05/01/2025
“Por tu inmensa compasión borra mi culpa” (Sal 50,2). Con este verso del comienzo de salmo 50, me dispuse a vivir mi oración en silencio. Me sentí inundado de esa inmensa compasión de Dios. Su inmensidad lo llenaba todo, y todo era compasión en Dios. Si Él se hacía compasión en mí, no era para borrar mi culpa tratando de sacar algo de mí. Mi culpa no era algo que yo tenía, era mi vida envuelta en mi propia cerrazón y sólo Dios por su inmensa compasión podía transformarla, abrirla. Así se me fue despertando la conciencia a una presencia de Dios que se me hacía noticia amorosa capaz de atraerme a él y transformarme en amor. Así se me fue haciendo vida este verso que repetía en mi oración. “Por tu inmensa compasión borra mi culpa”, por tu inmensa compasión transforma mi vida en amor. Esta vida se convierte en el mejor regalo de Reyes que poner ante el Niño Dios.