Parroquia San Juan de la Cruz

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30/06/2021

Os recordamos que desde mañana 1 de julio hasta el 31 de agosto comienza el horario de verano por lo que habrá misa todos los dias, de lunes a domingo (sin distinguir festivos) a las 9.00h, 12.00h y 20.00h

Disfrutad del verano los que salgais, cuidaos y nos vemos en septiembre!

30/05/2021

Aunque la situación ha mejorado el virus sigue estando presente por lo que os recordamos las medidas frente al COVID que seguimos manteniendo en la parroquia:

- Obligatorio ponerse gel a la entrada al templo

- Todos los mayores de 14 años, con independencia de si son convivientes o no, deben sentarse con la etiqueta verde A LA ESPALDA. Los menores de 14 años se pueden sentar en los bancos grandes junto a un maximo de dos mayores.

Recordad, que los voluntarios solo piden que se cumplan las normas (no las hacen) asi que rogamos que se sigan sus indicaciones.

¡Gracias por vuestra colaboración!

27/03/2021

Os recordamos las medidas frente al COVID que hay en la parroquia:

- Obligatorio ponerse gel a la entrada al templo
- Todos los mayores de 14 años, con independencia de si son convivientes o no, deben sentarse con la etiqueta verde A LA ESPALDA. Los menores de 14 años se pueden sentar en los bancos grandes junto a un maximo de dos mayores.

Recordad, que los voluntarios solo piden que se cumplan las normas (no las hacen) asi que rogamos que se sigan sus indicaciones.

¡Gracias por vuestra colaboración!

Os dejamos los horarios de las celebraciones de esta Semana Santa
26/03/2021

Os dejamos los horarios de las celebraciones de esta Semana Santa

Ya estan a la venta las palmas para el Domingo de Ramos. Os dejamos los horarios para que os podáis acercar antes del do...
25/03/2021

Ya estan a la venta las palmas para el Domingo de Ramos. Os dejamos los horarios para que os podáis acercar antes del domingo y evitar aglomeraciones poco recomendables en tiempos de COVID

A partir de mañana empiezan las meditaciones cuaresmalea para prepararnos para la Semana Santa que ya llega!!
21/03/2021

A partir de mañana empiezan las meditaciones cuaresmalea para prepararnos para la Semana Santa que ya llega!!

Os dejamos las actividades programadas para la semana de San Jose
15/03/2021

Os dejamos las actividades programadas para la semana de San Jose

Os recordamos los horarios de la Parroquia
11/03/2021

Os recordamos los horarios de la Parroquia

11/05/2016

Tras un tiempo de pausa en la actividad de la página, volvemos a retomarlo con la idea de que esta página sea una forma de comunicación de los eventos que se van a realizar en la Parroquia para que participéis todos los que esteis interesados.

09/12/2015

Vengan a mí todos los que están fatigados

Nosotros fuimos creados por Dios para amar y ser amados, y nuestro verdadero descanso está precisamente en esto.

*Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo Jesús dijo: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

*Palabra del Señor*

*Meditación del Papa Francisco

El yugo de Jesús es yugo de amor y, por tanto, garantía de descanso. A veces nos pesa la soledad de nuestras fatigas, y estamos tan cargados del yugo que ya no nos acordamos de haberlo recibido del Señor. Nos parece solamente nuestro y, por tanto, nos arrastramos como bueyes cansados en el campo árido, abrumados por la sensación de haber trabajado en vano, olvidando la plenitud del descanso vinculado indisolublemente a Aquel que hizo la promesa.
Aprender de Jesús; mejor aún, aprender a ser como Jesús, manso y humilde; entrar en su mansedumbre y su humildad mediante la contemplación de su obrar. Poner nuestras iglesias y nuestros pueblos, a menudo aplastados por la dura pretensión del rendimiento bajo el suave yugo del Señor. Recordar que la identidad de la Iglesia de Jesús no está garantizada por el “fuego del cielo que consume”, sino por el secreto calor del Espíritu que “sana lo que sangra, dobla lo que es rígido, endereza lo que está torcido” (Homilía de S.S. Francisco, 23 de septiembre de 2015)

*Comentario al Evangelio de hoy

Corren tiempos difíciles ¿cuándo no han sido tiempos difíciles para la gente pobre, para los que tienen que vivir de su trabajo, para la mayoría de los que tienen que sacar adelante una familia? Porque hay demasiada gente con dificultades para llegar a fin de mes.
Porque en nuestras grandes ciudades hay muchos y muchas que duermen en la calle soportando las inclemencias del tiempo. Porque hay demasiadas guerras en marcha, unas más declaradas y abiertas que otras pero todas guerras con todo lo que una guerra conlleva de muerte y dolor y destrucción ¿no da la impresión de que el deporte más practicado a lo largo de la historia ha sido el de matarnos y hacernos daño unos a otros?.
Y podíamos seguir así con la lista de nuestras desdichas.
Y en la iglesia celebramos el Adviento.
Es tiempo de espera y esperanza.
Es tiempo de mirar al futuro pensando que nos puede traer algo mejor de lo que tenemos.
Es tiempo de hacer un poco de silencio y dejar que la Palabra de Dios cale en nuestros corazones.
Es verdad que a veces pasamos por dificultades tan grandes que no tenemos fuerzas ni para concebir la esperanza en nuestro corazón.
Pero hoy no se trata siquiera de levantar los ojos hacia el horizonte.
Basta con hacer lo contrario. Los bajamos y leemos el texto del Evangelio de este día.
Lo leemos con tranquilidad. Dejamos por un momento la mente vacía de otros pensamientos y sensaciones.
Lo volvemos a leer. Cerramos los ojos. Hacemos memoria de esas palabras pronunciadas por Jesús. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados...” Y nos dejamos llevar.
Son palabras que consuelan. Son como un aceite para las heridas. Son descanso. Son paz. Son experiencia concreta del amor de Dios. Son palabras que nos dicen que Dios nos ama, que cura nuestras heridas, que escucha y atiende a nuestros lamentos.
No nos hablan de compromiso, de lo que hay que hacer.
Por una vez, no se trata de que Dios nos hable sino de que Dios nos escucha, de que podemos poner en sus manos todo lo que nos hace daño y nos agota y nos agobia.
Y dejar pasar así un tiempo, sintiéndonos queridos y abrazados.
Eso es el Adviento: sentir que Dios llega a nuestras vidas.

Ponte delante de Jesús para pedirle ayuda, con el profundo deseo de acercar tu corazón al suyo, para confesarle que te encuentras algo cansad@ de todo el ajetreo diario, pues la rutina te desgasta.
Él dijo: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré alivio»; por lo tanto, ahí te tiene, descansando en Él, en esta oración.
Pídele a Jesús, que es manso y humilde de corazón, haga tu corazón semejante al suyo.

Y pasa un muy feliz miércoles...

07/12/2015

Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa

¿Somos de los que se presentan gustosos a llevar al enfermo en su camilla, a ayudarle, a dedicarle tiempo?

*Del santo Evangelio según san Lucas 5, 17-26

Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de él. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados». Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?»
Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te quedan perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados, - dijo al paralítico -: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa"». Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles».

*Palabra del Señor*

*Meditación del Papa Francisco

Jesucristo al comienzo le dice: "¡Ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados". Tal vez esta persona quedó un poco sorprendida porque quería sanarse físicamente. Luego, frente a las críticas de los escribas, que entre sí lo acusaban de blasfemia, porque solo Dios puede perdonar los pecados, Jesús lo cura también en el cuerpo.
De hecho, las curaciones, la enseñanza, las palabras fuertes contra la hipocresía, eran solo un signo, un signo de algo más que Jesús estaba haciendo, es decir, el perdón de los pecados, porque es en Jesús en quien el mundo viene reconciliado con Dios, este es el milagro más profundo:
Esta reconciliación es la recreación del mundo: se trata de la misión más profunda de Jesús. La redención de todos nosotros los pecadores; y Jesús hace esto no con palabras, no con gestos, no andando por el camino, ¡no! ¡Lo hace con su carne! Es Él mismo Dios, quien se convierte en uno de nosotros, hombre, para sanarnos desde el interior, a nosotros los pecadores.
Jesús nos libera del pecado haciéndose Él mismo pecado, tomando sobre sí mismo todo el pecado y esto es la nueva creación. Jesús desciende de la gloria y se abaja, hasta la muerte, y una muerte de cruz, desde donde clama: Padre, ¡por qué me has abandonado! Tal es su gloria y esta es nuestra salvación. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 4 de julio de 2013, en Santa Marta)

*Comentario al Evangelio de hoy

Según he leído la primera lectura, tan bonita, tan llena de poesía, que nos describe un mundo paradisiaco, donde ya no habrá más dolor, donde el desierto se transforma en un vergel y lo reseco en manantiales, lo primero que me ha venido a la mente ha sido la situación actual de Oriente Medio. Desde Israel a Afganistán, desde Turquía a Sudán, toda una zona convertida desde hace años, muchos años, en un polvorín, y no precisamente a punto de estallar sino más bien estallando periódicamente. Y con las consecuencias de esas explosiones llegando hasta muchos otros países en forma de atentados terroristas.
Para serles sinceros, del fondo del corazón me sale decir que esa situación no tiene remedio.
¡Son tantos años sembrando violencia y odio entre unos y otros!
Da la impresión de que la espiral de la violencia es ya imposible de parar.
No hace más que crecer y crecer sin que nadie, eso parece, la pueda controlar.
Pero leo a continuación el texto del Evangelio, lo dejo que repose en mis oídos y en mi mente.
Dejo que me llegue al corazón.
Y pienso que Dios puede hacer mucho más de lo que nosotros podemos imaginar. El relato, tan sencillo, de la curación del paralítico, me rompe los esquemas y me abre a una nueva realidad que va más allá de lo humanamente esperable.
El relato es una preciosa conjugación del esfuerzo humano, los amigos que son capaces de hacer un agujero en techo de la casa para llevar al paralítico a la presencia de Jesús, y de la actuación de Jesús, el testigo del amor de Dios para con nosotros, capaz de transformar la realidad de una forma inesperada y nueva.
Jesús perdona los pecados y Jesús cura.
El paralítico es ahora un hombre nuevo en todos los sentidos.
Posiblemente los amigos se habrían conformado con que hubiese vuelto a andar.
Pero Jesús, Dios, va más allá en su curación, renovando en plenitud el interior de la persona herida por el dolor y el mal.
Creer es mantener las expectativas abiertas a la acción de Dios, que rompe nuestros esquemas y nos saca de nuestras casillas, que abre un nuevo futuro para nosotros.
Creer es situar nuestra esperanza, y nuestra acción y nuestra forma de comportarnos ahora mismo, más allá de lo que la racionalidad nos dice que es posible.
Creer es comprometerse ya por la paz y por la superación de la violencia. Aunque eso nos cueste la vida.
Y eso hacerlo en Oriente Medio y en nuestra casa.
Sin perder nunca la esperanza aunque no veamos resultados en mucho tiempo.

Que el Señor te dé una gran fe, como la que tenían esos hombres del Evangelio que supieron encontrar los medios para tener un encuentro con Él; y que ilumine, guíe tu oración para que sea el medio para creer, esperar y crecer en el amor. Pídele al Señor que acreciente tu fe en Él para que no haya obstáculo que te impida crecer en ese amor.

Y pasa un muy feliz lunes...

04/12/2015

Y se les abrieron sus ojos

Cristo nos regala la luz de la fe. Nos cura de la ceguera del pecado que nos impide verle a Él.

*Del santo Evangelio según san Mateo 9, 27-31

Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos gritando: "¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!". Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les preguntó: "¿Creen que puedo hacerlo?". Ellos le contestaron: "Sí, Señor". Entonces, les tocó los ojos diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: "¡Que nadie lo sepa!". Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella región.

*Palabra del Señor*

*Meditación del Papa Francisco

Cuando nosotros rezamos, pensamos a veces: «Pero, sí, yo digo esta necesidad, se lo digo al Señor una, dos, tres veces, pero no con mucha fuerza. Después me canso de pedirlo y me olvido de pedirlo». Estos gritaban y no se cansaban de gritar. Jesús nos dice: «Pedid», pero también nos dice: «Llamad a la puerta» y quien llama a la puerta, perturba, molesta.
Insistir hasta los límites de molestar pero también con una certeza inquebrantable. Los ciegos del Evangelio son ejemplo: se sienten seguros al pedir salud al Señor. Y la oración tiene estas dos actitudes: es de necesidad y es segura. Oración de necesidad siempre: la oración, cuando pedimos algo, es de necesidad: tengo esta necesidad, escúchame, Señor. Pero también, cuando es verdadera, es segura: ¡Escúchame! Creo que tú puedes hacerlo porque tú lo has prometido. (Cf. Papa Francisco, homilía en santa Marta, 6 de diciembre de 2013)

*Comentario al Evangelio de hoy

No hay peor ciego que el que no quiere mirar.
Y digo “mirar” y no “ver”. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define “ver” en su primera acepción como: percibir algo material por medio del sentido de la vista.
Y mirar como: dirigir la vista hacia algo y fijar la atención en ello.
Lo que quiero resaltar es que “mirar” es un verbo mucho más activo que “ver”. Para mirar no basta con ver, sino que además, se requiere fijar la atención. Pues bien, para ser un buen seguidor de Jesús, hay que mirar.
El Adviento nos invita a mirar.
Necesitamos re-aprender el arte de la mirada.
Mirar una puesta de sol, el vuelo de una pluma, la sonrisa de un anciano… y aprender a mirar lo que no se ve a simple vista.
El hombre y mujer contemporáneo padece una obsesión y justificación que lo persigue angustiosamente: “no tengo tiempo”. En una vida acelerada y estresada como la urbana se hace muy difícil la mirada contemplativa; donde no hay una mirada serena no puede haber una comprensión verdadera, y donde la incomprensión es grande, suelen nacer la mayoría de nuestros conflictos, malentendidos con los demás, suspicacias y susceptibilidades.
Si no hay tiempo para mirar, ¿cómo va a haber tiempo para mirar a Dios?
Creo que este es el drama de muchos hombres y mujeres: no poder encontrarse con Dios (tener experiencia de Él) porque no lo ven y no lo ven porque no se han parado a mirarlo ni en sí mismos, ni en los demás, ni en los más pequeños, ni en la creación…, ni en ninguna parte.
Sin la mirada profunda no puede nacer la comprensión del mensaje ni, en consecuencia, la fe.
La Palabra de hoy nos invita a curar nuestras cegueras: sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos - leemos hoy en el profeta Isaías-. Y en el evangelio de Mateo, Jesús realiza la curación de los dos ciegos. Ver para mirar, ver para creer.
Mira en este Adviento más allá de las apariencias, mira con atención, mira a tu interior –que es donde más nos cuesta dirigir la mirada-; mira con detalle, mira con calma, mira con ojos nuevos, mira al desconocido, mira al que no te ve con buenos ojos, mira con profundidad, aguanta la mirada, mira con dulzura, mira con fuerza, mira con amor, mira a lo alto… y verás a Dios.
Hoy queremos que Jesús cure nuestras cegueras para que miremos más allá.
Hoy gritamos con los ciegos del evangelio: ¡Ten compasión de nosotros, hijo de David!

Como los ciegos en el evangelio, también tú experimentas la oscuridad y desorientación; no ves el sentido de muchas cosas en tu vida y te das cuenta que no puedes ayudarte a ti mism@.
Necesitas de la ayuda del Señor, que te quiere ayudar en tu miseria; aunque a veces te deja esperar en la oscuridad para aumentar tu deseo por Él pues, con un mayor deseo, le puedes recibir mejor.
El Señor quiere darte la luz de la fe; por eso, pídele que te ayude a reconocer tu debilidad, que te ayude a confíar en Él, en su poder y en su Amor, abriéndote los ojos para verle y reconocerle en tu vida; siendo siempre la luz que ilumina tu camino.

Y pasa un muy feliz viernes...

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