09/06/2026
Buenas tardes
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 13-16)
Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.
Vosotros sois la luz del mundo.
Los cristianos están llamados a alumbrar a los demás con una luz que no es propia, sino recibida de Cristo. Jesús utiliza dos imágenes con mucha potencia para que quienes le escuchaban pudieran entender de qué les estaba hablando. En primer lugar, la sal sosa: en efecto, la sal se usaba en determinadas ofrendas y sacrificios pero si perdía su poder, se pisaba para arrancarle el carácter consagratorio que se le había otorgado. En segundo lugar, la luz escondida: es imposible que una luz no se vea en la oscuridad para los que están cerca. Debajo del celemín, ese cajillo de medición de granos de cereal, no sirve para nada. Jesús invita a sus seguidores a hacerse luz para que el mundo vea. Y no de palabra o con artificiosas consideraciones, sino con buenas obras para mayor gloria de Dios.