Parroquia de Cristo Rey

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Día 1 de Septiembre de 2019DOMINGO 22 DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)LA HUMILDADEn el Evangelio de este domingo (Lc 14,1....
27/08/2019

Día 1 de Septiembre de 2019

DOMINGO 22 DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

LA HUMILDAD

En el Evangelio de este domingo (Lc 14,1.7-14), encontramos a Jesús como comensal en la casa de un jefe de los fariseos. Dándose cuenta de que los invitados elegían los primeros puestos en la mesa, Él contó una parábola, ambientada en un banquete nupcial. “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio” ... Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio” (Lc 14,8-10). El Señor no pretende dar una lección sobre etiqueta, ni sobre la jerarquía entre las distintas autoridades. Él insiste más bien en un punto decisivo, que es el de la humildad: “el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” (Lc 14,11). Esta parábola, en un significado más profundo, hace pensar también en la posición del hombre en relación con Dios. El “último lugar” puede representar de hecho la condición de la humanidad degradada por el pecado, condición por la cual sólo la encarnación del Hijo Unigénito puede ensalzarla. Por esto el propio Cristo “tomó el último lugar en el mundo – la cruz – y precisamente con esta humildad radical nos ha redimido y nos ayuda constantemente” (Enc. Deus caritas est, 35).

Al final de la parábola, Jesús sugiere al jefe de los fariseos que invite a su mesa no a sus amigos o parientes o vecinos ricos, sino a las personas más pobres y marginadas, que no tienen modo de devolvérselo (cfr Lc 14,13-14), para que el don sea gratuito. La verdadera recompensa, de hecho, al final, la dará Dios, “que gobierna el mundo... Nosotros le prestamos nuestro servicio en lo que podamos y hasta que Dios nos dé la fuerza para ello” (Enc. Deus caritas est, 35). Una vez más, por tanto, vemos a Cristo como modelo de humildad y de gratuidad: de Él aprendemos la paciencia en las tentaciones, la mansedumbre en las ofensas, la obediencia a Dios en el dolor, a la espera de que Aquél que nos ha invitado nos diga: “Amigo, sube más arriba” (cfr Lc 14,10); el verdadero bien, de hecho, es estar cerca de Él. San Luis IX, rey de Francia – cuya memoria se celebraba el pasado día 25 – puso en práctica lo que está escrito en el Libro del Eclesiástico: “Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor" (3,18). Así lo escribía en su “Testamento espiritual al hijo": "Si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas" (Acta Sanctorum Augusti 5 [1868], 546). BENEDICTO XVI).

EL AFÁN DE HONORES

Por nosotros Jesús se hizo pobre. Se humilló hasta la muerte de Cruz para que entrásemos por la Puerta Estrecha y siguiéramos el camino que es él mismo. Y aceptando a su Padre como nuestro Padre y nuestro único Dios y Señor, no nos hicéramos ídolos (nuestra tentación permanente de idolatría).

1. EL AFÁN DE HONORES ES UN ÍDOLO

Junto a los ídolos del dinero y del poder hay un tercer ídolo, no menos importante, que es el afán de honores, cuya expresión más plástica nos la ofrece la imagen del banquete, con su presidencia, sus lugares de honor, sus últimos puestos... Esta diversidad se advierte también a veces en las eucaristías cristianas. Justamente en el evangelio de hoy, Lucas ofrece una teología de la asamblea cristiana, la cual, por ser expresión del amor a Dios y a los hermanos, ha de ser fraternidad de iguales.

2. LA ASAMBLEA CRISTIANA ESTÁ ABIERTA A TODOS

La asamblea cristiana está abierta a todos, pero con preferencia por los «pobres, lisiados, cojos y ciegos». El último puesto es el mejor, y el peor es el primero. Mejor dicho: sólo se puede presidir desde la humildad y la justicia, desde la igualdad y la caridad. Naturalmente, la riqueza impide la disponibilidad, mientras que la pobreza la favorece.

3. RENUNCIAR A LOS HONORES

Para entrar en el reino hay que renunciar a los honores, hay que ser desinteresado, generoso, gratuito... Lo contrario de lo que hace el fariseo, el cual, sediento siempre de honores, busca un lugar destacado en las sinagogas y en los banquetes y gusta de ser saludado en las plazas públicas. Aparentar, ser reconocido, ser valorado. El Señor nos propone el camino de la sencillez y de la humildad, que es “andar en la verdad”. Todo lo hemos recibido de Dios”El encanto de las rosas es que, siendo tan hermosas, no conocen que lo son” (Pemán, en El divino impaciente)
¿Por qué nos gustan tanto los honores? ¿Somos desinteresados, gratuitos, generosos? ¿Se da entre nosotros la acepción de personas?

Día 25 de Agosto de 2019DOMINGO 21 DEL TIEMPO ORDINARIO CEl evangelio de este domingo no es fácil de comentar. Arranca d...
19/08/2019

Día 25 de Agosto de 2019

DOMINGO 21 DEL TIEMPO ORDINARIO C

El evangelio de este domingo no es fácil de comentar. Arranca de una pregunta teórica, pero inquietante y que sigue siendo una pregunta vigente: "¿Serán pocos los que se salven?". Nos interesa estudiar la respuesta de Jesús. Una respuesta que se inscribe en la catequesis del "camino hacia Jerusalén".

1. SENTIDO DE LA PREGUNTA ENTONCES.
Quienes hacían esta pregunta a Jesús pensaban que ellos se salvarían por el hecho de ser MIEMBROS DEL PUEBLO JUDÍO, mientras que los demás no podrían salvarse. La respuesta del Señor: no basta ser miembros de un pueblo -aunque este sea el Pueblo de Dios- es preciso el esfuerzo personal por cumplir la voluntad de Dios y vivir en comunión con él. "Vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur -pueblos que los judíos consideraban excluidos, condenados- y se sentarán a la mesa del Reino"
En una palabra: es peligroso considerarse con derechos y privilegios de salvación, porque lo importante es vivir de hecho según el camino de la Vida. Importan los hechos y no los derechos.

2. MENTALIDAD QUE SIGUE PRESENTE.
Esta mentalidad, que trasluce la pregunta hecha a Jesús, sigue presente en algunos cristianos. Todos tenemos la tentación de pensar: "Nosotros somos los buenos, / nosotros solos, / ni más ni menos". Nosotros nos salvaremos. Los otros -los no cristianos o la gente de ideologías y creencias diversas de las nuestras- difícilmente se salvarán.
Pero Jesús nos enseña claramente que la salvación no depende de ser miembro de la Iglesia, de llamarse cristiano, sino de serlo en verdad: de vivir como discípulo de Jesús, de vivir en comunión con Dios. Lo que importan son los hechos. No basta confiar en que
"hemos comido y bebido" con Jesús(participación en la Eucaristía y en los sacramentos)
ni en que "tú has enseñado en nuestras plazas" (escucha del evangelio, catequesis...)
Esto sin duda es importante, pero no basta. De nada sirve si no va unido con la respuesta de nuestra vida entera en sintonía con la voluntad de Dios y su Reino. Si no hay esta sintonía, él nos dirá: "No sé quienes sois".

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (66,18-21):

Esto dice el Señor:
«Yo, conociendo sus obras y sus pensamientos,
vendré para reunir
las naciones de toda lengua;
vendrán para ver mi gloria.
Les daré una señal, y de entre ellos
enviaré supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco),
Túbal y Grecia, a las costas lejanas
que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria.
Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor,
traerán a todos vuestros hermanos,
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi santa montaña de Jerusalén
—dice el Señor—,
así como los hijos de Israel traen ofrendas,
en vasos purificados, al templo del Señor.
También de entre ellos escogeré
sacerdotes y levitas —dice el Señor—».

Salmo Sal 116,1.2

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

V/. Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

V/. Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,5-7.11-13):

Hermanos:
Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:
«Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor,
ni te desanimes por su reprensión;
porque el Señor reprende a los que ama
y castiga a sus hijos preferidos».
Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?
Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.
Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, no se retuerce, sino que se cura.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo:
Señor, ábrenos; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”.
Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.
Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».
LA PUERTA ESTRECHA DEL REINO

REFLEXIÓN

1. NO CUÁNTOS SE SALVAN, SINO CÓMO SALVARNOS

A una pregunta de los discípulos sobre el número de los que se salvan, Jesús responde sobre el cómo de la salvación, sobre el esfuerzo que requiere. La «puerta estrecha» es imagen de la entrada en el reino, que se traduce en la opción por Jesús y por su evangelio. «Esforzarse» es poner en práctica las enseñanzas de Jesús.

2. LA PUERTA SE CIERRA SI RECHAZAMOS LA CONVERSIÓN

No basta con haber pertenecido al pueblo de Dios por la circuncisión, o incluso por el bautismo, si no se han tenido entrañas de caridad. Tampoco basta con haber enseñado o hablado si la palabra no ha ido acompañada de un testimonio coherente, o compromiso. Es imprescindible una aceptación práctica de Jesús, una fidelidad a su mensaje traducida en obras.

3. DIOS ACOGE A QUIENES LO BUSCAN Y RECHAZA A LOS QUE NO SON FIELES
Dios rechaza a los judíos circuncisos y a los bautizados que no son fieles, mientras que admite a los paganos que lo buscan y lo encuentran. Los cuatro puntos cardinales a que alude el evangelio se refieren a los que viven en la marginación, en el Tercer Mundo, en los rincones olvidados del universo... Por eso termina este pasaje de Lucas con una sentencia desconcertante respecto de los primeros y los últimos. Los impenitentes serán rechazados, y los que han tenido una actitud profética por la justicia serán admitidos.

¿Nos preocupa la cantidad o la calidad? ¿Nos esforzamos en ser cristianos? ¿En qué se nota?

Día 18 de Agosto de 2019DOMINGO 20 DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C FIJOS LOS OJOS EN JESÚS. "Quitémonos lo que nos estorba ...
13/08/2019

Día 18 de Agosto de 2019

DOMINGO 20 DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C

FIJOS LOS OJOS EN JESÚS.

"Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús", nos pedía hace un momento el autor de la carta a los Hebreos en la segunda lectura.
Domingo a domingo, semana tras semana, nos reunimos para revisar nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios, quitar estorbos y malas adherencias y tomar fuerzas para la carrera cuya meta es la asimilación plena con Jesucristo: * en la lucha de la vida (inicio),
* en la entrega de la muerte (esfuerzo hasta el final)
* y en la participación de su victoria (premio).


El Evg nos plantea una pregunta importante: ¿No habremos diluido la imagen de Jesús? ¿No la hemos desfigurado, reduciéndola a una imagen romántica, de un predicador sólo bondadoso y pacífico? ¿No hemos malentendido el camino cristiano como un camino apacible?
Sería interesante realizar como una estadística de los pasajes del evangelio que más citamos y también de los que olvidamos. El resultado sería probablemente que hablamos del Jesús pacífico, manso y humilde, pero que olvidamos al Cristo, exigente y luchador.
Por ejemplo: ¿no nos chocan las palabras de Jesús hoy:"He venido a prender fuego en el mundo ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!". Y también: "¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división".
"Fijos los ojos en Jesús" es la consigna de Hebreos. Pero en todo lo que dice y hace. No en una imagen retocada, sino en la auténtica, en la evangélica. El Mesías del Reino es bastante más que un predicador tranquilizante de una paz rosa y de una bondad de ensueño. Es también el luchador radical y exigente que pretende transformar el mundo y la vida de cada uno de nosotros.

LA VIOLENCIA DEL REINO
«Tengo que pasar por un bautismo»

1. ACTITUDES CRISTIANAS Y CONFLICTOS QUE PROVOCAN
En el relato que hace del camino de Jesús de Galilea a Jerusalén, Lucas inserta una serie de enseñanzas relativas a determinadas actitudes cristianas y a los conflictos que originan. En el evangelio de hoy, Jesús, al estilo semita, emplea tres brevísimas parábolas para hablar de fuego, de muerte («pasar por un bautismo») y de división.

2. EL FUEGO NO EN SENTIDO DE DESTRUCCIÓN SINO DE FUERZA DE VIDA
La imagen bíblica del fuego no habla de destrucción, sino de fuerza de vida, tanto en la historia como en el momento último y decisivo. Según Juan Bautista, Jesús será bautizado «en el Espíritu Santo y en el fuego»; y, según el relato lucano de Pentecostés, el Espíritu es fuego; arder es dar fuego con la llama del Espíritu. La imagen del bautismo, por su parte, alude a las aguas de la prueba o al baño de sangre de la cruz y muerte de Cristo para el perdón de los pecados; los bautizados reciben el Espíritu y el perdón. Por último, los profetas y evangelistas anuncian la llegada del Mesías con la paz; una paz que no es fácil, debido a las divisiones y conflictos que ocasiona la implantación de la justicia; la paz de Cristo no es «tranquilidad», sino cruz y tensión en función del reino.

3. JESÚS HA VENIDO A TRAER ESTA FUERZA DE RENOVACIÓN Y DE VIDA
En este pasaje evangélico, Jesús es presentado como aquel que alumbra el fuego de Dios, afronta la muerte para el perdón del pecado y llama a todos rompiendo los lazos del orden injusto.

¿Qué lazos nos atan a determinados valores injustos?
¿Somos capaces de decidir según el evangelio, aunque sea costoso?
¿Nos purificamos con este fuego divino de Jesús que nos renueva?

Día 11 de Agosto de 2019DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO CPREPARADOS PARA EL ENCUENTROEn una sociedad como la nuestra, co...
07/08/2019

Día 11 de Agosto de 2019

DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO C

PREPARADOS PARA EL ENCUENTRO

En una sociedad como la nuestra, con tantas casas asegura¬doras, con tantos seguros de bienes y de vidas, con tantas ofer¬tas que garantizan un futuro feliz, el evangelio suena a utópi¬co, a algo que no tiene ya lugar, irrealizable o realizable sola¬mente por aquellos que tengan madera de héroes o de locos suicidas.
«Tranquilizaos, rebaño pequeño, que es decisión de vuestro Padre reinar de hecho sobre vosotros. Vended vuestros bienes y dadlos en limosnas; haceos bolsas que no se estropeen, un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladro¬nes ni echa a perder la polilla. Porque donde está vuestra ri¬queza, está vuestro corazón.
Tened el delantal puesto y encendidos los candiles: pare¬ceos a los que aguardan a que su amo vuelva de la boda para, cuando llegue, abrirle en cuanto llame. Dichosos esos criados si el amo, al llegar, los encuentra en vela... » (Lc 12,32ss). La venida, la visita de Jesús, el amo, a la comunidad cris¬tiana, una comunidad de siervos o servidores, pues no se puede ser cristiano si no se es servidor de los demás, se efectúa en dos momentos: uno, en la eucaristía, en la que Jesús se hace presente en medio de la comunidad por la palabra y por la fracción del pan; otro, en la persecución y en la muerte de cada uno.
Para estos dos encuentros, el cristiano debe estar en vela. Y para estar en vela, dos son las actitudes básicas del discípu¬lo de Jesús:
- Primera: renunciar a los bienes de la tierra: «Vended vuestros bienes y dadlos en limosnas.» Tal vez la fórmula 'vender y dar' no sea hoy en nuestra sociedad la más eficaz. Hoy habría que hablar de invertir en crear puestos de trabajo, en hacer partícipe al obrero de la ganancia de la empresa u otras fórmulas similares. Pero el espíritu de dicho mandato evangélico es claro: ser solidarios, compartir, hacer partícipes a los demás de los bienes que llamamos 'propios'; ser misericordiosos, compasivos, justos. - Segunda: ejercer de servidores, pues la esencia del cris-tianismoes el servicio incondicional al prójimo hasta la muerte. «Conque, ¿dónde está ese administrador fiel y cuidadoso a quien el amo va a encargar de repartir a los sirvientes la ración a sus horas? Dichoso el tal empleado si el amo, al llegar, lo encuentra cumpliendo con su obligación. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el tal empleado, pensando que su amo tardará, empieza a maltratar a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, el día que menos se lo espera, y a la hora que no ha previsto, llegará el amo y lo pondrá en la calle, mandándolo adonde se manda a los que no son fieles» (Lc 12,42-47). De lo que llamamos 'nuestro' somos meros administrado¬res, no propietarios; y como administradores debemos servir sin abusos ni egoísmos; cuanto más elevados estemos en el escalafón social, más exigente será el servicio que debamos prestar. Sólo así estaremos preparados para la vuelta del amo de la boda, imagen del reino definitivo, que se anticipa cada vez que celebramos la eucaristía.

LA CONFIANZA EN DIOS
«Estad preparados»

1. LA DESIGNACIÓN DE LOS DISCÍPULOS COMO «PEQUEÑO REBAÑO»
-imagen muy repetida en el Antiguo Testamento- indica dos cosas: la pequeñez de su número y la protección de que es objeto por parte de Dios. La confianza del fiel está puesta en la donación del reino por Dios, que es la promesa fundamental hecha al cristiano. Por consiguiente, «buscar el reino» es acogerlo (Dios lo da) y llevarlo a cabo (con nuestra modesta ayuda). El deseo es claro: «Venga tu reino».

2. LAS DOS PARÁBOLAS SIGUIENTES incluidas en este pasaje se refieren al mismo tema: la espera vigilante del retorno del Señor. Esta es la actitud de los buenos servidores que aguardan toda la noche, en actitud de compromiso, la vuelta de su señor (recordemos que, cuando Lucas escribe su evangelio, Jesús ha ascendido al cielo, y sus discípulos esperan su retorno en la convicción de que es preciso mantenerse activamente despiertos y vigilantes frente a las dificultades que conlleva la incertidumbre de la «hora», del momento crucial); y es también la actitud del administrador sensato que se comporta justamente con sus súbditos.

3. LO QUE PRETENDE INCULCAR LUCAS EN ESTE EVANGELIO ES LA ACOGIDA que los cristianos --como Iglesia o comunidad- debemos dispensar a Dios, que llega como juicio, como salvación y como reino. De este modo le rendimos cuentas de lo que hacemos en cada momento. El acento está puesto en la confianza en el Padre. Se pretende desterrar el miedo y acrecentar la responsabilidad.
¿En que o en quién tenemos puesta nuestra confianza? ¿Nos sentimos verdaderamente responsables de lo que hacemos? ¿Esperamos confiadamente en Dios o tememos la venida del Señor

Día 4 de Agosto de 2019DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIOEL DESAPEGO A LA RIQUEZASEl tema central de este domingo es la ...
31/07/2019

Día 4 de Agosto de 2019
DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

EL DESAPEGO A LA RIQUEZAS

El tema central de este domingo es la avaricia. Las tres lecturas nos hablan de ella, cada una a su manera.
El Eclesiastés nos la presenta en aquel que se afana trabajando: “De día, dolores, p***s y fatigas; de noche no descansa el corazón”; y se pregunta: ¿Qué saca el hombre con todo eso?
Pablo, a su vez, afirma que la avaricia “es una idolatría”; o sea, que el que la tiene ha hecho de ella su dios.
Y Jesús dice a la gente: “Mirad, guardaos de toda codicia”; y cuenta la parábola del avaro que, encandilado con la prosperidad de sus cosechas, olvida la gran verdad: “Necio, esta noche te van a exigir la vida”.

PRIMERA LECTURA

¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?

Lectura del libro del Eclesiastés 1, 2; 2, 21 23

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría,
ciencia y acierto,
y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado.
También esto es vanidad y grave desgracia.
Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente.
También esto es vanidad.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 89, 3 4. 5 6. 12 13. 14 y 17 (R.: 1)

R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R.
Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando? Ten compasión de tus siervos. R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

SEGUNDA LECTURA

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1 5. 9 11

Hermanos:
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis mu**to, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.
En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.
No sigáis engañándoos unos a otros.
Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo.
En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 5, 3
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO

Lo que has acumulado, ¿de quién será?

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13 21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
—«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.» Él le contestó:
—«Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?» Y dijo a la gente:
—«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»
Y les propuso una parábola:
—«Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Que haré? No tengo donde almacenar la cosecha."
Y se dijo:
"Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida."
Pero Dios le dijo:
"Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?"
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»

Palabra del Señor.

DOMINGO 18 DEL TIEMPO ORDINARIO ©

«GUARDAOS DE TODA CLASE DE CODICIA»


1. PIDEN EL ARBITRIO DE JESÚS

Según este pasaje de Lucas, Jesús expresa su pensamiento respecto de las riquezas mediante un diálogo y una parábola. La ocasión para el diálogo la proporciona una disputa a propósito de una herencia, que, según determinados ordenamientos jurídicos de la antigüedad, correspondía en su integridad al primogénito varón. El hermano menor no está conforme con esa legislación y se dirige a Jesús, que por su autoridad moral es considerado doctor de la ley y, por consiguiente, juez. Jesús, tras responder que ése no es su oficio, va al fondo de la cuestión e imparte una profunda enseñanza: «guardaos de toda clase de codicia». El que acude a Jesús es, probablemente, un codicioso apegado al dinero.

2. LA INSENSATEZ DEL RICO DE LA PARÁBOLA

La parábola, por su parte, muestra que el rico -como las vírgenes necias, como los fariseos que juzgan por las apariencias o como los judíos que no saben discernir los signos de los tiempos- es especialmente insensato y que sus cálculos están equivocados: creía que la riqueza habría de darle seguridad y confianza; piensa y actúa como un pagano.

3. NO TE PREOCUPES POR LAS RIQUEZAS

La vida del hombre no se reduce a lo que posee, porque va más allá de la comida y los vestidos. En suma, el cristiano no se preocupa por las riquezas como el pagano. Sabe que su vida implica un tensión constante entre dos concepciones del mundo. De ahí la sentencia final: «El que amasa riquezas para sí no es rico para Dios». Delante de Dios, es rico quien se desprende de lo que tiene en favor de los necesitados. La preocupación del cristiano se centra en el reino de Dios, no en las riquezas.

¿Procuramos acumular dinero? ¿Confiamos básicamente en lo acumulado? ¿Litigamos con los hermanos por causa del dinero?

Día 28 de Julio de 2019DOMINGO 17 DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO CHABLAR A DIOSEl evangelio del domingo pasado nos present...
23/07/2019

Día 28 de Julio de 2019

DOMINGO 17 DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

HABLAR A DIOS

El evangelio del domingo pasado nos presentaba a Jesús que, en su camino hacia Jerusalén, reposaba en casa de sus amigos Lázaro, Marta y Maria. Era una escena que nos invitaba a escuchar a Dios, como Maria escuchaba a Jesús. El texto que acabamos de leer hoy no es ya una invitación a escuchar a Dios, sino a hablarle.
San Lucas parte de un hecho de vida: "Estaba Jesús orando en cierto lugar; cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar". ¡Cuántas veces el evangelista nos recuerda que Jesús oraba! Es más, insiste en la importancia de la oración pues nos recuerda que Jesús, siempre antes de iniciar algo importante, se retiraba a orar. Se concentraba ante su Padre, le consultaba, le deba gracias, le pedía ayuda. Será bueno que hoy hagamos nosotros otro tanto, y repitamos la misma petición de aquel discípulo: Señor, enséñanos a orar.

PRIMERA LECTURA

No se enfade mi Señor, si sigo hablando

Lectura del libro del Génesis 18, 20-32
En aquellos días, el Señor dijo:
—«La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte, y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré.»
Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán.
Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios:
—«¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti hacer tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?»
El Señor contestó:
—«Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.»
Abrahán respondió:
—«Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?»
Respondió el Señor:
—«No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco.»
Abrahán insistió:
— «Quizá no se encuentren más que cuarenta.»
Le respondió:
—«En atención a los cuarenta, no lo haré.»
Abrahán siguió:
—«Que no se enfade mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?»
É1 respondió:
—«No lo haré, si encuentro allí treinta.»
Insistió Abrahán:
—«Me he atrevido a hablar a mi Señor. ¿Y si se encuentran sólo veinte?»
Respondió el Señor:
—«En atención a los veinte, no la destruiré.»
Abrahán continuó:
—«Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?»
Contestó el Señor:
—«En atención a los diez, no la destruiré.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8 (R.: 3a)
R. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario. R.
Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.
El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio. Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo. R.
Y tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R.

SEGUNDA LECTURA

Os dio vida en Cristo, perdonándoos todos los pecados

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 2, 12-14
Hermanos:
Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó de entre los mu**tos.
Estabais mu**tos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados.
Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.
Palabra de Dios.
Aleluya Rm 8, 15bc
Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!, Padre.»

EVANGELIO

Pedid y se os dará

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1-13
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
—«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
Él les dijo:
—«Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación."»
Y les dijo:
—«Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle:
"Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle."
Y, desde dentro, el otro le responde:
"No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos."
Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros:
Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»
Palabra del Señor.

LA ORACIÓN FILIAL: "Señor, enséñanos a orar

1. LA ORACIÓN, DIÁLOGO DE FE CON DIOS

Según la Escritura, la oración es un diálogo de fe con el Dios personal a partir de su acción creadora (propia de Dios Padre), salvadora (propia de Dios Hijo) y santificadora (propia de Dios Espíritu Santo). Está en relación con los hechos de salvación. De ahí que surja como acción de gracias a Dios y de petición del cumplimiento de sus promesas. También está la oración bíblica penitencial en relación con los pecados de Israel, colectivos y personales.

2. EL EVANGELIO DE LUCAS MUESTRA A JESÚS ORANDO.

El evangelio de Lucas insiste de un modo especial en mostrar a Jesús orando. En los muchos momentos de intimidad con su Padre, incluido el instante decisivo de Getsemaní, Jesús ora por sí mismo y por sus discípulos, y siempre en relación a su misión. Es innegable la importancia que tiene en los evangelios el Padrenuestro, en sus dos versiones: la de Lucas (más breve) y la de Mateo (más larga). En la oración dominical, tras dar a entender que la oración es filial (a Dios se le llama «Padre»), pide que sea santificado su nombre (en Israel, el nombre es la persona) y que venga el reino (que reine Dios con su justicia). E indica que, para vivir como discípulos la espera del reino, es preciso compartir el pan, perdonar y pedir perdón y estar al abrigo de lo diabólico.

3. LA ORACIÓN DE LA IGLESIA

La Iglesia comenzó a orar desde la base judía de la oración, formulada por Jesús en el Padrenuestro, que se resume en la glorificación del nombre de Dios y en el establecimiento de su reino. A la luz del Padrenuestro, la petición es adoración. Se reza el Padrenuestro litúrgicamente tres veces al día (laudes, eucaristía y vísperas). La oración es central en la celebración, es el instante místico y es diálogo con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu. Junto a la oración litúrgica están la oración personal y la oración popular.
¿Oramos de veras? ¿Cuándo? ¿En cada momento y en cada ocasión? ¿Qué le falta y qué le sobra a nuestra oración?

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