Iglesia Evangélica de hermanos de Aluche Dios es Amor

Iglesia Evangélica de hermanos de Aluche Dios es Amor -Yo soy el camino, la verdad y la vida -le contestó Jesús-. Nadie llega al Padre sino por mí. Creemos en un Dios misericordioso, lleno de amor que nos ayuda.

(Juan 14:6)

Creemos que Jesús es el único intermediario entre el hombre y Dios.

24/01/2026

¿Sabías que… la Biblia contiene profecías cumplidas con siglos de antelación?

Uno de los aspectos más singulares de la Biblia es que no solo narra hechos pasados, sino que anuncia eventos futuros que luego se cumplen en la historia.

Un ejemplo contundente es Isaías 53, escrito unos 700 años antes de Jesús. Allí se describe a un siervo que sería despreciado, rechazado, llevado al sufrimiento sin abrir su boca, contado entre los pecadores y que moriría por las culpas de otros. Los evangelios aplican este pasaje directamente a la muerte de Cristo (Hechos 8:32–35).

Otro caso notable está en Miqueas 5:2, donde se anuncia que el Mesías nacería en Belén, un pueblo insignificante. Jesús nació exactamente allí (Mateo 2:1), aunque creció en Nazaret, algo imposible de “planear” humanamente.

El Salmo 22, escrito por David siglos antes de la crucifixión —cuando ni siquiera existía ese método de ejecución— describe con asombrosa precisión el sufrimiento del Mesías: manos y pies traspasados, burlas, reparto de vestiduras. Los evangelios recogen estos mismos detalles en la crucifixión de Jesús.

Desde la teología cristiana, estas profecías no son coincidencias aisladas, sino parte de una línea coherente de revelación, donde Dios actúa en la historia de forma progresiva y verificable.

Por eso la fe bíblica no se apoya solo en sentimientos, sino en un mensaje que resiste el paso del tiempo y el examen histórico.

Como dice la Escritura:

“Yo anuncio el fin desde el principio” (Isaías 46:10).

La pregunta ya no es si hay profecías cumplidas, sino qué hacemos con ellas.

24/01/2026

¿Sabías que… la Biblia es uno de los textos antiguos mejor conservados de la historia?

Cuando se comparan manuscritos antiguos, la Biblia —especialmente el Nuevo Testamento— supera con creces a cualquier otro texto clásico en cantidad, antigüedad y coherencia.

Del Nuevo Testamento existen más de 5.800 manuscritos griegos, además de miles en latín, copto y siríaco. Algunos fragmentos, como el Papiro P52, datan de principios del siglo II, a solo unas décadas de los hechos que narran.

En comparación, obras como las de Platón o César se conservan en apenas decenas de copias, escritas siglos después de los originales, y aun así nadie duda seriamente de su autenticidad histórica.

Teológicamente, esto conecta con lo que la propia Escritura afirma:

“La palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:25).

Los escribas cometían errores menores de copia, sí, pero ninguna doctrina central del cristianismo depende de un pasaje dudoso. Los textos fueron transmitidos, comparados y preservados con un cuidado extraordinario.

Esto no significa que la fe cristiana dependa solo de manuscritos, pero sí muestra que la Biblia que leemos hoy transmite fielmente el mensaje original.

Creer no es cerrar los ojos a la historia, sino mirar los datos y decidir qué hacer con ellos.

23/01/2026

¿Sabías que... la frase más repetida en la Biblia no es “amaos los unos a los otros”, sino “No temas”?

Aparece, directa o indirectamente, más de 300 veces a lo largo de las Escrituras. No como una frase bonita, sino como una declaración espiritual profunda: Dios sabe que el miedo es una de las mayores cadenas del ser humano. Miedo al rechazo, al futuro, al dolor, a la soledad, al fracaso… y por eso su mensaje constante no es condena, es cercanía.

Cuando Dios dice “no temas”, no lo dice porque todo vaya a ser fácil, sino porque Él va contigo. No niega el problema, niega que el problema tenga la última palabra. La Biblia no promete ausencia de tormentas, promete presencia en medio de ellas.

Esto no es psicología barata ni positivismo espiritual. Es teología pura:
Dios no quita siempre las pruebas, pero nunca abandona a los que las atraviesan con Él.

Y aquí está la verdad más humana de todas:
Dios no te pide que seas fuerte.
Te pide que confíes.
Porque la fe no es ausencia de miedo, es avanzar con miedo sabiendo que no estás solo.

📖 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.” — Isaías 41:10

Si hoy alguien necesitaba leer algo, es esto:
No estás roto. No estás perdido. No estás fuera del alcance de Dios.
Y no estás solo.

23/01/2026

¿Sabías que… el nombre de Jesús está confirmado fuera de la Biblia?

Muchos creen que Jesús solo aparece en los evangelios, pero historiadores no cristianos del siglo I y II también lo mencionan, confirmando su existencia histórica.

El historiador judío Flavio Josefo (año 93 d.C.) escribe sobre Jesús como un hombre sabio, hacedor de obras sorprendentes y crucificado bajo Poncio Pilato.

El historiador romano Tácito (año 116 d.C.) menciona que “Cristo” fue ejecutado durante el gobierno de Tiberio por orden de Poncio Pilato.

También Plinio el Joven, gobernador romano, escribe al emperador Trajano explicando que los cristianos se reunían para cantar himnos “a Cristo como a un dios”.

Estos testimonios son importantes porque no proceden de creyentes, sino de cronistas romanos y judíos que no tenían ningún interés en favorecer al cristianismo.

Esto confirma que Jesús no es un mito, ni una figura legendaria, sino un personaje histórico real, cuya vida impactó tanto que incluso sus enemigos dejaron constancia de Él.

Como dijo el apóstol Juan:

“Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos…” (1 Juan 1:1)

La fe cristiana no se apoya en fantasías, sino en hechos históricos que transformaron el mundo.

23/01/2026

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”
(Proverbios 3:5–6)

Este pasaje nos recuerda una verdad sencilla, pero profundamente desafiante: confiar en Dios no es solo creer que existe, sino apoyar nuestra vida en Él.

Muchas veces confiamos en Dios con nuestras palabras, pero en la práctica seguimos dependiendo solo de nuestra lógica, de nuestras fuerzas o de nuestra experiencia. Cuando las cosas van bien, nos apoyamos en nuestra prudencia. Cuando van mal, recién buscamos a Dios. Sin embargo, el llamado de la Palabra es claro: fíate de Jehová de todo tu corazón.

Confiar “de todo el corazón” significa entregarle a Dios no solo lo que entendemos, sino también lo que no comprendemos. Significa reconocerlo en cada área de nuestra vida: en nuestras decisiones, en nuestros planes, en nuestras relaciones y aun en nuestras preocupaciones diarias.

La promesa que acompaña a esta exhortación es hermosa: Él enderezará tus veredas. Dios no promete un camino sin dificultades, pero sí un camino guiado. Cuando ponemos nuestra confianza en Él, aunque no veamos el final, podemos caminar con seguridad porque no vamos solos.

Que hoy podamos examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿en qué estoy confiando realmente? Y que, con humildad, volvamos a poner nuestra vida en las manos del Señor.

Oración

Señor,
ayúdanos a confiar en ti de todo corazón.
Enséñanos a dejar nuestra autosuficiencia
y a reconocerte en cada paso que damos.

Guía nuestros caminos y endereza nuestras veredas,
porque queremos vivir conforme a tu voluntad.
En el nombre de Jesús, amén.

23/01/2026

“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido.”
(Salmo 34:18)

Hay heridas que no se ven.
Son las más pesadas.

Sonrisas que tapan cansancio.
Rutinas que esconden soledad.
Personas rodeadas de gente… pero sintiéndose solas.

La Biblia no dice que Dios esté cerca solo de los fuertes, los valientes o los que tienen todo claro. Dice que está cerca de los que están rotos por dentro. De los que ya no saben qué hacer. De los que han llegado al límite.

Dios no se aleja cuando dudas.
No se ofende cuando lloras.
No te suelta cuando fallas.

Al contrario: se acerca.

Este versículo no promete una vida sin problemas, promete presencia en medio del dolor. Promete que tu sufrimiento no es invisible, que tu historia importa y que no estás abandonado.

Tal vez no crees. Tal vez crees “a medias”. Tal vez estás cansado de escuchar palabras bonitas. Está bien. La fe muchas veces empieza así: con una grieta por donde entra la luz.

Nuestra iglesia es un lugar para corazones reales, no para máscaras. Un lugar donde puedes sentarte, escuchar, pensar y, si quieres, empezar de nuevo.

Si alguna vez necesitas un lugar donde no tengas que fingir que todo está bien, aquí estamos. Y más importante aún: Dios está cerca.

23/01/2026

“Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso.”
(Jesús – Mateo 11:28)

Todos sabemos lo que es estar cansados.
No solo cansados del cuerpo, sino del alma.

Cansados de aparentar que todo va bien.
Cansados de luchar siempre solos.
Cansados de cargar culpas, miedos, decepciones o preguntas que nadie responde.

Jesús no le habló estas palabras a personas perfectas, ni religiosas, ni fuertes. Se las dijo a gente común, gente rota, gente que había fallado. Y lo más sorprendente es que no les pidió que se arreglaran primero. No dijo “vengan cuando crean más”, ni “vengan cuando se porten mejor”. Dijo simplemente: vengan.

El descanso que Jesús ofrece no es escapar de la realidad, sino no enfrentarla solo. Es saber que tu valor no depende de lo que produces, ni de lo que logras, ni de lo que otros piensan de ti. Es encontrar un lugar donde puedes bajar las defensas, respirar hondo y ser tú.

Tal vez no tienes fe. Tal vez tienes dudas. Tal vez vienes con heridas de la religión o con muchas preguntas. Está bien. Este mensaje no es una exigencia, es una invitación.

Nuestra iglesia no es un lugar para gente perfecta. Es un lugar para personas reales, con historias reales, buscando esperanza real.

Si algún día quieres venir, no prometemos respuestas mágicas. Pero sí un espacio seguro, personas que te escuchan y un Jesús que sigue diciendo:
“Si estás cansado, aquí hay descanso.”

Las puertas están abiertas. Tal como eres.

14/01/2023

CUANDO NO DEBEMOS HUIR:

Continuamos con el capítulo 6 del libro de Nehemías: Una vez más el enemigo cambia de táctica, recurriendo de nuevo al subterfugio. Aparece una palabra en forma de profecía, pero el hombre es un falso profeta. Afirma poseer un conocimiento oculto, según el cual hay hombres que van a venir a matar a Nehemías, y le aconseja que vaya al Templo para salvar su vida. Este falso profeta puede que esté involucrado en ocultismo, porque eso es lo que se sugiere aquí con la explicación de que estaba “encerrado” en su casa (v. 10). Estar “encerrado” sugiere que por alguna razón se estaba aislando.

Lo que dice da la impresión de ser lógico. “Algunas personas están dispuestas a matarte”, afirma. ¡Con toda certeza Nehemías sabía esto! El hombre sugiere: “Ven aquí arriba e iremos al Templo y cerraremos las puertas. No se atreverán a atacarte allí”. Eso suena bien, pero Nehemías detecta de inmediato que algo está mal. Sabe que como laico no le está permitido entrar en el Templo, porque solo los sacerdotes podían entrar en el Templo. Sencillamente no estaba bien entrar en el Templo.

Se da cuenta de que un profeta que procediese en realidad del Señor no diría nada que no estuviese en línea con los mandamientos de Dios. Había un altar de asilo en el patio del Templo al cual el pueblo que se encontraba bajo amenaza podía huir y estar seguro, pero este hombre está proponiendo de hecho que vayan al Templo y cierren las puertas.

Nehemías dice que todo formaba parte de un plan para desanimar al pueblo, a fin de que no siguiesen su dirección. Incentivados por los celos y la ambición, estos enemigos le calumnian e intentan engañarle para que ceda a las demandas de ellos.

Debemos ser conscientes de esta clase de ataque sobre nuestras vidas en estos tiempos. No sigamos el consejo de las personas sencillamente porque se muestran amigables con nosotros. Es posible que ese consejo sea totalmente equivocado. Nada sustituye al conocimiento de la Palabra de Dios. Así es cómo podemos detectar el error y saber lo que está mal. La mejor respuesta a semejante enfoque es lo que usa Nehemías aquí, un profundo sentido de su verdadera identidad como creyente: “¿Debe un hombre como yo correr y ocultarme para intentar salvar mi vida mediante enfoques equivocados y prácticas ilegales?”. Él se vale de una conciencia limpia, sabiendo quién es él. Es un creyente, un hombre que cree en el Dios viviente y, por lo tanto, no tiene necesidad de recurrir a trucos para salvar su vida.

Esto es exactamente a lo que también nos llama el Nuevo Testamento. Escribiendo a los tesalonicenses, teniendo que enfrentarse a las presiones normales y a los problemas de la vida, la palabra del apóstol Pablo es: “Andad como es digno de Dios” (véase 1 Tesalonicenses 2:12). Nosotros hemos sido llamados a caminar con Dios, y nosotros somos hijos de Dios y le pertenecemos a Él. Por lo tanto, estamos viviendo a un nivel diferente al de las personas que nos rodean. Si recordamos quién es, no participaremos en las cosas que están mal y que otras personas están haciendo y sintiéndose presionadas a hacer.

Henry David Thoreau escribió en Walden Pond: “Si da la impresión de que no me mantengo a la misma altura que otras personas, es porque estoy escuchando otra voz”. También los cristianos escuchan otra voz. Ellos están siguiendo al Señor, no a las voces que escuchan a su alrededor. Nada nos hará más libres de las sutiles presiones y tentaciones de hoy en día que acordarnos de quiénes somos.

14/01/2023

UNA GRAN OBRA:

En el capítulo 6 del libro de Nehemías estos antiguos enemigos de repente se convierten en amigos de Nehemías y le invitan a que participe en una conferencia en la planicie de Ono, que se encuentra en la costa marítima cerca de la franja de Gaza. Pero Nehemías tiene un presentimiento del peligro: “Pero ellos habían pensado hacerme mal”, dice (v. 2). Algunos comentaristas sugieren que estaban intentando engañarle para que se marchase de Jerusalén, donde contaba con apoyo armado, para que fuese a una conferencia donde le pudiesen atacar e incluso hasta matarle. Es evidente que Nehemías tiene un presentimiento al respecto, por lo que renuncia a ir con firmeza, diciendo: “Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir”.

Esta es una gran respuesta. Fijémonos en las respuestas que da, no en los motivos que alega. A primera vista puede dar la impresión de ser una contestación brusca a la invitación de reunirse con ellos. Suena brusca e insensible, pero Nehemías adivina la estratagema de ellos y se niega a seguirles el juego, a pesar de que ellos le presionaron en cuatro ocasiones diferentes.

Puede que también sintamos la presión continua para que cambiemos de opinión y accedamos a algo que está mal. Muchos han caído después de haberse negado, sencillamente porque cedieron a la presión repetida, pero Nehemías persiste en su rechazo. He aquí su motivo: “Dios me ha encomendado un gran proyecto, y si yo me marcho se verá amenazado”.

Una de las cosas que más nos puede ayudar y que podemos hacer para resistirnos a la tentación es recordar que Dios nos ha llamado a participar en una gran labor. Esto es cierto de todos los creyentes en Cristo. A mí no me importa el poco o mucho tiempo que lleves en el Señor, has sido llamado a realizar hoy una tremenda obra. La tarea es ser un modelo de un estilo de vida diferente, para que aquellos que se están arruinando por causa de malas costumbres puedan ver algo que les ofrezca esperanza y liberación. Si ellos ven en ti paz en medio de la confusión, un apoyo invisible que te mantiene seguro y firme bajo presión, aprenderán que existe otra manera de vivir que la manera destructiva que han escogido. Esa es la gran labor a la que nos ha llamado Dios. Nosotros no deberíamos nunca de prestar alianza a ninguna otra cosa.
Hace muchos años leí acerca de un misionero en China, un joven muy capaz que realizó un gran trabajo como lingüista y diplomático en su trabajo para el Señor. Sus habilidades eran tan destacadas que una de las compañías americanas en China intentó contratarle. Le ofrecieron un trabajo atractivo con un salario equivalente, pero él lo rechazó. Les dijo que Dios le había mandado a China como misionero y eso era lo que iba a hacer. Pensó que eso concluiría el asunto, pero en lugar de ello le hicieron una oferta mejor y un aumento de sueldo. Sin embargo, él también rechazó esta oferta, pero ellos volvieron de nuevo, doblándole el salario que le habían ofrecido originalmente. Finalmente les dijo: “No es que su salario sea muy poco. ¡Es la tarea la que es demasiado pequeña!”.
Esto es lo que está diciendo Nehemías aquí. Tiene una gran labor y no va a abandonarla por nada menos. Se encuentra con una oferta que da la impresión de prometer paz y apoyo, a pesar de que está llena de peligro, que él evita con éxito, negándose a renunciar a su llamamiento.

09/01/2023

LA LUCHA INTERNA:

En el capítulo 5 del libro de Nehemías el enemigo invisible intenta otro enfoque diferente. Nehemías se ha ocupado con éxito de la amenaza de ataque del exterior, pero ahora se encuentra con un problema en sus propias filas. Es posible que experimentemos esto también en nuestra lucha por recuperar algunas áreas de nuestra vida. Posiblemente nos encontremos con problemas en la familia, con presiones y problemas con las personas que trabajan con nosotros, posiblemente hasta con otros hermanos y hermanas en el Señor.

En este caso fue un choque entre los trabajadores y los oficiales, los obreros y los capataces que estaban participando en este proyecto.

En gran medida estas quejas estaban justificadas. Nehemías se ocupa de ellas muy en serio y de inmediato. No pudo cambiar las condiciones, pero revela el verdadero problema que es la usura. La usura es añadir intereses al dinero que se ha prestado, una práctica muy corriente en nuestros días. A los judíos se les permitía hacer esto con otras razas, pero Moisés dijo que cuando los judíos prestaban dinero a otros judíos, no debían cobrarles interés. Nehemías está enfadado por esta usura y exige que dejen de hacer eso.

Esto fue más que una demanda para poner fin a la práctica de la usura. Él insistió además en la restauración. Era preciso que devolviesen sus ganancias injustas, y la reacción de ellos fue sorprendente. Se sintieron tocados en su conciencia porque sabían por las Escrituras que lo que estaban haciendo estaba mal.
Los creyentes deben andarse con mucho cuidado en lo que se refiere a aprovecharse de otros, especialmente de otros cristianos, haciéndose ricos a su costa. Las Escrituras condenan esta práctica como algo que demuestra su falta de amor y por el hecho de que hace caso omiso del testimonio tan malo que presenta a otras personas.

Nehemías se siente animado por la promesa de ellos de que no iban a hacer esto. Para empezar, ha descubierto la auténtica causa. Demuestra que es simple avaricia, y eso es un problema. Se enfrenta con los capataces exponiendo el problema, reprendiéndoles y mostrándoles que estaba mal. Hay un lugar y un momento en que es preciso ser sinceros y directos en la confrontación en nuestras relaciones con otras personas. A veces necesitamos decir a las personas que lo que están haciendo está mal y ayudarlas a que se den cuenta de lo que es necesario hacer, y es precisamente lo que hizo Nehemías.

08/01/2023

CÓMO ENFRENTARSE CON UN ATAQUE:

La mayoría de nosotros hemos tenido experiencia con lo que llamamos “la ley de Murphy”, la idea de que si algo puede ir mal, saldrá mal. Hay muchas aplicaciones de esto. ¡Por ejemplo, si intentamos arreglar algo, la ley de Murphy dice que nos llevará bastante más tiempo de lo que habíamos pensado, se romperá antes de que lo hayamos pagado, y a alguien no nos gustará cuando hayamos acabado el trabajo! Nos hemos encontrado con semejante circunstancia en el capítulo 4 del libro de Nehemías.

Aquí Nehemías se enfrenta con una oposición severa y violenta en lo que se refiere a su trabajo de reconstruir los muros y las puertas de Jerusalén. La oposición se quita los guantes, por así decirlo, y comienza la verdadera batalla. Nosotros, al igual que Nehemías, tenemos un enemigo que se opone con astucia y poder. En contra de todos los esfuerzos que realicemos nosotros para resolver los problemas en nuestra vida y para recuperarnos del daño, del sufrimiento y de la ruina, nos tendremos que enfrentar con la oposición por parte del enemigo. Casi de manera invariable su primer esfuerzo por impedir dicha recuperación es desanimarnos por medio del ridículo, de las burlas y del rechazo.

La mayoría de nosotros hemos tenido experiencia con esta clase de arma de ridículo y de burla que emplea aquí el enemigo. Tal vez alguien le haya dicho cuando intentabas impedir algo que estaba mal: “¿Oiga, quién se ha creído usted que es? ¿Se cree usted ser mejor que nosotros?”. O quizás alguien te diga: “Empezó usted muy bien, pero no va a seguir así. No va usted a durar”.

Nehemías considera este ataque como un insulto en contra de Dios mismo. Fijémonos en que no participa en la discusión ni se venga. No ataca a estos hombres contradiciéndoles con furia. Sencillamente responde orando. Esto nos recuerda las palabras de Pedro acerca de Jesús: “Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:23). Esta es una imagen que nos sirve de ayuda respecto a cómo reaccionar ante esta clase de ataque.

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