25/05/2026
¿Qué es el cirio pascual y qué se hace con él después de Pentecostés?
El cirio pascual es uno de los símbolos más importantes de la liturgia católica. Representa a Cristo Resucitado, la luz que vence la oscuridad, la muerte y el pecado. Se enciende por primera vez durante la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo, y permanece iluminando las celebraciones durante los 50 días del tiempo pascual, hasta Pentecostés.
Durante esta solemne celebración se graban sobre él la cruz, el año en curso y las letras alfa y omega, recordando que Cristo es principio y fin de toda la historia. También se colocan cinco granos de incienso que representan las llagas gloriosas de Jesús.
Pero, ¿qué ocurre con el cirio cuando termina la Pascua? Según explica el P. Ramón Navarro, delegado episcopal de Liturgia de la Diócesis de Cartagena, tras la última Misa de Pentecostés el cirio “ha cumplido ya su función” y debe apagarse. Sin embargo, no desaparece del templo: se coloca cerca de la pila bautismal, donde sigue teniendo un profundo significado espiritual.
Fuera del tiempo pascual, el cirio se utiliza principalmente en dos momentos especiales: el Bautismo y las exequias. En el Bautismo, las velas de los nuevos cristianos se encienden de su llama como signo de la nueva vida en Cristo. En los funerales, acompaña el féretro como símbolo de la esperanza en la resurrección y la vida eterna.
La Iglesia recuerda así que la luz de Cristo sigue acompañando a los fieles desde el inicio de la vida cristiana hasta el paso definitivo hacia la eternidad.