rígido y austero y, profundamente, religioso. Como tal, además de las amistades de palacio, doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 frecuentó desde muy joven el monasterio de las Descalzas Reales, donde ingresaban reinas viudas, infantas y señoras nobles. Parece ser que doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 tuvo intención de ingresar en este célebre cenobio, aunque su madre, 𝐀𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚, y aya del futuro 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐈𝐈𝐈, no era partidaria de esta vocación. Y así, por razones de intereses familiares, contrae matrimonio en 1585 con el 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫, del que nacen seis hijos durante los diez años que estuvo casada, quedando prematuramente viuda en 1595.

Doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 oiría hablar mucho de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, la monja andariega. Cuando 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 pasaba por Madrid, en sus viajes fundacionales, se alojaba en casa de doña 𝐀𝐧𝐚 𝐃𝐚𝐧𝐭𝐢𝐬𝐜𝐨, madre de los 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐧𝐞𝐬, dama conocida y seguramente con lazos de amistad con los 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚, pues ambas familias prestaban servicio en Palacio.

Es fácil imaginar que doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 tenía noticias de las numerosas fundaciones de 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐀́𝐯𝐢𝐥𝐚. Los años que 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 estaba ocupada en sus tareas fundacionales corresponden a los años de juventud de doña 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳, cuando vivió en palacio y antes de su matrimonio (1585).

No tenemos noticia de que 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 conociera personalmente a 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬, pero sin duda, para la joven y piadosa noble, la monja abulense constituía un ejemplo a emular, y a la cual admiraría profundamente. Sí es cierto que, como ya hemos comentado, 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 pernoctó en varias ocasiones en la villa de Madrid, y se alojaba en casa de los 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐧𝐞𝐬, de los cuales, 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 y sus hermanos 𝐀𝐧𝐭𝐨𝐧𝐢𝐨 y 𝐓𝐨𝐦𝐚́𝐬 son los más relacionados con la 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫.

𝐓𝐨𝐦𝐚́𝐬 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 𝐃𝐚𝐧𝐭𝐢𝐬𝐜𝐨 conoció a la madre 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 de vista, en trato y comunicación en la villa de Madrid y en Ávila y así consta en los documentos del proceso. Más adelante veremos su relación con la 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫.

Por su parte, al quedarse viuda en 1595, la 𝐈𝐕 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫 siente de nuevo su inquietud vocacional y renace el antiguo deseo de la vida religiosa. (𝒄𝒐𝒏𝒕𝒊𝒏𝒖𝒂𝒓𝒂́).

Iniciamos con esta publicación una serie de artículos sobre las más notables obras de arte que atesora nuestro monasteri...
13/05/2026

Iniciamos con esta publicación una serie de artículos sobre las más notables obras de arte que atesora nuestro monasterio.

𝐑𝐞𝐭𝐚𝐛𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐂𝐚𝐫𝐛𝐨𝐧𝐞𝐫𝐚
𝐴𝑛𝑜́𝑛𝑖𝑚𝑜, 𝑠. 𝑋𝑉𝐼𝐼
Esta pintura de una Virgen Inmaculada es la que da fama al Monasterio. El retablo de estilo rococó fue confeccionado en el s. XVII y presenta en el ático una talla de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐨𝐬𝐞́ de bella factura. En las hornacinas laterales aparecen ahora, después de mucho tiempo custodiadas en la clausura, una imagen de 𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐨𝐚𝐪𝐮𝐢́𝐧 y otra de 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐀𝐧𝐚, padres de la Virgen.

𝑯𝒂𝒍𝒍𝒂𝒛𝒈𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒍𝒊𝒆𝒏𝒛𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝒚 𝒔𝒖 𝒅𝒆𝒏𝒐𝒎𝒊𝒏𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒄𝒐𝒎𝒐 “𝑳𝒂 𝑪𝒂𝒓𝒃𝒐𝒏𝒆𝒓𝒂”.
Por tradición se sabe que por la empinada calle de Puñonrostro, que desemboca en la hoy plaza del Conde de Miranda, unos muchachos jugaban cierta tarde, arrastrando, con gran algazara, un lienzo pintado que uno de ellos había sacado de los oscuros sótanos de la carbonería de su padre. Seguramente que los tales mozalbetes ni se habían fijado en la pintura que cubría una de las caras del recio lienzo. Más acertó a pasar por aquellos lugares un religioso franciscano, a la sazón muy popular en Madrid, el padre franciscano 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐂𝐚𝐧𝐚𝐥𝐞𝐣𝐚𝐬, del no muy lejano convento de San Gil, a cuya fundación cooperó por cierto la condesa de Castellar; se fijó en el cuadro, y cuál no sería su sorpresa al descubrir pintada la imagen de Nuestra Señora. Enterado de la procedencia de tal lienzo, y exaltada su religiosidad a la vista de la profanación, lo recogió con gran respeto, y excitando a venerarla a los mismos niños y a cuantas personas por el lugar transitaban, fue conducida procesionalmente la imagen al próximo convento, a la sazón en obras. Aquella Virgen fue desde el primer momento 𝐥𝐚 “𝐂𝐚𝐫𝐛𝐨𝐧𝐞𝐫𝐚”, y carboneras fueron las monjas y el convento y la plaza en que se levanta, quiénes lo aceptaron con agrado y extendieron su devoción por todo Madrid.

El hallazgo del lienzo con la imagen de la Virgen debió ocurrir por 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟔𝟒𝟕, pues el primer centenario se celebró el 11 de ese mes de 1747, trasladándose el cuadro desde su altar al mayor del propio templo.

Numerosísimos madrileños desfilaron por el rincón de la romántica plazuela, adornada con los ricos reposteros que los nobles, cuyas viviendas la formaban, colgaron de sus salientes balcones. El Ayuntamiento de Madrid cooperó a las fiestas colocando cien faroles, que iluminaban grandemente la ya entonces llamada plaza del Conde de Miranda.

𝑪𝒐𝒏𝒈𝒓𝒆𝒈𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒂 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒆𝒍 𝒂𝒎𝒑𝒂𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝑪𝒂𝒓𝒃𝒐𝒏𝒆𝒓𝒂.
EI extraño descubrimiento de este lienzo dio motivo a una cofradía, en cuyas listas se apuntaron desde la familia Real y las más salientes personalidades de la Corte hasta los más modestos menestrales, amén de todos los comerciantes de la calle Mayor, que tenían a gala pertenecer a la dicha congregación.

No es de extrañar el esplendor y riqueza por entonces de aquel convento. Todos los utensilios y adornos del altar eran de plata y oro. De plata ma**za eran las lámparas y las numerosas arañas que del techo pendían en las grandes solemnidades, siendo camareras adornistas de la congregación las damas más linajudas de Madrid, que acudían a cooperar al mayor esplendor de la misma.

𝐃𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐨𝐬 𝐦𝐢𝐥𝐚𝐠𝐫𝐨𝐬 registrados en diversas ocasiones enfervorizaron más el entusiasmo por la Carbonera, y en clausura existen en el convento del Corpus Christi varios cuadros votivos representando la intervención de “la Carbonera” al invocarla en momentos de singular zozobra, salvando de la muerte a diversas personas. Ya es una carroza, por cuya portezuela asoma un personaje, la que atropella a un joven; éste invoca la Carbonera y sale ileso del trance entre el asombro de todos. Así nos lo dice una leyenda escrita al pie del lienzo, que reproduce la propia plazuela del Conde de Miranda, añadiendo que el suceso se registró el 9 de junio de 1691, llamándose el afortunado joven Juan de Luces. Ya es otro mancebo sorprendido en el campo y arrollado por otro carruaje con igual feliz resultado merced a la propia invocación.

La mencionada congregación se extinguió el año de 1808. Los franceses se apoderaron no sólo de los fondos de los congregantes, si no también de la mayoría de los objetos preciosos que en la iglesia existían, arrancando las perlas y el oro que enriquecían un magnífico terno hoy desaparecido.

𝐃𝐨𝐧̃𝐚 𝐂𝐚𝐭𝐚𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐇𝐚𝐫𝐨 𝐲 𝐆𝐮𝐳𝐦𝐚́𝐧, que fue 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐥𝐛𝐚, 𝐌𝐚𝐫𝐪𝐮𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐩𝐢𝐨, en su testamento de 18 de septiembre de 1733, declaró tener hecha donación a Nuestra Señora de la Carbonera del sitio que llamaban La Isla, en el camino de El Pardo, que rentaba 1.100 reales al año.

Antes de formalizarse esta donación ya se habían celebrado en varios años, y por cuenta de la duquesa, tres fiestas: una «el 𝟕 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐲𝐨, a título de la colocación de Nuestra Señora de la Carbonera»; otra, el 𝟏𝟓 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐨𝐬𝐭𝐨, a la Asunción, y la otra, el 𝟖 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐭𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 a la Natividad, pagando 800 reales cada fiesta, dándose además, por la duquesa seis arrobas de aceite al año para la lámpara de dicha imagen.

Así lo dejó encargado dicha señora a su nieto 𝐃. 𝐅𝐞𝐫𝐧𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐥𝐯𝐚, 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐀𝐥𝐛𝐚; pero como el sitio de la Isla estaba dentro del marco y cordón de El Pardo, el Rey quiso comprarlo tanto el dicho sitio como el Soto de las Bayuecas, para realizar dicha venta se trató primero con la comunidad para que lo cediese y renunciara a nombre de la imagen de Nuestra Señora de la Carbonera todo el derecho que en dominio, usufructo y propiedad le pertenecía del expresado sitio, obligándose el Duque de Alba por sí, sus herederos y sucesores en toda forma a continuar y pagar los 900 reales de las tres funciones y las seis arrobas de aceite en cada año perpetuamente.

𝐹𝑢𝑒𝑛𝑡𝑒: 𝑃𝑒́𝑟𝑒𝑧 𝑀𝑖́𝑛𝑔𝑢𝑒𝑧, 𝐹𝑖𝑑𝑒𝑙. "𝐿𝑎 𝐶𝑜𝑛𝑑𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝐶𝑎𝑠𝑡𝑒𝑙𝑙𝑎𝑟, 𝑓𝑢𝑛𝑑𝑎𝑑𝑜𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝑜𝑛𝑣𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝐶𝑎𝑟𝑏𝑜𝑛𝑒𝑟𝑎𝑠". 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑, 1932.

Con el fin de dar mayor visibilidad a la conmemoración del 400 aniversario de la muerte de Doña Beatriz Ramírez de Mendo...
10/05/2026

Con el fin de dar mayor visibilidad a la conmemoración del 400 aniversario de la muerte de Doña Beatriz Ramírez de Mendoza y dar a conocer la importancia de su figura en la historia, hemos colocado una lona en la fachada principal del edificio y se han renovado y añadido nuevas cartelas en el interior de la iglesia con información histórico-artística actualizada de las importantes obras de arte que custodia en su interior. Este nuevo contenido más extendido se irá compartiendo en esta página durante este año.

Pronto informaremos además sobre la inauguración de una pequeña exposición que será ubicada en el bajo coro de la iglesia con diferentes objetos personales pertecientes a la fundadora que utilizaba en su vida monacal y otros objetos de valor histórico y artístico.

𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚, 𝐂𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫 y Señora de Rivas.𝑴𝒂𝒅𝒓𝒊𝒅, 6/3/1554 – 4/11/1626𝑱𝒆𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒎𝒂 𝒚 𝒇𝒖𝒏𝒅𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆...
08/05/2026

𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐧𝐝𝐨𝐳𝐚, 𝐂𝐨𝐧𝐝𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫 y Señora de Rivas.
𝑴𝒂𝒅𝒓𝒊𝒅, 6/3/1554 – 4/11/1626
𝑱𝒆𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒎𝒂 𝒚 𝒇𝒖𝒏𝒅𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑴𝒐𝒏𝒂𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝑪𝒐𝒓𝒑𝒖𝒔 𝑪𝒉𝒓𝒊𝒔𝒕𝒊 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒅𝒓𝒊𝒅, 𝒗𝒖𝒍𝒈𝒐 “𝑪𝒂𝒓𝒃𝒐𝒏𝒆𝒓𝒂𝒔”

𝐂𝐀𝐏𝐈́𝐓𝐔𝐋𝐎 2 𝐃𝐄 𝟐

Con fama de mujer piadosa e inclinada a favorecer a las órdenes religiosas y a sus ministros, especialmente a aquellas que optaban por abrazar un modo de vida más riguroso, muchos hombres de la iglesia acudían a su casa en busca de patrocinio. Hacia 1600 lo hizo 𝐟𝐫𝐚𝐲 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧, el que fue director espiritual de 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬. De él escribió la propia Condesa del Castellar que «𝑒𝑟𝑎 𝑚𝑢𝑦 𝑎 𝑚𝑖 𝑔𝑢𝑠𝑡𝑜 𝑠𝑢 𝑠𝑎𝑛𝑡𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑦 𝑒́𝑙 𝑛𝑜 𝑎𝑡𝑎 𝑎𝑙𝑚𝑎𝑠 𝑎 𝑙𝑜 𝑠𝑢𝑦𝑜, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑑𝑒́𝑗𝑎𝑙𝑎𝑠 𝑦 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑠𝑒𝑛 𝑎𝑙 𝑞𝑢𝑒 𝐷𝑖𝑜𝑠 𝑞𝑢𝑖𝑠𝑖𝑒𝑠𝑒 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑢𝑛𝑎». Con el carmelita, que en 1593 había caído prisionero de piratas berberiscos y permanecido año y medio cautivo en Túnez, sobre lo que escribió un Tratado de Redención de cautivos, tuvo Beatriz Ramírez estrecha relación espiritual, que continuó por vía epistolar cuando el padre Gracián fue destinado a Flandes en 1607. Él inculcó a la aristócrata la idea de que nada podía haber tan grato a Dios como redimir cautivos y, en consecuencia, la veneración por las órdenes de la Trinidad y de la Merced, que lo tenían por misión.

La redención de cautivos era, por otra parte, oficio propio del alfaqueque, cargo asociado al título nobiliario de su esposo, aunque para esas fechas la vertiente civil de la liberación de cautivos había caído en desuso, traspasada a las órdenes religiosas.

Fue precisamente 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚́𝐧 quien la puso en contacto con 𝐟𝐫𝐚𝐲 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐁𝐚𝐮𝐭𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐂𝐨𝐧𝐜𝐞𝐩𝐜𝐢𝐨́𝐧, reformador de la Orden Trinitaria, a quien ayudó económicamente para su fundación en 𝐕𝐚𝐥𝐝𝐞𝐩𝐞𝐧̃𝐚𝐬 del primer convento trinitario descalzo.

A su imagen decidió impulsar la reforma de los mercedarios, aunque ello le costaría enfrentarse a los superiores de la orden pues, sin su aprobación y presentándolos como hechos consumados tras ganar bulas en Roma, procedió entre 1603 y 1604 a la fundación de tres conventos de mercedarios descalzos en tierras de su señorío: el de 𝐋𝐚 𝐀𝐥𝐦𝐨𝐫𝐚𝐢𝐦𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐬𝐭𝐞𝐥𝐥𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐅𝐫𝐨𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚 en la provincia de 𝐂𝐚́𝐝𝐢𝐳, bajo la advocación de Santa María de los Reyes, el del 𝐂𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬 𝐂𝐡𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢 en 𝐕𝐢𝐬𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐜𝐨𝐫 𝐞𝐧 𝐒𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐚, agregados al mayorazgo del Castellar, y el de 𝐑𝐢𝐯𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐢𝐝, puesto bajo la advocación de Santa Cecilia.

Aparentemente su apoyo a la redención de cautivos, incluyendo la de los moriscos abundantes en sus dominios sevillanos, redimidos y catequizados por los frailes mercedarios de los conventos instalados en ellos, limitaron el efecto que tuvo su expulsión en otros puntos de la península, aunque su hijo 𝐆𝐚𝐬𝐩𝐚𝐫, heredero del mayorazgo del Castellar, intercediera inútilmente en su favor, contestándosele que era «proceso general»

En 1604 el 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐋𝐞𝐫𝐦𝐚 ordenó su detención acusada de participar en una conspiración palaciega contra el poder del valido tras encontrarse en poder de la 𝐌𝐚𝐫𝐪𝐮𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐕𝐚𝐥𝐥𝐞, en prisión por traición, una carta de Beatriz Ramírez en la que le daba cuenta de una entrevista que había tenido primero con el rey 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐈𝐈𝐈 y luego con la reina 𝐌𝐚𝐫𝐠𝐚𝐫𝐢𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐮𝐬𝐭𝐫𝐢𝐚, en la que confiaba como consejera para desplazar al de 𝐋𝐞𝐫𝐦𝐚:
“𝐿𝑜𝑠 𝑅𝑒𝑦𝑒𝑠 𝑒𝑠𝑡𝑎́𝑛 𝑎𝑞𝑢𝑖́ 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜𝑠 𝑖𝑛𝑞𝑢𝑖𝑒𝑡𝑎𝑛 —𝑑𝑒𝑐𝑖́𝑎 𝑒𝑛 𝑒𝑙𝑙𝑎—. 𝑌𝑜 ℎ𝑎𝑏𝑙𝑒́ 𝑎𝑙 𝑅𝑒𝑦 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑙 𝑎𝑚𝑜𝑟 𝑑𝑒 ℎ𝑖𝑗𝑎 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑚𝑎𝑑𝑟𝑒, 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑐𝑟𝑖𝑜 𝑦 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠 𝑑𝑖𝑗𝑒 𝑎 𝑙𝑎 𝑅𝑒𝑖𝑛𝑎 𝑐𝑜́𝑚𝑜 ℎ𝑎𝑏𝑖́𝑎 ℎ𝑎𝑏𝑙𝑎𝑑𝑜 𝑎 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑑𝑜. 𝑃𝑟𝑒𝑔𝑢𝑛𝑡𝑜́ 𝑞𝑢𝑒 𝑞𝑢𝑒́ 𝑙𝑒 ℎ𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑑𝑖𝑐ℎ𝑜: 𝑑𝑖́𝑗𝑒𝑙𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑢𝑝𝑙𝑖𝑐𝑎́𝑏𝑎𝑙𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑔𝑜𝑏𝑒𝑟𝑛𝑎𝑠𝑒 𝑒́𝑙 𝑦 𝑠𝑒 𝑎𝑐𝑜𝑛𝑠𝑒𝑗𝑎𝑠𝑒 𝑐𝑜𝑛 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑒𝑠𝑎𝑑𝑎 𝑦 𝑑𝑖́𝑗𝑜𝑚𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑖́𝑎, 𝑑𝑖́𝑗𝑒𝑙𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑠𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑒𝑗𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖́𝑎 𝑏𝑖𝑒𝑛, 𝑦 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑠𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑠𝑒 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖́𝑎, 𝑦 𝑒𝑠𝑡𝑎́𝑛𝑑𝑜𝑙𝑒 𝑦𝑜 𝑑𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜́ 𝑒𝑙 𝐷𝑢𝑞𝑢𝑒 𝑦 𝑝𝑟𝑜𝑚𝑒́𝑡𝑜𝑙𝑒 𝑎 𝑉. 𝑆. 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑠𝑒 𝑡𝑢𝑟𝑏𝑜́ 𝑑𝑒 𝑚𝑎𝑛𝑒𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 ℎ𝑢𝑏𝑒 𝑔𝑟𝑎𝑛 𝑙𝑎́𝑠𝑡𝑖𝑚𝑎, 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑜́𝑠𝑒 𝑒𝑙 𝐷𝑢𝑞𝑢𝑒 𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑦 𝑝𝑟𝑒𝑔𝑢𝑛𝑡𝑜́𝑙𝑒 𝑞𝑢𝑒́ 𝑙𝑒 𝑑𝑒𝑐𝑖́𝑎 𝑦𝑜; 𝑦 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑑𝑖𝑗𝑜: ¡𝐴𝑠𝑖́ 𝑆𝑟𝑎. 𝑣𝑎 𝑡𝑜𝑑𝑜!”

La propia Beatriz Ramírez de Mendoza relató los sucesos concernientes a la persecución de Lerma en una breve reseña autógrafa conservada en el monasterio de las Carboneras que solo fue publicada en 1932 por 𝐅𝐢𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐞́𝐫𝐞𝐳 𝐌𝐢́𝐧𝐠𝐮𝐞𝐳, y de la que en futuras publicaciones daremos cuenta.

Conocedora del peligro al que se exponía y que los hombres enviados (más de 800), desde Valladolid a detenerla ya habían registrado sus casas de Rivas, el 12 de marzo de 1604 se refugió con su 𝐡𝐢𝐣𝐚 𝐉𝐮𝐚𝐧𝐚 y las criadas de su casa en el convento de la 𝐂𝐨𝐧𝐜𝐞𝐩𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐢𝐝, fundación de su bisabuela 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐆𝐚𝐥𝐢𝐧𝐝𝐨, del que era priora una de sus hermanas, e inmediatamente hizo los votos como novicia, tomando el nombre de 𝐁𝐞𝐚𝐭𝐫𝐢𝐳 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐋𝐥𝐚𝐠𝐚𝐬. El Duque de Lerma maniobró para que los superiores de la orden jerónima prohibiesen su permanencia en el convento, con amenazas a su hermana, pero obtuvo la protección del 𝐜𝐚𝐫𝐝𝐞𝐧𝐚𝐥 𝐁𝐞𝐫𝐧𝐚𝐫𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧𝐝𝐨𝐯𝐚𝐥 𝐲 𝐑𝐨𝐣𝐚𝐬 (primo del Duque de Lerma), arzobispo de Toledo, y le dio a escoger el monasterio que prefiriese; eligiendo el de la Piedad Bernarda o las Vallecas, en el que se refugió en septiembre de 1604 y siguió vistiendo el hábito jerónimo durante más de un año.

Refugiada con las bernardas expresó a unos religiosos de la Merced Calzada el proyecto de fundar el 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐣𝐞𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐝𝐯𝐨𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬 𝐂𝐡𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢, en terrenos de su propiedad en la colación de San Justo. Los jerónimos se opusieron radicalmente argumentando que por no estar relajada su religión no precisaban recolección, pero el Monarca apoyó la idea. También contó con desde el principio con el beneplácito del 𝐏𝐚𝐩𝐚 𝐂𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐕𝐈𝐈𝐈, quien posiblemente tuviera referencias de ella y de sus obras por su pariente el 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐅𝐞𝐫𝐢𝐚, quien había asistido como embajador de Felipe II en su elección como Papa en 1592, y del que había obtenido, seguramente a través del mismo embajador, la autorización o Bula para fundar conventos reformados de la Merced.

Fray Jerónimo de Gracián le proporcionó la carta de fundación, con la que acudió al arzobispo de Toledo y al Consejo Real para burlar la oposición de Lerma, obteniendo en el verano de 1605 la autorización del rey y del arzobispo. Al mismo tiempo y con gran secreto para sortear la oposición de los jerónimos convenció a un reducido número de religiosas jerónimas, deseosas de seguir una regla de mayor clausura, de acompañarla asociadas a su proyecto.

Se concedió licencia el 28 de septiembre de 1607 y se celebró entonces la primera misa. Tras obtener la aprobación, una noche se fugó de las bernardas con sus criadas y por el camino recogió a tres monjas fugadas de la Concepción Jerónima, a las que al día siguiente se sumó su hija Juana del Corpus Christi, que sería posteriormente priora del nuevo monasterio como fundadora.

Beatriz Ramírez y quince de sus criadas tomaron a continuación el hábito como novicias. Los superiores de la orden jerónima mostraron su oposición recurriendo a Roma y forzando a las tres monjas fugadas a retornar al convento de la Concepción Jerónima. Las sustituyó el cardenal de Toledo por otras tres de la Piedad Bernarda, que instruyeron a las nuevas religiosas en costumbres y ceremonias. También intervino 𝐥𝐚 𝐈𝐧𝐪𝐮𝐢𝐬𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧, alertada por algunas monjas y novicias que no habían sido capaces de resistir el rigor impuesto en el convento por la condesa de Castellar.

La muerte de sus hijos hizo que recuperase la administración del mayorazgo contando con una bula papal que le permitió mantener la condición de novicia seglar perpetuamente. Víctima de unas tercianas subintrantes malignas (forma grave y potencialmente mortal de malaria o paludismo), falleció en olor de santidad en su convento del Corpus Christi el 𝟒 𝐝𝐞 𝐧𝐨𝐯𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝟏𝟔𝟐𝟔, siendo enterrada en el coro del monasterio, tras de vivir veintiún años en él llevando vida religiosa y vistiendo su hábito como novicia. Su cuerpo se expuso en el coro bajo, donde había pedido ser sepultada como las más pobre de las hermanas, mostrándose «𝑒𝑙 𝑐𝑢𝑒𝑟𝑝𝑜 𝑑𝑖𝑓𝑢𝑛𝑡𝑜 𝑡𝑎𝑛 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑜𝑠𝑜 𝑦 𝑐𝑜𝑛 𝑟𝑜𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑠𝑒𝑟𝑒𝑛𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑛𝑜 ℎ𝑢𝑏𝑖𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑥𝑝𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜». Cuando en 1772 se hicieron obras, su cuerpo se halló incorrupto y se depositó en el coro alto del mismo monasterio con su segundo hijo 𝐁𝐚𝐥𝐭𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐚𝐯𝐞𝐝𝐫𝐚.

𝐃𝐞 𝐢𝐳𝐪. 𝐚 𝐝𝐜𝐡𝐚:
• 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐩𝐞 𝐈𝐈𝐈 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐩𝐚𝐧̃𝐚, 𝐵𝑎𝑟𝑡𝑜𝑙𝑜𝑚𝑒 𝐺𝑜𝑛𝑧𝑎𝑙𝑒𝑧, 1621, 𝑜́𝑙𝑒𝑜 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑙𝑖𝑒𝑛𝑧𝑜 - 𝑀𝑜𝑛𝑎𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐸𝑛𝑐𝑎𝑟𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛, 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑.
• 𝐌𝐚𝐫𝐠𝐚𝐫𝐢𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐮𝐬𝐭𝐫𝐢𝐚, 𝐽𝑢𝑎𝑛 𝑃𝑎𝑛𝑡𝑜𝑗𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐶𝑟𝑢𝑧, 1605-1610, 𝑜́𝑙𝑒𝑜 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑙𝑖𝑒𝑛𝑧𝑜 – 𝑀𝑢𝑠𝑒𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑃𝑟𝑎𝑑𝑜, 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑑.
• 𝐅𝐫𝐚𝐧𝐜𝐢𝐬𝐜𝐨 𝐆𝐨́𝐦𝐞𝐳 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧𝐝𝐨𝐯𝐚𝐥 𝐲 𝐑𝐨𝐣𝐚𝐬, 𝐈 𝐃𝐮𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐋𝐞𝐫𝐦𝐚,
𝐽𝑢𝑎𝑛 𝑃𝑎𝑛𝑡𝑜𝑗𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐶𝑟𝑢𝑧, 1602, 𝑜́𝑙𝑒𝑜 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑙𝑖𝑒𝑛𝑧𝑜 – 𝐻𝑜𝑠𝑝𝑖𝑡𝑎𝑙 𝑑𝑒 𝑇𝑎𝑣𝑒𝑟𝑎, 𝑇𝑜𝑙𝑒𝑑𝑜.

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