09/06/2026
Santo Evangelio del martes 9 de junio de 2026 (Mateo 5, 13-16), comentado por los Padres de la Iglesia.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada, y se tira a la calle para que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte. Y, cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille vuestra luz ante los hombres, para que, viendo las buenas obras que hacéis, den gloria a su Padre, que está en los cielos’’.
Comentarios:
Remigio: En el Antiguo Testamento, no se ofrecía a Dios ningún sacrificio sin condimentarlo antes con sal.
San Agustín: La sal insípida es metáfora de quienes, por temor a la escasez de los bienes temporales, pierden los bienes eternos.
San Jerónimo: La sal sirve para condimentar la comida y para secar las carnes, y no tiene otros usos. Y leemos en las Escrituras que las tierras de los vencidos eran sembradas con sal, para que en ellas nada pudiera cultivarse.
San Agustín: No es como la sal pisoteada el que sufre la persecución, sino el que se acobarda por temor a ella.
San Agustín: El mundo, sin el conocimiento de Dios, estaba oscurecido por las tinieblas de la ignorancia. Los apóstoles recibieron la verdadera ciencia y, por dondequiera que caminaran, de sus pobres personas brotaba la luz que disipa toda oscuridad.
Pseudo Crisóstomo: La ciudad es la Iglesia de los santos, de la que dice el salmista: "Cosas admirables se han dicho de ti, ciudad de Dios". Aunque la ciudad no quiera, el monte que la tiene sobre sí la hace visible a todos.
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