07/06/2026
Solemnidad del Corpus Christi: Fiebre de Eucaristía.
Comer la carne del Señor y su sangre es ligarnos hondamente a su causa y a su destino. Es compromiso firme de querer correr su suerte y apostar por quienes Él se comprometió. La fiebre de la Eucaristía ha de llevarnos a una donación de la propia vida, a ser seres en constante donación de tiempo, de energías, esfuerzos, proyectos, ilusiones y capacidades. Cuando la eucaristía se vive con pasión se convierte en alimento que impulsa el “partirse” y “repartirse” como las migas del pan. Hasta que no nos duela el cuerpo por sentir lo que supone la entrega a los otros, no nos hallaremos asociados a la singular entrega de Jesús. La Eucaristía nos lanza a la misión. Es el impulso que necesitamos para que se siga obrando en nosotros el cambio interior y el compromiso con los más débiles, los “sin-pan”.
El amor a los pobres y la Eucaristía están unidos, nos abren a la vida nueva, a ser de verdad Iglesia, Cuerpo de Cristo.
“Vivir la Eucaristía es entregarse a los otros, llegando a ser para ellos, por el amor y la contemplación eucarística, algo ‘devorable’” (René Voillaume).
Texto: F.Cordero ss.cc.
Imagen: Fano
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