26/08/2026
En la tarde de hoy, 26 de agosto, cuando la Iglesia vuelve sus ojos hacia la Transverberación de Santa Teresa de Jesús, nuestra Hermandad ha querido despedir, con el corazón encendido de gratitud, a nuestro querido D. Jesús María Moriana, nuestro Conciliario.
No podía haber un día más hermoso ni más providencial para hacerlo. Porque la Transverberación nos habla de un corazón herido de amor por Dios; y así, desde su sacerdocio, D. Jesús María Moriana nos ha enseñado que cuando el corazón de un sacerdote pertenece verdaderamente a Cristo, su vida se convierte en entrega, consuelo y camino para los demás.
Hoy, al despedirlo, no queremos hablar de una ausencia, sino de una huella. De esa huella silenciosa que deja quien ha sabido acercarnos a Jesús con sencillez, con cercanía y con un corazón siempre dispuesto a servir.
Por eso hemos querido entregarle un portaviático y un purificador. Dos presentes sencillos, pero profundamente llenos de significado.
El portaviático, para que sigas llevando a Jesús hasta aquellos corazones que más necesiten de su presencia. Porque no hay camino más hermoso que llevar al Señor al encuentro de sus hijos.
Y el purificador, para recordarte que en las manos de un sacerdote hasta el gesto más pequeño puede convertirse en ofrenda de amor.
Quizá algún día, al tenerlos entre tus manos, recuerdes a esta Hermandad. Recuerdes a Lucena. Recuerdes a quienes un día tuvimos la dicha de caminar contigo.
Y entonces sabrás que aquí queda una Hermandad que te quiere, que reza por ti y que dará gracias a Dios por haberte puesto en nuestro camino.
Gracias, D. Jesús María Moriana, por tu cercanía, por tu sencillez, por tu entrega y, sobre todo, por habernos enseñado con tu vida que un sacerdote no es solamente quien celebra los santos misterios, sino quien hace visible, entre los hombres, el rostro misericordioso de Cristo.
Que el Señor bendiga cada paso de tu nueva misión.
Que nunca te falte la fuerza cuando el camino sea difícil, ni la alegría cuando llegue el cansancio.
Y que el Santísimo Cristo del Amor, el Señor de la Crucifixión y María Santísima de la Paz, nuestra Madre, te cubra siempre con su manto, guíe tus pasos y guarde tu corazón para que siga siendo, allá donde Dios te lleve, un corazón encendido de amor por Él y por su Iglesia.
Con todo nuestro cariño, nuestras oraciones y nuestra eterna gratitud.
Hermandad Amor y Paz de Lucena ❤️
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📷 Archivo Hermandad
Parroquia San Mateo Lucena
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