06/09/2026
¡Hoy celebramos una fiesta de fe y renovación! A través del bautismo por inmersión, declaramos públicamente que nuestra vieja vida ha quedado atrás y que resucitamos a una vida completamente nueva en Cristo. Es un acto voluntario y consciente de obediencia, un símbolo visible de una transformación interior que no marca el final del camino, sino el inicio de una caminata diaria de fe y perseverancia.
Seguir a Jesús exige mantener la mirada fija en el frente. Mirar hacia atrás con anhelo solo nos paraliza. Llegarán días de duda o tentación de volver a los viejos hábitos, pero recuerda que en Cristo eres una nueva criatura. Aunque a veces parezcamos "encajar" en las dinámicas del mundo, nuestra naturaleza, esencia y propósito ahora son completamente diferentes.
No somos llamados a aislarnos, sino a transformar nuestro entorno viviendo como sal y luz. La iglesia entera renueva hoy su compromiso: avanzar juntos, arraigados en la oración, la Palabra y la comunión, dejando el pasado sepultado y abrazando con valentía la vida eterna que tenemos por delante. ¡No mires atrás, lo mejor está por venir!