10/05/2025
SÁBADO DE LA SEMANA III DE PASCUA:
María, la Divina Pastora de las almas.
Si el IV Domingo de Pascua celebramos a el Buen Pastor, justo es que el día antes de celebre esta advocación de la Madre de Dios: “María, madre del Buen Pastor”
Existe esta devoción desde el siglo XVIII, gracias a la Orden Capuchina, que la extendió junto a sus misiones, aunque las consideraciones piadosas de la Madre de Dios como pastora que nos guía al Buen Pastor son mucho más antiguas.
En virtud de su maternidad divina, María es constituida pastora de su Pastor. Durante años ella guiará al Niño Jesús, le enseñará y protegerá, será la guardiana de su misión. Siendo la primera oveja del rebaño, nos preparó al Pastor Único.
En virtud de su maternidad espiritual, la Madre de Dios es entregada como protectora y benefactora al pueblo de su Hijo. El Buen Pastor se hace acompañar de la maternal solicitud de su propia pastora y oveja.
La Madre de Dios, la Divina Pastora de las almas, les bendiga mucho.