04/06/2026
En este día del Corpus, mi pobre corazón no sabe mirar otra cosa que a Jesús Sacramentado.
¡Oh Jesús dulcísimo de mi alma! Tú sales a nuestras calles y no vienes con ruido, sino escondido en la blancura humilde de la Hostia. Vienes pequeño, silencioso, entregado; y, sin embargo, en Ti cabe todo el amor del cielo.
Cuando era niña, me enseñaron a pensar que aquel grano de trigo hecho pan era Dios. Y desde entonces he querido guardarte muy dentro, en la cuevecita del corazón, para que nadie me robe tu presencia.
Hoy os diría, hijas mías: mirad mucho a Jesús en la Eucaristía. No paséis junto a Él deprisa. Adoradle con el alma rendida, reparad con amor, ofrecedle vuestras p***s pequeñas y grandes. Si Él se queda por nosotros, ¿Cómo no vamos nosotras a quedarnos con Él?
En el Corpus, Jesús no solo pasa por las calles. Pasa por la vida, buscando corazones que le amen de verdad.
Que nuestra pobre vida sea eso: una alfombra sencilla a sus pies, una lámpara encendida ante su presencia, una hostia pequeña unida a su amor.
Jesús Sacramentado, sé nuestra fuerza, nuestro consuelo y nuestro cielo en la tierra.
En este día del Corpus, mi pobre corazón no sabe mirar otra cosa que a Jesús Sacramentado.
¡Oh Jesús dulcísimo de mi alma! Tú sales a nuestras calles y no vienes con ruido, sino escondido en la blancura humilde de la Hostia. Vienes pequeño, silencioso, entregado; y, sin embargo, en Ti cabe todo el amor del cielo.
Cuando era niña, me enseñaron a pensar que aquel grano de trigo hecho pan era Dios. Y desde entonces he querido guardarte muy dentro, en la cuevecita del corazón, para que nadie me robe tu presencia.
Hoy os diría, hijas mías: mirad mucho a Jesús en la Eucaristía. No paséis junto a Él deprisa. Adoradle con el alma rendida, reparad con amor, ofrecedle vuestras p***s pequeñas y grandes. Si Él se queda por nosotros, ¿Cómo no vamos nosotras a quedarnos con Él?
En el Corpus, Jesús no solo pasa por las calles. Pasa por la vida, buscando corazones que le amen de verdad.
Que nuestra pobre vida sea eso: una alfombra sencilla a sus pies, una lámpara encendida ante su presencia, una hostia pequeña unida a su amor.
Jesús Sacramentado, sé nuestra fuerza, nuestro consuelo y nuestro cielo en la tierra.