07/09/2025
TRIDUO A NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN
DIA TERCERO
ORACION INTRODUCTORIA
Dios te salve, Señora de Consolaci6n, Dios te Salve, Madre generosísima del Sumo Creador. ¡Oh Virgen suavísima, llena de todo linaje de deleites! Llegue a mí la suavidad de tus olorosos ungüentos: mi espíritu te sienta de noche, mis entrañas te deseen de día, suavemente se aficione a ti mi corazón, en todo tiempo se ocupe mi alma con grande alegría en tus alabanzas. Tú eres florido nardo del Esposo, Tu paraíso ameno de sagrados deleites, Tu Madre, Tu Hija, Tu Esposa del altísimo Dios: Tu eres y serás siempre dulce esperanza y dulce consuelo de mi alma. Ayúdame, mientras navego en el mar proceloso de este siglo, y principalmente al fin de mi vida, para que alumbrándome tu, llegue con bonanza al puerto celestial adonde te ame y te alabe sin fin: Señora, consuela mis dolores y gemidos con tu hermoso rostro y con tus ojos piadosísimos, y concédeme lo que te pido en este triduo por la poderosa intercesión de tu preciosísimo Hijo Jesús, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen. Tres Avemarías. Pídase la gracia que se desee alcanzar.
GOZOS A LA VIRGEN DE CONSOLACION Agradable luz del día, Dios te Salve, que tú eres Entre todas las mujeres Perla preciosa, María. Tú, que diste de mamar Al mismo que te crió, Rey de reyes, que es sin par, Que por hija te escogió. Aqueste mundo adornando Engendraste nueva flor Que dio milagroso olor, Entera Virgen quedando. Con tu ruego soberano Borra las culpas, María, Y aplácanos cada día a tu hijo y nuestro hermano. Por ti, alcanzarnos el cielo aquel bien esclarecido, limpia al que se ha entorpecido con pecados en el suelo. Cura y sana al lastimado, da luz al que no la tiene, desata, como conviene, mis lazos, que estoy atado. Madre de Consolaci6n, pues que tantas gracias tienes, de esos celestiales bienes, hinche aqueste corazón. Da esfuerzo al que titubea y ayuda porque te alabe, y llévame cuando acabe a ese reino a donde te vea. Amen.
ORACION FINAL PARA TODOS LOS DIAS ¡Oh Virgen Santísima, Madre y señora de Consolación!, yo os suplico por las entrañas purísimas de vuestra piedad, que alcancéis de vuestro hijo la gracia que pretendo en este Triduo y asimismo comuniquéis y alcancéis la extirpación de las herejías, aumento de nuestra fe católica, paz entre los pueblos, libertad a los cautivos, refrigerio a las almas del purgatorio, reducción y conversión de los infieles y pecadores, salud a los enfermos, consuelo a los afligidos, socorro a los necesitados, amparo a los desvalidos, y a todos los hombres mostréis vuestro patrocinio amoroso con vuestra santa bendición, alcanzándoles resignación perfecta con la voluntad Divina, y la gracia final, para que gocemos el ver y adorar vuestra admirable hermosura, que es alegría del Cielo. Amen.