31/05/2026
Mes de Mayo
Mes de María.
Día 31
Flor Girasol.
La fascinación por las cosas de Dios y por la luz que El nos da la representamos con el “girasol”.
En el amanecer de cada jornada la yema y las hojas de esta flor se vuelven hacia el Este para no perder, ni un solo instante, la fuerza que le otorga la luz solar.
Dirigir nuestros sentimientos hacia la Madre de Dios es querer aprovechar al máximo la fuerza que nos envía el Espíritu Santo; es querer broncearnos con el sol de la justicia que es Jesús; es permanecer con los pies en el suelo pero pendientes del aliento que María nos envía desde su altar.
Que la FE sea esa materia prima con la cual alimentemos y construyamos ese mundo tan necesitado de una hondura espiritual y humana.
Igual que el girasol va siguiendo permanentemente la dirección de la estrella solar abriéndose a Él, así María con su corazón siempre abierto a la luz de Dios, a su amor, a su gracia.
María, como el girasol, cierra su corazón a la oscuridad del mal, a las tinieblas del Maligno, a las sombras del pecado.
Ella es la Virgen fiel, la Virgen leal que vive en todo momento dirigida hacia Cristo su Hijo, Sol de justicia.
Su mirada está en todo momento puesta en Dios y por eso nadie como Ella tan pendiente de las necesidades de los hombres, tan presurosa para acudir en ayuda de quien la necesita, tan dispuesta para socorrer las necesidades del prójimo. Y es que vivir con la mirada puesta en Dios no nos aleja de nuestros hermanos, por el contrario nos hace tener un corazón más abierto para acogerlos, y un corazón cerrado a toda forma de egoísmo personal.
Día 31: Temer ¿a qué?
Te copio una copla popular que hace siglos rezaban los cristianos con frecuencia, para que ahora se la digas a Ella:
"No, no temo nada; no temo a mis pecados, porque puedes remediar el mal que me han causado; no temo a los demonios, porque eres más poderosa que todo el in****no; no temo a tu Hijo, justamente indignado por mí, porque se aplacará con una sola palabra tuya. Sólo temo que por mi culpa deje de encomendarme a Ti y así me pierda".
¡Qué seguridad! ¡Y qué lógico! Si yo no le dejo, Ella no me dejará. Lo único que puede darnos miedo es dejar de rezar y alejarse de María.
Madre mía, hoy acaba el mes dedicado a Ti. Tenme siempre cogido de tu mano. Cuídame cada día hasta el día de mi muerte. Y así vaya al cielo, donde ya poder estar contigo por los siglos. Amén.
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.
ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA.
¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén