17/08/2026
El pasado sábado celebramos con alegría la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, contemplando a María elevada al cielo como signo de esperanza y promesa para todos los creyentes.
En Ella, humilde sierva del Señor, reconocemos a la Madre que supo decir «sí» con toda su vida, que permaneció fiel junto a su Hijo y que hoy nos sigue mostrando el camino que conduce a Cristo.
Que María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos enseñe a confiar, a servir con sencillez y a vivir con el corazón puesto en Dios. Que bajo su amparo encontremos consuelo en las dificultades, fortaleza en el camino y esperanza para seguir adelante.
María, asunta al cielo, ruega por nosotros y llévanos siempre a tu Hijo. 🙏💙
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador».
(Lc 1, 46-47)