12/01/2026
Los pobres piden. ¿Y por qué seguimos viviendo entre los “pecados”, conformándonos con lo que llena un día, pero no transforma una vida? ¿Por qué no pedimos día y noche para comer y beber del Espíritu? Tal vez creemos estar saciados… pero si aquel pecado que antes me dominaba sigue dominándome, ¿realmente estoy lleno? ¿O prefiero quedarme en mi miseria antes que clamar? Aún peor, no reconozco que soy pobre.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. — Mateo 5:3
Bienaventurados los que reconocen que no tienen nada sin Dios; los que se miran por dentro y se descubren pobres delante de Él. Esos son los que necesitan al Espíritu, los que lo piden sin descanso, los que claman… y a ellos se les entrega el reino de los cielos. ❤️🔥