10/07/2026
Están siendo días tristes para nuestra cofradía, días de despedir a personas muy queridas para todos nosotros.
Hoy volvemos a hacerlo. Se marcha uno de los nuestros, de la gente del Silencio, de quienes, con sencillez y sin hacerse notar, siempre estuvieron para todo.
Hoy decimos adiós a Manolo Colomer.
Formó parte de aquella generación que asumió las riendas en tiempos difíciles y que, trabajando unida, hizo posible el resurgir de nuestra hermandad, devolviéndole su condición como seña de identidad del Martes Santo en los años setenta, tras el terremoto de 1969.
Junto a personas como Manolo Falcó, Pedro Valle, Emiliano González o Mari Tere Vázquez y como miembro de la junta de gobierno, Manolo Colomer estaba siempre allí donde hacía falta. Sin una responsabilidad o cargo en concreto, pero dispuesto a todo: en el montaje y desmontaje de los pasos, en todos los quehaceres propios de la Semana Santa, en la caseta de la Feria del Jamón y en cualquier otra tarea que se le encomendara.
Hombre bueno, sencillo, cariñoso, de semblante sereno, afable y cercano. A pesar de su natural timidez, siempre ofrecía una sonrisa sincera que dejaba entrever, con absoluta transparencia, la grandeza de su corazón.
Tesorero de la feria y guardián de nuestra popular “campana de las propinas”, que tantas veces hizo sonar, labor que compartió con los hermanos Valle y Antonio de Salezán, su partida nos recuerda el viejo dicho de que se van los mejores.
Ahora, como tantas veces hizo en vida, paseará sin duda junto a aquellos compañeros del gremio del comercio y amigos que nos precedieron y con quienes compartió innumerables conversaciones matutinas en la Plaza de España antes de abrir cada día las puertas de su librería.
Querido Manolo, gracias por todo lo que entregaste a tu cofradía. La familia del Silencio llora hoy tu marcha.
Hasta siempre. Descansa en paz.🙏🏻