11/06/2026
| El día 11 de junio llega a Jaén con el sonido de las campanas de San Ildefonso, el aroma de las flores recién cortadas y la memoria intacta de una tradición que ha acompañado a generaciones enteras de jiennenses. La festividad de la Virgen de la Capilla no pertenece únicamente al calendario religioso de la ciudad, pertenece también a su historia sentimental.
Desde hace siglos, las fiestas de la Capilla transforman el pulso cotidiano de Jaén. Antiguas crónicas hablan de calles engalanadas, luminarias en las plazas, repiques extraordinarios y vecinos que aguardaban el paso de la patrona como uno de los grandes acontecimientos del año. En torno a la Virgen se fue construyendo una forma muy particular de entender la ciudad, la de un pueblo que encontraba en sus tradiciones un motivo de unión, identidad y permanencia.
La devoción capillera quedó tan profundamente arraigada en la vida jiennense que terminó formando parte de su propio patrimonio cultural. No es casual que generaciones enteras hayan crecido recordando la llegada del mes de junio como un tiempo distinto; días en los que las familias acudían a las flores, a la Novena o a la procesión, manteniendo vivas costumbres transmitidas casi como un legado doméstico. El entorno de la Basílica Menor de San Ildefonso se convirtió así en uno de los grandes escenarios de la memoria colectiva de la ciudad.
Y quizás ahí resida la verdadera grandeza de las devociones populares, en su capacidad para unir generaciones distintas bajo una misma memoria compartida. Porque más allá de los siglos, las tradiciones continúan vivas cuando una ciudad las hace suyas y cuando las hermandades mantienen intacto el compromiso de conservarlas, engrandecerlas y transmitirlas a quienes vendrán después.
Desde nuestra Hermandad, nos unimos un año más a la celebración de una de las festividades más hondamente arraigadas en el corazón de Jaén, elevando nuestras oraciones y nuestro cariño a la Virgen de la Capilla, Patrona y Alcaldesa Mayor de Jaén y símbolo eterno de la ciudad.